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Hentai Ouji to Warawanai Neko. 6-7: Destruirlo todo para volver a construir

Fue un excelente final para este arco: mientras que la casa se reconstruía de los escombros, Yokodera le hace una promesa realista a Tsukiko. No le miente para hacerla sentir mejor: sabe que no podrán estar siempre juntos ni cuando Tsukiko desee verlo, pero estará presente cuando ella lo necesite. El rostro de la heroína había ocultado la enorme carga que soportaba: aún sigue siendo esa niña de antaño, pero aprovechó su nueva habilidad, concedida por el gato, para ocultárselo al resto. Quizá las personas de su entorno cercano se sintieron demasiado tranquilos al percibir que actuaba de forma normal, pero nada auguraba los desastres que ocasionaría. Además, ya podemos hablar oficialmente del harem de Yokodera, debido a que cuenta con los tres integrantes, la cifra mínima que se exige como requisito para alcanzar ese privilegio.


Una deidad local se refugiaba en el almacén de las Tsutsukakushi: un imponente gato de piedra se levanta en ese lugar y posee grandes poderes. El gato de la colina era simplemente su vástago; por ello, cualquier deseo que alguien formule en sus cercanías, será cumplido. Esto explica que Azuki fuera transportada por varios kilómetros desde una soleada Okinawa y cambiara la playa por el clima frío, aunque ocurriera de improviso. Este arco comienza en tono de comedia. Sin embargo, a medida que las situaciones se agravan, van emergiendo todos los problemas pendientes. Juntar el harem en un pequeño espacio disponía el escenario para encender ciertas peleas protagonizadas por las féminas del elenco. Aunque vivir con tres chicas lindas bajo el mismo techo sea el sueño de cualquier adolescente, esta atmósfera de descontrol evitaría que pudiera llevarse a cabo cualquier acercamiento. Pese al despelote, Yokodera consiguió demostrar su hombría y ganarse algunos afectos. Estas escenas se desarrollan en un ambiente cerrado y aislado: la tormenta había sellado cualquier salida y los personajes quedaron atrapados, al punto que comenzarían a suscitarse comportamientos habituales ante este tipo de catástrofes. No llegan al extremo del canibalismo, pues esa barrera solamente se rompe cuando el encierro dura demasiado y el alimento comienza a escasear. Azusa se ofrece para repoblar la casa si ocurre el peor de los desenlaces, pues sería necesario engendrar descendencia, aunque esta medida de emergencia solo sería necesaria en una isla, no en domicilios que estén atravesando una tormenta temporal. La rubia manifestó sus deseos por procrear un equipo de fútbol, pero haría falta muchos años para concretarlo. Además, los planes eran otros y debían actuar con presteza si querían evitar tragedias mayores, puesto que esta circunstancia, creada por el gato, podría tornarse más grave. Los muchachos tuvieron que pensar en un plan de rescate para librarse del peligro.


Tsukiko se mostraba algo feliz, según podíamos deducir de sus canciones y sus movimientos, dado que no podemos percibir sus emociones desde el rostro. Aunque la casa estaba siendo arrastrada, una situación bastante extraña, habría que suponer que Yokodera se trasladó a la casa de las Tsutsukakushi por deseo de Tsukiko, quien se siente sola en esa inmensa mansión, ya que, desde la muerte de sus padres, vive solamente con su hermana y la residencia tiene gran cantidad de habitaciones. Contemplar esa inmensa casa y recorrer cada rincón debe resultar desolador para Tsukiko, porque le recuerda cada día su soledad. La muchacha dependía de Yokodera mucho más de lo que creíamos: le tiene harto cariño, se alegra cuando la elogia, e incluso viste su polera sin llevar nada debajo. Tsukiko se estaba acostumbrando a tenerlo en casa y tratarlo como si fuera su familia, aunque, en su cabeza, podría funcionar mejor que ambos sean una pareja de recién casados. Sin embargo, para Yokodera, la chica sin expresiones era como una imouto. Mientras el Hentai Ouji buscaba la solución a semejante problema, dio con la respuesta indicada: era Tsukiko quien ansiaba mantener así las cosas, no quería que su sueño se desbaratase y regresara la rutina. No le importaba que lloviera toda su vida y que estuvieran forzados a vivir atrapados como náufragos en una isla dentro de su propia casa. El Príncipe Pervertido necesitaba conversar sinceramente con ella, no darle falsas esperanzas: su promesa de convertirla en su imouto era simplemente un juego. Aunque la quiera -y aun no estamos muy seguros de cuánto-, Yokodera no puede estar para siempre cerca de ella. Por eso, le explica que sería mejor vivir lejos, cada día se aprovecharía mejor. No podrá verla todos los días, de manera que, cuando esto ocurra, lo atesorará. Entonces, al abandonar esa fachada y dejar de llamarla Tsukiko-chan, hace una nueva promesa que intentará no romper, manteniendo esos pequeños detalles que proporcionan felicidad. A medida que se reconstruye su relación, ellos son rodeados de magia, la casa se empieza a remontar desde sus escombros, finaliza la tormenta y aparece nuevamente el sol.


Ahora podemos llamar harem, sin vacilaciones, al grupo de chicas reunidas alrededor de Yokodera. Esto se confirma cuando la cuenta alcanza el número tres. Cuando dos chicas compiten por el amor del mismo chico, se genera un duelo, una batalla entre dos facciones. Aunque exista algún desbalance en el poder, la pelea no se aleja de los objetivos impuesto por estas dos. Sin embargo, cuando ingresan uno o más elementos extras, el terreno de batalla trasciende el límite de las facciones y se desarrolla una lucha más desordenada, aunque, como resultado, una chica podría alzarse como la principal figura. Los ataques que puede recibir una contendora son tantos que resulta muy difícil esquivarlos todos, mientras que, cuando el combate se desarrollaba solo entre dos personas, únicamente se necesitaba aguardar que la otra tomara la iniciativa. Tsukushi se había mostrado hostil ante este falso hermano menor, le había arrebatado a su objeto de adoración y lo quería largar por los medios que fueran necesarios. Sin embargo, este arco le ayudó a conocer mejor al Hentai Ouji. Ambos vivían bajo el mismo techo y, además, de los defectos, pudo percibir sus virtudes, aunque, al parecer, su cabeza anda tan confundida que no es capaz de distinguir lo falso y lo real, llegándose a creer la historia de este chico mucho después de echarle en la cara las pruebas de su inexistencia. Falta comprobar qué tan infantil es su mentalidad: si esta distorsión es efecto de los sentimientos de Tsukiko o realmente, durante todo ese tiempo, se manifestó su verdadero yo. No obstante, puede concluirse que Tsukushi busca lo mismo que Tsukiko: alguien de quien depender. Por eso, le ofrece integrarse a la familia Tsutsukakushi, para contar con una figura de confianza y entregarle cariño. La perdida de sus padres explicaría esta urgencia.

Una respuesta

  1. thx!!

    7 abril 2014 en 01:37

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