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Senhime Zesshou Symphogear

Senki Zesshou Symphogear 7: Espacios cerrados

En artículos anteriores, he empleado la categoría de espacio exclusivo (a veces, cerrado) para describir el contexto narrativo donde se desenvuelven las protagonistas de ciertas series adscritas o cercanas al yuri, desde entornos románticos hasta redes de amistad, pasando por los sentimientos de hermandad, admiración o rivalidad. Aunque la mayoría de lectores intuye su significado y repercusiones, resulta útil definirlo y especificarlo a través de ejemplos concretos. Al hablar de espacio exclusivo no hago referencia a lugares ni locaciones físicas (aunque en algunos casos, suele coincidir). Tampoco implica la ausencia total de varones. El término preciso para iniciar su análisis sería entorno. Existe un conjunto de actividades, motivos de convivencia o situaciones de interacción personal donde el protagonismo es ejercido de manera no solamente mayoritaria, sino masiva. Además, estos hechos están impregnados de femineidad, entiéndase, de ciertas fórmulas de afectividad restringidas a las mujeres. En Symphogear podemos observar un primer indicio determinante: las principales funciones estructurales son ocupadas por adultas o jovencitas. En principio, las heroínas que libran el combate directo y cuya misión es detener al Noise. Incluso, además del sexo, cabría sumar el factor edad. Todas ingresan al servicio activo como guerreras durante su adolescencia (en épocas de preparatoria). (más…)


Senki Zesshou Symphogear 6: Captatio benevolentiae

Se denomina captatio benevolentiae al recurso retórico que consiste en apelar a la misericordia o amable comprensión del auditorio mediante fórmulas de falsa modestia o declarando nuestra ineptitud o falta de experiencia. Sin embargo, en sentido más amplio, podemos englobar bajo este rótulo a cualquier discurso destinado a percibir la simpatía del público solicitando su compasión. El sexto episodio de Symphogear aplica este tópico desde distintas perspectivas y asumiendo formas diferentes, no obstante, su propósito es idéntico: generar identificación. Este proceso es fundamental para cualquier relato de ficción en medios masivos, porque de su éxito depende el involucramiento del receptor, esa especie de catarsis inspirada por los dilemas o contrariedades del personaje. Los villanos constituyen una categoría aparte, pues se corre el riesgo de deshumanizarlos al aplicar un planteamiento simplista o maniqueo. Existe, entonces, un límite para justificar las acciones del antagonista, porque reivindicarlo significaría dotarlo de demasiado carisma, en detrimento del héroe, que encarna el discurso moral privilegiado (idealismo, código de honor, respeto a la vida humana, etcétera). En cambio, el villano no necesita representar el principio del Mal. Desde la interpretación que propongo, su perversidad es consecuencia de la hybris, la desmesura, la desproporción, el orgullo ciego. Está condenado a la tragedia mientras no deponga su terquedad, pero ese impulso violento lo mantiene vivo. Los factores que inducen al enceguecimiento son diversos: ambición, hambre desmedida de gloria, resentimiento, afán de venganza. Algunas series nos explican el origen de su degeneración. El caso de Kurisu (o Chris) es ilustrativo porque, mientras se desaprueba su conducta destructiva, también se expone –mediante flashbacks– los traumáticos eventos de su infancia (guerra, pobreza, esclavitud, tráfico de niños), que ponen al descubierto las raíces psicológicas de sus odios e inseguridades, revelando su fragilidad emocional, su debilidad, sus angustias, sentimientos que contrastan con sus desorbitantes poderes, configurando una situación ambigua: aunque la obstinación, el rencor y los ímpetus brutales de Chris son juzgados peligrosos y nocivos, también se desliza información, por ahora fragmentaria, que incita a compadecernos de su tumultuoso pasado o comprender esa amargura incendiaria que profesa. Además, dada su condición de desamparo, carece de figuras de autoridad a quienes admirar, convirtiéndose en presa fácil para una manipuladora sin escrúpulos como Feenie. La verticalidad que impone mediante sus torturas se transforma en dependencia emotiva: Kurisu la respeta porque es poderosa, hasta el extremo de subordinar su existencia al designio de su jefa y buscar con impaciencia su aprobación. Dejarse subyugar, permitir esas humillaciones, solo ahonda la sensación de lástima. Existe una gradación, una jerarquía entre los villanos y algunos, como Chris, tienen la chance de redimirse. (más…)


Senhime Zesshou Symphogear 5: Epic Hibiki is EPIC

Mi waifu tiene bíceps (¡ojo con lo que le dices!)

Una cualidad del heroísmo femenino es su flexibilidad melodramática, que permite atribuirles a sus respectivas protagonistas una sensibilidad más aguda, una amplia gama de emociones y distintas formas de expresividad, de manifestar o reprimir su mundo interior configurando una identidad coherente y verosímil –aunque sean tímidas o desenvueltas-, pero, en especial, aceptables para el criterio del público que reprobaría estos decursos melodramáticos o arranques de ternura en un héroe masculino. Si sumamos los mecanismos de moeficación, obtendremos también un incremento notable de gestualidad. Mediante sus muecas, Hibiki (poseedora de decenas de retruécanos faciales) delata sus pasiones y sensaciones de manera inmediata y honesta. Son signos de sinceridad que describen su carácter optimista, su sencillez, su espontaneidad, el dejarse llevar por sus corazonadas. Sin embargo, los gestos contenidos y adustos también delatan, por ejemplo, la pesadumbre y remordimiento que arrastra Tsubasa. Aunque su orgullo impide que exteriorice su dolor, su estoicismo, su empeño obstinado por aguantar el suplicio traduciéndolo en dureza y acritud solo ponen al descubierto sus fisuras emotivas. Durante su convalecencia, la áspera idol hurga en su subconsciente (que adopta la apariencia de Kanade) y recién entonces, a salvo de restricciones, su lado débil puede emerger con un soberano puchero. No obstante, la gesticulación, la locuacidad corporal, podría revelar también el doblez, la deshonestidad: si fueran ciertas nuestras sospechas acerca de Ryouko, sus guiños amistosos, sus señas juveniles, su imagen de franqueza y jovialidad serían una máscara, una farsa, una actuación. Tres vías diferentes de canalizar la expresividad femenina, tres morales distintas, tres perfiles diversos, tres arquetipos de mujer. Una observación que cabría extenderse a Chris, Feenie, Miku, e incluso ayudaría a comprender cuán aterradora es la versión oscura de Hibiki, cuya transformación es acentuada visualmente a través de gestos, entre ellos, ocultar su rostro bajo las sombras. (más…)


Senhime Zesshou Symphogear 3-4: Cantos, ruido y silencio

Popping the cherry

El tema común que desarrollan ambos episodios puede resumirse bajo el concepto extenso de pérdida de la inocencia, ruptura de una virginidad mental o moral, encuentro traumático con el desencanto, la desesperación, la soledad. Dejemos pendiente las insinuaciones y jugosas amenazas -con inquietantes connotaciones lésbicas- por parte de Ryouko y concentrémonos en otra clase de desfloramiento que Hibiki deberá afrontar en su accidentado camino al heroísmo, si acaso podrá mantenerse fiel a sus principios idealistas y sobrevivir a los próximos desafíos sin tornarse trágica u oscura, como sucediera con Tsubasa. El oficio guerrero exige al sujeto que renuncie a su sensibilidad, que esté dispuesto a sobreponerse al remordimiento, que acepte su dimensión más violenta y maliciosa, su lado más demoníaco o lóbrego, que admita la maldad consustancial a todos los seres humanos. El poder marea, enceguece, idiotiza, pero también el supuesto discurso épico puede volverse pernicioso si encapsula al héroe en un destino amargo, casi al borde del sentido común y corre el riesgo de empujarlo al sadismo, al masoquismo o la anomia. La fuerza proviene de las pulsiones desatadas, pero muchas veces el individuo es incapaz de controlarlas, entonces sus pasiones desbordan el cauce y termina hundiéndose en su tenebrosidad más oculta. La violencia es, paradójicamente, su principal herramienta y para saber explotarla, Hibiki debe aprender a dominarla antes de acabar subyugada por sus propios impulsos, enloquecer y darle rienda suelta a esas energías subconscientes que brotan en forma de destrucción, allí donde se confunden el goce, la frustración, el odio. Aunque la serie trata este proceso con perspectiva más melodramática (llanto, pesar, depresión) y los golpes anímicos que recibe Hibiki le provocan pena o conmiseración antes que generarle algún conflicto existencial, algunos detalles, nada secundarios, afean el panorama de nuestra voluntariosa heroína. Las reliquias entrañan potenciales peligros para la estabilidad emocional y espiritual del usuario: emplearlas sin cuidado, sin medir los límites del poder, es arriesgarse al extravío moral, a dejarse corromper, a diluirse en la perversidad, es encontrarnos con ese lado dark que nuestra conciencia reprime y aflora con nuestros descontrolados afectos, es inocularnos del mismo veneno que pretendemos combatir. (más…)


Senhime Zesshou Symphogear 2: And I’ll try not to sing out of key…

With a little help from my friends?

Las elucidaciones teóricas acerca del poder conferido por las reliquias ancestrales confirman el vínculo entre música (o canto ritual) y religión (entiéndase como magia o circulación de la energía cósmica): aunque el planteamiento es ligero pues no abunda en definiciones acerca de la procedencia de esta fuerza mítica ni plantea qué lugar ocupan dentro de determinada cosmología, teología o cualquier discurso que sistematice el orden del universo. Sin embargo, Ryouko menciona algunos datos reveladores acerca de estos artilugios prodigiosos: se trataría de “cristales documentados en leyendas alrededor del mundo”, ubicados “en ruinas antiguas” y “creados por herejes”. Además, son imposibles de reproducir, incluso empleando la tecnología moderna. Apoyándonos en esta información, podemos ensayar un primer esbozo del sistema “religioso” que opera en la ficción. El principio elemental sería la energía, una fuerza de carácter divino, supraterrenal, que constituye el núcleo de las creencias universales, quizá como una especie de panteísmo. Se manifestó en varias culturas alrededor de planeta, probablemente aquellas calificadas de paganas o heréticas. El procedimiento para producir reliquias era considerado un conocimiento secreto, conservado entre sacerdotes o magos, como ocurría en los cultos mistéricos. Cuando estas creencias se extinguieron o fueron arrasadas se perdió esa sabiduría superior, cuya fuente se ignora, pero habría servido para combatir al Noise que –dentro del gran drama cósmico inherente a muchas religiones- sería una manifestación perversa de este poder. Música y ruido son ambos sonidos, están hechos de la misma sustancia. Una tiende al caos, otra a la armonía. Una representa el funcionamiento perfecto, la otra genera la disfunción. (más…)


Senhime Zesshou Symphogear 1: Tsubasa wo kudasai

Zwei Wing te da alas

La música ejerce su función curativa o purificadora mediante tres caminos distintos: la relajación (el individuo se suspende del resto de pensamientos sumergiéndose en una corriente de pacíficos estímulos sonoros), la catarsis (el sujeto es sometido a bombardeos auditivos que incitan emociones intensas) y la crisis (sonidos o letras que expanden nuestra capacidad de percepción incentivando una actitud reflexiva). Como cualquier arte, puede servirnos para evadirnos o luchar: tiene el poder de influir sobre nuestra sensibilidad y quizá, debido a esta fuerza, el músico era considerado, desde la Antigüedad, una especie de mago, de hechicero, de taumaturgo. De Orfeo cuentan las leyendas que tañendo su lira domaba las bestias y conmovía a los árboles. Los pitagóricos basan su cosmología en nociones musicales como la armonía de las esferas. En ambos casos, la música está compenetrada con la religiosidad, es sagrada y mística. Incluso un famoso cuento medieval, “El flautista de Hamelin”, advierte sobre sus cualidades hipnóticas. Al evolucionar el oficio, el virtuoso pasó de profeta, hacedor de milagros o héroe cultural, a la condición de ídolo (o idol), título que mantiene una acepción religiosa, manifiesta en la adoración y fanatismo que cultivan los seguidores de determinados artistas o la reverencia piadosa que profesa el público durante un concierto. Senhime Zesshou Symphogear apela a esta dimensión legendaria agregándole un reverso épico: música para combatir. (más…)