Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Herederas de Yui-senpai. Una nueva generación de heroínas de KyoAni

A finales de la década pasada, Kyoto Animation atravesó su época de máximo auge productivo enhebrando sucesivos éxitos comerciales que provocaron la admiración y beneplácito del público. Esta etapa alcanzó su ápice, su momento culminante, tras el estreno de K-ON! (2009), una serie bisagra que marcó un hito fundamental en la evolución del estudio y marcó un punto de quiebre al redefinir el significado del término moe. Un breve período de transición se extiende entre setiembre de 2010 (final de la segunda temporada) e inicios de 2012 (proyección de la película en cines). Desde entonces, inició otra fase caracterizada por tres tendencias: la adopción del estilo de Yoriko Horiguchi como patrón para el diseño de personajes; una búsqueda de autonomía respecto de sus fuentes (anime-only o novelas ganadoras del premio organizado por el estudio); y una progresiva ampliación de horizontes fuera del slice-of-life e incluso mirando hacia nuevos nichos de público. Sin embargo, además del sobresaliente nivel de calidad en animación, se mantienen algunos rasgos de composición en los personajes femeninos que emparentan a las protagonistas de series como Hyouka, Chuunibyou demo Koi ga Shitai!, Tamako Market o Kyoukai no Kanata con su predecesora, su simbólica hermana mayor: la guitarrista del Keionbu, Yui Hirasawa. Una línea de consanguineidad las vincula, convirtiéndolas en legítimas sucesoras del legado que sembró la dueña de Gitah, aunque, por ahora, valdría considerarlas solo meras aspirantes. Esta “herencia” se transmite mediante un proceso de reescritura o reelaboración del modelo. Toda creación estética se relaciona con otras formando secuencias genealógicas, integrándose en ramas de parentesco que, pese a marcar sus diferencias, pone de manifiesto la permanencia de un conjunto de similitudes. La heroína de KyoAni arquetípica posee un núcleo básico de características: ingenuidad, inexperiencia, torpeza para cuestiones prácticas, perseverancia, amabilidad, idealismo. Son figuras de comedia, optimistas y algo frágiles, pero no exentas de cierto trasfondo melodramático que fortalece su carácter. Además, derrochan una lindura conmovedora e irresistible, inspiran el deseo de protegerlas, son sinónimo de moe.

Eru Chitanda (Hyouka) pertenece a una pequeña oligarquía local, de carácter terrateniente y tradicional. Sus actitudes y formas de comunicarse se corresponden con esta condición de oujo-sama rural: es cortés, humilde, buena estudiante y casi nunca pierde la compostura o manifiesta su enojo. Sin embargo, los enigmas, los misterios, las preguntas sin responder estimulan su curiosidad hasta extremos desbordantes. Antes que torpe o descoordinada, Chitanda es cándida: le falta experiencia social, carece por completo de malicia práctica y, por ello, prefiere trasladar esos ímpetus (“Kininarimasu!”) sobre su compañero, el huraño y desmotivado Oreki. Ambos son figuras complementarias: la vehemencia y terquedad de Chitanda empuja al muchacho a ejercitar su talento e impedir que desperdicie sus habilidades. La muchacha lo inspira (lo obliga) a actuar y abandonar su máscara de pesimismo. Aunque proyecta una imagen de madurez y serenidad, los arranques festivos de Chi-chan revelan una faceta infantil que saca a flote el instinto paternal del protagonista. Ocurre igual con Rikka Takanashi (Chuunibyou demo Koi ga Shitai!), aunque por motivos diferentes: su síndrome de octavo grado la convierte en un caso clínico de delirios adolescentes, de negación permanente de la realidad, sustituyéndola por una falsa esperanza, construyendo una elaborada pero pintoresca trama de ficción como escudo ante el dolor. Yuuta asume la responsabilidad de protegerla, rescatarla y quizá “sanarla”, pero acabará arrastrado por el encanto que irradia esa chiquilla extravagante disfrazada de heroína dark, con parche y encajes, proclamando en voz alta frases tan rimbombantes como vergonzosas. Esa pose de guerrera mística solo acentúa su torpeza, pero también incrementa su lindura. Para KyoAni, la ineptitud, la ridiculez, el temperamento infantil son ingredientes básicos del ideal femenino: no obstante, el carisma de estos personajes no consiste en exhibir sus limitaciones sino en asumirlas sin miedo e intentar superarlas. Rikka es excéntrica y atolondrada, pero libra una ardua lucha en su interior: la búsqueda del Horizonte Escondido representa esa última batalla de la esperanza antes de admitirse derrotada ante la crudeza del mundo real. Para enfrentarse al desconsuelo, recurre al espíritu lúdico, a jugar, a cometer travesuras, a identificar héroes y villanos e inventarse un lenguaje autónomo. Aunque pretende actuar como una antiheroína de series de acción dark, el ridículo conspira contra sus delirios épicos. Rikka es apenas una adolescente temerosa e indefensa que enmascara sus miedos bajo un personaje ficticio, pero al revelar su debilidad, luce también su esplendorosa ternura.

Rikka encarna el arquetipo de la “chica rara”, la extraña aliada que causa fascinación y extrañeza. En cambio, Tamako Kitashirakawa (Tamako Market) representa a la “everywoman”, la típica “girl next door”, la vecina del costado, una muchacha de clase media baja cuya mayor ambición es obtener la medalla del centro comercial recolectando centenares de tarjetas de fidelidad. La serie celebra el encanto de la pequeña burguesía en desaparición: un acogedor distrito comercial de pequeños comerciantes y artesanos tradicionales, remanentes del pasado, de otra época, cuando no existían supermarkets o tiendas por departamento. Tamako personifica ese espíritu, su optimismo resignado, su deleite por las “cosas simples”. No carece de sueños o anhelos, pero ajenos a toda grandeza: son aspiraciones sencillas, humildes, cotidianas. Alrededor cunde una especie de inmovilismo: nadie se enriquece o empobrece, todos son solidarios, amistosos y bienintencionados. Tamako renuncia a la posibilidad de convertirse en reina de una isla tropical perdida en algún rincón de Oceanía porque prefiere continuar disfrutando su vida “normal”, sus intrascendentes aventuras cotidianas. Como otras heroínas de KyoAni, su carácter bondadoso y cordial se compagina con hartas dosis de inocencia: hábil en asuntos domésticos, creativa en la cocina, despistada, crédula, incapaz de albergar malos pensamientos, Tamako conserva los mejores atributos de la infancia: su alegría e idealismo. Ese ambiente colorido contrasta con los traumas, remordimientos y amarguras que intenta conjurar la preciosa meganekko Mirai Kuriyama (Kyoukai no Kanata), quien experimenta en carne propia las alucinantes vicisitudes que Rikka solamente podía simular en su imaginación. La gravedad del peso psicológico que carga sobre sus hombros contrasta con su aspecto vulnerable, aunque posee la habilidad de invocar o crear una espada mística usando su sangre. Insegura, descoordinada y testaruda, la chica de gafas rojas exhibe esa mezcla de insospechada destreza escondida bajo un manto de habitual ineptitud. Calificada como “Yui Hirasawa para hipsters”, su similitud gráfica con la dulce vocalista de HTT se evidencia en varios rasgos, gestos, actitudes e incluso las pantimedias. Suele tropezarse a menudo, pero jamás se rinde (aunque, cuando se deprime, postea sus opiniones en un blog): su persistencia deriva en situaciones cómicas, pero también en circunstancias sombrías, cuando la dojikko se transforma en heroína trágica que busca expiar sus pecados y evadir el aciago destino de su estirpe. Mirai es propensa a actuar de manera atolondrada, equivocarse o sobrevivir al filo de la pobreza, pero sabe sobreponerse a sus defectos y, ante la adversidad, brota de improviso su talento como cazadora de youmu. El perfect pitch de Yui-senpai se refleja en el diestro manejo de la espada que exhibe Kuriyama. Mientras la protagonista de K-ON! destacaba por su desenvoltura y desenfado sobre el escenario, la tierna Mirai se desplaza en el campo de batalla con acrobáticos movimientos. Sin embargo, fuera de su hábitat preferido (la música, la caza), ambas aparentan carecer de talentos o manifiestan una ineptitud para realizar tareas complejas. Esta paradoja es un elemento primordial del modelo de protagonista de KyoAni desde las épocas de Yui-senpai: incluso las personas más débiles e inseguras pueden explotar sus fortalezas, desarrollar sus aptitudes, ganarse unos aplausos y saborear la felicidad, sea cantando “Fuwa Fuwa Time” en “Budokan”, resolviendo un misterio, construyendo una casa encantada o persiguiendo una jugosa recompensa.

Yui-senpai sucumbía ante las “cosas lindas”, Chitanda no resiste la tentación de descifrar un enigma, Rikka colecciona artículos tenebrosos, Tamako adora el mochi y Kuriyama es aficionada al bonsai. Su presencia embellece por contagio: los objetos cotidianos, las imágenes grotescas, la ropa, las mascotas, los instrumentos adquieren un sorprendente matiz de lindura. Ese “embellecimiento” o idealización de cuanto rodea al personaje es característico de la estética moe. Partiendo de distintos géneros que abarcan desde el slice-of-life hasta las series de acción mágica pasando por relatos detectivescos o comedias románticas, el patrón se mantiene trazando una continuidad, un estilo. Sin embargo, esta nueva etapa en KyoAni introduce un cambio esencial que entraña, más bien, una “recuperación”: el factor masculino. K-ON! transcurría en un espacio cerrado de convivencia exclusivamente femenina, casi sin interferencia de varones. Las series posteriores a Nichijou trajeron de retorno el componente varonil que sirve de contraste y complemento a las inquietas heroínas: desde la perspectiva de estos muchachos (Oreki, Yuuta, Ouji y Akihito), sus compañeras de elenco representan diversos enfoques de lo femenino, esa gran incógnita aun irresuelta, que continúa hechizando a los hombres, incapaces de explicarse ese embrujo, incluso cuando oponen falsa resistencia. Estas cuatro chicas emanan un encanto abrumador, por encima de cualquier deficiencia porque logran transmutar sus errores en chispazos de alegría.

¿Cuál es tu heroína de KyoAni favorita de la etapa post-K-ON!? ¿Quiénes forman la mejor pareja? ¿Crees que existen otras herederas (por ejemplo, Choi-Azunyan, Mitsuki-Mio)? ¿Qué opinas de Kyoukai no Kanata?

3 comentarios

  1. Buena entrada como siempre, aunque de esta nueva generación solo he visto hyoka estoy ansioso de ver los demás. Tienes razón al marcar como K-on como un hito en Kyoani ya que los arquetetipos cambiaron con esta serie, desde el diseño de lso personajes hasta las tramas; lo cual no es malo sin embargo extraño bastante sus primeras obras en especial las basadas en KEY (air, canon, clannad), sigo creyendo que este estudio debió encargarse de la adaptación de little busters de seguro hubiera llevado la serie a un mejor nivel (no digo q la actual versión sea mala pero pudo ser mucho mejor tal y como paso con canon en su tiempo). Ojala pudieras hacer la misma reseña pero con las antiguas heroínas antes de K-on que tu redacción es muy buena y recordar a estos personajes no tiene precio.

    11 noviembre 2013 en 13:36

  2. davidvfx

    Y las heroinas de Nichijoi no entran?…. Era broma😛

    11 noviembre 2013 en 14:26

  3. Kitsu

    Me converti en fanboy de KyoAny con sus nuevas series de la nueva decada al cual no he perdido ninguna y hablar de cada una fue una experiencia muy placentera. Sino creen en mi crean en Seriousman y no un reseñista con el higado como es alt eisen riesen

    11 noviembre 2013 en 21:09

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s