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Yahari Ore No Seishun Love Comedy Wa Machigatteiru 4-5: Somos losers, seámoslo siempre

4-5

Habiendo transcurrido tan solo cinco entregas de Oregairu, estamos en la capacidad de afirmar que Hachiman Hikigaya no es cualquier solitario hijo de vecino, ni un triste y resentido filósofo de la calle, ni siquiera un simple rebelde asceta: nuestro Hikki es todo un MAESTRO. Allá quienes hagan escarnio de él, se burlen o lo menosprecien; olvidemos a Yukino y su terco ataque a nuestro gran gurú… todos ellos se lo pierden. De nada sirve querer analizar su conducta y frases célebres si uno no se pone a su altura, a su nivel. Cualquier winner, perteneciente a la ficción o la realidad, que pretenda “comprenderlo”, simple y llanamente no podrá, no está capacitado; Hachiman es de otro universo. Un depredador nunca podrá entender qué significa ser la presa. Lo lamentamos por todos los winners que visitan esta página: este post no es para ustedes. En esta ocasión haremos un homenaje a todos aquellos que sabemos lo que es perder (en cursivas y en negrita para resaltar el profundo significado), a los que hemos saboreado la derrota a lo largo de toda nuestra existencia, a los que jamás tendremos a la mujer de nuestros sueños, a los que sí entendemos de qué habla el maestro Hachiman, a todos los que nos consideramos, con todo orgullo, losers.

La vida es dura y cruel. Eso nadie nos lo tiene que explicar, lo sentimos a diario, desde que nacimos. No llegamos al mundo en “cuna de oro”, ni fuimos bendecidos con una fisonomía agraciada; más bien, tuvimos y tenemos que luchar por la subsistencia, en medio de un mundo hipócrita que da preferencia a la “buena imagen” o “buena presencia” (¿se han fijado en cuántas propuestas laborales esta condición figura como requisito”?). Todos los demás, resígnense. Eso explica por qué abundan tantas canciones sobre superarse y no rendirse, concebidas como motivación para continuar bregando una lucha perdida desde el principio. Sin embargo, ¿cómo es vivir relegado del mundo artificial? De acuerdo a la Hikipedia, el mundo no es tal y como aparece ante nuestro ojos. Pobres ilusos que se confían de la primera impresión. A continuación, transcribiremos algunos conceptos que el gran sabio Hachiman ha recopilado en su enciclopedia en línea sobre la realidad real (valga la redundancia), para derrumbar mitos y abrir los ojos de la gente engañada que pretende llevar vidas “normales”.

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La amistad

La amistad no existe. Punto. Aquel ilusorio concepto sobre los “amigos” y la camaradería es irreal. Toda persona que se te acerca lo hace con doble intención; siempre querrá sacar provecho de ti. Lo ideal, claro, sería un estado de mutua confianza y confraternidad entre seres disímiles que forjan un vínculo profundo por el intercambio de opiniones en total libertad de expresión, pero no, eso no se da en la realidad. Todo ser vivo solo vela por su propio bienestar. El egoísmo termina por destruir todo vestigio de esperanza que pueda haber en el corazón. Si se trata de ganar, los “amigos” estarán dispuestos a hacer pedazos, a traicionar, a recurrir a sucios ardides con tal de sacar de carrera a quien se cruce con ellos y sus ambiciones. Y si quieres averiguar el porqué, será debido a tu propio egoísmo por hallar un culpable, no una aclaración. Desde el niño que arrebata su juguete violentamente a quien ose tocarlo, hasta el adulto que reniega de sus raíces para salvar las apariencias, todo el mundo es ególatra. Lo mejor es mantenerse alejado de todo y de todos; como dice el sabio proverbio “Más vale sólo que mal acompañado”. Si quieres evitarle a tu carne el dolor y la decepción, debes renunciar al viejo engaño de la “amistad” y ocuparte de tus propios asuntos, que los demás no lo harán por ti nunca.

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Caso real: Hayama Hayato creía haber formado una buena amistad con sus compañeros Toge, Yamato y Ooka, tres sujetos que, sin más, aparecieron a su alrededor con sonrisas y amabilidad. Sin embargo, cada uno tenía la intención de aprovecharse de la luz que irradia el capitán del equipo de fútbol, privilegiado personaje que solo cosecha glorias y triunfos donde quiera que vaya. Hayato miraba ilusamente a sus amigos como un grupo sólido, viendo cualidades positivas en ellos y apreciando la imagen de buenas personas que proyectaban. Es por eso que no podía soportar el hecho de que alguien deliberadamente intentara corromper la felicidad de su grupo sembrando la discordia por medio de cizañeros mensajes de texto que embarraban la buena reputación de estos muchachones. Lo que él no pudo observar no pasó desapercibido para la gran perspicacia de Hikki (bueno, está bien, tampoco para la de Yukino, pero ella no intervendrá en esta reseña por su necedad al no aceptar que es del mismo grupo de Hachiman). Aquel trío de modelos estudiantiles no dudaron en calumniarse uno al otro para eliminarse mutuamente y quedarse en posesión del dueño de “La Zona”. De hecho, este mismísimo concepto de “La Zona” muestra con claridad cómo se intenta manipular a las personas de alrededor para obtener un beneficio personal, aprovechándose de su baja autoestima y convirtiéndolos en súbditos, meros arlequines de un gran teatro levantado para endiosar a una sola persona. Para beneficio de Hayama, el maestro Hachiman detectó a tiempo el ardid y trató de rescatar al joven de las garras del ostracismo de la “amistad”; pero es difícil eliminar la naturaleza humana que empuja al hombre a ser agradecido, y el tipo termina por intentar invertir las cosas con el sabio ofreciéndole su compañía. Y bueno, Hikigaya será ermitaño pero no es ridículo; de seguro aceptó con la intención de encauzar de a pocos a su nuevo adepto.

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La familia

Para el maestro Hachiman, la familia es el grupo de extraños más cercanos que puedes tener. Eso significa que, hasta cierto grado, esta asociación es normalmente inofensiva. La familia se respeta, pero no se debe caer en los excesos que la cultura moderna populariza. La hermana menor no pasa de ser solo eso: una niña unida a nosotros por vínculo sanguíneo. Al diablo eso de las imouto y demás vicios bizarros; esas cosas solo pasan en el anime (¡¡¿¿??!!)*. Tratándose de personas cercanas, les debemos cierta consideración, así que no se viola ninguna norma de la Hikipedia si se mantiene la comunicación necesaria, sobre todo en asuntos que pueden malentenderse. Y si la familia necesita de nuestra ayuda, es correcto dársela, sin caer en sentimentalismos, claro.

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Caso real: Kawasaki Saki se mantuvo alejada de su familia y compañeros de escuela debido porque le preocupaba el convertirse en una carga económica para sus padres. Esto motivó la inquietud de su hermano menor. Sintiéndose incomprendida por todo el que la rodee, Saki procuró ganarse los frijoles de forma ilegal, pero sana (al menos no se metió en esos antros de la perdición llamados maid cafe). Tratándose de una actividad justificada, los esfuerzos de los miembros del club de voluntarios por “corregir” su conducta fueron insulsos. Solo la sabiduría del maestro Hachiman pudo resolver el problema encargándose de generar la comunicación entre los hermanos Kawasaki y rematando la lección con el testimonio de su propia imouto, la que sabe apreciar la integridad de nuestro sensei.

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Breve nota sobre la traducción

A propósito de Kawasaki, tuve un pequeño problema para entender la traducción del episodio 5. Cuando Hikki se encuentra con Saki, exclama “Kuro no resu”, lo que en la traducción de Commie Subs es “black lace”. Esto puso a prueba la supuesta capacidad que creí tener sobre el inglés, haciéndome cranear sobre qué es exactamente lo que Hachiman quiere decir, aunque es demasiado obvio puesto que el muchacho se encuentra tirado en el suelo y levanta los ojos para verla… o ver otras cosas. Además, al oír el nombre de la susodicha en el famires, en su mente forma la imagen de aquel objeto, reflejado en la crema de su café. Pese a estas pruebas, ¿exactamente a qué se refiere con “lace” (lazo)? ¿Es la chica cinturón negro o algo así, o estaba usando hilo dental? A partir de ese punto, presté más de la acostumbrada atención a la traducción de expresiones que podía reconocer del japonés, y me causó curiosidad el esfuerzo de los fansubbers para llevar al espectador un producto accesible, aun si, en el proceso, se perdiera algo de la gracia del idioma original. Por citar ejemplos: póngase Hikigerma por Hikigaya-kin, para captar la broma; Master-woof por Goshuujinsama-wan para aquellos que no prestan atención al audio original y se pierden ese plus; y el Maspurr añadido para dar un toque personalizado y más coherente. En realidad, lo hacen bien, mucho mejor que la gran mayoría de subbers en español, que traducen del inglés cayendo en garrafales y, en extremo, tontas equivocaciones.

Y bien, si Totsuka no sabe mucho sobre maido kissa, ¿qué diablos hace en un anime?

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El amor

El amor existe, pero solo en las canciones y la poesía. En la realidad, pueda que exista sólo para los winners, y quién sabe si será duradero o sincero. En la mayoría de casos, es solo un interés pasajero. Para los losers, el amor está vetado. Todas esas ilusiones sobre amar y ser amado no se llegarán a concretar, ya que nadie ama a un perdedor. De nada vale esforzarse, es como correr hacia un espejismo en el desierto: mientras más empeño le pongas, más dolerá el desengaño. Lamentablemente, los perdedores tendemos a poner la meta muy alta en lo que respecta a nuestra fijación romántica, y solemos enamorarnos de las chicas bellas, aquellas que por naturaleza están fuera de nuestro alcance. La amabilidad es una patraña, no se puede confiar en las muestras de afecto que alguien prodigue hacia un loser: a lo sumo, son solo una muestra de cortesía. Ese deseo espurio de sentirse querido es un veneno; muchos aprendemos la lección después de múltiples caídas, hasta perder todo interés en eso que nos tuvo cegados y embobados tanto tiempo.

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Caso real: Ya se veía venir, era inminente el anuncio de que la protagonista principal de esta serie no era la aburrida Yukino, sino la (realmente) bella Yui Yuigahama (véanla hacer cosplay de maid; hasta el maestro quedó boquiabierto). Al inicio del capitulo 4, la situación es clara: se detecta un rubor en la joven cuando encuentra una excusa para pedirle el celular al maestro Hikki; y, dado que Oregairu está llena de breves pistas sobre la realidad de la trama, los espectadores estábamos sobre aviso de qué ocurriría más adelante cuando se sepa que la dueña del perrito rescatado era Yuigahama. Lo que no esperábamos (al menos yo no) era que sucediera tan pronto y de esa manera. El maestro no se puede dar el lujo de verse engañado una vez más; ya suficientes han sido todos los desaires a la persona de Hikigaya por parte del sexo opuesto como para caer una vez más en esa vieja artimaña de la amabilidad. En estos casos, es mejor tomar las cosas con cabeza fría, y puesto que esa faceta emocional que genera la excitación del amor está muerta desde hace mucho -felizmente–, Hachiman ejerce dominio de la situación y toma el toro por las astas, rechazando esa burda cortesía por compromiso que solo lograría atarantarlo.

La mejor manera de cerrar esta reseña es citando textualmente un extracto de la Hikipedia sobre el amor y las ilusiones románticas. Ojalá alguien me hubiera enseñado esto antes:

“Odio a las chicas amables. El sólo saludarlas las meterá en tu mente; empieza a intercambiar mensajes y tu corazón empezará a flotar; si te llaman, estás hecho. Disfrutas mirando tu historial de llamadas sonriendo como idiota. Sin embargo, a mi no me engañarán otra vez. Es lo que llaman amabilidad. Si eres linda conmigo, eres linda con todos. Siempre terminaba olvidándolo. La realidad es cruel. Por eso, estoy seguro que mentir es una forma de amabilidad. Además, la amabilidad en sí es también una mentira. Siempre terminaba con esas expectativas. Y siempre terminaba con esos malentendidos. Y antes de darme cuenta, perdí la esperanza. A un solitario bien entrenado el burro solo le patea una vez**. Como veterano en el campo de batalla de la vida, me he acostumbrado a perder. Es por eso que siempre odiaré a las chicas amables”.

_______

*.- Este tipo se equivocó de serie; debió de estar en OreImo en lugar de Oregairu

**.- Transliteración del blogger.

Playlist recomendado de esta ocasión:

3 comentarios

  1. Yo puedo decir que era un losers que se ha transformado en winners y puedo comprender al Maestro Hikki. Esta serie me trae recuerdos cuando era adolescente al experimentar muchos fracasos en el amor, el poco compañerismo, el deseo de ser como los populares para ser reconocido y valorado como persona. Luego me di cuenta que lo más importante eres tu y si te sientes bien contigo mismo es más que suficiente sin importar las apariencias o las opiniones de los demás. Espero que el Sensei Hiki use su experiencia y sabiduría ganadas en muchas derrotas para lograr conseguir un carácter maduro sin rastros de resentimientos y tener una visión más integral de la existencia humana.
    Yo no comparto la idea que el ascetismo sea sinónimo de retrograda o antisocial, al contrario creo que es la única manera de conocernos y cuestionar nuestras limitantes, hoy en día las personas prefieren olvidar sus problemas con el bullicio que la globalización ofrece para que así no sentirse sólo aunque en el fondo si se sientan vacíos. Hikki ha emprendido la dura lucha contra su propio Ego, ese enfrentamiento similar a un río contra una piedra lo volverá una persona con un espirito inquebrantable y sus enseñanzas la mejor sabiduría para la vida.

    12 mayo 2013 en 01:06

    • En estos días he estado pensando en eso: por lo general, cuando se alcanza la mayoría de edad (y un poco después) se puede tener mayor control de la situación, y dejar de ser un loser. En el caso de Hikki, es posible que haya un cambio en su actitud, primero con su círculo cercano y luego con los demás, ya que, en el fondo se entiende que es un capricho de la adolescencia. Creo que a todos nos ha pasado alguna vez esto de perder, y es fácil identificarse con Hachiman y sus reacciones. El artículo fue escrito mitad en broma, mitad en serio; hay escenas en las que todos nos podemos ver reflejados. Lo que es duro en esta serie es el drama oculto tras la comedia: el sufrimiento de Hikki por haber vivido tantos vejámenes, el sufrimiento de Yukinon al ser vilipendiada (wow! qué palabra!) por ser simplemente ella misma, y las lágrimas de Yui al ser rechazada.
      Gracias por tu comentario, compañero.

      13 mayo 2013 en 09:28

  2. OOO que buena reseña,este desde el 3 er cap se convirtió en mi serie favorita !!!!!
    Y es cierto mucho de lo sitado por el Sensei nos sentimos identificados

    17 mayo 2013 en 10:11

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