
Voy a vengarme de esta idol...
Tres reglas básicas para intentar imitar a Urabe:
1. No abraces a tu novio. Amenázalo a tijeretazos. En cuanto fuese posible adorna con algún diseño artístico los arbustos del vecino.
2. No socialices. Tu única amiga es Oka e incluso tampoco a ella deberías mostrarle demasiado afecto. Esfuérzate por sumergirte en un aura de misterio y oscuridad que aparte a los hombres.
3. NO SONRÍAS. Urabe solo ha sonreído una ocasión en 42 capítulos. Su único medio para expresar felicidad datado fehacientemente es la explosión de saliva registrada en el episodio cero. Recuérdalo: Urabe no necesita exponer en público su alegría, porque existe otro método natural y “fluido” para transmitirla.
Si consigues dominar estas artes miméticas habrás aprendido la mística del estilo Urabe Mikoto y portar el título de novia misteriosa con licencia para abusar de tus glándulas salivales, y quizá entonces, niña pija, adquieras legítimas credenciales para arrebatarle a Tsubaki. Por mientras, lo siento, nena, mi calificación es 4/10. Sufre Momoka, devuélveme a mi Urabe o te retorcerás entre polvos pica-pica.
La teoría en crisis
El reciente capítulo de Nazo no Kanojo X cierra con una circunstancia inesperada que complica el triángulo de emociones que empieza a cocinarse entre Urabe, Imai Momoka y Tsubaki, pues el muchacho, en contra de toda expectativa, reacciona con nosebleed incluido a la meliflua baba jpop de la idol adolescente. Según la teoría defendida y ejemplificada durante 40 episodios, la misma que Urabe se encarga de sustentar y defender ante sus rivales de turno, los sentimientos no conciernen a un concepto esencialista de espiritualidad o psiquis, pues brotan de incomprensibles, azarosas, pero objetivizables pulsiones corpóreas que pueden transmitirse a través de soportes somáticos. La intimidad amorosa o amical se corresponde con la compatibilidad de fluidos, un nexo químico-biológico que asegura la intercomprensibilidad de un universo de contenidos subjetivos provocando reacciones físicas. El concepto de empatía me parece insuficiente porque desde el one-shot, Urabe definía el amor como una enfermedad y recién ahora comprendo el sentido del término: no como dolencia maligna, sino como alteración, como proceso. Pues esta sólida teoría acaba de entrar sorpresivamente en crisis y podemos optar por dos tipos de respuestas. Las primeras sostienen que la tesis general continúa siendo válida y debe existir una explicación para el nexo entre Momoka y Tsubaki:
1. Hipótesis del antecedente inconsciente: Akira es admirador de la idol, por tanto, es probable que la cantante provoque estas reacciones entre sus fans, incluso sin estar enterados. Se adjudicaría este poder a la simpatía innata de la artista y se afirmaría la naturaleza totalmente somática de las reacciones.
2. Hipótesis del falso referente: Tsubaki está sugestionado por una imagen idéntica a Mikoto, por tanto, su cuerpo reacciona favorablemente a las pulsiones que la saliva de Momoka transfiere.
3. Hipótesis del contexto: La idol está sugestionada por la figura salvadora del muchacho (una suerte de flechazo) y consigue transmitirle estas emociones a un Tsubaki desprevenido por el exceso de adrenalina (con la guardia baja).
4. Hipótesis mixta: mezcla de 2 y 3.
5. Hipótesis negacionista: el sangrado de Tsubaki se debe a otros factores.
Las segundas postulan un cambio de paradigma. Es cierta la corporeidad de los sentimientos, pero falsa la afirmación de Urabe acerca de una exclusividad del nexo. Ella y Tsubaki no tendrían una relación especial ni única, pues cualquiera en determinada situación de apertura emocional puede reproducir los mismos efectos somáticos. No funcionó con Hayakawa porque estaba tomándoselo en broma o como desafío, pero la disposición de Oka por conquistar la amistad de Urabe abrieron ese camino. Al parecer, se trataría apenas de matices, pero esa diferencia hace tambalear todo el edificio del romance de nuestros protagonistas, pues esto le impedirá a Tsubaki -salvo que toque sus senos-, diferenciar entre la idol disfrazada y su propia novia, el escenario triunfal donde todos sus fans creíamos invencible a Mikoto, quien había superado todo reto sin despeinarse y pecó de ingenua al confiarse de la única mujer con quien “mentalmente” Tsubaki solía serle infiel (el sufrido admirador de Hyakki llegó a comprarse dos ejemplares de su álbum de fotos, ambos hechos picadillo por Urabe). Me declaro incapaz de discernir una explicación y quisiera creer que una conjunción de confusiones emotivas desembocaron en este desborde sanguíneo, pero esto sería volver a someter a cuestionamiento la certeza de Mikoto. Quizá nota acerca del avance nos otorgue una pista. La referencia al sabor de la saliva de Momoka podría entenderse como un factor diferenciador que haga percatar a Tsubaki de la suplantación, aunque el muchacho es lento de sesos. De todas formas, Ueshiba ha presentado el mejor capítulo del arco de la idol retornando a sus raíces de cotidianeidad por medio de la comedia estudiantil, reinstalando en su debido lugar a personajes como Oka e incluso dándose tiempo para una escena cuasi-heroica con el épico puñetazo de Tsubaki al representante de Momoka, sin contar los shots de la cantante intentando erróneamente sustituir a Urabe. Había calculado que este arco se extendería hasta el próximo mes, pero este cliffhanger extiende las complicaciones hasta un duelo final entre ambas chicas donde mediará como mínimo un “continuará” antes del final feliz.