Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Toaru Kagaku no Railgun S 2: Una cierta tarjeta de débito

Distingamos entre historia y narración. El primer término se refiere al conjunto de hechos que constituye un relato. El segundo concepto alude al acto de contar esos sucesos, la manera de exponer y desarrollar la información. Narrar no implica necesariamente ajustarse al orden cronológico de los acontecimientos. Por ejemplo, los guionistas pueden mantener un dato escondido acerca del pasado para revelarlo pocos capítulos antes del final (las historias detectivescas emplean esta estructura). Tampoco es obligatorio seguir un esquema biográfico (relatar toda la vida del personaje desde su nacimiento hasta su muerte): puede comenzarse en determinado punto de la juventud o adultez del sujeto. El anime prefiere enfocarse en la adolescencia o pubertad, porque son periodos de transición y aprendizaje. Poco conocemos, al inicio, sobre la niñez del héroe, aunque se considere una etapa esencial para el proceso de formación del carácter, cuando la personalidad esboza sus primeros rasgos. Este vacío narrativo se cubre retrocediendo hacia las épocas de infancia mediante “precuelas” o valiéndose de flashbacks que describan la “prehistoria” del personaje, su “historia antes de la historia”. Basándonos en los datos proporcionados por Railgun, sabemos que Mikoto Misaka proviene de una familia acomodada, estudia en el prestigioso colegio Tokiwadai, ha alcanzado el Level 5 de habilidades psíquicas y posee la destreza de controlar la electricidad. Ignoramos dónde nació, quiénes fueron sus padres, cómo la criaron, cómo evolucionaron sus poderes, pero accedemos al recuerdo vago de un evento traumático ocurrido durante su temprana infancia. Un científico la convence de donar su ADN para contribuir al avance de la medicina. Desde pequeña, Biribiri manifiesta ese idealismo que, años más tarde, se transformará en virtud heroica: la generosidad, el desprendimiento, el sentido de justicia, la conciencia del deber, del noblesse oblige. Los privilegiados tienen la responsabilidad moral de brindar sus talentos al servicio del pueblo. Detentar más poder implica asumir mayores compromisos. El poderoso no puede permanecer indiferente ante la injusticia, porque pecaría por omisión, se convertiría en cómplice del atropello. Por desgracia, esos valores tan nobles son también sus puntos más vulnerables, pues abren una brecha de moralidad que aprovechan los villanos, los mentirosos, los corruptos. Mikoto sufre la peor estafa, contra su candidez, contra su cuerpo y contra su individualidad.

Desde la primera temporada, Railgun emplea un esquema constante que le permite involucrar al cuarteto protagónico en distintas funciones y garantizar diversos tipos de entretenimiento. Las leyendas urbanas activan este mecanismo narrativo que constituye la estructura característica de la serie e incluso le confiere un tono particular, una identidad propia (separada de Index). Este modelo puede dividirse en tres etapas que marcan un tránsito de la comedia cotidiana al relato épico. La primera fase tiene carácter humorístico, cercano al slice-of-life tradicional, del tipo “cute girls doing cute things”, bajo la apariencia de acontecimientos irrelevantes o frívolos que refuerzan la amistad entre chicas mediante rituales de consumo o diversión. Esta faceta recibió un suculento upgrade gracias a la incorporación de Haruue-san, ampliando el grupo de amigas e introduciendo nuevos matices de humor y ternura, además del componente seiyuu (1), un toque de moe-ness indispensable. Estas secuencias (a veces, capítulos enteros) reciben, con frecuencia, el calificativo de “relleno” (u otros adjetivos desdeñosos), pero su verdadera función reside en introducir la semilla del relato: el rumor, una historia inverosímil o ridícula que capta la atención de Saten, la entusiasta del misterio, dispuesta a protagonizar una aventura. La segunda etapa adopta rasgos del género policiaco: ocurre un crimen, se repite un patrón delictivo, surge un caso por investigar, a manos de Judgement. Las chicas reúnen las pistas, que empiezan a brotar de casualidad ante Misaka y compañía, quienes asumen el reto de armar ese rompecabezas. Sin embargo, mientras desentrañan el misterio, el ambiente se torna más enrarecido, se revelan verdades incómodas que generan indignación, pero también producen una sensación de irrealidad, invocando una retahíla de preguntas: ¿cómo?, ¿por qué?, ¿qué intereses oscuros promueven estos crueles experimentos? Las divertidas leyendas urbanas degeneran en horrendos crímenes de lesa humanidad. Finalmente, el tercer momento consiste en el combate físico. Predominan las escenas de acción, nuestra bulliciosa heroína demuestra la magnitud de sus poderes psíquicos en impresionantes performances épicas. Se alcanza el pico dramático, pues el trabajo policial es insuficiente para detener al villano, quien es desenmascarado o decide exponer su rostro malévolo. La perversidad se desborda hasta límites intolerables, la única solución viable es recurrir a la violencia justiciera. Esta ocasión, se mezclan las primeras dos fases que corren casi paralelas, pues los indicios aparecen de inmediato en forma de tarjetas de débito (money cards) ocultas en los callejones: la noticia se propaga y varios estudiantes de diversas escuelas han emprendido la búsqueda, algunos por curiosidad, otros por interés.

Luego de escuchar una breve introducción al caso, Mikoto se cruza con Saten, quien, como corresponde al personaje, participa con fervor en esta misteriosa cacería del tesoro. La level cero no duda en inmiscuir a Biribiri en sus delirantes aventuras. Ambas conforman un dueto peculiar, una pareja de opuestos complementarios: la chica más débil según los estándares técnicos de Ciudad Académica frente a la admirada level 5 que llama la atención de decenas de investigadores; una muchacha provinciana de extracción humilde frente a una temperamental oujo-sama de Tokiwadai. Saten representa a la espontánea everywoman (o everygirl) que busca divertirse y sueña vivir experiencias novelescas, mientras que Mikoto encarna a la heroína consumada, de actitud cool. Su vínculo conecta las vivencias del ciudadano común y corriente con otro entorno, las altas esferas políticas y económicas, donde se determina el futuro del resto de personas y prevalecen los poderes subterráneos. Existen interferencias, sin duda: Ruiko se vuelve más heroica, Misaka muestra su lado más campechano.

Las leyendas urbanas ponen de manifiesto un fenómeno social bastante complejo, relacionado al manejo de información y el control social. No importa cuán ciertas o falsas sean estas historias de conspiraciones, sucesos extraordinarios o fuerzas paranormales, porque las mentiras se vuelven reales en sus consecuencias. Además, toda falsedad parece remitir, en el fondo, a ciertas verdades difíciles de expresar en voz alta. Los mitos urbanos se propagan con éxito porque la gente tiende a creer en semejantes patrañas sin oponer resistencia: esa credulidad delata un nivel de inocencia, pero también una desconfianza en las denominadas “versiones oficiales”. El Estado, la policía, la escuela, la ciencia: todas las instituciones rectoras de la sociedad sufren descrédito, son acusadas de mentir o encubrir la verdad. Las personas más suspicaces temen vivir en una burbuja informativa, bombardeados de datos intrascendentes pero aislados de la realidad. Este recelo se justifica si consideramos la relación entre conocimiento y poder: el discurso científico no habita en una dimensión aparte, ajena al devenir político; por el contrario, los avances tecnológicos, médicos y teóricos están vinculados al resto de procesos históricos, a iniciativas de gobiernos, de dictaduras, de ejércitos. El nuevo enigma de Ciudad Académica reside en esta entrega gratuita de dinero, una actividad subversiva, pues incita a los habitantes a movilizarse activamente dentro del espacio público (las calles), es decir, manipular las acciones de la gente sembrando una ilusión. ¿Por qué alguien pretendería regalar tanto dinero? Nadie estaría tan desquiciado. Intentemos dilucidar las intenciones del perpetrador: ¿acaso intentaba introducir capital en el mercado?, ¿qué ganaría si buscase incentivar el gasto de manera artificial, ofreciendo plata para estimular el consumo? En el mundo real, elevaría el índice de inflación. Entonces, los motivos no serían económicos. Recordemos: el método elegido no supone la entrega directa, sino el ocultamiento del dinero. Las tarjetas se otorgan a modo de premio o recompensa por hurgar en los callejones: se propone un juego con reglas específicas (cómo y dónde buscar). Además, la promesa de aventura, de participar en una actividad entretenida pero llena de intriga alimenta el morbo del estudiante. El dinero es apenas una excusa, el anzuelo, la parte más superficial del plan. De nuevo, nos enfrentamos ante la dicotomía entre eventos “extraños” o “inverosímiles”, que aparentan ser inofensivos o estúpidos, y causas profundas, ligadas a circunstancias menos inocentes, menos chistosas, con fines estratégicos, entroncados con oscuros proyectos ejecutados tras bambalinas por los “hombres fuertes” de Ciudad Académica. Teniendo en cuenta este contexto, podemos discernir con mayor claridad el objetivo de realizar este plan: mover a la gente hacia los callejones implica alterar la geografía social. Nadie transita por lugares tan estrechos: los hechos que ocurran adentro pasan desapercibidos, no generan repercusión. Al trasladar la actividad de decenas de adolescentes a estas zonas, se pone bajo vigilancia los tradicionales espacios ocultos. En otras palabras, los callejones son sometidos a vigilancia pública, las miradas se posan en ellos. Lo marginal salta a la vista. Mediante esta treta, se evita que alguien (desconocido) esconda algo o lleve a cabo acciones que desee mantener encubiertas.

La autora del plan “visibilidad” es Shinobu Nunotaba, una sigilosa estudiante del colegio Nagatenjouki, que utilizaba un edificio abandonado como guarida y centro de operaciones. Aunque los skill-outs que intentan robarle las tarjetas sucumben ante su supuesta habilidad de asesinar personas al mero contacto (“Critical”), en realidad, la chica de cabello revuelto y ojos apáticos no revela ningún poder psíquico ni necesita emplearlo pues su principal destreza consiste en manipular la información y transformar mentiras en verdades. Al defenderse del trío de gandules sin utilizar la fuerza, Nunotaba confirma la idea que esbozamos líneas arriba (“lo falso siempre es real en sus consecuencias”): cuando una mentira se asume como verdad, esa certeza se convierte en posibilidad y, más adelante, se materializa en hechos. Los matones aceptaron la premisa de Shinobu porque es verosímil (las alumnas de preparatoria en Ciudad Académica guardan bajo la manga algún poder impresionante) y cuando esa falsa verdad se asentó en sus mentes, operó la psicología, el miedo a morir. Algunos blogs han reportado un cambio significativo en el diseño del personaje al sustituir los ojos saltones y psicóticos de Shinobu por otros menos repulsivos (y quizá más atractivos). Toda adaptación incurre en variaciones que afectan la interpretación del producto: la Nunotaba que conoceremos los espectadores de anime transmite un aire más misterioso que retorcido. Desde esta óptica), su habilidad de controlar las emociones de otras personas mediante la sugestión no sería fruto de perturbaciones mentales sino consecuencia lógica del análisis racional, un golpe de inteligencia. Para concebir un plan tan sencillo en apariencia pero complejo en su elaboración, se requiere de trabajo intelectual, de talento para procesar los datos y evaluar las probabilidades. El control mental no depende tanto de cuánto sepan las víctimas, sino de aquello que ignoran o creen saber. El manipulador no juega con conocimientos, sino con ignorancias y prejuicios. La imagen que transmite Ciudad Académica se construye alrededor de esta teoría del engaño: la mayoría de esos millones de estudiantes, profesores y trabajadores cree habitar o incluso ser partícipes de una suerte de utopía científica, una ciudad dedicada al saber, al desarrollo tecnológico, a los nobles ideales modernos de educación y progreso. Porque, ¿quién se atrevería a cuestionar la supuesta neutralidad del conocimiento científico?, ¿quién -salvo los fundamentalistas religiosos- cuestionaría o intentaría oponerse al avance tecnológico? Sin embargo, en Railgun e Index, los científicos actúan tras bambalinas encubriendo proyectos, guardando secretos, ocultando en lugar de informar. Se transforman en sujetos cerrados, que arrastran culpas o sienten el peso de haberse alienado. Ese factor deshumanizante (clonar personas sin permiso, usarlas como conejillos de Indias, promover holocaustos en nombre del progreso) afecta incluso a quienes se consideran victimarios. No basta con detener al villano, porque este ambiente de corrupción no es culpa de tres o cuatro dementes ambiciosos: el sistema está podrido y continuará reciclándose en otras personas. Por desgracia, nadie se entera: una mentira ha usurpado el lugar de la verdad en millones de mentes jóvenes. Shinobu emplea esa estrategia con fines subversivos: intenta destruir algo o evitar que algo se concrete, ¿pero qué? Al minar el terreno “subterráneo” (donde puede actuarse en silencio y bajo las sombras) le resta espacio a quienes pretendan escudarse en la oscuridad, entendiendo esta palabra también en términos metafóricos.

(1) Poquísimas series pueden vanagloriarse de reunir, en una sola escena, al trío de actrices vocales más populares de la escena reciente (Kana Hanazawa, Kanae Itou y Aki Toyosaki).

Una respuesta

  1. Ese discurso racional y científico ha sido usado para justificar muchos horrores contra la humanidad: Desde las colonizaciones europeas por la obligación de civilizar, la trata de esclavos al considerarlos seres sin alma o animales evolucionados, el holocausto y las bombas nucleares son los mayores exponente de racionalidad que la ciencia ha aplicado en el arte de la muerte, la tortura como método racional de conseguir información, etc. Incluso si somos un poco desconfiados podemos calificar a los supuestos canales más populares de cultura científica (Nageo, History, Discovery) como instrumentos de propaganda al presentarnos los grandes avances técnicos de la humanidad obra de las actuales potencias hegemónicas que al darnos este regalo debemos defendedlos contra posibles enemigos que pretenden destruir los logros alcanzados de nuestra actual civilización. Por lo menos nuestra Biribiri quiere seguir un otro rumbo que merece mí la admiración de todos.

    12 mayo 2013 en 01:53

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s