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Ore no Kanojo to Osananajimi ga Shuraba Sugiru 9-10: La fiancée

En otra serie de esta temporada escuchábamos a una desconsolada Yozora de Boku wa Tomodachi preguntándose quién era más importante: si la amiga de la infancia o la fiancée (que significa “la prometida”). Esta pregunta es bastante interesante porque también se aplica a Oreshura, donde la fiancée aparece a reclamar lo suyo mientras la amiga de la infancia presencia cómo se le escapan las oportunidades, sin mayor esperanza de recuperarlas. En efecto, existe una diferencia entre ambas condiciones: la “amiga de la infancia” es una categoría que adquiere sentido a lo largo del tiempo y podría convertirse en un título, aunque Chiwa no haya podido gozarlo a plenitud porque Masuzu le arrebató al chico, dejándola desarmada. Por otra parte, la fiancée implica un sentimiento, un huevo empollado durante los años para eclosionar, supuestamente, en el momento más indicado. Sin embargo, lograr ese objetivo no será nada fácil, pues debe enfrentar una ardua competencia.

Fuyumi se mostraba interesada, pero quería demostrar lo contrario; intentaba acercarse a Eita, pero, a la vez, manifestaba su desprecio de forma poco convincente, al punto que resultaba difícil no percibir que escondía algo. Masuzu lo había notado desde antes: por esa razón, manda a su falso novio a pelear en primera línea, pero la confesión de Ai le hizo recordar por qué esta chica tenía un asunto pendiente que resolver con él. Según el relato de Fuyumi, sería su fiancée, no porque ambos compartieron un idílico momento en el pasado, sino por una exigencia unilateral de Ai, que quería casarse con el chico e incluso lleva un acta de matrimonio al jardín de niños para que Eita lo firmara. Aunque ha transcurrido mucho tiempo, Fuyumi no ha cambiado una pizca, e insiste en recordarle al protagonista que su relación continúa vigente, sin tomar en cuenta su edad ni la actitud del muchacho. Si bien, públicamente, es Hime quien demuestra de forma más efusiva su amor por Eita, en privado, Ai se lleva todos los premios. Celebra con alaridos cualquier evento favorable como si fueran victorias. No tiene miedo a expresar sus sentimientos después de asegurarse que nadie se encuentra a su alrededor. Ha llevado su mentira demasiado lejos y debe mantener las apariencias para cuidar su reputación; sin embargo, ha logrado acoplarse al grupo gracias a Hime, quien ha encontrado en ella una nueva amiga. Ahora encontramos un harén con diversos estilos para exhibir el lado dere dere de cada integrante: desde el posible fake-dere de Masuzu y el verdadero dere dere de Fuyumi. Este disparate comenzó como una estrategia de supervivencia en un mundo plagado de amor y termina convirtiéndose en una comedia romántica, para desgracia de Eita, quien no parece feliz pese a recibir tantas atenciones.

Chiwa y la miembro del comité de disciplina han tenido varios altercados. La revelación que hiciera Fuyumi al grupo no le cayó nada bien a la diminuta osananajimi, pues Ai conocía a Eita incluso desde el preescolar, arrebatándole a Chiwa la excusa que servía como sustento para afianzar su amor. Aunque sabe ocultarlo bajo su faceta genki, la pequeña es pesimista, se deprime con facilidad. Utiliza esa careta de entusiasmo para no preocupar a Ei-kun y quizá utilizó el plan para volverse popular como una táctica para demostrarle al chico que había dado un paso adelante y no necesitaba responsabilizarse por ella, tragándose la rabia de impotencia. En cambio, Ai tampoco andaba muy contenta porque consideraba que Chiwa le había robado su posición: como era la osananajimi de toda la vida, había pasado más tiempo con Eita. En realidad, los celos que venía incubando obligaron a Fuyumi a intentar aplicar una campaña más agresiva, involucrando a otras personas en sus objetivos. Pese a sus escasas habilidades para fingir (aunque ella afirme lo contrario), el plan resultó un éxito, aunque la forma de alcanzar sus metas fuera la peor posible. Se salvó gracias a Eita, quien ha aprendido a hacer el ridículo como método de guerra: ha utilizado este recurso en tantas ocasiones que nada le interesa perder lo poco de dignidad que cree tener. El encuentro bajo los fuegos artificiales tuvo un doble tono. El primero, cuando Eita comienza a recordar su pasado. Las imágenes que recobra se remiten a una etapa idílica, una bella amistad entre niños pequeños, que durante tantos años había permanecido oculta entre sus recuerdos. Por desgracia, Ai rompió la ilusión: Eita había olvidado lo obsesiva que era Fuyumi con sus caprichos. Cuando sacó ese papel, Eita tuvo un pésimo augurio, que desbarató, de manera definitiva, todos las hermosas memorias que había recuperado. Un escape estratégico era necesario para librarse de las garras de una chica locamente enamorada.

La comedia romántica se basa en la confusión y los malos entendidos. OreShura contiene los elementos necesarios para cumplir con esta fórmula, pues reúne, en un pequeño espacio, a chicas con diversas personalidades aunque todas coinciden en un mismo objetivo. Además, al parecer, ninguna respeta la relación de Eita con Masuzu. Debido a esta rivalidad, el muchacho es constantemente acosado con acercamientos románticos. Chiwa pretendía ofrecerle la cita perfecta, para demostrarle que también puede actuar como una linda pareja; sin embargo, a Masuzu le encanta mostrar los dientes y defender su territorio. No impide al resto de chicas que se acerquen al novio, pero tampoco permite que sus rivales abusen de su permisividad y tiende a comportarse casi de manera posesiva. Por ejemplo, consiguió enterarse del encuentro nocturno de Eita con Ai, pero no tomó represalias, más allá de lanzar un reto. Para defender su rango de superioridad, acude también al centro comercial y participa en la elección de trajes de baño, aunque ese evento terminó en enredo. Eita hizo evidente el escaso control que ejerce sobre su alocado harén. Incluso Ai había empezado a probarse el vestido de novia. Es capaz de aprovechar la mínima recaída del protagonista para convencerlo de casarse. Al final, el confundido muchacho logra recuperar las riendas y, al menos, le concede una oportunidad a cada chica, menos a Fuyumi, a quien dejaron fuera del acuerdo. Tras ello, las candidatas quedaron satisfechas e inclusive Masuzu, consciente de la farsa que estaban escenificando. Esa pequeña paz lograda en el centro comercial es arrebatada de cuajo cuando aparece la tía de Eita revelando la mentira detrás del supuesto noviazgo entre su sobrino y la chica más bella del colegio. Aparece, entonces, una rival digna de Masuzu, que consigue descolocarla al primer contacto.

Una respuesta

  1. Un falso nunca puede vencer al original?

    7 abril 2013 en 20:47

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