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K-ON!! 14: Mugi-oujosama en el arcade. Breve análisis del arquetipo healing

Tea time

Puedes hastiarte de las torpezas de Yui-senpai, o empalagarte del candor colegial de Azu-nyan. Puedes saturarte del tierno pánico de Mio-tan o exasperarte por los arrebatos randomísticos de Ricchan. Pero nunca, jamás, por ningún motivo, ni aunque te disguste K-ON!, podrías odiar a Mugi. (Ley especial del moe-ness #385).

Suele comentarse con amplitud otras tipologías de personajes recurrentes (tsundere, genki girls, dojikko, etc.), sin embargo, las “chicas tranquilas” son sistemáticamente ignoradas y relegadas. Se requiere un esbozo descriptivo que comente el lugar que ocupan estas figuras femeninas en el imaginario del espectador de anime, es decir, el conjunto de connotaciones y sensaciones asociadas a este molde con alta valoración positiva. Esta aceptación se explica chicas como Mugi-oujosama conectan de inmediato con ciertos ideales axiológicos innegables, es decir, porque su personalidad concentra un conjunto de valores y conductas que todos aprecian: la humildad, el buen humor, la transparencia, la inocencia, la sonrisa luminosa, los modales. En oposición a las volcánicas tsuntsun o las hiperactivas chicas terremoto, nuestra tecladista sobresale gracias a (aunque suene contradictorio) su sutil perfil bajo. Mugi no roba cámara, no grita, no vive la vida a ritmo de cafeína como Ricchan o Yui-senpai ni pierde los estribos nunca, porque jamás parece enojarse, al contrario de Azu-nyan o Mio. Frente a cuatro compañeras altisonantes, que proponen y disponen en alto volumen o corriendo a mil por hora, Mugi y sus ubicuos Earl Grey con pastelillos imponen una pausa que ayuda a evitar el caos. No podría existir HTT sin tea time y esa mítica hora del lonchecito moe sería impracticable sin la suntuosa vajilla belga ni el semidivino talento de Mugi para preparar sus infusiones al modo europeo. Aunque nació en cuna de oro, no está predispuesta a ordenar ni reclamar, sino a servir, ofrecer y entregar. Esta inversión de carácter “democratizante” también inspira simpatía: el grueso del público clasemediero no detesta al ricachón, pero aborrece las posturas aristocráticas y los engreimientos clasistas. Nada más antipático que una oligarca pavoneándose de su asquerosa fortuna. Para sintonizar con la pequeña burguesía, la niña rica debe comportarse como proletaria, bajar al llano, ser campechana y trabajar en un WcDonalds, confundirse con la gente común y corriente. K-ON! convierte esa exigencia en fuente de comicidad porque juega al tópico del mundo al revés en una utópica sociedad sin clases. Otro aspecto que provoca empatía es la postergación, en especial, cuando se compara el formidable encanto, carisma o gracia de cierto personaje con su escasa cuota de airtime. Mugi-oujosama es secundaria entre las protagónicas, la cuarta cuando eran cuatro y la quinta cuando eran cinco. En muchas ocasiones, su función se reduce a hacer contraescena y sonreír con los chistes ajenos, atrás en el background, opacada por compañeras locuaces, payasas o rotundas. La compositora de “Honey sweet tea time” se encarga de introducir la nota de sosiego y suavidad, pero este temperamento no suele “llamar la atención”. Por tanto, cada escena o gag dedicado a Mugi-oujosama es descollante, cada episodio consagrado a ella cuenta como un especial.

La relegación es el tema medular del episodio 14. Mugi aspira al mismo grado de skinship (スキンシップ) que comparten sus compañeras del Keionbu. Pongamos atención a la palabra porque, aunque parezca inglés, es un neologismo nipón que conjuga los conceptos de “piel” y “amistad” (friendship). La palabra resume una manera de concebir la intimidad física. Cada cuerpo proyecta alrededor un espacio privado, unos límites imaginarios; por ello, cuando recién conocemos a alguien “mantenemos distancia”. El individuo se reserva el derecho de trazar esos linderos, pero también de conceder el permiso a otros para transgredirlos cuando quieran y penetrar con libertad en ese “territorio personal”.  Tocar a alguien es invadirlo, sin embargo, mientras el otro consienta y apruebe con alegría, significa que entre ambos sujetos existe confianza suficiente para no temer ni defenderse. Esta suerte de “hermandad de la piel” supone un trato natural, espontáneo, libre de coerciones como la cortesía, la admiración o el exceso de respeto. Como los espectadores, las chicas quieren tanto a Mugi-oujosama debido a su pureza de corazón y espíritu generoso, que tanto cariño crea una paradójica barrera de cariño que impide verla como cómplice de palomilladas. La célebre “cita” con Ricchan permite a la baterista quebrar esa separación y profundizar su vínculo amical. La millonaria reclama ese mismo nivel de fluidez y naturalidad para las reacciones cotidianas. Repite dos pedidos sintomáticos en todo el capítulo: abrazos y golpes. Exige que dejen de tratarla como una lady de mansión, como la señorita de alta alcurnia, sino como una adolescente que también hace maldades, es ruda e incurre en idioteces. K-ON! funciona según las coordenadas del slice-of-life moe, en consecuencia, se elude toda problematización en términos sociológicos, sino de acuerdo a ideas preconcebidas acerca del arquetipo oujo. Mugi subvierte este modelo (la ricachona orgullosa, egocéntrica, megalomaníaca y discriminadora), lo cual, constituye otro tópico: la “oujo-sama deconstruida”, que además de abandonar ciertos clichés (el desu-wa, la pronunciación extravagante), es humilde y anhela participar de una vida común y corriente. La tecladista establece una relación de proporcionalidad o casi identidad entre este ideal de sencillez y el nivel de amistad que alcanza con sus colegas del Club. No obstante, está condenada, de forma positiva, a ejercer como punto de equilibrio y serenidad para el grupo, y, de manera negativa, a quedar excluida de la dinámica de afectos binarios. Me explico: Mugi confirma con sus comentarios que existen dos parejas en la banda (YuiAzu y MioxRitsu), haciendo explícito algo que, mientras se silenciaba, parecía restringirse al campo del fandom. Por desgracia, bajo estas circunstancias, la tecladista sale sobrando, sintiéndose apartada de esa acción que crea vínculos más hondos. Sin embargo, esa exclusión le otorga un papel trascendental en Ho-kago Teatime, rol proyectado también hacia el público: Mugi-oujosama es, gracias a su blandura y delicadeza, la apaciguadora, la bisagra, el punto medio aristotélico del grupo. Los sentimientos que transmiten son un calmante, un bálsamo, una dulce evasión. En otras palabras, una curación para el espíritu.

Algunos consideran a K-ON! como un típico ejemplo de iyashikei o, como suele traducirse en el ámbito anglosajón, “healing anime”, “anime curativo” o “anime de alivio” para más precisión. Se caracteriza por ofrecer al espectador una experiencia de satisfacción y sosiego a través de personajes adorables e ingenuos envueltos en situaciones cotidianas sometidas a una idealización de la rutina. Los protagonistas de estas historias se entregan con entusiasmo al redescubrimiento diario de las cosas simples, como si retornaran a una edad de candor y fascinación por el mundo. El espíritu alcanza el relax porque recuperamos durante veinticinco minutos la esperanza de volver a confrontar nuestro entorno con ojos cándidos. Aunque todas las chicas de K-ON! encajan con esta intencionalidad, quien mejor lo representa es Mugi-oujosama. Incluso cuando quiere cometer travesuras y produzca algunas risas, estas se mezclan con la calma que transmite. Sin duda, influye el esquema de yamato nadeshiko asociado a la aristócrata japonesa tradicional, pues ello condiciona su lenguaje, su expresividad. Mugi intenta por distintos medios provocar a Mio-tan para obtener el preciado golpe que, desde su perspectiva, deja de parecernos un afán tan extraño. Sin embargo, durante la genial escena del robo de la fresa, la reacción de la Bajista Zurda es nula. Se entristece hasta las lágrimas, pero no recurre a la violencia para vengarse como haría con Ricchan. Para sus compañeras, este arranque de maldad es inusitado. Digno de la baterista por sus inconfundibles ganas de jorobar, pero inconcebible en quien representa las conductas opuestas. Mio-tan no reacciona porque es incapaz de dilucidar esa contradicción. Conoce las claves del razonamiento de Ritsu, ello la autoriza a clamar venganza a cocachos si su mejor amiga le juega una broma pesada. Sin embargo, parte del encanto de Mugi radica en sus misterios y antítesis: su riqueza nunca deja de causar sorpresa, su fuerza es desconcertante y todavía se ignora cómo apareció por detrás de Ricchan para asustarla. Azu-nyan manifestaría una inquietud similar en otro episodio. De pronto, al pasar al primer plano, descubrimos que ignoramos muchos aspectos de Mugi-oujosama: ese desconocimiento se corresponde con ese innecesario respeto o enternecimiento que nuestra chica pudiente pretende borrar. Lo consigue cuando aplica en ella misma sus propias exigencias, es decir, cuando deja de planear como ganarse el puñetazo y expresa con soltura y franqueza lo que piensa sobre sus amigas. Dice una verdad que, alargando las paradojas, también es una torpeza, y recibe su merecido premio con la frescura y honestidad de los auténticos amigos.

Otro gran mérito de Mugi-oujosama reside en transformar las cejas grandes en fetiches del moe-ness, pero después de su derrota en Saimoe, todo elogio de sus triangulares atributos adoptaría un tono agridulce.

6 comentarios

  1. Te felicito por este artículo. Tienes toda la verdad con Mugi-chan, durante la primera temporada y una parte de la segunda la rubia pasa desapercibida en su mayoria. No es sino hasta este capítulo en que la Ojou-sama comienza a brillar con luz propia, uno se reevalua el personaje en si. Mi personaje favorito es Azu-nyan, y antes de ella fue Mio pero cuando vi el episodio Mugi subió mucho en mi escala. Es adorable y candida, como dices, puedes cansarte de las otras pero nunca de Mugi por eso me entristeció su salida del AST. Siempre será la princesa con corazón noble, delicada pero honesta, humilde.

    24 agosto 2011 en 12:38

  2. La verdad, Mugi es mi tipo de chica ideal; desde el principio siempre fue mi preferida. Será esa rubia cabellera, o sus enooormes cejas de mandarina, o su tranquilidad al hablar, o el hecho de no hacerse notar, pero me encantó desde la primera vez que la vi. Y cuando la escuché tocando el teclado llevando la melodía de “Tsubasa wo kudasai” supe que me había enamorado de ella (haha).
    No me había percatado de lo cierto que es decir que no habría Houkago Teatime sin el teatime, propiciado justamente por Mugi (lo de la hora del lonchecito moe me rizo revolcar de la risa). Desconocía esa terminología del healing anime, pero ya que se explica así, ahora tengo mejor definidos mis gustos: más que los slice-of-life, me gustan los healing anime, simples, tranquilos, redescubriendo lo bello de las cosas sencillas, hallando y exhibiendo las razones que todos tenemos para sonreír en medio de tanta insanidad.
    Y yo también quiero ir a la tienda Dagashi con Mugi-chan! (Anthology dixit)

    24 agosto 2011 en 21:30

    • Tampoco conocía el termino Healing anime, pero si tenía definido el por que me gusta K-ON! y similares… donde muestran un mundo que retiene su inocencia y lo bello de la vida. Creo que Mugi es la mejor representante de ese mundo. Gracias Mugi por el Tea Time!

      25 agosto 2011 en 08:43

  3. Muchas gracias por tan magnífico artículo; me encantó todo y la forma en como describes la belleza y encanto de Tsumugi-oyousama es increible!!. Desde que vi el primer capítulo supe que mugi-chan tenía algo especial y es básicamente por ella que he visto toda la serie esperando esos cortos pero magníficos momentos con ♥ Mugi-chan!!♥. Como último comentario quiero decir que me gustó mucho la introducción del artículo! puedes cansarte de todas las demás pero nunca de ♥mugi-chan!!

    Saludos!

    27 abril 2012 en 12:52

  4. Me encantó tu reseña. Como siempre, un placer leerte. Es cierto, este es uno de esos animé que se pueden ver con tranquilidad y que lo dejan a uno en un estado paz y sosiego, apartándolo del tedio y el estrés de la rutina, el trabajo, etc. La mayoría de los animé que he visto siempre me dejan mal o con un sabor agridulce, en especial los que tienen romance. Pero este es como un dulce bálsamo al espíritu. Así lo vivo ahora que acabo de ver la primera temporada, y suerte que tengo toda la segunda por delante. Itazura na kiss también me pareció adorable y con un final perfecto, tal vez porque en ambos las protagonistas son chicas y como varón no puedo identificarme en sus tribulaciones sentimentales. Tienes razón con Muggi, si hay una palabra para definirla es “cálida”.

    5 octubre 2012 en 22:09

  5. que blog tan agradable ^_^

    29 noviembre 2013 en 07:58

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