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Yosuga no Sora 11-12: La fellatio más dolorosa de la Historia

El último deseo del voyeur: entrar en escena

Estos últimos dos arcos de Yosuga no Sora adoptaban una forma voyeurística, tanto en el aspecto sintáctico como semántico. Mejor dicho, su eje estructural consistía en exhibir las intimidades de sus personajes con escenas de sexo destemplado observadas por una tercera persona que convertían también al espectador en un mirón que accedía sin necesidad de filtros a esa esfera carnal. En otras palabras: mirar adolescentes copulando, además de un tema que recorría estos seis capítulos finales, era también la manera preferente de enfocar y plantear el conflicto. El episodio 11 no basta para salvar una mala temporada, aunque revela hacia dónde y cómo pudo haberse esbozado un desarrollo dramático más crudo, traumático y coherente. Por ejemplo, se evidencia que desperdiciaron a un personaje como Kozue manteniéndolo en las sombras como figura incidental, haciendo bulto hasta el penúltimo capítulo cuando ese carácter conflictivo, débil, enamoradizo pero rencoroso e inflexible, debía haberse manifestado y cultivado con mayor amplitud. Ahora resulta que Kozue parece mejor rival para Sora que Nao (en sentido discursivo, pues la delicada iinchou es más confrontacional). Su problema no reside en el perfil de personaje, que resultó sobresaliente y merece anotarse entre las pocas virtudes de Yosuga no Sora a nivel de composición de personajes, sino en cuándo aparece, faltando solo dos episodios para que reviente el chupo, salida de debajo de la manga cuando no fue siquiera un personaje secundario en los arcos previos, lo cual resta naturalidad y congruencia a su súbita relevancia.

De repente y sin signos que adviertan ese decantamiento, Kozue se erige como opositora radical a la relación incestuosa de Haruka y Sora con su maravilloso resentimiento de yandere reprimida. O mejor dicho, esas señales y evolución existen, pero planteadas con demasiada celeridad. Nadie dudaba que Kozue estuviese enamorada (como la totalidad del elenco femenino) de Haru-kun; sin embargo, es probable que ella fuera la única que preservara una ilusión platónica, cándida, de puberta. Nao y Kazuha tienen una mentalidad más lady-like, de hermana mayor, mientras que Akira corre a su propio ritmo. Es sintomático que cuando la delegada sea confrontada con la experiencia traumática de la desilusión y pierda parte de su inocencia, decida soltarse las trenzas y dejar atrás el look de niña buena para sumirse en la oscuridad del rencor. Mientras el resto de personajes le perdonan a Haruka y Sora el desacato social, Kozue parece haberse propuesto no perdonarlos nunca por dinamitar su ingenuidad adolescente. Le suma verosimilitud a un drama con esquema trágico y resolución agridulce: un caso de incesto nunca generará un reconocimiento unánime entre el círculo íntimo. Alguien siempre saldrá herido: este proceso de compromiso emocional que desencadena el odio de Kozue merecía un tratamiento menos apresurado. Si Yosuga no Sora hubiese sido una serie menos errática y Kozue hubiese participado de los principales acontecimientos en una estructura unívoca que le proveyera de mayor consistencia evolutiva, entonces no dudaría en considerarla entre mis personajes dramáticos favoritos de 2010: por desgracia, aunque tiendo a preferir un esquema más tradicional, sin save points ni arcos aislados para cada heroina, sino todos combinados en un mismo tronco y concentrados sobre la figura de una protagonista predestinada única (tipo CLANNAD), ignoro qué ocurriría con Kozue si Yosuga no Sora no hubiese aplicado este nuevo modelo de adaptar bishoujo games. Todo queda en hipótesis y aunque psicológicamente rica, la desencantada iinchou solo pudo lucirse en dos capítulos. No obstante, si hubiese recibido más airtime, su aportación dramática no hubiese solucionado el mayor defecto de esta serie como harem: la fragilidad y estupidez crónica de un lead masculino rodeado de chicas lindas, inteligentes y audaces cuyos afectos no parece merecer.

Esta fórmula de arcos interdependientes pero autónomos ha recibido el nombre de “ómnibus”. Yo hubiera preferido el término “metro” porque me recuerda a las redes de trenes urbanos interconectados, de manera que partiendo de una estación puede accederse a varias líneas en puntos claves. Admito que la estructura de relato único comporta ciertos inconvenientes para los productores, que ansían cautivar a un porcentaje más amplio del público satisfaciendo a las distintas facciones que genera el harem con su multiplicidad de bishoujos en constante competencia. Ahora sabemos que feel publicará los BD de Yosuga no Sora según cada ruta, por tanto, se venderán por separado a Kazuha, Akira, Nao y Sora y quien compre los cuatro discos se llevará varios episodios repetidos. Por ejemplo, el BD1 incluye los episodios 1-4, mientras que B2 llevará 1-2 y 5-6. La estrategia de ventas es clara: no se promueve a Yosuga no Sora como un conjunto, una unidad coherente, sino como una pluralidad de heroínas. No se vende una historia, se venden chicas, como puede venderse dakimakuras, mouse-pad con oppai o dutch-wifes. Con esta actitud, feel nos confirma que quizá Yosuga no Sora no existe como serie: solo hay arcos medianamente cercanos y protagonizados por personajes idénticos en circunstancias diferentes. Pareciera que delataran sus intenciones desde el comienzo, un experimento fallido por el escaso tiempo dedicado a sembrar y fomentar un drama. Estos últimos episodios brindan una percepción equivocada: la sucesión de clímax dramáticos y picos de excitabilidad contrastados con ese resquemor hamletiano que experimenta Haruka (cuando duda en alargar su relación incestuosa con Sora a pesar de continuar compartiendo la cama y teniendo relaciones sexuales) conjugaron en una impecable ejecución trágica con sucesivos reproches, traumas, sospechas, heridas. Melodrama puro, de angustia, dilema y dolor. Sin embargo, esa recuperación solo demuestra que, entre el arco de Sora y el resto de tramas alternas, mediaba un abismo de calidad debido al polémico potencial emotivo que acarrea un tabú sexual. La provocadora, intrigante y atrevida hermana menor es la mujer orquesta de un entramado sentimental que teje con su sinuosa fragilidad y su imperturbable fortaleza: el argumento se subordina a sus caprichos y su poder de seducción. Haruka es apenas un instrumento y, pese a redimir parcialmente su carácter, la gravedad de su incertidumbre no evita que vuelva a naufragar en sus deficiencias como galán: la indecisión crónica y la impotencia. Haru-kun es arrastrado por la personalidad de Sora, quien -a diferencia del errático onii-chan- posee un discurso que sustenta su acción: la negación radical de cualquier normativa social que se interponga en la persecusión de su deseo, un clamor de libertad e individualismo tan valeroso que nadie se atrevería a secundar.

El último gran debate alrededor de Yosuga no Sora: ¿fue responsabilidad de Haruka por no ponerle pestillo a la puerta de entrada?, ¿o Kozue es culpable de irrumpir sin permiso en un domicilio ajeno? Me abstengo de comentar la puntillosa obsesión del protagonista por el rear entry o doggy style. Por alguna razón, todavía no esclarecida por los sexólogos, ser sorprendido retozando en esta postura parece más vergonzoso que ser pillado en plan de misionero. Este señor podría darnos la respuesta.

La escena climática de la inmersión de ambos hermanos en la laguna no careció de cierto tono poético, pero tampoco precisó qué evento sobrenatural o casual permitió a los Kasugano sobrevivir al ahogamiento. Akira había explicado las propiedades mágicas del lugar, sin embargo, parece que faltara una secuencia clave que insinuase esos efectos fantásticos. Como buena heroína romántica, Sora recurrirá a soluciones descabelladas cuando se agoten los argumentos racionales, pues el imperio de la voluntad no puede subordinarse a la lógica dictada por el consenso social. Yosuga no Sora no resuelve el incesto con inverosímiles reconciliaciones. Nao-chan es rebajada al patetismo más servil cuando perdona a Haruka por utilizarla como escapatoria y sumergirse en un noviazgo de coartada. Kozue es incapaz de reponerse al desengaño y la pérdida de candor pueblerino trastoca su personalidad. El resto de personajes no luce convencido e incluso les cuesta mencionar sus nombres. El amor exige pagar un precio carísimo: el exilio social voluntario, romper sus nexos con pasado y presente, con amigos y familia, con cualquier forma de colectividad excepto su pequeño universo para dos. En cierta medida, este arco de Yosuga no Sora, a diferencia de los anteriores, es una tragedia, en lugar de melodrama con happy ending, y siempre que apliquemos este término con restricciones. Desde la perspectiva de Haruka y -especialmente- Sora, esta ruptura implica un triunfo. Desde una óptica más amplia, es pesimista respecto del cuerpo social: los chicos huyen del tabú que sigue reinando como patrón de orden. En conclusión, si Yosuga no Sora fuese solamente el arco de Sora Kasugano, tendríamos un Da Capo más real, más descarnado y más crítico. Por desgracia, la naturaleza irresoluta del protagonista no permite identificarnos con sus cuitas y restando los cinco episodios que conformarían el relato de la imouto posesiva, nos quedan siete capítulos desperdiciados en historias sueltas que pudieron hilvanarse en un tronco principal siguiendo el modelo del “héroe que ayuda a la amiga”. feel contaba con un diamante en bruto para proyectar una serie compleja y controvertida (por mejores motivos que la exhibición persistente del coito), pero la desperdició de forma chapucera pretendiendo congraciarse con todos los shippings. Solo Akira, Sora y los últimos momentos de Kozue se salvan de una nota reprobatoria.

5 comentarios

  1. ren'ai

    Tu opinión es demasiado crítica, pero me gusta leer lo que tienes en mente. Es verdad, Haru no tiene carácter dominante, pero seguramente debe tener alguna caracteristica alpha male que lo redima. El sex appeal de este bishounen atrae a las adolescentes como abejas a miel. También hay que percibir la sutileza con que Haru muestra sus emociones, reaccionando a cada hembra de forma única. Creo que la serie tiene un atractivo para espectadores de cualquier sexo.

    Para concluir, YnS logró encerrar la sierie bien, en mayor parte por los últimos dos episodios, lo cual es de esperar con una estructura de plots truncados y alternative routes al estilo dating sim. Me gustó mucho la serie y espero leer tu conclusión sobre esta serie!

    28 diciembre 2010 en 06:24

  2. hime

    Salvo por ver a la linda sora ….esta serie fue un desperdicio de mi vida….
    Por què la continue viendo??? con la esperanza de una reinvindicación!

    Buen Serious-análisis

    29 diciembre 2010 en 02:23

  3. davidvfx

    lo dije despues del episodio 3 termina abrutamente los arcos (3 episodios no bastan para nada y mas i le metes escenas de sexo explicito, lo convierten en un vil hentai)

    yo lamentablemente la abandone y la retome haber si ver arcos corridos corrige esta mala sencion pero dire que el prota me da mas asco. Creo que unos personajes principales, sea en anime, comic, novelas, o puro mito urbanop deben desprender cierta simpatia que los hagan atractivos como Yui de K-on que representa la la liberta de expresarse y su vision ligera de la vida sin abandonar la realidad y tomando reponsabilidades sin perder esto; o a extremos como a Kira y “L” que uno es el anemlo de hacer justicia en un mundo injusto si tubieramos un poder o su contraparte que es la ser Justos con todos.

    con lo anterio quiero dar a entender que prota masculino la verda no Aspira nada de nada, ni envidia por andar copulando con tanta chiquilla (con cara de “delito federal por que son menores) con un cuerpazo increible, la verda a mi me da hasta lastima por su personalidad y las pibes la verda hasta me pregunto si existiran niñas que se desgarran por alguien asi solo por que no una actitud deprimente… creo que hasta el amigo de la barbilla graciosa en la vida real tiene mas posibilidades de agandallar con la chicas, es amigable simpatic y llevado en una biuna linea, nuetro prota pareciera que fuer un poder tipo vampiresco; algo ridiculo.

    la verda como digo, es una lastima por que no me cansare de que los animadores fueron de lo mejores, pero al inteligente que se le ocurrio este formato deberian despedirlo.

    la verda a Amagami SS la habia dejado por que creia que el reboot era una tonteria pero los dos arcos que habia visto era pasables y nada despreciatibos, por lo que al ver esta desperdicio de producion reconsidere mi error y retomare Amagami SS ya que presentaba un manejo mil veces mejor que Yosuga no Sora…….. espero que la version DVD le gregen escenas de sexo estedidas y tomas mas copletas por que como historia sentimental es un asco, lo mejor que pueden hacer es extender y animar las esc3enas de sexo y venderlo como un saga hentai….

    como dijo la camrada de arriba… perdida de tiempo

    30 diciembre 2010 en 17:43

  4. jreload123

    Lo había leído hace mucho tiempo pero, No había podido comentar. Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dice para mi es un excelente review de esta serie. Mis respetos amigos.

    3 agosto 2013 en 19:38

    • jreload123

      Y Sin duda este anime no me gusto para nada solo el principio pero cuando vi al tipo cogiéndose a todo el pueblo se volvió aburridisimo y como dices tu se convirtió en un vil hentai.

      3 agosto 2013 en 19:40

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