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Amagami SS 17: Ellos las prefieren muy muy gordas…

Ponga una gorda en su vida y encontrará la felicidad

Nuestra cultura global, obsesionada por la imagen, anclada sin remedio en la superficialidad, apoyada en un abrumador aparato mediático, consagra como patrones estéticos los derivados del discurso del fitness: un cuerpo esbelto y saludable, forjado a base de neuróticas dietas. La grasa que sobra es una infracción, los rollos un delito, la gordura un pecado, la obesidad una abominación. Por tradición, las mujeres han sufrido las consecuencias de estos estándares pues la mayoría de civilizaciones asume al cuerpo femenino como receptáculo de la belleza. En anime, un territorio vedado al sobrepeso, de medidas perfectas y figuras estilizadas, pocos personajes, como Rihoko, transmiten con gracia ese conflicto entre su golosa personalidad y su deseo de agradar al ojo masculino.

Aunque parezca tarde para emprender el blogueo de una serie, la estructura de arcos independientes de Amagami SS me permite comentar una vertiente de la historia por separado. He disfrutado mejor los impares y los recomiendo a quienes les extraña este periódico reseteo absoluto, pues la elección de cada heroína supone abordar de manera definitiva una ruta narrativa diferente, sin conexión con el resto. La primera estaba dedicada a Morishima-senpai, una joven guapa y alegre, de actitud desafiante y risueña que destaca por revolverle la mente a Junichi y protagonizar el momento más erótico de la temporada pasada. Me refiero al beso detrás de la rodilla que recibe de nuestro reincidente protagonista mientras este simula comportarse como un perro. El tercer arco se centra alrededor de Sae Nakata, una timorata y susurrante kouhai que recibe ayuda de Tachibana-kun (ahora, the Coachie) para vencer su retraimiento y conseguir un trabajo de medio tiempo en un restaurante. Como cada heroína influye sobre el enfoque del relato en su arco particular, la infantil candidez de Nakata, que contrasta con sus abundantes atributos, permite derivar en una love-comedy metatextual con narrador en off (antes Junichi aportaba su punto de vista), comentarios irónicos y alusiones a estereotipos del género, además de desembocar en un desenlace más enternecedor que apasionadamente romántico. Este quinto tramo girará en torno de Rihoko Sakurai, una osana najimi (amiga de infancia) de Tachibana, cándida, bonachona, bastante dojikko y golosa impenitente que profesa un amor no correspondido o kataomoi, nunca confesado. El argumento obliga a imponer cambios en la narración: a diferencia de otros arcos, ahora Rihoko, la chica-objetivo del acto de conquista, es quien aporta el punto de vista subjetivo en lugar del lead masculino, supuesta figura activa que debería enamorarla. Por tanto, las acciones y pensamientos de Sakurai dirigirán el trayecto del relato, invirtiendo los roles de género habituales del dating-sim, donde el jugador debe tomar la iniciativa: ahora, es Rihoko quien cuenta las circunstancias de la Navidad pasada, quien atesora una pena o insatisfacción amorosa (su one-sided love) y quien decide actuar para cambiar la situación, es decir, quien se lanzará a enamorar a Junichi, aunque primero deba superar el escalón previo: bajar de peso.

Entramos entonces en un problema de definición porque aunque el lenguaje es rico y variado, a veces tiende a los extremos, reflejo de una cultura que raras veces encuentra un punto medio. Los fansubbers de UTW emplean el término “chubby” que podría traducirse como “ni delgada ni gorda, pero con algunas curvas y grasa demás”. Por adaptarlo a nuestros referentes latinoamericanos, una modelo de pasarela es flaca, una vedette de programa cómico es “chubby”, lo cual no impide apreciar su belleza. Sin embargo, fíjense en la cantidad de palabras que utilizamos para alcanzar una definición adecuada, pues en español y muchas lenguas, no existe una palabra para designar a una chica, digamos, “carnosita”, pues incluso esta última palabra se presta a distintas valoraciones, dependiendo de cuán ofensivo se considere (lo mismo ocurre con “chubby”). Para un diseñador de modas, probablemente Rihoko sea gorda. Pero juzgándola como a cualquier hijo de vecino, sería una chica normal… algo ¿”rellenita”? Esta ausencia de vocablos que describan estos estados transicionales suele derivar en polarizaciones conceptuales, como si solo existieran gordos y flacos. Ello refuerza la presión que experimenta el sujeto por culpa del estereotipo que difunden los medios y divinizan las boutiques. Es obvio que Rihoko quiere bajar de peso no porque se atracara en el agujero de la reja, sino porque desea encandilar a Junichi y cumplir un sueño romántico que viene empollando desde su niñez. Su propia naturaleza -curiosamente, donde radica el núcleo de su encanto- conspira contra su voluntad de someterse a dietas y hacer ejercicio: es remolona, olvidadiza, no opone reparos en satisfacer su apetito y peca de inocencia con tamaña dulzura que provoca jugarle bromas. A diferencia de Sae, Rihoko vive con espontaneidad y expresa libremente su alegría, una frescura infantil que contrasta con su madurez para resignarse y continuar amando a Tachibana desde las sombras, arropada en su amistad. Incluso le duele que Junichi fuese plantado por aquella chica anónima las Navidades pasadas, caracterizándose como virtuosa y comprensiva pretendiente en silencio, bajo el tópico de “amor verdadero significa desear la felicidad de la persona amada”, formulación light de la ecuación amor=sacrificio propia del melodrama.

Sin embargo, el anime prevalecen los cuerpos perfectos: las pocas mujeres gordas no suelen participar sino como personajes terciarios y carecen de desarrollo dramático. Las últimas que recuerdo son Himeji (de High School Girls, aunque solo durante un racconto) y Sumiyo Fukabori (-Saki-, pero ¿acaso sus parlamentos superaban las 20 palabras?). Por el contrario, abundan los personajes de primera línea con apetitos pantagruélicos, pero un metabolismo benéfico que les permite devorar cuanto les antoja sin engordar. Ayumu Nishizawa sería el ejemplo paradigmático (aunque en la segunda temporada de Hayate no Gotoku!! pierde las tres cuartas partes de su hambre), pero también Yui Hirasawa o Yuuki Kataoka (al extremo que algunos suelen conocerla solamente por su apodo: Tacos). Rihoko se encuentra en ese incómodo punto intermedio, pues desde la lógica del anime, una chica linda no puede ganar peso ni tener “llantas” que pellizcarse. Desde esta perspectiva (una chica simpática y linda descontenta con su apariencia), Amagami SS retomaría otro topos narrativo de larga data, pero reivindicado por el discurso melodramático con especial énfasis esta última década: el patito feo. Ignoro si Rihoko quemará esa adiposidad sobrante: no necesita alarmarse tanto, pues según se desprende de una conversación con Umehara, Junichi delata cierta debilidad por las chicas “voluptuosas”; pero además, Sakurai se mantiene todavía en los límites saludables del promedio de personas comunes y corrientes. De nuevo, el dilema radica en el setting: en anime, una escuela del montón está repleta de bishoujos con anatomías antológicas, como Morishima-senpai. La trama dispone, entonces, de dos potenciales desenlaces que corresponden a posturas ideológicas opuestas respecto del conflicto: si Rihoko conquista a Tachibana-kun bajando de peso, se valorará la constancia y esfuerzo pero se reforzará la legitimidad del patrón estético impuesto desde los mass media; si Junichi acepta a Sakurai-san con su voracidad vertiginosa y sus generosas redondeces, se apelará al alegato relamido de la belleza espiritual. Ojalá el humor de Amagami SS encarrile la posibilidad de una solución alternativa. Por mientras, la tragaldabas de Rihoko se suma a nuestra fértil temporada de dojikkos y airheads.

5 comentarios

  1. Creo quen en Nodame Cantabile tenia chicas con una talla parecida a de Rihoko, y en esta temporada podia ser tambien Kuragehime donde las mujeres tienen graficos extravagantes

    2 noviembre 2010 en 20:18

  2. alguien

    Viva Rihoko xD
    ella es la mejor porque nunca se rinde, lo deja para mañana, ademas de tener la mejor personalidad de las 6 y las mejores bubis xD.
    Haruka quien la entiende :S
    Kaoru loca
    Sae empalaga
    Ai esta bien pero parecia bipolar
    Ayatsuji manipuladora :l

    9 noviembre 2010 en 16:53

    • Diego

      Amigo, lo has resumido excelentemente. estoy de acuerdo, pero con algo de duda en si me quedaría con Rihoko o con Ai.

      23 marzo 2012 en 19:18

  3. yo creo k kien alla esto este post…. es plana y demasiado flaca, por k la verdad a los hombres no les gustan las mujeres “muy muy gordas” solo k no planas ni anorexicas, ademas k tengan una personalidad fuerte.
    yo creo que tu comparacion es muy mala y para que veas que me di la flojera y la aburricion de leerlo todo, yo creo que a los hombres no es k le gustan las mujeres gordas si no normales nada mas y Rihoko es la mejor xD

    15 enero 2012 en 18:05

  4. Pingback: Anónimo

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