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Entradas etiquetadas como “oppai

Binbougami ga! 1: Laberinto de Fortuna

¡Rómpete una pierna!

El ómnibus te abandona porque llegaste tres segundos tarde. Un plumífero pendenciero defeca al vuelo sobre tu atuendo elegante. Tu profesor o jefe te regaña aunque te esfuerzas en cumplir tus tareas. Encuentras un insecto practicando nado sincronizado en tu sopa. Rompes un espejo mientras intentas recoger el salero que derramaste por abrir el paraguas en casa. Para rematar la jornada, la fiesta vikinga que organizaron tus vecinos ricachones te impide estudiar o leer tu manga favorito. Como muchos incautos que pisamos la deposición del perro esa mañana, te preguntas cuándo acabará esa mala racha, qué clase de castigo divino padeces, cuánto costará pagar esa compensación, qué pecado cometiste. Los seres humanos solemos asociar secuencias de eventos desafortunados que ocurren de manera fortuita con conceptos imaginarios como la “suerte”, el “Destino”, la “Fortuna”, nociones relacionadas al terreno religioso o sobrenatural. La idea de vivir subordinados a poderosas y caprichosas voluntades nos ayuda a encontrarle sentido a situaciones tan absurdas, a explicar de manera simple que sucedan las desgracias, las adversidades, las injusticias. Esta creencia tan primitiva, sin embargo, origina una chispa de inconformidad y resentimiento cuando observamos que otros gozan de buena estrella mientras nosotros nos ahogamos en desdichas e imperfecciones. Asumimos, por deducción irracional, que somos infelices porque las personas dichosas “acaparan” la suerte. La felicidad se convierte, entonces, en robo.

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Nazo no Kanojo X 5: Vamos a la playa (oh-oh-oh-ooooh)

Calenturas de verano

Tópico preferencial del fanservice, el episodio playero alimenta y reproduce las fantasías del sujeto masculino (espectador y personaje) que construye, empleando cual lienzo al cuerpo femenino, un discurso simbólico acerca del deseo. Visitar la playa se considera un evento especial: escapa al monótono ritmo cotidiano, predomina la diversión sobre la seriedad, se celebra el placer, la sensualidad, la corporalidad, la satisfacción del apetito. Exponer la piel con legitimidad, participar en juegos o confundirse bajo las olas incita, entre los jóvenes, al contacto, la desinhibición, el solaz erótico. El escenario es carnavalesco y atrae las ilusiones más torrentosas del adolescente promedio porque enciende las expectativas de saciar su curiosidad mediante la revelación del cuerpo al descubierto, propiciando el lucimiento exuberante de la protagonista. Ese talante provocativo y travieso es reinventado en Nazo no Kanojo X gracias al carácter anómalo de Urabe, que transforma las fogosidades veraniegas en experiencias pintorescas de transgresión, donde se reivindica ese aspecto “residual” del cuerpo que solemos despreciar (sudor, huellas de bronceado) convirtiéndolo en detonante para compartir sensaciones inéditas de deleite en pareja y expandiendo los sentidos a inesperadas formas de percepción. (más…)


Zero no Tsukaima F 7-8: Orejas puntiagudas

Siguiendo su acostumbrado modelo pendular, Zero no Tsukaima cierra otro período de comedia romántica ligera y descocada para oscilar de nuevo hacia el relato de aventuras, jugando su carta inverosímil –pero funcional- de “política adolescente”: los eventos bélicos o diplomáticos más candentes son resueltos por chiquillos de dieciséis años que definen mediante sus actos osados el curso de la Historia, aunque suene rimbombante. Los adultos ocupan roles secundarios o aparecen, muchas veces, como villanos o figuras ambiguas. Quienes están convocados a transformar al mundo mediante sus gestas heroicas son los jóvenes. Sin duda, la serie no pretende reflexionar sobre este tema porque lo utiliza como un tópico, casi a manera de automatismo, sin necesidad de criticarlo: así funciona la dinámica que sostiene la narración. Se cancela un ciclo romántico, de frivolidad y correteos eróticos para empalmar directo al drama del secuestro. La ratificación del amor entre Louise y Saito en los baños termales culminaba una etapa en su evolución como pareja, proceso que corre en simultáneo con sus hazañas guerreras: la aparición de nuevos desafíos épicos implica también que surgirán amenazas en el terreno amoroso, poniendo en entredicho la –todavía no consolidada- relación de los protagonistas. Ese peligro andante se llama Tiffania, la última haremette del grupo que reclamaba hacía rato su cuota de estrellato. Asuntos graves como la enemistad entre humanos y elfos, sus inconciliables diferencias religiosas, las repercusiones del Elemento Vacío, y la encarnación del cuarto usuario fueron dejados en suspenso mientras la exuberante Tiffa reprimía sus inquietudes sentimentales. Al convertirse en master se Saito, aplica una triple vuelta de tuerca, complicándole a Louise un escenario que creía resuelto y entrampando cualquier intento de solución inmediata, pues –según entendemos- un familiar está obligado a servir con devoción y lealtad a su respectivo mago, bajo una perspectiva feudal: son casi inseparables. (más…)


Zero no Tsukaima F 4: Her Satanic Majesty Requests

Frutilicious

Los parámetros de verosimilitud que elige y propone cada serie suelen acoger algunos vacíos o inconsistencias típicos del género, pero también mostrarse coherentes de manera insospechada en otros aspectos. En anime y manga, abundan los relatos donde las responsabilidades heroicas recaen sobre un conjunto de adolescentes. La regla funciona con tamaña eficacia que olvidamos preguntarnos dónde rayos están los adultos. Nuestros héroes en Zero no Tsukaima son jóvenes aristócratas estudiantes de magia, cierto, pero suponemos que la célebre Academia de Tristain es una institución centenaria (para contar con semejante prestigio): ¿adónde se esfumaron sus antiguos graduados que –asumimos- tendrían mayor experiencia en combate? Si continuamos formulándole preguntas de similar lógica, la serie se desbarata, pues su grado de congruencia depende de cuán capaces seamos de obviar estas disconformidades menores. Como espectadores, estamos acostumbrados a suspender nuestra incredulidad y aceptar las circunstancias: a veces, ni siquiera nos percatamos. En consecuencia, nos asombraremos cuando se contradigan estos tópicos. Saito Hiraga, el salvador de Halkeginia, paseado en hombros, celebrado en obras de teatro baratas, idolatrado por las plebeyas, y para rematarla, instituido caballero y nombrado duque d’Ornielle por la mismísima reina, no podría deambular por calles solitarias como un sujeto anónimo, mientras nadie lo reconoce, ni tampoco encontraría obstáculos para casarse con Louise (principal motivo para concederle un feudo). Sin embargo, en muchas series de perfil épico, es materia corriente que los protagonistas retornen a su condición de don-nadies everyman después de salvar al mundo y no reciban un mínimo de gratitud o recompensa de parte del Estado (una pensión vitalicia, títulos nobiliarios o propiedades). Cuando Guiche menciona esa posibilidad, se cuela una pizca de realismo, aunque el propósito ulterior es introducir o complicar un enredo romántico. También resulta reveladora la queja de Maricorne: los muchachos son presentados como grandes héroes, pero no reciben condecoraciones. Les organizan una glamorosa fiesta con opíparos bocaditos (y sabrosos melones), pero vencer a un tirano psicópata no puede equipararse con un simple cumpleaños. Según Su Alteza, Tristain atraviesa una peliaguda crisis económica (cinco millones de parados, dicen las estadísticas): basta contemplar el aspecto nada apetecible del lonche franciscano que Henrietta honrando a sus invitados, potajes dignos de un comedor popular. No obstante, resulta llamativo que atendiendo al noblesse oblige, la soberana le otorgue a Saito un feudo, concediéndole parte de su territorio en señorío, porque, en lugar de meros “muchas gracias, perdón por obligarte a arriesgar tu vida”, la reina le confiere materialidad al agradecimiento. (más…)


C³ Cube×Cursed×Curious 10: Vacas y serpientes

Choking game con implementos de bondage sadomasoquista y cierto toque de zoofilia, ritual diabólico y éxtasis alucinógeno: el obsceno secreto de Kirika resume en sus lúbricos contoneos la reiterada tensión entre eros y thánatos, entre clímax erótico y angustia de muerte, condensados en una perturbadora coreografía que hermana placer y sufrimiento con fervor demencial de bacante. La Presidenta de clase era estricta y disciplinada como ordenan los cánones del arquetipo: su faceta culinaria matizaba esa supuesta rigidez con un espíritu afable, vulnerable a la diversión, sin embargo, todavía preservaba ese aire distante y misterioso, típico de las doncellas oscuras que suelen consolarse refugiándose en una frágil imagen de madurez. Kirika decide quebrantar esa coraza que protege su intimidad para afirmar su identidad con valentía y exponérsela con sinceridad al único chico capaz de inspirarla a liberar sus abismos interiores. Este acto purificador implica revelarse como sacerdotisa de un ceremonial mágico y erótico, antes reservado a las sombras, en soledad, como mezcla de onanismo y purgatorio en vida. Salvarse significa retirarse la máscara, dejar de esconderse en el papel de iinchou intachable y exhibir incluso sus dimensiones más vergonzosas aguardando que Yachi-kun la acepte sin condenar sus defectos y debilidades, ni siquiera esa vertiente aterradora de su personalidad, que luce demencial e indecente, pero colma de sentido su existencia. El voyeurismo intencional rescata esa danza de delirios pese al violento descubrimiento de una obligación, un sacrificio bochornoso. No obstante, Kirika se rehúsa a renunciar al castigo porque le concede un poder exclusivo. (más…)


Hidan no Aria 6: Tsundere vs yandere

Esto puede terminar mal

A mitad de temporada, se encendió la chispa de la confrontación sentimental entre Aria, nuestra heroína pettanko y tsunderesca, y Shirayuki Hotogi, quizá la mezcla más explosiva de arquetipos en esta temporada: es osana najimi (amiga de la infancia), miko (sacerdotisa) guerrera, yamato nadeshiko (la mujer japonesa ideal, hacendosa, delicada y devota), posee el factor oppai y además ciertas tendencias yandere (amorosa hasta un grado psicópata) que, en lugar, de infundir miedo, incrementa su atractivo. Cuando dos personalidades fuertes se enfrentan involucrando en su pugna al interés romántico en disputa, la pelea puede derivar en catfight, salvo que ambas sean expertas en combate y entonces la lucha “a muerte” deje de parecer una simple frase hiperbólica, una metáfora, y se convierta en realidad, con cruces de armas, amenazas de asesinato, intentos de sabotaje, acoso, trampas y cubetazos de agua sucia. Aquí nadie se jala las mechas: un duelo de damas se resuelve afilando las katanas. (más…)