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Yahari Ore No Seishun Love Comedy Wa Machigatteiru 1: No voy en tren…

Vamos a iniciar dejando las cosas en claro: ¿qué tiene de novedosa esta serie? Básicamente, NADA. La premisa de comedia romántica que tiene como protagonistas al varón repulsivo y la hermosa fémina ha carecido de originalidad desde “La Bella y la Bestia”. Casi todas las series animadas giran sobre el mismo plot, recurriendo al “espacio cerrado” (del que Seriousman nos ha ilustrado en múltiples ocasiones) del club estudiantil y la consecuente unión entre caracteres antagónicos pero similares. ¿Porqué darse el trabajo de bloguear una serie con “más de lo mismo”? Dejando de lado fijaciones y fanatismos obvios, la razón es el hallar por “primera vez” (entre comillas, por temor a equivocarme) un protagonista diferente. No hablamos del típico hikikomori dizque antisocial o del desganado y apático mozuelo de siempre; esta vez nos toca uno verdadero, uno real, un perfecto anarquista de la sociedad, un verídico rebelde con causa, un renegado del funk.

Apelando al privilegio de libertad de expresión otorgado por el Administrador del blog y a la vez al perdón de los lectores, me permito citar muy fuera de contexto al poco conocido Afrika Bambaataa en este tema sobre ascetismos debido a lo fascinante que resulta encontrar un verdadero ejemplo de misantropía en medio del mar de personajes que nos suele ofrecer el anime. Bambataa mencionaba en su célebre tema “Renegades Of Funk” que estos personajes (luchadores sociales, esto es) fueron seres comunes y corrientes, escasos en número, cierto, pero existentes desde la prehistoria, gente que predicaba la rebeldía no como un pasatiempo o una moda, sino como una razón de vivir, un estilo de vida. Aunque a Hachiman Hikigaya, nuestro protagonista, no pueda calificársele como miembro del mismo club que Malcolm X o el Che Guevara, sí encaja con los adjetivos o cualidades antes mencionados. Hoy en día está de moda esto de ser anarquista, antisocial, ser punk, rebelde sin causa, reclamón y contestatario. Lo cierto es que se trata solamente de una moda; la mayoría de adeptos lo hacen solo por marchar con la corriente. Si te dices antisocial, lo proclamas en la red social de moda. Te sientes el incomprendido diciéndole a todo el mundo que te comprenda. Semejantes ridiculeces no opacan ni niegan la existencia de verdaderos rebeldes que, quizás de forma desapercibida para el populorum, viven en contra de la corriente sin importarles las consecuencias. Hachiman encaja en ese molde, ya que realmente es un renegado de la sociedad, y no porque esté de moda. No solo no le atrae socializar y llevar la vida “ideal” del adolescente común, sino que ésta le causa repulsión y menosprecio. En sus propias palabras, “la juventud es una mentira y una forma de maldad”. Mal cabría el término “antisocial” para él, ya que sí tiene roce social, a diferencia de un hikikomori. Nuestro protagonista asiste a clases y cumple sus deberes, pero rehúye a los clichés de la vida ordinaria y la adolescencia. Dentro de sí ha aceptado como verdad la ineludible realidad de la derrota, y sabiéndose un loser simplemente reniega de esa forma de vivir calificándola de ilusoria y vacua. Lo interesante de su argumentación es que es válida y comprobable.

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El Lado Hikki
El chico del ahoge tiene un concepto muy personal sobre la vida, por tanto, en ese sentido, no ha desarrollado un verdadero estado de misantropía; únicamente se ha dedicado a rumiar su idea propia sobre el mundo y la socialización convirtiéndose en un renegado literal más que en un antisocial. Si fuera un verdadero anarquista, no haría caso a los profesores ni volvería al club aunque fuera una obligación. No significa que no esté al tanto de lo que pasa a su alrededor, porque es bastante consciente y hasta conoce los nombres de sus compañeros de clase y su reputación; más bien, aparenta prescindir de su existencia usando cierta estrategia de defensa personal ante la crueldad que existe en el mundo. Hikki se ha convertido en lo que es gracias a una pintoresca variedad de desdichados episodios de su vida, los que, a modo de flashback sesentero, rondan su mente constantemente. Cierto, todos sufrimos decepciones amorosas o pasamos vergüenzas en algún momento, pero solo uno mismo sabe cuánto le pueden afectar. En su caso, los resultados son tan bochornosos que terminan por convencerlo a aislarse de su entorno, más que por resentimiento, por convicción, ya que lo poco de orgullo que le quedó lo empeña en construirse una pared divisoria entre él y el mundo exterior (al estilo Roger Waters y The Wall).

Capturas de pantalla6Es notable su actitud “original” acerca de cómo tratar con los demás. Como mencionábamos, la moda es ser rebelde solo por serlo, ser el incomprendido, el marginal, el malo de la película, para llamar la atención. Hikki no busca atención, es más, cuando tiene que comunicarse con los demás, los espanta con gestos y palabras toscas. La mejor forma de escapar del engaño de las relaciones sociales y románticas es ser odiado, así que no le importa ser aborrecido por su apariencia o mutismo generalizado. La mordacidad es bienvenida, como si formara una coraza de protección contra el daño que causan las relaciones sociales, recordándonos el “dilema del puercoespín” comentado en Evangelion. Las técnicas que en otros campos le dan resultado son inútiles con Yukino Yukinoshita (llamada a ser la otra protagonista de esta novela), ya que ella se encuentra en la misma situación, pero por otra causa.

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El Lado Yukino
Yukino Yukinoshita es perfecta, y no estamos hablando solo de belleza física. Es tan perfecta que a los que están a su alrededor solo les queda admirarla o envidiarla. La vanidad de saberse bella la convertiría en un ser egocentrista y petulante, pero en su caso no solo recibió halagos por sus cualidades sino también escarnecimientos. Ahora que está en discusión el problema del bullying, nuestra protagonista mantiene su desidia hacia la sociedad debido al poco aprecio que siente hacia la gente en general -siempre interesados o envidiosos- y al acoso constante sufrido desde temprana edad, sin ser ella culpable de nada más que de ser ella misma. Las consecuencias del bullying no fueron tan nefastas como son en la realidad, pero bastaron para crear en ella su concepto de la individualización. “Charly García” Yukino no necesita a nadie a su alrededor, porque no hay nadie que su piel resista, porque no hay nadie a quien ella quiera ver. No mira televisión pero sí lee libros, y estos son sus únicos amigos. Cuesta creer que una jovencita sea tan culta que solo lea libros (sinceramente, será el nivel social pero no conozco a nadie que tenga de pasatiempo juvenil leer libros); sin embargo, así es la vida de Yukinoshita.

La forma en cómo Yukino se le presenta a Hikigaya es casi una epifanía cotidiana, con caída de pétalos de sakura incluida, como resaltando el carácter etéreo que la estilizada muchacha quiere mostrar, sentada en un aula solitaria dedicándose a un pasatiempo muy inusual para cualquier quinceañera normal. Yukinoshita está convencida de tener la razón en todo, y por eso mira desde arriba al muchacho de ojos muertos, expresando su supuesta superioridad. Se pasa la mano por el cabello, sabiéndose atractiva y confiada en aquella virtud que resulta tanto su bendición como su maldición. Su actitud arrogante es tan ridícula que hasta parece infantil. Tanto Yukinon como Hikki se equivocan desde el principio: al tener que coexistir por obligación en un espacio cerrado, se enclaustran en ideas preconcebidas y se dejan llevar por las apariencias. Hachiman mira a Yukino con reticencia como contemplando algo peligroso; se autoaísla no por repulsión sino por seguridad. Yukino mira y habla a Hachiman desde arriba como quien observa una criatura inferior; y curiosamente se mantiene a distancia no por repulsión sino también por seguridad, aunque no parezca. Entonces, sus conversaciones empiezan a revelar que adolecen del mismo mal, un cierto tipo de misantropía que los mantiene en medio de la gente pero en soledad, juntos pero no revueltos. Pero es tal la inseguridad que sienten el uno por el otro que prefieren disfrazarlo con desprecio, y no dudan en lanzarse insultos de ida y vuelta. Obcecada como es, Yukino cree que está en lo correcto intentando corregir o “reformar” a Hachiman, obviamente, sin sentir el mínimo de empatía básico como para ganarse su gratitud, cosa que exige de manera forzada. Para ella, Hikigaya necesita rehabilitación ya que su “problema” de antisociabilidad se puede solucionar tan fácilmente como pasando el tiempo con ella, un dechado de belleza y feminidad (¡ahí estamos mal!). Hachiman no da su brazo a torcer puesto que, primero, la teoría de Yukino es pobre; y segundo, el chico tiene razón en aceptarse así como es, siendo quien él decidió ser.

Capturas de pantalla8Dado que el anime tiene que crear un entorno en el que cada personaje evolucione y aprenda, el club que sirve como espacio cerrado funge como catalizador de la apertura del hábitat de los huraños protagonistas. Siendo un “Club de Voluntarios” su deber es entrar en contacto con otros, hacer lo que ellos se niegan a hacer. En la filosofía de Yukinoshita ayudar no va en contra de su postura, ya que solo es orientar al despistado sin involucrarse a nivel emocional. Todo esto está por venirse abajo con la llegada de Yui Yuigahama. La energética solicitante de ayuda es la encargada de hacer entrar el primer rayo de luz en la oscuridad del club de voluntarios. Ella, con su melosidad y extroversión plantea muy desapercibidamente y sin palabras un conflicto cognoscitivo en Yukino y Hachiman al ser todo lo contrario de lo que ellos creen que el mundo representa.

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Hay una gran ventaja en incluir a Yui en este grupo de ermitaños. Yuigahama es medio airhead, es capaz de percibir un entorno divertido en medio de la bronca entre perro y gato. Al parecer, también es un alma solitaria, quizás de la misma manera que los otros dos: rodeada de gente pero sin ser realmente estimada. Su naturaleza es tan bondadosa que pueden continuar andando con Hachiman después de haberla calificado de “Bitch” en numerosas ocasiones, o de admirar la franqueza (mejor dicho, el desparpajo) de Yukinon sin importar que haya sido ofendida. Sin la ayuda de un personaje que genere ese tipo de desequilibrio, la serie no hubiera rendido mucho, pero la presencia de la genki girl parece orientar el sendero por buen camino.

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Las pequeñas lecciones que se enseñan mutuamente no resaltan lo suficiente como para hacerles comentarios en el ámbito de esta reseña, pero puede que tiendan puentes hacia el subsiguiente desarrollo de los personajes y sus lazos de amistad. Aunque ellos no se hayan dado cuenta, ese pasar tiempo juntos los está empujando hacia una ineludible amistad, dado que, en el ínterin, logran conocerse, hablan de sus pensamientos íntimos y, poco a poco, logran forjar algo en común, algo que, a largo plazo, será determinante en el desenlace de esta comedia romántica. Puede que la love comedy de Hachiman no esté tan equivocada, como esperábamos.

2 comentarios

  1. hi :3 soy Zero, de la revista de publicación online Efimerizados, luego de leer estaa de tus muchas entradas sobre anime me he percatado de que me gustaría presentarla en la revista ya que es un excelente artículo. Mi msn es waylayerangels@hotmail.com espero que te agrade la idea, claro, el autor eres tú y publicaríamos el link de tu blog, pero para mejor entendimiento espero que te comuniques conmigo por algún mensaje. Gracias, espero tu respuesta, nos encantaría contar con un colaborador como tú.
    Saludos.

    22 abril 2013 en 17:46

  2. rolo2k

    Bueno, por razones personales he estado ausente de este blog en los últimos meses y me es grato ver que no ha perdido el ritmo que siempre ha caracterizado a serious moe business; en verdad lamento haberme perdido esta pasada temporada invernal pero estoy seguro que pronto me pondré al día gracias a las buenas reseñas dejadas por nuestro estimado seriousman, kitsu260 y mijogo.

    Benajammnin, es bueno volver a leerte de nuevo; quizá sería muy atrevido decir bienvenido de nuevo (porque en realidad el ausente he sido yo, je. je); pero me da gusto reencontrarte en esta excelente reseña, debo decir que acabo de ver este episodio inaugural y me pàrece muy buena la propuesta para esta “nueva” comedia romántica, que si bien a primer vista no parece ser nada del otro mundo será interesante observar su desarrollo, en especial por el planteamiento de los protagonistas, verdaderos “rebeldes con causa”: un apático y mordaz (no cualquiera le grita “bitch” a una chica linda con tanto desenfado) y una arrogante y sabelotodo (que encima se ve a sí misma como un ángel).

    Me pareció muy acertada la alusión a la canción de Charlie García, toda una leyenda del rock argentino, que desde luego pinta muy bien la actitud de estos personajes.

    Muy buena reseña, aquí voy por la próxima ¡saludos!

    2 mayo 2013 en 23:04

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