Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

YuruYuri

YuruYuri ♪♪ 4: Maid OF THE DEAD

Se alimentan de pudín

Sucesos turbios ocurren en la Secundaria Nanamori. Las alumnas sufren una horrenda metamorfosis: primero, sienten un deseo irrefrenable por disfrazarse de sirvientas y, segundos después, se transforman en dulces y haraganes zombis, que amenazan con vaciar las dulceras, alacenas, refrigeradoras, bodegas y otros depósitos donde sacien su hambre de pudín. Se inicia una fiera lucha de supervivencia: prolifera la epidemia del estornudo, causada por súbitos brotes de alergia veraniega. Nuestras heroínas del Consejo Estudiantil enfrentan al ejército de voraces mucamas vivientes con mortíferos sprays de detergente para vidrio. La crisis se agrava cuando un experimento de Nishigaki sale de control y libera centenares de robots clones que usurpan la identidad de cándidas colegialas con sus poderes de invisibilidad que, advertimos al lector, son horrendos. La vicepresidenta intenta defenderse usando una máscara antigás, pero sus ansias de poder la convierten en Darth Tsundere. La inestable República espera un categórico discurso de su Presidenta Rise Matsumoto, pero ante la proximidad de la hecatombe, se manifiestan los signos del Apocalipsis Maya: los relojes vuelan, los perros dicen la hora. ¿Quién podrá salvarnos si cunde la confusión y bellas muchachas son atacadas por feroces booby monsters? Las chicas del Club del Entretenimiento parten al rescate con ingentes cantidades de kleenex y románticos paraguas. Solo piden como recompensa cuarenta litros de helado de rum raisin.

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YuruYuri ♪♪ 3: Yuri never walks alone

Gata celosa

Sin duda, la célula básica del yuri es dual: la pareja. A diferencia de otras series que reposan sobre individuos o grupos, las historias lésbicas requieren, por necesidad, del emparejamiento. Este esquema exige tres requisitos mínimos: chicas de personalidad incompatible (para activar el conflicto), pero complementarias (para facilitar la solución), que compartan una profunda relación de apego sentimental. En términos de yuri, una pareja no implica un “amorío” o “noviazgo” oficial. La definición es amplia y abarca muchas fórmulas posibles de vínculo. Incluso, en algunos casos, el cariño se disfraza de rivalidad o constantes insultos. Himawari y Sakurako conforman una extraña pareja que capturó mis preferencias desde la primera temporada porque, pese a declararse su enemistad, atacarse con frases ponzoñosas, retarse a gritos o provocarse sendos disgustos, no pueden evitar andar siempre juntas y prodigarse ese anómalo amor traducido en reproches, descortesías y reprimendas. Esta rutina de perros y gatos se interrumpe cuando, por casualidades de febrero, se distancian y Sakurako descubre cuánto depende de su ración de boobies favorita.

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YuruYuri ♪♪ 1: El mundo de Akkari~n

Salieron del clóset

La heterodoxa sacerdotisa del yuri retorna de su largo exilio de invisibilidad para oficiar, ante sus feligreses, una ceremonia lésbica jocosa y disparatada. Ataviada de ropajes electrónicos, Akari emerge entre resplandores vitoreada por multitudes de idólatras que corean su funesto apodo, reclamando a gritos que reconquiste el protagonismo usurpado por colegialas menos dulces e imperceptibles. Gracias al encanto innato que poseen las chicas tontas de clase media, Akarin se convierte en objeto del anhelo romántico (y quizá lujurioso) de bulliciosas muchachas tan tiernas como desquiciadas. Nuestra heroína de peinado volador capturará sus corazones utilizando enrevesadas mnemotecnias científicas o desafiando a su tracto digestivo a superar retos repugnantes. La cándida pelirroja disfruta al máximo su descomunal popularidad asesinando de pasión con sus ingenuos guiños o transformando su dulce estupidez en filosofía de vida. La Tierra dejó de rotar sobre su propio eje, porque ahora el Universo gira alrededor de Akarin, la chica más notable, sobresaliente, descollante, cuya belleza discreta nadie se atrevería a ignorar… Por desgracia, cuando los agasajos y confesiones amorosas amenazaban con desembocar en una orgía angelical de vibraciones tumultuosas, nos descubrimos envueltos en un experimento freudiano que revelaba las oscuras (y reprimidas) fantasías homoeróticas y ansias de dominación sexual que esconde la mente de cualquier chiquilla de catorce años con ambiciones de convertirse en hembra alfa.

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Yuru Yuri 12: Bésame mucho

Como si fuera este episodio la última vez...

Entre afrodisíacas ingestas de chocolate, pijamas de animales y vegetales, incómodos cosplay, fogosos desafíos auspiciados por la cajita mágica, erupciones sanguíneas en homenaje velado al gore y desfachatados estupros bucales, Yuru Yuri hizo gala de su artillería pesada para cerrar su explosivo episodio final, puliendo su demencial estilo, superando sus propios estándares de festín lésbico combinado con ingenuas calenturas de colegialas, demasiado desquiciadas para tener catorce años. Aunque deben su celebridad al trasfondo homoerótico —explotado con curiosa mezcla de desfachatez y mesura—, el auténtico mérito narrativo de Kyouko y sus amigas radica en revitalizar la travesura como unidad básica del relato. Otros slice-of-life se estructuran alrededor del enternecimiento gestual, del transcurrir cotidiano, de la acumulación de comentarios, e incluso de la extrañeza (por ejemplo, Nichijou): la fórmula de Akkarin~ y compañía consiste en recopilar, dentro de esa rutina escolar o amical, aquellos instantes de ruptura, de desacato, de libertad. (más…)


Yuru Yuri 5: Teoría del yuri

Bochornos de verano

En respuesta a quienes criticaban este blog por aplicarle fatigosas lecturas teóricas a frívolos slice-of-life carentes de plot y protagonizados por genéricos moeblobs, la hermanita de Himawari sorprende con una reflexión aguda y enternecedora acerca de cómo el mandato social desvirtúa y aliena la conducta y las aspiraciones de los adolescentes, obligándolos a incorporarse a un modelo productivo que idolatra la excelencia sobre los valores humanos. Esta sabia intervención de la mocosa demuestra la densidad ideológica contenida en esta serie. El discurso de Yuru Yuri respecto del deseo es transgresor y disecciona las estructuras de poder que difunde la sociedad como ideas preconcebidas para perpetuar mecanismos de normalización. Esta serie merece una lectura concienzuda, que describa cómo los planteamientos radicales de Sakurako y las iniciativas de ruptura de Chinatsu-chan cuestionan el pensamiento hegemónico, y le otorgue a Yuru Yuri el lugar que merece entre las series más reflexivas de 2011. (más…)


Yuru Yuri 4: Cuando calienta el sol

Siento tu cuerpo vibrar cerca de mí...

El esquema de conducta actancial que suelo denominar “tsunderismo” consiste en el maltrato, desdén o agresión sistemáticos contra el objeto de deseo, teniendo como propósito: a). reprimir o negar el sentimiento amoroso por considerarlo humillante, indigno, debilitador o esclavizante; o b). intentar atraer, mediante un recurso neurótico, la atención de aquella persona importante y enamorarla a base de agravios y orgullo. Ayano, la altiva y obsesa vicepresidenta del Consejo, emplea el segundo tipo de estrategia tsunderesca. Empleo el sufijo “-ismo”, porque, para los personajes de anime afectados por esta tendencia en su comportamiento, la paradoja del amar odiando supera lo accidental: es implícito al sujeto, es un estilo de vida, casi una ideología. Ayano ama, finge odiar lo amado y luego existe: su rutina, sus planes, sus esfuerzos, están todos encauzados a perseguir su obsesión. Por acercarse a Kyouko, es capaz de inventar técnicas de estudio ciertamente escatológicas, repasar mientras maneja bicicleta o comer con dos lápices. (más…)