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Ore no Kanojo to Osananajimi ga Shuraba Sugiru 13 (FINAL): Mi novia y mi amiga de la infancia pelean mucho

Masuzu Natsukawa había sido derrotada completamente, su orgullo había sido mellado por Saeko. Sin embargo, el golpe final lo asestan las chicas de su Club con un gesto desinteresado que llegó a conmover a su corazón. Masuzu había creado un personaje despreciable, que sacaba provecho de las circunstancias y vivía engañando a los demás, pero había recibido tantos torpedos bajo su línea de flotación que continuar con su farsa se tornó insostenible. Además, descubrió la promesa de Eita hacia Chiwa, su intención de convertirse en médico para curarla de su lesión. Ante esta auténtica demostración de amor entre los amigos de infancia, Masuzu no pudo evitar sentir remordimientos hacia la osananajimi, por haberle robado a su persona más importante. Movida por estas revelaciones, decide dejar en libertad de actuar al protagonista para que medite tranquilamente sobre el futuro de su harén.

Masuzu había pasado tanto tiempo en una zona de confort que había olvidado quién era ella. El club que fundó se transformó en un refugio para su conciencia. En este entorno, desplegaba su malicia con naturalidad: a veces, era cínica, pero, en ocasiones, también mostraba sus diferentes facetes. No tenía problemas porque los miembros del grupo la aceptaban, y, aunque Chiwa protestara, mantenía un conflicto bastante amistoso con la pequeña amiga de infancia. Hime era bastante dócil y se adaptó con facilidad al ambiente que, aparte de integrarla, le había ofrecido un lugar a donde pertenecer. Ai también pudo calzar en el club, pese a generar una extraña armonía. Masuzu respiraba en calma: su rutina habitual consistía en amenazar a Eita cada cierto tiempo para recordarle quién estaba al mando en esta jerarquía. Incluso solía reservarse ciertos momentos para lucir dere-dere. Odiaba las relaciones comunes y corrientes, detestaba que las personas se enmascaren ateniéndose a las normas que impone la sociedad. Las citas se han convertido prácticamente en rituales, se cumplen una serie de pasos, desde elegir la ropa hasta escoger el tipo de comida. Las actividades que realizan los adolescentes son demasiado simples, no existe variedad. Ceñirse a estas reglas implica realizar una actuación y exhibir un falso yo. Las apariencias marcan la pauta Masuzu se había aburrido de amoldarse a estas exigencias. Por eso, tiende a despreciar al amor y rechazar las actividades normales de pareja, pero los hechos recientes le enseñaron que las personas no actúan solamente en función a las apariencias o diciendo falsedades. Descubrir esta realidad, le provoca un gran dolor que motiva su retirada: Masuzu se sentía sola, pero sería salvada gracias a la intervención de su hermana menor. Eita comprende que, durante esos últimos meses, la chica de cabello plateado no solo le había traído problemas. También le ofreció complicidad. Mantener su doble coartada los había vuelto más cercanos hasta el punto de volverse dependientes y conocer las motivaciones del otro. El muchacho comprende, entonces, cuál debía ser el próximo paso.

La relación de Masuzu y Eita está basada en el engaño y la extorsión, no había un lazo real que los uniera. Por esta razón, es necesario desechar el trato que tenían para dar nacimiento a otro que los involucrase sentimentalmente. El nuevo vínculo que instaura Eita sobre ese escenario era un requisito para comenzar de nuevo con Masuzu, pero, esta vez, de forma correcta, sin amenazas de por medio. Antes, prevalecía una relación jerárquica, porque la heroína ostentaba el poder. Desde ahora, son cómplices y, por lo tanto, ambos se encuentran en situación de igualdad: de esta manera, Masuzu sería capaz de expresar sus sentimientos, aunque le costase hallarlos y, además, Eita mostraría su lado más valiente, pues nunca aceptó un no como respuesta y logra conquistar el corazón de la chica. Luego de este incidente, Masuzu luce más alegre, incluso es capaz de relajarse al lado de Eita con una actitud bastante dere-dere, diciéndole abiertamente que lo ama y, aunque esto le revuelva sus entrañas, no parece una sensación tan mala como ella creía. Convertirse en la novia de este chico no resultó mala idea. Luego de haber compartido juntos tantas experiencias, como sobrevivir a problemas familiares o tener una amiga de infancia que peleaba mucho, lograron darse cuenta de que ambos eran compatibles y que convenía más estar juntos que vivir separados. La bruja desalmada que surgió producto de las vivencias del pasado, cuyo lenguaje era venenoso y habitaba bajo las sombras de los demás porque no podía expresarse como ella misma, es redescubierta por un chico que no pretendía asumir esa tarea, que no deseaba participar de este juego, cuya meta estaba tan lejos de sus contemporáneos, al punto que no podía convivir con ellos. Se había aislado de los demás, quizás su único contacto con la sociedad era su amiga de la infancia. Pero, en el momento en que Masuzu puso sus ojos sobre él, su vida comenzó a cambiar, a transformarse en dueño de un harén.

Eita había optado por desechar la idea del harén, aunque era tentadora y bastante factible -no creo que sea su ideal de vida-, así que decidió decantarse por alguna de las chicas y la elegida fue su falsa novia. Sin embargo, su elección tendría como consecuencia la implantación de una zona de guerra, donde las chicas disputarían su terreno con uñas y dientes. Estas nuevas condiciones generaron un ambiente extraño. Ante este panorama, Saeko le ofrece una salida: quedar en malas relaciones con el resto de sus chicas. Para llevar a cabo este plan, Eita decide visitar a cada integrante del harén para terminar de cancelar esta situación. Ai fue la última en involucrarse en la batalla, pero, en realidad, fue la primera en orden de llegada, ya que conocían a Eita desde sus épocas en preescolar. Su relación no avanzó mucho: a pesar del optimismo de A-chan, Eita no comparte sus sentimientos efusivos. A la pelirroja le interesa ir ganando pequeños trofeos sin tomar en consideración al chico: quería que firmase el acta de matrimonio incluso en contra de su voluntad. Eita tendrá que cuidarse del bad end de Fuyuumi, porque existen muchos métodos para que una chica amarre a un hombre y consiga mantenerlo a su lado. Ai podría utilizar como fuente algunas telenovelas latinoamericanas, que podrían proporcionarla una infinidad de material de referencia para alcanzar su cometido. Hime había encontrado su lugar al lado de Eita y las demás: abandonarlo era imposible y, como afirmaba, aunque fuese la tercera, a ella no le importa. A Eita se le ocurre dejarla a través de su relato como chuunibyou, pero resultó un fracaso porque esta historia solo era escusa de Hime para quedarse con él. En ningún momento, creyó ciegamente en este argumento para regir su destino, lo que desbarata el plan de Eita. Para finalizar, visita en última instancia a su osananajimi. Chiwa demuestra que es la única rival que puede enfrentarse directamente a Masuzu. Probó su último recurso contra la friendzone a la cual estaría condenada si no actuaba de inmediato. El beso marcará una diferencia en su relación: ella está enamorada y no permitirá que nadie se lo quite fácilmente. Incluso Masuzu la acepta como su contricante, lo que significa que, como vino ocurriendo hasta este capítulo, su amiga de la infancia y su novia seguirán peleándose mucho más.

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