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Taisho Yakyuu Musume

Taisho Yakyuu Musume 11-12. El partido final (quebrantando las leyes)

Mi momento preferido. Nótese la diferencia de tamaño entre Koume y Yannagi. Ni imaginarse qué hubiese ocurrido si llegaban a impactar

No recuerdo un desenlace de serie deportiva que colmara en pleno mis exigencias, probablemente porque el espectador está condicionado a una expectativa genérica cuando consume esta clase de ficciones: estamos seguros y podríamos aportar nuestra fortuna a que ganará el protagonista, sin importar cuán débil parezca. Todos dábamos por descontado que Saki Miyanaga vencería a Koromo, pero deseábamos averiguar cuánto demoraría y cuántos rinshan kaihou necesitaría para remontar el marcador. Taisho Yakyuu Musume me demostró que existen otras alternativas o, mejor dicho, que vulnerar los axiomas era también una opción. El escenario es similar: el Ouka-kai, en busca de la hazaña colectiva, bregará contra un marcador adverso: gracias a una secuencia de acción casi coreográfica sobre el fondo musical de “Romantic Strike”, presenciamos jugadas de gran precisión y entendimiento de equipo. Sin embargo, no consiguen la remontada a pesar de esos tres instantes de sublimidad épica, destacables por su sencillez de recursos: Yuki volando hasta arriesgar su integridad para atrapar una bola complicada, el soñado home-run de Tomoe, y el magnífico catch de Koume adelantándose a la colosal barrida de Yannagi -¡el tipo rudo de Asaka!- y evadiéndola con una especie de volantín. El partido final requería ser apoteósico, pero en el sentido moral del término: una reivindicación del orgullo de las chicas como competidoras, no ambicionaban necesariamente un resultado numérico, sino provocar un terremoto en la mentalidad patriarcal de los muchachos. Todo equipo anhela la victoria, pero el Ouka-kai tenía claro su verdadero objetivo: romper esquemas y ganarse el respeto de quienes las despreciaron. En consecuencia, narrativamente era necesaria una derrota para dejar en claro el verdadero carácter de la “victoria” de Akiko, Koume y compañía, pues un triunfo habría frivolizado el asunto limitándolo al ámbito del béisbol.

Momento de gloria

Al inicio de nuestro recorrido, habíamos enumerado las fórmulas y tópicos básicos que habían aplicado los relatos de género deportivo en animé, y hallamos que, en comparación a un conjunto amplísimo de series, la historia del Ouka-kai era una refrescante excepción, pero también un producto inquietantemente heterogéneo que, debajo de esa pátina de simplicidad, merecía mayor atención. A manera de recopilación, después de conocer la evolución del equipo, revisemos esas características genéricas que Taisho Yakyuu Musume transgrede quebrantando con naturalidad varias “normas” implícitas. Vale subrayar que este terreno narrativo solía dirigirse casi con entera exclusividad al público masculino, en particular pre-adolescente, y sus protagonistas, es decir, los héroes en quienes recaía la identificación del espectador eran hombres. El panorama viene adaptándose o ampliándose a nuevos criterios de consumo: por ejemplo, una serie como Tenisu no Oujisama cuenta con una vasta (y odiosa) legión de fangirls. Por otra parte, títulos como Bamboo Blade, -Saki- o Taisho Yakyuu Musume delatan un ingreso paulatino de la estética moe, una vertiente distinta del consumo masculino, al campo deportivo/competitivo.

A diferencia del primer partido, ahora las chicas sí cuentan con un distintivo (el uniforme rosado). Fíjense en el escaso público alrededor.

1. Sobrestimación o “Ley del serious business”. No importa si juegan vóley, básquet, ajedrez o chapas. No importa el nivel, amateur o profesional. Existe todo un aparato publicitario y periodístico pendiente (publicaciones, cobertura televisiva), las estrellas son celebridades, es negocio serio y nadie se atrevería a tomar tamaño despliegue en broma. La ambientación de Taisho Yakyuu Musume le impide sucumbir en esta exageración propia de épocas más actuales: en la era Taisho no existían mass medias tan desarrollados y omnipresentes. Sin embargo, no deja de parecerme curioso la paradoja que plantea. Un partido entre chicas y chicos es un evento revolucionario, pero solo lo presencia un público bastante reducido que no supera la treintena de personas (el club de coro, los niños de primaria, la familia de Koume, Saburou, la directora, el anciano y paramos de contar)… ¡y hablamos del deporte más popular en Japón! La serie apostó por una tendencia más realista: ni siquiera los partidos de la Secundaria Asaka, el equipo juvenil más poderoso de Tokyo, llenaban unas pocas bancas de madera (puede verse cuando Noriko los “espía”), ¿por qué un encuentro marginal debería llamar la atención? Al desprenderse de la megalomanía, Taisho Yakyuu Musume pudo relatar una gesta verosímil.

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Taisho Yakyuu Musume 10: Definiciones sentimentales II – Kyouko

Un amor no correspondido
Si el triángulo amoroso es la estructura básica por excelencia del relato romántico, el amor no correspondido (unrequited love) es un dispositivo narrativo complementario muy frecuente tanto al interior del mismo esquema triangular como desde fuera, permitiendo el ingreso al conflicto de sentimientos íntimos diversos como la frustración, la envidia, la angustia, la desorientación. El ejemplo reciente más ilustrativo sería Sasameki Koto, cuyo mosaico de constantes rechazos nos presenta un escenario paradójico donde, salvo Tomoe y Miyako, todos son desestimados por sus respectivos intereses amorosos, incluso los personajes secundarios. Quizá la vida real se parezca más a los amores no correspondidos que a los excitantes triángulos, pero siempre existe una estructura triangular que subyace, pues cuando el sujeto que desea descubre que la persona amada tiene otro interés (otra persona en concreto o un “ideal”), el primero intentará emular a este último para sustituirlo. Ocurre con Sumika que rivaliza no contra un individuo específico sino contra un concepto (la chica kawaii). Este combate interior la arrastra hacia la confusión, pues, en lugar de valorar sus propias virtudes, anhela mimetizarse con ese estereotipo que obsesiona a Kazama para complacerla. Semejante pugna interior acarreaba Kyouko Sakurami desde los primeros episodios de Taisho Yakyuu Musume.

Resulta significativo que la resolución emocional (un paso adelante en su maduración) ocurra en simultáneo con la consolidación definitiva del equipo del Ouka-kai como colectivo, momento culminante de su evolución como grupo, una condición indispensable para enfrentar a la secundaria Asaka. Antes del partido decisivo, todas piezas debían engranarse correctamente, pero Kyouko, desde lejos, el elemento más irregular físicamente y más vulnerable psicológicamente, no lograba todavía acoplarse en el acelerado ritmo de crecimiento que exhibía el resto del equipo (incluidas Koume y Akiko) ni asumir un compromiso absoluto con los propósitos del Ouka-kai. Su única expectativa era ganarse el aprecio de Tomoe, pero ninguna motivación personal la ligaba al béisbol ni pretendía replicar a la sociedad mediante su práctica. En cualquier momento, hubiese bastado un descalabro emotivo para quebrar ese frágil nexo, pero una observación previsora de la profesora Curtland sirvió para evitar una reacción en cadena originada por la frustración amorosa. Kyouko se había autoinculpado por la primera derrota cuando no consiguió atrapar una bola trascendental y entonces había quedado expuesta su inestabilidad para enfrentar las dificultades: solucionar esa incertidumbre era una urgencia porque otro llanto culpable podría echar por tierra el esfuerzo de meses. Como veníamos sosteniendo, en Taisho Yakyuu Musume, el romance es un correlato del béisbol, por tanto, las relaciones humanas tienen una consecuencia inmediata sobre la constitución del equipo. Kyouko, quizá un personaje relegado al background durante el resto de la serie y supeditado a fungir de contraparte a Tomoe-oneesama, tiene el privilegio de saldar el puntillazo final al largo proceso de desarrollo que experimentó el equipo y salvarse además de sus propios fantasmas.

Ocho expresiones que resumen el carácter de cada integrante del Ouka-kai, desde la comprensiva y jovial Yuki hasta la temperamental Tamaki

Kyouko
Las escuelas femeninas suelen ser escenario de historias lésbicas o relatos de amistad romántica entre adolescentes que suelen iniciarse como sentimientos de admiración o idolatría de estudiantes menores (kouhai) hacia sus senpai. Un sistema escolar verticalizado en los tratos personales como el japonés puede alimentar esta clase de relaciones de subordinación emocional. Kyouko podría calificar como la típica fangirl de grado inferior (reconocible por su habitual grito “kya!”, señal de excitación) fascinada por las virtudes de una muchacha más fuerte, intrépida y con capacidad de liderazgo como Tomoe, de donde se desprende una atracción erótica pero también candorosa por su inexperiencia e ingenuidad. El diseño gráfico de Kyouko ha sido concebido para adaptarse a estas funciones al interior del relato, en particular, para sugerir debilidad, torpeza e inocencia, y cumplir el papel de niña, el elemento más inmaduro del grupo. Sus trazos delicados, pero enmarcados en un rostro de contornos redondos propios de personajes infantiles aludiría a este carácter. Su notorio ahoge curvo resaltado por la ausencia de cerquillo (¡un rasgo raro en anime!) suele vincularse al arquetipo dojikko. Su trazado de ojos estilo tarime, también bastante redondeados, reafirma su caracterización moe, aduciéndose primero una frescura infantil, falta de malicia y cierto componente air-head, quizá descuidada o incompetente, como puede comprobarse durante el episodio 10, al intentar ocuparse de la lavandería o pretender ayudar a Tomoe en sus tareas. (más…)


Taisho Yakyuu Musume 9: Definiciones sentimentales I

Diagrama de las relaciones interpersionales al interior de la serie. Nótese el vínculo de rivalidad entre Tomoe y Akiko

Romance y deporte
Habíamos mencionado que el deporte suele emplearse como cantera metafórica para referirse o contextualizar las relaciones amorosas, el erotismo, la sexualidad. En Taisho Yakyuu Musume, aunque la contienda entre hombres y mujeres mediante el béisbol ha abandonado su carácter meramente retórico y se convierte en un hecho real, el campo de juego continúa siendo 1. un espacio concreto donde dirimir de forma simbólica los desencuentros sentimentales; 2.un escenario para reproducir indirectamente las pasiones, los deseos, los vínculos, la rivalidad erótica; y 3. una excusa para conceptualizar la trama sociocultural donde se desarrollan las relaciones humanas (proponiendo el juego, por ejemplo, como una redefinición o perpetuación de los roles de género).

El primer caso corresponde al ánimo de revancha de Akiko contra Sousuke y podemos vincularlo a la representación del período modernizador que intenta sugerir el relato. El segundo caso describiría el enfrentamiento de tintes humorísticos entre Akiko y Tomoe por la posesión de Koume. Habíamos subrayado cómo se establecía la equivalencia entre el dueto pitcher-catcher y una pareja de esposos, y cómo la intervención de una tercera persona (Tomoe, la bateadora) evitaba la concreción material (el strike) de esa metáfora erótica. Como consecuencia, Akiko resultaba más frustrada y enojada (en cuanto pitcher) y más celosa (como amiga, y también, a nivel del símil, como cónyuge). El tercer caso se asemeja al primero, aunque aquí la protagonista no afronta un desafío a su orgullo femenino que hubiese lastimado sus sentimientos, sino su derecho a decidir su presente y su futuro. Esta responsabilidad no recae en Akiko, cuyo principal interés es cobrarse la humillación de Sousuke, sino en Koume, quien desde las primeras escenas (recuérdese el célebre sueño musical donde pasea por Tokyo feliz de usar un moderno sailor fukku) encarna una ingenua y prístina esperanza en el proceso modernizador. Sin embargo, este camino hacia la libre determinación esta sembrado de extrañas paradojas acerca del ideal de romance que privilegia la serie.

Teoría del triángulo amoroso

Definitivamente, la escena más conmovedora de la serie

El triángulo amoroso es la estructura elemental de tensión narrativa en los relatos románticos. “Elemental” porque es básica: una pareja sola no genera suspenso, se necesita una tercera persona que introduzca el desequilibrio. A partir de este esquema tripartito pueden edificarse otros modelos más complejos (los llamados polígonos amorosos), pero todo termina siempre reduciéndose a tres en sus cimientos, incluso los harem. En términos geométricos, este triángulo requiere dos catetos de deseo y una hipotenusa de rivalidad, no necesariamente declarada. El sujeto ubicado en el vórtice puede ser masculino o femenino, pero más importante que el género es la posición de quien asume la conciencia narrativa: si es contendiente u objeto del deseo. ef -a tale of memories puede interpretarse de dos maneras: como la confrontación de Kei y Miyako, o como la toma de decisión de Hirono. En Taisho Yakyuu Musume, Koume se encuentra al centro de dos triángulos que nunca llegan a contaminarse porque se desarrollan por separado. El primero, cómico y yuri, opone a Tomoe y Akiko. El segundo, elaborado para tomarse en serio a pesar de ciertos instantes de humor, enfrenta, nunca expresamente, a Saburou y Takahara. Aquí empiezan a operar una serie de contradicciones aparentes (subrayo este último adjetivo) que intentaré explicar. Por convención, los triángulos amorosos deben acabarse, están obligados a tener una duración limitada, no pueden ser eternos. Un contendor podría rendirse y retirarse pero esta solución le resta emotividad al conflicto. En consecuencia, solo resta una vía para resolver este dilema: que el personaje central tome una decisión, que elija. Sin embargo, estamos en 1925, en plena era Taisho y aunque nueve muchachas estén empeñadas en demostrarnos lo contrario, todavía faltan algunas cuantas décadas para que una mujer adulta pueda considerarse autónoma, peor aún una adolescente. Por tanto, las decisiones de Koume transcurren en un nivel más íntimo, pero incluso considerándolos pequeños pasos, son brincos enormes que erosionan los convencionalismos y fuerzan a sus padres a respetarla y apoyarla. No obstante, la determinación de jugar béisbol rompiendo un tabú de género reviste mucho menos gravedad que atreverse a desafiar la autoridad paterna respecto al compromiso matrimonial, un asunto zanjado de antemano por la familia sin necesidad de consultarle a la hija. Koume detesta a Takahara y prefiere a Saburou, pero al aceptar implícitamente las apuestas de ambos pone en juego su posibilidad de decidir. De forma sutil, el béisbol le permite escoger.

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Taisho Yakyuu Musume 7-8: Dos estampas humorísticas

Estos episodios están previstos para explotar la vena moe de las integrantes del equipo

Teoría del punto muerto
Todos hemos leído una novela y sabemos que, cuando el narrador describe a un personaje, la narración se suspende (existen las descripciones dinámicas, pero son una excepción). Estos tiempos muertos del relato pueden parecernos irrelevantes para la acción, pero son trascendentales para la composición. Su eficiencia depende de la administración de los recursos y de la disposición de la materia. Pienso robarme este concepto de “puntos muertos” para aplicarlos a los episodios considerados “relleno” (fillers), paradójicamente indispensables en toda comedia de anime contemporáneo. A diferencia de las descripciones literarias, no experimentamos una suspensión del relato, sino del desarrollo de la trama principal, y su sustitución por una historieta breve de resolución inmediata. Podemos prescindir de estos capítulos, sin embargo, para efectos del detalle, se insertan aspectos que luego resultarán relevantes, en especial, para la psicología de los personajes. Los episodios 7 y 8 de Taisho Yakyuu Musume servirán para ilustrar estas particulares estructuras insertas en un momento estratégico (cuando las chicas han optado por seguir el camino largo antes de volverse a enfrentar a la Secundaria Asaka: arduo entrenamiento, aprender de sus errores y dominar sus debilidades). Estas estampas sitúan a los personajes en situaciones humorísticas con la intención de aligerar la tensión narrativa acumulada en los episodios anteriores parodiando los componentes críticos de la trama medular o alejándose para abordar una historia sin vínculo alguno con el béisbol. La anécdota de los bateadores callejeros sostiene su humor en la concatenación de travesuras que parodian un entrenamiento real, mientras que el rutilante pero engañoso ascenso de Koume al estrellato cinematográfico es una historia de exageraciones y ridículos cuya única relación con las estrategias de Kawashima se conocen durante el desenlace.

Nunca declarada, la atracción romántica que siente Tomoe hacia Koume figura entre las líneas irresueltas de la serie

Tomoe-oneesama y los rostros inusitados
Cuando recalcaba la enorme relevancia de los tiempos muertos para la composición, me refería al trazado del carácter y las connotaciones que sugiere el personaje que se describe. Lo mismo ocurre durante los episodios de relleno: su función primaria es entretener, sin embargo, al recurrir a situaciones demasiado cotidianas (por ejemplo, “Strangers in the rain” en Suzumiya Haruhi) o relativamente extraordinarias o fuera de la rutina (cítense la infinidad de episodios de playa o de aguas termales), se amplía el registro de facetas de cada personaje en circunstancias que lo extraen de su comportamiento corriente. Entonces se manifiestan gestos, muecas y reacciones inesperados, pero que revelan su humanidad, múltiple, polifacética, nunca unívoca. En Taisho Yakyuu Musume 7-8 ocurre lo segundo, porque se rompe el esquema de entrenamientos y partidos de práctica. El béisbol se traslada a un escenario diferente (la calle) y otro entorno (el cine) sustituye transitoriamente al deporte como tema central. Podemos observar estos efectos momentáneos en la figura de Tomoe Tsukubae, la tomboy por antonomasia del grupo, es decir, la figura femenina que recibe en su representación la mayor cantidad de trazos masculinos por su apariencia y conducta. Salida de la cantera de las artes marciales, Tomoe abandona el kendo para enrolarse al equipo de Akiko y Koume por un motivo misterioso que irá revelándose de forma escalonada a partir de la suposición de Noriko en el segundo episodio, sin embargo, se distancia del arquetipo de la espadachina mística caracterizada por su severidad y solemne sabiduría. Tomoe es atlética, pero torpe para los estudios, y quizá, además de destacar por su altura y estado físico, sea también la menos lúcida e inteligente del equipo. Complementan estos rasgos su voz gruesa y su peinado a lo garçon, que durante los años veinte connotaba femineidad, aunque también un desafío a los estereotipos de género (se convirtió en moda por aquellos tiempos). Se aprovechará esta imagen de deportista para subvertirla, primero, dotándola de mucha sentimentalidad, aunque también de simpleza en sus pensamientos. Tomoe llora, se emociona, se sorprende, se excita y se deprime, estados álgidos de emotividad que repercuten en su aparición en pantalla, pues, aparte de Koume, es quien presenta un mayor abanico de muecas. Para muestra, un botón del capítulo 7, cuando ambas reaccionan deformando el rostro:

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Taisho Yakyuu Musume 4-6: El matrimonio del béisbol

Es necesario plantearse una meta para empezar una nueva etapa

Después de una humillante primera derrota ante la Secundaria Asaka, el equipo del Ouka-kai atraviesa una crisis de fractura emotiva que deja al descubierto su endeble comunión como conjunto. Después del pico narrativo del episodio 3 caracterizado por una intensa aceleración de los acontecimientos (creación del club, arreglos en el campo de juego, asignación de posiciones y el partido de práctica), asistimos ahora a un cráter o una distensión dramática con la recomposición lenta del equipo y la adopción de nuevas estrategias. Si durante la primera etapa, la representatividad del Ouka-kai se identificaba con el discurso de Akiko y su proyecto de igualar y superar a los chicos, ahora emergerán nuevos liderazgos a nivel sentimental (quién encarna la moral del grupo) y de organización. Para reconocer su función como referentes en esta etapa, propongo un comentario orientado a partir del análisis del diseño de personajes que ayudará a comprender las transformaciones de estos personajes.

El equipo

Esta disposición gráfica frecuente en la serie se reitera en distintos tipos de escena

Consideremos al Ouka-kai como una estructura integrada por varios componentes. Mediante criterios espaciales, podemos dividir al conjunto en dos grupos: “las que viven fuera” y “las internas”. La división no es antojadiza porque ambos sectores comparten momentos comunicativos (por ejemplo, son frecuentes las escenas del retorno a casa con las chicas conversando o los diálogos al interior de las habitaciones del internado) y porque la presión psicológica sobre los personajes es distinta. Koume vive con su familia en un típico hogar de clase media capaz de pagar un colegio privado, lo mismo parece ocurrir con Noe, Tamaki y Yuki. El caso de Akiko es distinto, porque sus padres parecen ausentes, pero su presencia se cierne a través de sus órdenes. Las internas, en cambio, no sienten el mismo apuro por ocultar a sus familias las actividades del club. Por ejemplo, Kyouko, el personaje de sentimientos más vulnerables de la serie, no atraviesa por angustia alguna de guardar el secreto, mientras que Koume deberá inventarse excusas para salir más temprano al colegio. Al interior de estos grupos, se forman parejas antagónicas y complementarias por medio de un proceso que en teoría literaria se conoce como geminación. Cada par es un núcleo subjetivo en el relato: son mejores amigas o parientes, existe un fuerte grado de intimidad, son como entidades cerradas dentro de la gran entidad del Ouka-kai. “Las que viven fuera” se dividen en las siguientes parejas: Akiko-Koume y Tamaki-Yuki. Noe es un elemento flotante y gracias a ello tiene una perspectiva más lejana y neutra que le permite controlar mejor su visión del juego del equipo. “Las internas” se dividen entre las hermanas Tsukubae: Tomoe y Shizuka, y las kouhai de primer año: Kochou y Kyouko (cuyos nombres son fonéticamente afines). El otro personaje que cumple una función similar a Noe sería la profesora Anna Curtland.

La carrera de carretillas es un ejemplo de cómo se explota las subdivisiones dentro del conjunto: nótese la diametralidad de los elementos en el encuadre, sobre todo si nos fijamos en la similitud de los cabellos: Shizuka-Yuki, Kyouko-Koume y Tomoe-Tamaki.

Como puede observarse, las oposiciones son perfectas: Akiko es el prototipo de la oujo-sama lady-like testaruda y orgullosa, ligada íntimamente a Koume, la chica humilde, entusiasta, pero centrada, proveniente de un barrio comercial. Tamaki y Yuki son amigas de infancia, pero mientras Tama-chan es tosca, tajante y malhumorada, Yuki es delicada, conciliadora y amable. Tomoe y Shizuka son gemelas, pero la primera practica el kendo, es una tomboy poco inteligente, carece de elegancia, pero vive de forma espontánea, mientras que la segunda escribe en el periódico escolar, tiene una moral rígida, es femenina y gusta de la disciplina. Finalmente, Kyouko y Kochou son compañeras de clase y ambas tienen ahoge, pero difieren en sus habilidades deportivas, inversamente proporcionales a su desinhibición, porque Kochou, la más rápida del equipo es también la más tímida, mientras que Kyouko, la más torpe, es quien expresa con más énfasis su enamoramiento. Desde luego, el elemento erótico nunca ha estado ausente y la mayoría de estas parejas se fundamentan sobre una amistad paradigmática, con visos de romanticismo y cierta dosis de celos que solamente se emplea para ciertos detalles humorísticos (no obstante, existen varios focos de tensión yuri) o, de manera metafórica, la utilizan para referirse al nuevo plan estratégico de Noe que consiste en afinar la complementariedad entre pitcher y catcher, entre Akiko y Koume, quienes tendrán que profundizar su compenetración hasta convertirse en una suerte de matrimonio.


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Taisho Yakyuu Musume 2-3: Fracaso al primer intento

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Comienza a armarse el equipo

Espero saldar mi deuda, aunque fuera tardíamente, con esta serie tan entretenida. Como anuncié semanas atrás no reseñaré los capítulos: se tratará de un comentario dividido en cinco partes, analizando los eventos de cada pareja o tríada de episodios con una perspectiva global, es decir, habiendo conocido las circunstancias posteriores y el desenlace final. En consecuencia, será frecuente hallar spoilers o menciones a procesos que abarcan todo el relato (en especial las relaciones interpersonales y las líneas del co-relato romántico). Asumiré que la mayoría de lectores vio Taisho Yakyuu Musume durante el verano, por tanto, no pecaré de indiscreto. Ojalá no resulte redundante que en ciertas ocasiones resuma el contenido de algunas escenas. Para finalidades prácticas de análisis, descompondremos la estructura de la serie en cinco secciones de acuerdo al siguiente patrón (el agrupamiento de los capítulos se corresponde con determinadas etapas o “arcos”, pasos en la evolución de la trama; además de un “punto muerto”, término que emplearemos para designar a los episodios sin incidencia sobre la línea principal del argumento):

1. La formación del equipo y el primer fracaso (ep. 1-3): dedicado al reclutamiento de jugadoras, los primeros entrenamientos y la derrota ante el equipo de la secundaria Asaka. Puede leerse como un compendio de las motivaciones personales que empujan a Akiko a enfrentarse a su prometido y cuyo punto culminante sería la primera caída o retorno al estado inicial (desmoronamiento del proyecto de afirmación femenina).
2. La reconstrucción/El equipo definitivo (ep. 4-6): Nueva organización, ahora menos dependiente de Akiko, sino como una colectividad con diferentes funciones (Noe en función de estratega). Surgimiento de carácter de Koume, hasta entonces limitada a un punto de vista testimoniante. Kochou completa la lista de nueve. Un plan renovado: crecer desde abajo. Partidos de práctica con niños de primaria.

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Club para la difusión de la Cultura Occidental y del florecimiento del cerezo (Ouka-kai o Club de béisbol)

3. Punto muerto: Intermedio cómico (ep. 7-8): Los episodios correspondientes al bateador misterioso y la participación de Koume en una película no afectan el desarrollo de la historia salvo en aspectos muy secundarios y podrían obviarse sin perder la ilación. Usualmente se suele llamar “relleno” a esta clase de capítulos, pero su importancia radica en aligerar la tensión del relato (especialmente, en una serie con propensiones cómicas).
4. Definiciones sentimentales (ep. 9-10): Aunque las historias de Koume-Saburou (bidireccional, stright) y Kyouko~Tomoe (one-side, yuri) podrían catalogarse como puntos semi-muertos, en realidad, sus implicancias sí afectan la formación de los personajes y la trama deportiva principal: Kyouko es la última en integrarse en pleno (emotivamente) al equipo. Koume confiesa a Saburou su discurso de afirmación personal donde el béisbol tiene un lugar trascendental.
5. El partido final (ep. 11-12). El punto de llegada del relato donde se funden las espectativas de las tramas pendientes. En una estructura narrativa de maduración épica, este debe constituirse como escalón inicial del reconocimiento. Por tanto, el tratamiento es heroico y se fundamenta en el alargamiento de la angustia (lesiones, tretas del rival, lucha psicológica). Ruptura definitiva de las condiciones iniciales simbolizada por la occidentalización del atuendo de Koume (su sueño del primer capítulo es redefinido y aumentado).

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