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Konatsu Miyamoto – “You can’t stop the music”

Nueva carpetaA propósito de la primera gran victoria de Konatsu Miyamoto en el Miss Anime Tournament, decidí que era un buen momento para desenterrar la reseña “inédita” del primer episodio de Tari Tari, la que, por circunstancias ingratas, nunca llegó a ver la luz. Escrita con la ilusión e ignorancia de la novedad, esta se centró en aquel personaje que, de primera instancia, capturó mi atención.

La música es el lenguaje más complejo, hermoso y universal que existe. A diferencia de los animales, que emiten y reconocen la música por instinto, el ser humano es el único ser vivo que tiene aptitud musical, esto es, la capacidad de apreciar los bellos sonidos de su alrededor y transformarlos dentro de sí en una forma de comunicación. Ciertamente, cuando la música habla, las emociones escuchan. Aunque, de hecho, no son pocas las personas que pueden prescindir de música en su vida diaria, si se trata de los aficionados, los acérrimos, los fanáticos, los audiófilos, para ellos, nada en el vasto mundo podría reemplazar la etérea sensación de ensimismamiento y liberación que produce una buena canción, una bella melodía, una apoteósica armonía. Tari Tari nos introduce en el pequeño universo de una menuda aficionada a la música como es Konatsu Miyamoto, mocilla que en poco menos de 25 minutos de arranque deja muy en claro que, para ella la música, no es ni seriedad ni diversión: es vida.

Nueva carpeta1Para todos los adictos al anime y la música, la noticia de una serie con temática musical es una invitación que no podemos declinar. Desde los pinitos de Kanata Sorami con la trompeta hasta las graciosas ocurrencias del Houkago Teatime pasando por el magistral tributo de BECK a los Beatles, los aficionados hemos disfrutado las alusiones e interpretaciones de nuestros personajes favoritos en materia melódica, sea que esta se trate con seriedad o como simple excusa. En el caso que nos ocupa, el tema se aborda con mucha frescura y simpleza, de manera formal y divertida a la vez. Contradictoriamente, aunque el primer episodio siempre cumple con presentar a todos los personajes y su entorno, la entrega inicial de Tari Tari deja la sensación de algo incompleto, como si la historia recién fuera a arrancar, como si el tiempo fuera demasiado corto para hacer una buena introducción al tema o, por el contrario, como si esta introducción fuera demasiado larga al punto de terminar por casi perder la atención del espectador. De Wakana Sakai y Sawa Okita se trató muy poco, dejando al aficionado con muy poco qué rescatar de ellas en los primeros 24 minutos de la serie. En base a ello, el atractivo recayó únicamente en el personaje con mayor exposición: Konatsu; además, claro está, de los muchos detallitos visuales que suelen ser propios de P.A. Works. Ciertamente, una obra no se hace solo con bonitos escenarios  y evocativas referencias (la inclusión de Reflectia fue fenomenal, dicho sea de paso), pero vale la pena apreciarlas en su justa medida.

Proponer a Konatsu como protagonista principal de esta serie es un poco arriesgado de mi parte, sin considerar la participación de Sakai y Okita más que como apoyos de Miyamoto. Pero, en realidad, concederle mayor airtime y explicar sus circunstancias con mayor amplitud en comparación con sus amigas equivale a insinuar que Konatsu será el eje sobre el que girará la historia; además de otorgarle la posición de fundadora (al menos ideológica) del nuevo club de música de su escuela. Es debido a ella y a su ímpetu que se puede visualizar el rumbo que tomará la trama y como, poco a poco, se irán introduciendo en ella los otros personajes. Y por otro lado, de las tres, ella es quien más elementos moe concita. ¿Por qué decantarse por Konatsu? Enumeremos las razones: 1) Es genki. 2) Es rubia (¡!). 3) Usa audífonos. 4) Es imparable.

1)      Las chicas energéticas tienen cierto atractivo que otras no podrían
tener. Las tsundere son lindas por esa dualidad en su trato, un rato enojonas y mandonas, y al otro tiernas y vulnerables. Las meganekko son lindas porque su intelectualidad las transforma en seres pasivos y por lo general sumisos, seductores para el dominante género masculino. Las dojikko son lindas por esa combinación de infantilismo e inocencia que las vuelve enternecedoramente torpes. En cambio, las genki girls suelen carecer de muchos de estos detalles atractivos y, por lo general, se les toma por personajes secundarios. Sin embargo, en el caso de Konatsu, su inusual energía y positivismo termina por inundar paulatina y certeramente todo el capítulo para disponerlo según su ritmo. Ese refulgir de su entusiasmo y determinación se vuelve natural y sencillamente agradable; su rítmico seguimiento de la música esté en el lugar que esté habla de su ensimismamiento en su disfrute auditivo; su histeria y reclamos cuando se coartan sus sueños sugieren una naturaleza absolutamente segura de sus decisiones (rasgo que se tratará más ampliamente en el punto 4). No encaja completamente en el estereotipo genki, ya que no es la típica chica bromista y rebosante de vitalidad, hiperactiva por default; sino que su energía se manifiesta de forma natural y realista, como es característico de muchos de los personajes de P.A. Works, un reflejo casi exacto de actitudes que podemos cotejar en nuestra vida cotidiana. Sus reacciones son mezcla de comicidad y espíritu juvenil, pero no describen una niña inmadura, ilusa, desentendida de su entorno. Nuevamente, tenemos un personaje a medio camino entre lo utópico y lo real, al estilo de Ohana Matsumae, una soñadora con la energía necesaria para enfrentarse a las negativas e imperceptiblemente cambiar su entorno siendo simplemente ella misma.

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2)      Lo lamento mucho. Mi debilidad son las rubias. No de todos los tipos, ya que las hay falsas (a lo Ritsuko Akagi) y descontroladas; pero, en esta variedad, las féminas, sin aludir al popular dicho de que “las rubias se divierten más”, suelen ser mucho más activas que sus símiles castañas o azabaches. De alguna extraña forma, tienen mayor autoestima y control de sí mismas, y son menos temerosas o retraídas; y la mayoría suele no guardar reparos en expresar sus ideas con libertad. Si pensamos en las amistades que la mayoría elegiríamos, de seguro incluiríamos a personas estables y decididas; y dentro del anime, las rubias suelen encajar bien en esta descripción.

3)      Es como si la gente de producción hubiera percibido como positivo el pequeño feedback que generó en las redes de audiófilos el dotar a Ohana de unos audífonos reales en breves escenas de HanaIro, para decidirse a usar nuevamente un modelo existente como base para crear los de Konatsu. Pero, si bien es cierto que para Ohana los Panasonic RP-HTX7 fueron una verdadera copia de los originales, los Zumreed ZHP-005 fueron sólo un modelo para dibujar los de Miyamoto, ya que difieren de los auténticos en un pequeño detalle: la unión entre la vincha y los cascos (ese puente blanco que se observa). Desde que se vio a Mio Akiyama usar unos carísimos AKG K701, la afición se mantuvo en expectativa de qué otro gadget auditivo aparecería en pantalla. Ni qué decir del uso de instrumentos musicales; desde la Gibson SG de Yui-nyan~ hasta la Italia Mondial Classic de Haruhi Suzumiya, al aficionado geek no se le ha pasado ningún dispositivo electrónico que tenga conexión con la realidad. No faltaron las comparaciones entre Akiyama y Matsumae (“niña rica vs. niña pobre”) en base al costo de sus auriculares; y siguiendo con los odiosos paralelos, podríamos ubicar a Konatsu un poco más abajo en la tabla, ya que los Zumreed no son precisamente audífonos de gran calidad. Quizás solo se distingan en el diseño retro y la variedad de llamativos colores, pero, en sus características, están por debajo de los RP-HTX7, lo que puede aludir a que Miyamoto no es audiófila, pero sí aficionada. Y el hecho de que aparezca constantemente usando sus Zumreed indica la dimensión de su pasión por la música. Hoy en día, ya se ha vuelto la moda usar audífonos, y el que menos puede adquirir unos cascos término medio sin mucho esfuerzo monetario, pero pocos se atreverían a andar tarareando sus canciones favoritas por las calles o a cantar en lugares públicos mientras se encierran en su mundo auditivo. Esto nos lleva a la cuarta razón que aduzco para demostrar que Konatsu es única.

4)      No hay necesidad de enfrentar a Konatsu a una montaña de oponentes para percibir su fuerte determinación a prueba de adversidades. Primero, no se deja apabullar por la incoherente prohibición de la profesora de música ni por el despectivo rechazo de Wakana a su amable invitación. Es más, sus reacciones en estas circunstancias son por demás divertidas, medio coléricas y medio infantiles. Su evidente inmadurez provoca que no medite mucho en las consecuencias de sus actos, solo se deja llevar por la emoción y los dictados de su conciencia. Muy al estilo de Matsumae, cuando se decide a hacer algo, simplemente lo hace, no importa quién se cruce en el camino. Esa caprichosa forma de ser puede resultar desagradable en la vida real, pero gracias a la moeficación y las bondades del slice of life, su terquedad no tiene repercusiones de gravedad, salvo iniciar un movimiento revolucionario que acaba por desafiar la autoridad escolar y subversivamente organizar un festival musical alterno. Konatsu no es imparable como una locomotora fuera de control, sino más bien como una bola de nieve que empieza su recorrido ladera abajo, lenta y suavemente, hasta terminar por convertirse en una descomunal avalancha. Ya lo dijeron los Village People hace más de treinta años: “You can’t stop the music”.

Un último argumento a favor de Konatsu tiene que ver con el (posible) significado del título de este anime. No es oficial, pero “Tari Tari” pareciera no tener una traducción literal a otro idioma; sin embargo tari es el sufijo que se usa en japonés para denotar acción en un verbo, por ejemplo basándome en el ending: “warattari”, riámonos; “naitari”, lloremos; “utatte mitari”, intentemos cantar. Si ese el caso, el título aludiría a pasar de la pasividad a la acción, como decir “hagamos algo”, invitando al movimiento. Demás está decir que, siendo Miyamoto la originadora y motivadora del nacimiento del club de música, ella opera como el cerebro del grupo y motor de la maquinaria que empieza su recorrido. La obsesión musical de esta niña significa el génesis en muchos aspectos de la actividad de los otros cuatro miembros del Club de Música y a veces Bádminton, personas que, de otro modo, no darían impulso a sus sueños, no enfrentarían sus temores, no hallarían el amor y no disfrutarían del mejor festival escolar de sus vidas. Como sus predecesoras Ohana Matsumae y Noe Isurugi, Konatsu Miyamoto logra generar cambios extraordinarios a su alrededor.

2 comentarios

  1. Mishkin

    vi tari tari completo. si me pusiera serio, deberia lamentarlo por mi.
    es una serie previsible, esteriotipada, trillada
    sus personajes son ( y esta es una opinion personal pero q no me costaria justificar ) flojisimos y tienen las carateristicas antes dichas
    lo unico q me sorprendioo fue el hechpo de verla completa, supongo ahora q haciendo memoria no habia nada remotamente decente como opcion, pero fue un bostezo de principio a fin
    las canciones tienen tanta gracia como los personajes y todo lo q se pueda enumerar, un producto totalmente falto de inspiracion
    solo para ultrafanaticos motivados
    aclaro q aunque mi comentario sea poco alentador a la serie , no es con mal animo

    25 junio 2013 en 23:48

    • Te entiendo; me pasó lo mismo con “Piano”, del maestro Kosuke Fujishima, fue una tortura llegar al final solo para darme cuenta de que la serie nunca despegaría.
      Siendo críticos (ojo, objetivos, no criticones), Tari Tari no es la mejor producción de PA Works, ni mucho menos. No fue grandísima, pero tampoco fue un bodrio. Muchos disfrutamos con el planteamiento, aunque sus falencias (como las que mencionas) eran notorias. A mí personalmente me encantó Konatsu, pero a la mayoría de gente le gustó Sawa Okita, que para mí fue irregular. Gustos son gustos.
      Gracias por darte el tiempo de comentar. Esperamos que sigas con nosotros

      28 junio 2013 en 22:11

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