Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Hentai Ouji to Warawanai Neko. 5: Las aventuras de un “sin casa”

Yokodera se queda sin vivienda, pues desapareció sin mediar explicación alguna. Ahora, a la deriva, deberá solucionar sus problemas de alojamiento. Sin embargo, nadie le creería que simplemente su casa se esfumó: es imposible concebir que sucediera algo tan repentino, a menos que existiera una fuerza capaz de realizar ese prodigio. Tsukiho era la indicada para comprenderlo, ya que ella también sufrió una desaparición y todavía carga con esa falta. Además, la kouhai se alegrará de invitar a senpai a casa. Yokodera logra solucionar ese primer contratiempo: ser un “sin casa” y verse forzado a vagar por las calles del vecindario. Por desgracia, no encontrará la cálida bienvenida que esperaba, pues una celosa hermana mayor se desquitará de forma violenta y excesiva con este príncipe pervertido que, además, ha perdido su vergüenza.

Tsukiko se encuentra incapacitada de mostrar sus emociones, una situación totalmente contraria a su antiguo tempramento: la muchacha solía definirse a sí misma como infantil. Según ella, quería perder la capacidad de exponer sus emociones para parecer más madura, por tanto, quería exhibir una falsa madurez basada en la apariencia. Aunque esa actitud es poco madura, quizás esa creencia se fundamente en una idea equivocada de madurez que comparten muchas personas. Manifestar abiertamente las emociones es considerado un rasgo de comportamiento infantil y, por tanto, es juzgado como despreciable. No obstante, al intentar poner en práctica esa concepción de madurez, las personas se van volviendo cínicas y pierden el miedo a mentir. De esta manera, lentamente, van ingresando al mundo de los adultos. La empatía es cosa del pasado y prevalece la exigencia de obtener resultados. Por eso, cuando Tsukiko abandona sus emociones, tiende a esconder otras aspectos. Hay varias situaciones vergonzosas que ambos protagonistas han compartido, pero ella no ha puesto en evidencia mayor incomodidad. Quizá por dentro, la chica esté muriéndose de vergüenza, pero, por fuera, es incapaz de demostrarlo. Surge, entonces, la pregunta de cómo es Tsukiko en el fondo: el envase no sirve para conocer su verdadero contenido. Además, esta nueva condición le ha causado sufrimiento. Por este motivo, ha tratado de recuperar sus sentimiento, pero, en un acto de desprendimiento, decidió regalárselos a su hermana mayor. En consecuencia, deberá continuar soportando esa desdicha por mucho más tiempo. No sabemos si es feliz o está triste, si quiere llorar o siente bochorno: aunque esta falta de expresividad le ha ayudado a acercarse al príncipe pervertido. Cuando se conocieron, Tsukiko también portaba una máscara real, aunque en esa ocasión, le servía para ocultar su rostro y mantener una conversación con Yokodera: la careta que impuso ante sus emociones le permitía actuar de manera natural.

La vergüenza contribuye a mantener el orden social, ya que impide al individuo ejecutar acciones que vayan en contra de estas reglas. Si llegaran a realizarlas, estas generarían ese sentimiento de incomodidad. Por ejemplo, nadie saldría desnudo a la calle porque tendría temor a ser visto. Entonces, podríamos concluir que la vergüenza es una limitación que restringe nuestras acciones, sean buenas o malas, porque, en otros casos, nos impide actuar cuando realmente debemos hacerlo. Por eso, Yokodera solicita perder su vergüenza: necesitaba desprenderse de esta naturaleza para actuar de la forma que estimara conveniente. Ahora, camina sin temores por el mundo. El gato de piedra no permitirá que esta le cueste barata. Aunque cuente con la aprobación y paciencia de Tsukiko, que todavía espera que senpai la reconozca, Tsukushi no pensará lo mismo y le molesta que este pervertido se acerque a su pura e inmaculada hermana menor. Por tanto, ingresar al hogar de las Tsutsukakushi se convierte en un problema para el protagonista. Además, la presentación fue inadecuada: vemos a Yokodera desnudo, andando sin vacilación ante una ruborizada Tsukushi. Cabe recordar que la onee-san obtuvo la habilidad de mostrar abiertamente las emociones de parte de Tsukiko, de modo que podemos disfrutar de otras facetas de la hermana mayor, a quien habían denominado la reina de acero. Solía ser implacable y muchos le temían: en cambio, ahora sabemos que es bastante ingenua, al punto que las mentiras de Yokodera aún logran convencerla. Además, en la intimidad, grita a los cuatro vientos su amor por su imouto. Para mala suerte del protagonista, le tocará recibir el castigo de esta celosa siscon. Mientras tanto, Yokodera deberá seguir llenando de elogios a Tsukiko, y estos halagos parecen efecto en ella: así, podrá sobrevivir en esa casa mientras descubre que sucedió con la suya, secreto que se revela en parte al final del episodio.

Azuki Azusa sufrió una horrible broma en su época de estudiante de secundaria: sus amigas le mintieron acerca del lugar en que sería el viaje escolar, llevándola a encontrarse sola en la fría Hokkaido, mientras que todos sus compañeros disfrutaban del clima soleado de Okinawa. Debió sentir una gran soledad cuando se descubrió que la habían engañado y no podía retroceder el tiempo: era obvio que comenzaría a desconfiar de las personas, pero Yokodera le ayudó a cambiar su actitud y logró recuperar su optimismo. El príncipe pervertido quiso brindarle el viaje que nunca logró realizar. Incluso convenció a sus viejas compañeras de clase para que unirse al paseo. Pese a la desesperación con que miraba su teléfono a cada instante esperando recibir alguna noticia del chico, ese miedo no le impidió disfrutar del viaje. Azusa se sentía libre: no guardaba ningún resentimiento hacia sus amigas, era diferente a la chica de mirada fría que tuvo una cita con el príncipe hentai. Komame-chan había dejado atrás ese pasado doloroso y podía refundar sus relaciones: sus amigas se acordaban del incidente y lo lamentaban de verdad. No solemos meditar sobre las consecuencias que puedan acarrear nuestros actos, pues los daños causados pueden superar unas expectativas y, una vez cometido el error, las heridas no sanan con facilidad. Para alcanzar el perdón, era necesario un gesto sincero: este viaje ayudó a cerrar por fin ese capítulo doloroso. También demostró que Azusa aprendió de Yokodera e incluso se enamoró del muchacho. Es imposible no admitirlo, pero el príncipe hentai le cerró la puerta a un desenlace amoroso en aquella colina, cuando la encaminaba hacia el gato de piedra. Yokodera nunca estuvo enamorado de Azusa y.aunque al principio solo quería recobrar su fachada, termina comprendiendo que deseaba ayudarla. Debido a esas vivencias, ahora son buenos amigos y, al parecer, Azusa es la única persona con quien Yokodera es realmente sincero. Incluso a Tsukiko le oculta ciertas cosas…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s