Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Premios Serious&moe 2012. Los Premios moe

Atrás quedó 2012, aunque su estela continúa viva gracias a las imágenes memorables que legaron sus series. Ha iniciado un nuevo ciclo de anime y, mientras la temporada de invierno calienta los motores, recapitularemos los hitos, temáticas, controversias y tendencias que marcaron los últimos doce meses. A diferencia de 2011, aunque abundaron las series eficientes en sus respectivos terrenos, faltó un relato espléndido y contundente que revolucionara, mediante una propuesta audaz, la forma de concebir algún género narrativo. El impulso innovador se canalizó hacia otras dimensiones creativas: el diseño de personajes, los argumentos, el manejo de tópicos. El girl power, el heroísmo femenino en boga desde mediados de la década previa, recibió un upgrade sensacional cuando debutaron en simultáneo tres series de ciencia ficción que mezclaban los viejos tópicos del heroísmo tecnológico (humongous mecha, space opera y battlesuits) con elementos de estética moe. Más adelante, los rifles se transformaron en señoritas mientras manejar tanques se convertía en un oficio exclusivo para damas (y pronostican el triunfo de los bikinis con diseños “panzer”). Las chicas compitieron con ardor incluso en disciplinas menos violentas pero quizá tan espectaculares, pues -Saki- regresó luego de tres años imponiendo su mahjong de superpoderes y cosechando sucesivos capotes en Saimoe (que coronaron a Toki Onjouji como reina del certamen). La extrañeza, la marginalidad, lo insólito tomaron por asalto las historias de amor gracias a una tríada inolvidable de chicas raras: mientras Urabe dividía al público con sus extravagantes degustaciones de fluidos corporales, Misaki y Rikka refinaban el fetiche del parche y endulzaban el lado oscuro del chuunibyou. El absurdo conoció una proyección poética, pero también disfrutó de expansiones caóticas, típicas de la posmodernidad, algunas veces intelectual y laberíntica, como Nisemonogatari; otras veces, sensual y acumulativa, como la versión moe de Lovecraft, a cargo de Nyaruko-san.

Los premios moe 2012

El premio Kobato Hasegawa a la mejor imouto

Ganadora: Akiko Himenokouji (Ibuki Kido, Onii-chan Dakedo ai sae Areba Kankeinai yo ne!).
Segundo puesto: Miya Tachibana (Kana Asumi, Amagami SS+ plus).
Tercer puesto: Mei Tadakuni/Imouto!! (Ayahi Takagaki, Danshi Koukosei no Nichijou).

IMOUTO REVOLUTION. Las comedias románticas de amor fraternal entre hermano mayor y hermana menor han abundado desde finales de la década pasada configurando los ingredientes básicos de un rentable subgénero narrativo, surgido en plataformas alternativas (light novel, eroge) y trasladado con mediano éxito al anime. La mayoría tienen extensos títulos en forma de oración exclamativa (Ore no Imouto ga Konna ni Kawaii Wake ga Nai!, Onii-chan no Koto Nanka Zenzen Suki Janain Dakara ne~!, Kono Naka ni Hitori, Imouto ga Iru!, Onii-chan Dakedo ai sae Areba Kankeinai yo ne!, Onii-chan Control, Sekai Ichi no Imouto-sama). Esta oleada de romanticismo prohibido ha consolidado como arquetipo el fetiche siempre provocativo y enternecedor de la little sister. Pero ningún personaje ha contribuido a transformar este esquema con tamaña picardía y desfachatez como la apasionada Akiko Himenokouji, la indiscutible reina del brother complex. Esta refinada doncella de dieciséis años ha transformado (mediante elaborados sofismas y una creatividad surrealista) su obsesión en estilo de vida. Además, ha contribuido refrescar desde su humilde y pervertida tribuna el panorama mundial de los movimientos revolucionarios. Su imaginación morbosa carece de límites y apenas consigue disfrazarlos bajo su lenguaje de dama elegante. Sus batallas dialécticas con Akito, su idolatrado onii-chan, por momentos parecen una forma enmascarada y reprimida de comunicarse su mutuo cariño. El segundo lugar lo ocupa Miya Tachibana, en reconocimiento a su denodada labor de vigilancia y supervisión sentimental. Pocas hermanas muestran tanta preocupación por el futuro romántico de sus onii-chan, pero casi ninguna asume la iniciativa de corregir sus mañoserías y curarlo de sus depravaciones adolescentes. La medalla de bronce le corresponde, con justicia, a Tadakuni IMOOOUUTO!!, víctima constante de indecorosos hurtos de ropa interior, pero también cruel victimaria de los high-school boys que merodean su casa. Casi una depredadora, la chica sin ojos le robó el protagonismo a su imperceptible hermano y pese a presentársele como antipática, violenta y salvaje, se ganó la simpatía del espectador (y acaparó la portada del single de “Shiny Tale”, el opening de Nichibros). “Imouto” es el lado “B”, la contracara del moe: quizá sea linda, pero sabe ocultarlo con espectaculares rodillazos al estómago. Además, pronunció la frase más memorable de comedia de 2012: “If you don’t die right now, I’ll kill you!.. if you don’t wanna get killed, then die!”

El premio Nakuru Narumi a la mejor meganekko

Ganadora: Momo Kawashima (Kana Ueda, Girls und Panzer).
Segundo lugar: Chiaki Kurihara (Kana Hanazawa, Mouretsu Pirates).
Tercer puesto: Ayuko Oka (Ryou Hirohashi, Nazo no Kanojo X).

¡FUEGO! No existe un esquema de personalidad adscrito obligatoriamente al arquetipo de la chica de anteojos. Algunas fuentes de referencia todavía consideraban la antigua definición de meganekko como “chica con gafas, tímida y poco sociable”, pero tanto Wikipedia como TvTropes brindan ahora una descripción más actual, resaltando, como únicos rasgos preponderantes, la inteligencia y la sagacidad. Además, se subraya con énfasis otro aspecto importante del fetiche dentro de la estética moe (una característica imposible en la ficción occidental): el arquetipo no tolera makeovers, quitarse los lentes reduce el atractivo (e incluso, “aplana” al personaje). Las meganekko abandonaron hace varias temporadas el oscuro escondrijo de las chicas retraídas y temerosas. En tiempos de girl power, abundan las muchachas con roles fuertes, que emplean sus cualidades intelectuales con astucia. Nuestras tres ganadoras de 2012 reflejan esa mezcla de convicción, agudeza y liderazgo, aunque Momo, la acreedora al galardón, transgrede al 50% la regla fundamental, pues utiliza un monóculo. Cuestiones de estilo aparte, la estricta delegada de relaciones públicas del colegio Ooarai resume la genialidad narrativa de Girls und Panzer: en apariencia, la típica integrante del consejo estudiantil obsesionada con el triunfo, mandona, áspera y malhumorada, con sus eternas cejas fruncidas, collarín negro y propensa a echar broncas, renegar y montar en brotes maniáticos de histeria. Sin embargo, a medida que avanza el relato, esa fachada empieza a desmoronarse: pese a su esfuerzo de mantener la compostura, controlar la disciplina y llevar las riendas del equipo, Momo no consigue ocultar sus verdaderos sentimientos. Ante la inminente clausura de la escuela, Kawashima es quien manifiesta con mayor angustia y ternura su desilusión: la dama de hierro es también una adolescente sensible. Semejante mezcla de dureza y blandura moldean el carisma de Chiaki Kurihara, la compañera de piratería de Marika Katou en Mouretsu Pirates: una chica oscura y sarcástica, al estilo de Kuroneko, pero amante sin remedio de los chocolate parfaits. La interacción entre ambas herederas de barcos piratas irá “derritiendo” esas barreras. Sus momentos de tsunderismo heroico merecen un botín. No menos “épica”, aunque a nivel de travesura y perversión, el tercer lugar recae en Ayuko Oka, la taimada y pícara amiga de Urabe, excelente contrapunto de personalidades y mutuas compañeras de aprendizaje romántico. Oka-san es un pequeño motor argumental que genera enredos gracias a su vocación de metiche, su imaginación lasciva y benditas ganas de fregar la paciencia. Girls just wanna have fun.

El premio Ume Shiraume a la mejor autoridad estudiantil

Ganadora: Medaka Kurokami, Presidenta del Consejo Estudiantil de la Academia Hakoniwa (Aki Toyosaki, Medaka Box series).
Segundo lugar: Izumi Akazawa, Jefa de Contramedidas y Delegada de Clase del salón 3-3 de la Secundaria Yomiyama Norte (Madoka Yonezawa, Another).
Tercer lugar: Anzu Kadotani, Presidenta del Consejo Estudiantil del Colegio Ooarai (Misato Fukuen, Girls und Panzer).

PARADOX. Al sumillar la categoría anterior, mencionábamos el creciente protagonismo heroico de las mujeres en anime. Su presencia en posiciones de vanguardia del gobierno estudiantil ha afianzado ese dominio, brindándole a estas tiernas adolescentes la oportunidad de alcanzar el heroísmo político tras enfrentarlas a diversos dilemas que exigen tomar decisiones contundentes. Las chicas con poder ejecutivo, siguiendo sus particulares estilos, han peleado también contra circunstancias azarosas asumiendo con coraje su labor de liderazgo. La ficción les otorga prerrogativas desproporcionadas, pero esa exageración solo destaca sus cualidades. Hace algunos días, encontré una revista francesa que titulaba su artículo sobre Medaka Box presagiando la “muerte del shounen tradicional”. NisiOisin ha emprendido la reescritura de un género popular, pero su obra se torna subsversiva cuando propone como protagonista a una Presidenta casi todopoderosa, cuya “anormalidad” consiste en aprender, dominar y perfeccionar los talentos de otras personas, una quinceañera tan sexy como alocada, exhibicionista, inteligente y enérgica, dueña de un optimismo inquebrantable, tan sagaz que, a veces, puede permitirse parecer tonta. Gracias a sus múltiples virtudes (fuerza, belleza, carisma, intelecto), Medaka Kurokami es capaz de conquistar sus metas; sin embargo, esa excelencia apabullante no basta para considerarla la mejor autoridad estudiantil. En un mundo donde nadie nace con un propósito definido, depende de cada uno descubrir su “razón de vivir” y Medaka-chan ha consagrado su talento a hacer feliz al prójimo, empezando por sus compañeros de Hakoniwa. Sus técnicas redentoras son controversiales, pero efectivas y logran transformar a marginales, delincuentes y virtuales asesinos en jóvenes esperanzados, dispuestos a perseguir sus sueños. Izumi Akazawa no contaba con poderes sobrenaturales, pero las eventualidades la obligaron a imponer la disciplina en un escenario de terror y muerte. Un personaje trágico, atrapado en una espiral de violencia que escapaba a cualquier intento de comprensión humana, Akazawa hizo el esfuerzo de mantenerse ecuánime hasta el final, pero a medida que asomaba la catástrofe, fue ahogándose en sus contradicciones. El deber se convirtió en trampa letal. Pero ninguna Presidenta tan aniquiladora como Anzu Kadotani: luego de pasársela holgazaneando durante ocho episodios, coge el mando durante la batalla contra Pravda y derriba cuatro tanques en una demostración de Panzerfahren-espectáculo. No obstante, la enana de coletas tiene el mérito de responder con cordura y audacia en los instantes de mayor nerviosismo. Esa fortaleza emocional resulta clave para revivir el Sensha-dou e intentar mantener -literalmente- a flote su escuela.

El premio Mami Tomoe a la mejor oujo-sama

Ganadora: Eru Chitanda (Satomi Satou, Hyouka).
2do puesto: Rea Sanka (Maaya Uchida, Sankarea).
3er lugar: Ririchiyo Shirakiin (Rina Hidaka, Inu x Boku SS).

KININARIMASU. El arquetipo “oujo” ha experimentado una diversificación, alejándose de los clásicos roles de niña rica engreída o impecable yamato nadeshiko. Estos tipos de personaje no desaparecieron, pero han cedido su preeminencia a otra clase de aristócratas con variopintos perfiles. En otros artículos, hemos discutido las diferencias entre discursos de élite y cómo estas ideologías se representan en estereotipos. La aristocracia, antes que condición socioeconómica, es un discurso de clase, un conjunto de actitudes que manifiestan la adscripción del sujeto a determinados valores, hábitos y pretensiones. Podemos encontrar “oujo-sama” sin riquezas (hijas de familias antaño poderosas, ahora “venidas a menos”, como Perrine y Mami, las ganadoras del premio en 2010 y 2011) y chicas ricas sin rasgos de “oujo” (por ejemplo, Miho Nishizumi): no depende de cuántos ceros tenga su mesada ni cuántas generaciones de ancestros gobernaron sus feudos, sino cómo guarda fidelidad al “noblesse oblige”. Para Eru Chitanda, su faceta “aristocrática”, además de comportarse con buenos modales y obtener notas sobresalientes en sus asignaturas, consiste en respetar y prolongar la tradición familiar. Hyouka comienza relatando la historia de una herencia nefasta (el heroísmo del tío que desemboca en sacrificio y tragedia), y culmina en un delicado y melancólico episodio final, cuando Chitanda le revela a Oreki sus intenciones de cumplir su papel como primogénita de la familia. “Este es mi lugar. Solo tenemos agua y suelos. Ya no quedan muchos jóvenes, tampoco. No creo que este sea el sitio más hermoso, ni veo que aquí haya muchas posibilidades. Pero… quería mostrártelo.” La escena parece desoladora, pero curiosamente, se torna romántica y optimista. En otras ocasiones, el entorno familiar se convierte en factor de alienación y soledad. Para Rea Sanka, la novia cadáver, su pertenencia a un disfuncional clan aristocrático fundado sobre la perversidad, los vicios y las apariencias, solo significa represión, soledad, violencia sexual, hipocresía. Sin embargo, la heroína zombi encuentra formas de rebelarse sin perder esa dignidad intrínseca de una dama de sociedad. Para la tsunshun Ririchiyo Shirakiin, su estirpe demoníaca fue motivo de exclusión, aislamiento, humillaciones y bullying. Pertenecer a la élite frustró su socialización, pero, como método de defensa, la indómita loli esgrimió un recurso de rancio abolengo: la acritud verbal. Las ricachonas son proclives al tsunderismo: ninguna clase defiende con tanta vehemencia asuntos como el honor, el pundonor, la decencia. A modo de mención honrosa, añadiré el nombre de Haruka Nogizaka, intachable, recatada, deliciosa y, para colmo, otaku de clóset. Por desgracia, apenas asomó en otoño con tres OVAs y preludiando el adiós.

El premio Nako Oshimizu a la mejor onee-chan

Ganadora: Touka Takanashi (Eri Sendai, Chuunibyou demo Koi ga Shitai!).
2do puesto: Yuu Matsumi (MAKO, -Saki- Achiga-hen episode of side-A).
3er lugar: FN FAL (Mina, Upotte!).

BOOM GASTRONÓMICO. Aunque las imouto retienen el foco de atención, las hermanas mayores también han experimentado un crecimiento, aunque las expectativas respecto del arquetipo continúan siendo bastante altas. Mientras la mayoría de hermanas menores transmiten una sensación de fragilidad y ternura, aguardamos que las onee-chan sean personajes admirables que brinden protección, fortaleza, consuelo, que sirvan de ejemplo o asuman sus responsabilidades y saquen cara por la familia. En algunos casos, se espera que arreglen los desastres que provoquen sus menores, pero siempre con dulzura pedagógica, aunque ello implique amargarse o enseñarles una dura lección. La onee-chan debe ejercer su mayorazgo con cierto toque cool, aunque en otras circunstancias tenga un perfil bajo: su momento de “hermana mayor” debe explotar toda su grandiosidad. Touka Takanashi, una gimnástica cocinera de sazón internacional, ha asumido ese papel en circunstancias complicadas. Los conflictos psicológicos de Rikka la obligan a sustituir a su madre y supervisar la crianza de su alucinada hermana menor, tratando de acoplarse al mundo de desvaríos y quimeras donde ella encarna el rol de villana (porque representa la “ley”, el mandato social, mientras el chuunibyou implica rebelarse ante la realidad y suplantarla por ficciones). La Sacerdotisa del Bureau Administrativo ha perfeccionado sus técnicas de combate para cumplir su función de aguafiestas incluso dentro de las oscuras ilusiones que elabora Rikka. Su manejo del cucharón como espada es sensacional, no duda en trepar o bajar por sogas, espiar al mejor amigo de su hermana o chantajearlo con información confidencial. Yuu-neechan, la Matsumi mayor del famoso dueto de hermanas que causa sensación en Achiga, no posee ni maquiavelismo ni agilidad ni destreza psicomotriz, pero después de permanecer tantos años bajo la sombra de Dragon Lord Kuro, el torneo nacional de mahjong le ofrece la oportunidad de saldar sus deudas como onee-chan y resucitar ¡dos veces seguidas! al equipo luego de sendas catástrofes provocadas por la incompetencia emocional de su hermana menor. Aunque su apariencia temblorosa y timorata la relegue al margen, cuando se trata de calentar las fichas, Yuu-neechan no muestra señas de flaqueza ni inseguridad, sino harta concentración y dominio del tablero. FAL o Faru-nee (para los amigos) sería la hermana mayor que todo rifle de asalto quisiera tener, aunque esta oración carezca de sentido fuera del absurdo pero encantador universo balístico de Upotte! La joya de fabricación belga personifica en cuerpo y alma de colegiala las virtudes femeninas de un arma moderna. Es bella, inteligente, popular, saca las mejores calificaciones. Nunca mira por encima del hombro a su torpe hermana FNC: en cambio, se preocupa por acompañarla en su desarrollo y ayudarla a crecer con severidad y cariño.

El premio Ryuuko Mifune a la mejor genki girl

Ganadora: Nyarlathotep/Nyaruko-san (Kana Asumi, Haiyore! Nyaruko-san).
2do puesto: Kyouko Toshinou (Yuka Ootsubo, YuruYuri ♪♪).
3er lugar: Sanae Dekomori (Sumire Uesaka, Chuunibyou demo Koi ga Shitai!).

I WANNA CHAOS. “Genki” significa, en japonés, “entusiasta” o “impetuoso”. Sin embargo, no basta el optimismo o meros arranques de impulsividad para considerar a una vigorosa adolescente una “genki girl”, pues el arquetipo se fundamenta sobre otros dos pilares. En primer lugar, la exageración. Como indica TvTropes, la impulsividad de estas chicas se mide por megatones y parecen desayunar a diario un cóctel de RedBull con metanfetamina. Todo en ellas reboza en abundancia: la velocidad, los decibeles, la imaginación, los niveles de absurdo. La segunda característica básica del arquetipo es la identificación absoluta, al cien por ciento, del personaje con ese estilo de vida alocado, al punto que, cuando se torna seria o melancólica, la susodicha es irreconocible. Existe una versión moderada: las plucky girls, muchachas entusiastas, pero a nivel competitivo y aunque rocen extremos de ridiculez, no pierden su aura de coraje. Las genki girls, en cambio, antes que valerosas, son chifladas. Les falta un tornillo y disfrutan su excentricidad. Ninguna chica alcanzó este 2012 los límites de insensatez imaginativa en grado velocístico, cuantitativo y cualitativo, como la alienígena enamorada, Nyaruko-san. Para subvertir las eldritch aberrations del horror al estilo de H.P. Lovecraft y transformarlas en entrañables situaciones pervertidas o simplemente estúpidas, se necesitaba una protagonista capaz de llevar al espectador hasta los abismos más insondables de la locura o, mejor dicho, hacerlos perder la cabeza, pero de risa. Sus métodos de lucha son aterradores, pero incluso esa crueldad digna del gore más macabro, está disfrazada de enternecimiento y humor. Después de reírnos del miedo, no queda más remedio que temerle al placer: Nyaruko es linda, pero peligrosa, una mezcla de novia con superpoderes y acosadora sexual del infierno galáctico. Por segundo año consecutivo, TOSHINOU KYOOOOOUKO gana la medalla de plata. Sin embargo, la segunda temporada de YuruYuri le restó peso en pantalla para distribuirlo mejor entre el resto de personajes. Pese a reducir su cuota de reflectores, la rubia se ingenió para darle rienda suelta a su energía y echar a andar la maquinaria de comicidad lésbica: la clásica dinámica de boke-tsukkomi con Yui Funami (la pareja Kyuppi-Yuppi), estrafalarios juegos de salón, rum raisin al por mayor, sesiones de karaoke, incontables travesuras surgidas de improviso y frutos de una creatividad dispersa enfocada en evitar el aburrimiento. Kyouko continúa siendo la “capitana de una nave de locos” en formato slice-of-life. Sanae Dekomori es resultado de la feliz combinación entre chuunibyou y lolitismo: transforma los tópicos de la ficción dark en morisquetas de chiquilla, convierte el “desu” en “death” y, mientras blande sus largas coletas “de herejía”, vive sus alucinaciones y delirios con exacerbación épica, incluso su odio contra el veneno maligno de color blanco (la leche). La rutina de atracción y repulsión con Nise Mori Summer provee los mejores ejemplos de combate entre una genki girl y una chica supuestamente seria, aunque, después de declararse la guerra, terminen unidas bajo el mismo abrazo.

El premio Minko Tsurugi a la mejor tsundere

Ganadora: Ayano Sugiura (Saki Fujita, YuruYuri ♪♪).
2do lugar: Mayaka Ibara (Ai Kayano, Hyouka).
3er puesto: Yuka Iseda (Midori Tsukimiya, Ebiten: Kouritsu Ebisugawa Kouko Tenmonbu).

BUCKINGHAM. Ningún arquetipo en anime más popular, controversial y emblemático del anime que las omnipresentes tsundere. Aunque la explicación parezca innecesaria para los veteranos, resulta ilustrativa si pretendemos fijar los criterios para justificar nuestra terna de ganadoras. Este año se despidieron de pantalla dos tsundere clásicas de Rie Kugimiya, considerada desde mediados de la década pasada, la indiscutible reina del tsunderismo y referente ineludible para determinar los parámetros que constituyen el arquetipo en su versión más difundida. Gracias a las famosas “Shana clones”, muchas de ellas interpretadas por Kugimiya (Louise, Aria, Nagi, Astarotte), se instituyó un nuevo significado del término que generó discusiones en internet y marcó un cambio generacional: de considerarse un concepto “evolutivo” (tsun al inicio, dere al final), pasó a describir una conducta sentimental de tendencias bipolares (a veces tsun, a veces dere). Para evitar el problema de introducir la variante temporal, en varios artículos, he propuesto una lectura más ecléctica: una tsundere se caracteriza, ante todo, porque sufre de conflictos comunicativos. Es incapaz de manifestar con honestidad sus emociones e intenta disfrazarlos con reacciones agresivas. El tsunderismo clásico de la comedia romántica agotó sus variantes, pese al aporte actoral de Kugimiya. Una nueva hornada de personajes han impuesto nuevos modelos. Ayano Sugiura, la impulsiva vicepresidenta del Consejo Estudiantil del Colegio Nanamori, expresa su amor en forma de rivalidad acérrima y busca evadir su timidez mediante la provocación, las bravatas y una estruendosa beligerancia. Sin embargo, esa capa de pugnante hostilidad no impide que brote su lindura. Por el contrario, sus arranques de vehemencia son adorables pues, aunque se esfuerce en negarlo, sus afectos se filtran cual goteras cuando exclama locamente por TOSHINOOOOU KYOOOOUKO o improvisa un absurdo juego de palabras inspirado en célebres parajes de la geografía universal. Tras dos temporadas, Ayano ha perfeccionado su versión de tsunderismo como lucha permanente, agónica, de superación contra la persona amada, pero también contra ella misma. Suena absurdo, pero sus ansias de vencer a Kyouko o jamás dejarse vencer en ningún terreno es también una manera de negociar sus sentimientos y proponer un juego romántico bajo la apariencia de conflicto. El lado tsuntsun de Mayaka es menos enfático, rehuye a la caricatura y traza un retrato más verosímil de las pasiones adolescentes: el carácter despreocupado y frívolo de Satoshi la obliga a comportarse con brusquedad y refugiarse en respuestas mordaces. La dinámica del romance áspero funciona bajo un sereno manto de armonía porque ambos identifican sus posiciones y animan ese intercambio de chispas. Sin necesidad de exagerar o ridiculizar el talante indomable de Mayaka, se construye un personaje sólido y entrañable, capaz de actuar con coraje e independencia. Más afincada en rasgos tradicionales, la Presidenta Yuka Iseda abandonó por completo sus labores gubernamentales para concentrar sus empeños en desbaratar el vergonzoso Club de ¿Astronomía?, aunque, en realidad, sus desesperadas triquiñuelas pretendan atraer la atención de su adorada mejor amiga Hasumi. Típica loli con coletas y temperamento sulfúrico, la diminuta rubia aplicó el tsunderismo para refrescar su papel de antagonista cómica.

El premio Yuko “Alice” Shionji a la mejor chica intelectual

Ganadora: Himeko Inaba [Inaban] (Miyuki Sawashiro, Kokoro Connect).
2do lugar: Matsuo Basho (Asuka Nishi, Sengoku Collection).
3er puesto: Chica literaria [Yassan] (Youko Hikasa, Danshi Koukousei no Nichijou).

CONECTADOS. El arquetipo de chica intelectual no describe las cualidades intelectivas (sean superlativas o normales) de un personaje, sino su personalidad, su carácter, su manera de comportarse y concebir el mundo. Sin duda, poseen habilidades o predisposiciones hacia los estudios, las letras, la filosofía, la poesía, la creación artística, las ciencias o simplemente el ejercicio del razonamiento y este talento las distingue del resto de adolescentes menos dotados. Además, su intelecto -en diversas circunstancias y dependiendo del género narrativo- es también su única o mejor arma, su carta secreta para triunfar y sobrevivir, aunque también se convierta, en ocasiones, en un obstáculo cognoscitivo. Las chicas intelectuales no necesitan ser genios, pero deben transmitir un aura de solemnidad gracias a sus conocimientos y una actitud más crítica o racional. Esa profundidad, sin embargo, no impide revelar su faceta más blanda y adorable. Ese temperamento maduro que exhiben, actuando con seriedad o valiéndose de criterios lógicos o filosóficos, no invalida su condición de jóvenes señoritas, sensibles al amor y capaces de cometer torpezas. Quizá la terna de ganadoras que seleccioné delate mi tendencia a favorecer lo letrado frente a otras formas de intelectualidad, pero -como el resto de premios- resume mis preferencias personales. Inaban fue la auténtica heroína romántica de Kokoro Connect y superó en popularidad a su menos avispada compañera de elenco Iori Nagase. Aunque los dilemas del cambio de cuerpo, los impulsos liberados o el rejuvenecimiento intempestivo se padecen en conjunto, de manera colectiva, ciertos integrantes del grupo sufren un resquebrajamiento de su identidad más intenso y doloroso en circunstancias específicas: la personalidad equilibrada, ecuánime y racional de Himeko se quiebra cuando enfrenta la amenaza de perder su racionalidad, cuando los fantasmas reprimidos del subconsciente (el lado más irracional del sujeto) brotan de improviso dejando libre el camino al deseo. La cerebral Inaba, como muchos intelectuales, confía en la capacidad racional del hombre (la conciencia, el ego) para contener los impulsos tanto placenteros como destructivos que constituyen ese lado animal e instintivo conocido como el id (las pulsiones). Pero cuando la inteligencia no puede refrenar al instinto, el razonador siente su realidad desmoronarse y la existencia se torna caótica. Sengoku Collection nos brindó una pincelada de poesía tradicional a cargo de Matsuo Basho, el maestro del haiku, autor de Sendas de Oku y poeta emblemático del Japón, convertido por obra y gracia del moe en una sabihonda y hacendosa muchacha que habla en estrofas de 5-7-5 y, gracias al poder de sus versos melancólicos, transforma un hostal de mala muerte en un acogedor café literario. Basho-chan posee una sutileza enternecedora y logra adaptar la espiritualidad del género poético más prestigioso de Oriente a un contexto melodramático y light. Finalmente, otra amante de la literatura obtiene el tercer puesto: Yassan, la Bungaku Shoujo obsesionada con trasladar sus estereotipadas lecturas de novelas románticas a la realidad tomando como víctima al tarado de Hidenori. Su apariencia exterior de muchacha circunspecta esconde su inconformismo y deseos de convertirse en heroína novelesca, aunque ese síndrome de Madame Bovary termine degenerando en jocosas manías y una retahíla de vergonzosas estupideces.

Mejor dueto mixto (Nueva Categoría)

Ganadores: Mikoto Urabe y Akira Tsubaki (Ayako Yoshitani y Miyu Irino, Nazo no Kanojo X).
2do lugar: Mei Misaki y Kouichi Sakakibara (Natsumi Takamori y Atsushi Abe, Another).
3er lugar: Rikka Takanashi y Yuuta Togashi (Maaya Uchida y Jun Fukuyama, Chuunibyou demo Koi ga Shitai!).

Respecto de los duetos, debo realizar dos aclaraciones previas, pues se trata de categorías recién introducidas en 2012. He preferido el término “dueto” antes que “pareja” por motivos funcionales. No todas las duplas (protagónicas o secundarias) en anime son parejas románticas constituidas ni canónicas y, probablemente, ni siquiera exista un interés narrativo por resolver la situación sentimental de los personajes mediante un acuerdo expreso (muchas parejas son “consuetudinarias”, es decir, se forman por efecto de la costumbre o nunca se pone en escena una declaración formal). Además, emplear un vocablo neutro me permite considerar como candidatos a este premio a duetos más diversos, constituidos por diferentes tipos de asociación, no necesariamente amorosa; por ejemplo, compañeros de lucha, “enemigos íntimos”, simples amigos o hermanos gemelos. El criterio de valoración es funcional: evaluar cuán exitosas, originales y carismáticas resultan esas dinámicas en pareja. En segundo lugar, he limitado la categoría a dos únicas variantes (mixta y femenina). Esta decisión carece de sesgos discriminadores, pues obedece a motivaciones de orden pragmático. No existe un premio a mejor dueto masculino porque la afectividad entre varones es una materia poco desarrollada en anime. En ocasiones, se exploran los vínculos de amistad entre héroes (en especial, los shounen), pero a nivel de temática secundaria, sin demasiadas implicancias narrativas. Faltarían candidatos para llenar una parrilla de cinco nominados.

DROOL BOND. La totalidad de aspirantes al premio mixto son parejas románticas (¡incluso Medaka y Zenkichi!) porque -salvo contadas excepciones- el relato se aboca a describir el aprendizaje emocional y erótico del adolescente durante un período de dudas, ilusiones, anhelos y descubrimientos. La sexualidad, pero también el idealismo más cursi, ocupan sus pensamientos y generan un amasijo de preguntas en busca de respuesta. Esa tensión entre erotismo, imaginación y curiosidad reviste, cual denominador común, a nuestra terna de ganadores: un hilo de continuidad que atraviesa los doce meses desde invierno hasta otoño. El (normal) boy meets (strange) girl, una fórmula narrativa que engalana de rarezas o misterios a las extravagantes y antisociales heroínas para delicia y tortura del inexperto muchacho que contempla su insólita belleza. Urabe y Tsubaki deconstruyeron la comedia romántica de anime reescribiendo sus mejores páginas y apelando a una nostálgica sensibilidad noventera. Su “vínculo salival” es irrompible, inconfundible: pasiones, humores, sueños, ansias, temores, adquieren, mediante la saliva, un código material, orgánico, que devuelve su dignidad a la dimensión corporal y carnal del sujeto. Pero, en simultáneo, lo somático, lo anatómico se recubre de sentimentalismo. Amor-pasión y travesura erótica son caras complementarias de la misma moneda. Sakakibara y Misaki se retroalimentan y emprenden juntos la aventura de buscarle sentido a vivir mientras su mundo se desploma bajo la fatalidad más sangrienta. Ella representa al eterno femenino, esa incógnita sin resolver, esa enigma que aguarda su revelación e incita a descubrir sus secretos. Lo macabro del esteticismo decadente cumple un papel instigador en su silencioso romance. Yuuta y Rikka tradujeron esas angustias de pubertad al lenguaje paródico del chuunibyou: esa “enfermedad” tan literaria que sirve como telón de fondo estrafalario para comunicar con ternura sus traumas y carencias.

Mejor dueto femenino (Nueva Categoría)

Ganadoras: Himawari Furutani y Sakurako Oomuro (Suzuko Mimori y Emiri Katou, YuruYuri ♪♪).
2do puesto: Toki Onjouji y Ryuuka Shimizudani (Yui Ogura y Kaori Ishihara, -Saki- Achiga-hen episode of side-A).
3er lugar: Ichiko Sakura y Momiji (Kana Hanazawa y Yumi Uchiyama, Binbou-gami ga!).

(NO) BOOBS ALLOWED. Los espacios de intercambio afectivo reservados en exclusiva al género femenino dejaron de pertenecerle al yuri tradicional de carácter dramático y se expandieron a otros tipos de relato, desde la comedia lésbica más disparatada hasta las space operas, desde el humor absurdo hasta la narrativa de deportes. Los corbatines enderezados, las faldas de pliegues impecables, los saludos elegantes, los ideales de pureza y solemnidad: esa imagen sublimada y aristocrática de la identidad femenina más sentimental, ha retrocedido y casi desaparecido ante el surgimiento de nuevos enfoques sobre la intimidad femenina, caracterizados por mayor espontaneidad y desenfado para expresar, verbal o corporalmente, las emociones. Esta categoría tampoco está restringida al yuri: existen otras formas de compartir la sensibilidad entre chicas fuera del campo homoerótico y, desde la asunción del heroísmo femenino, esas variantes se han multiplicado. Salvo notables excepciones, la mayoría de candidatas al premio no constituyen parejas “oficiales”, aunque el espectador reconoce su potencial shipping bajo la fórmula del amor platónico, la amistad romántica e incluso la falsa “enemistad”. La primera temporada de YuruYuri explotó el carisma transgresor de Kyouko; en cambio, la segunda aprovechó la simpatía de sus personajes secundarios, que obtuvieron un candente protagonismo: ese giro benefició a Himawari y Sakurako, cuya participación se incrementó no solamente mediante la clásica rutina conflictiva de amor-odio entre amigas belicosas, sino también abundando en momentos de calurosa ternura y profundizando su lado más leal, apasionado y tsunderesco. La incorregible idiotez de Sakurako no impidió que sufriera la amargura de los celos. La rubia evitó que Himawari continuase dañándose con absurdas dietas y, capítulos más adelante, se reveló que ambas firmaron, de niñas, un acta matrimonial. Ninguna pareja encarnó con tanto dinamismo las contramarchas y pugnas del amor. Senriyama-hen episode of side-A nos ofreció una visión más dulce, sincera y conmovedora a través de Toki y Ryuuka, cuya devoción trasciende las mesas de mahjong para convertirse en compañeras de vida. La enfermedad de Onjouji, su sacrificio, el dolor compartido, la angustia, la fragilidad, son sensaciones transmitidas con enorme autenticidad. Finalmente, Ichika y Momiji formaron una eficiente dupla alternando rivalidad y complicidad, típica pareja de opuestos en apariencia incompatibles pero, de repente, complementarios. La suerte las reunió, aunque sus encuentros solo merezcan calificarse de “afortunados” en virtud del humor.

El premio Homura Akemi a la mejor action girl (moe)

Ganadora: Madoka Kyouno (Kaori Ishihara, Rinne no Lagrange series).
2do lugar: Miho Nishizumi (Mai Fuchigami, Girls und Panzer).
3er puesto: Asuna Yuuki (Haruka Tomatsu, Sword Art Online).

MÁGICA MADOKA. Este párrafo de condecoración pudo subtitularse “Maru!”, “Espíritu del Jersey Club”, “Camarada Kyouno” o “Midori: Color Esperanza”. Desde enero, cuando se emitieron los primeros episodios de Rinne no Lagrange, Mouretsu Pirates y Senki Zesshou Symphogear advertíamos que 2012 podría representar un punto de inflexión para el heroísmo femenino, en notable crecimiento y constante evolución desde la década anterior: conquistar el protagonismo absoluto en géneros o temáticas de acción antes reservados a varones (super robots, space opera, tanques, piratería, battlesuits) marcó un hito a nivel global. Nunca antes tantas chicas acapararon los papeles estelares en series enfocadas al combate, el dramatismo épico y la sangre caliente. Medaka Box terminó por quebrantar la última barrera: NisiOisin y su anormal presidenta, la todopoderosa Madoka Kurokami, redactaron la partida de defunción del shounen clásico, el último bastión intacto donde reinaban los varones y apenas existían los diálogos. Como indicaba en nuestra reseña inaugural de Rinne no Lagrange, el paso definitivo al ascenso del heroísmo femenino no consistía en permitir que las chicas manejen robots, conduzcan tanques o comanden naves espaciales, porque, en realidad, vienen haciéndolo desde los años setenta, sino “en contagiar con esta perspectiva femenina al resto de elementos del género”. Girls und Panzer redondeó la ecuación y, aunque Asuna continúe guerreando al costado (o quizá a la sombra) de su esposo y protagonista Kirito, abrió el campo de aventuras virtuales, un terreno que solía (con cierta ironía) poblarse casi únicamente de varones (a veces, con avatares de mujer). Esta terna de ganadoras es ecléctica y reconozco la dificultad de conceder un premio cuando abunda la excelencia. Lamento no haber incluido a otras candidatas que ameritan una mención honrosa como Marika Katou, la antes nombrada Medaka, Kuroyukihime o Morgiana, pero he seleccionado al trío más emblemático y representativo del año. Medaka Kyouno es un volcán de optimismo, coraje y fortaleza. Merece un millón de maru! por mandar al desvío al Secretario General de la ONU durante el último episodio y porque -a diferencia de su hamletiana tocaya- ningún extraterrestre ni princesa inmortal logró intimidarla. Para la gran jefa galáctica del Jersey Club, no importa cuán grandes o pequeñas, cuán insustanciales o trascendentales sean sus misiones, porque el verbo “ayudar” no conoce de circunstanciales. Nishizumi sweetie supo sobreponerse al exilio familiar y enfrentarse al exorbitante peso de su apellido. Miho encarna el triunfo de la estrategia, la capacidad de lograrlo todo a partir de la nada, de maximizar el rendimiento ante la carencia de recursos. Una clase maestra de liderazgo, moral colectiva y manejo de equipo. La Asuna del primer SAO es orgullosa y valiente: ella propone los desafíos y asume siempre una actitud independiente. Sus habilidades la respaldan, no duda en afirmarse mediante la violencia o mostrando un rostro más duro, incluso cuando el amor in game atraviesa su coraza tecnológica.

El otro premio Ryuuko Mifune a la mejor rival romántica

Ganadora: Izumi Akazawa (Madoka Yonezawa, Another).
2do puesto: Ranko Saouji (Sayuri Yahagi, Sankarea).
3er lugar: Anastasia Nasuhara (Minori Chihara, Onii-chan Dakedo ai Sae Areba Kankeinai yo ne!).

SHE WILL SURVIVE. Los triángulos amorosos trazan la geometría básica de la narrativa romántica. Dos catetos de atracción, una hipotenusa de repulsión o antagonismo: incluso los harenes, tan poligonales y caóticos, se resuelven en definitiva mediante estructuras triangulares. Esta fórmula matemática activa los mecanismos que rigen el flujo de emociones: celos, envidia, rechazo, frustración, despecho, afán de revancha. Mientras una Momo Deviluke no implemente algún astuto plan de poligamia, el protagonista deberá quebrar el triángulo tomando una decisión que cancela el relato: en consecuencia, habrá ganadores y perdedores. La heroína del canon, la elegida, la “chica buena” suele acaparar las portadas, el primer plano del poster promocional, la mayoría de minutos del trailer. Sin embargo, en ocasiones, su contrincante en materia amorosa, menos afortunada, pero igual de carismática y atractiva, le arrebata el foco de atención y captura las simpatías del público que establece su propio “fanon”. Fuera de cuán injusta o acertada nos parezca la elección del muchacho, las heroínas rechazadas, las rivales no recompensadas logran conquistar los corazones de la audiencia gracias a su empeño, su apasionamiento, su voluntad de luchar, jamás rendirse y agotar hasta el último recurso luego de pelear desplegando sus mejores armas. Aunque el modelo romántico del shoujo o seinen se asemeja al esquema occidental/latinoamericano de las telenovelas (o dramas), en anime seinen, la fórmula varía: rival no equivale a villana. La antagonista amorosa no tiene la función de torturar, humillar o hacerle la vida a cuadritos a la inocente heroína. En realidad, ambas “combaten” en igualdad de condiciones y, muchas veces, el mayor sufrimiento, la experiencia más amarga de frustración y descalabro la experimentan constantemente las decenas de vecinas, primas, osana najimi o compañeras de clase que pierden la lucha contra el Destino y tratan de mantener encendida la esperanza pese a las inevitables perspectivas de fracaso. Izumi Akazawa, la severa e inflexible jefa de contramedidas enfrenta en simultáneo la tragedia que enlutece y tiñe de sangre inocente su salón de clase mientras intenta contrarrestar la influencia de Misaki sobre Sakakibara. Ambas líneas terminan por entrecruzarse y confundirse: la angustia de sobrevivir dispara otros impulsos que trataba infructuosamente de reprimir. Akazawa es una heroína trágica: la suma vertiginosa de acontecimientos conduce hasta su catástrofe. Aunque esté equivocada, cegada por la mezcla de celos e impotencia, su carácter es admirable. La sensual Wanko no enfrenta peligros de muerte (salvo la mordedura de una zombi), pero su feroz contricante es una novia cadáver viviente y, para empeorar la cuesta arriba, su primo Chihiro es un fetichista necrófilo. Su perseverancia contra los pronósticos más desoladores es digna de aplauso. Anastasia Nasuhara decide emplear una estrategia más ofensiva: agresividad verbal contra Akito, arrinconándolo dialécticamente para ganarle las batallas del discurso y dejarlo sin opción de responder ante su lógica pervertida. Una lengua áspera, chistes ácidos pronunciados con impavidez y mucha provocación con rostro desganado constituyen su receta contra la tentadora influencia del sister complex.

El premio Erio Touwa a la mejor chica extraña

Ganadora: Mikoto Urabe (Ayako Yoshitani, Nazo no Kanojo X).
2do puesto: Mei Misaki (Natsumi Takamori, Another).
3er lugar: Karuta Roromiya (Kana Hanazawa, Inu Boku x SS).

PANTY SCISSORS. Sin duda, los grandes personajes femeninos deberían causarnos admiración y remover nuestros cimientos generando una sensación de sorpresa. El factor transgresor es parte sustancial del concepto contemporáneo de belleza: lo perturbador, lo extraño, lo exótico se convierten en sinónimos de sensualidad, pues aumentan el poder de fascinación. En otros artículos, he mencionado la famosa cita que cierra la novela Nadja del poeta surrealista André Bréton y define la sensibilidad del siglo XX en adelante: “La belleza será CONVULSIVA o no será”. Es significativo que recupere esta frase para hablar de Urabe, Misaki y Karuta, aunque también valdría usarla para el resto de candidatas nominadas, que merecerían una mención honrosa, como Rikka Takanashi, Mashiro Shiina o Michiru Morishita. Nadja es también la historia del encuentro entre un hombre sensible y una mujer extraña que trastorna su vida y expande sus percepciones. En realidad, la cultura popular solamente recoge un tópico difundido por la literatura desde el romanticismo: esa historia de aprendizaje a través de figuras extrañas que seducen y conmocionan, atrayendo al protagonista, pero también al espectador, hacia los misterios del eterno femenino, entrevera los enigmas del erotismo con otras instancias del crecimiento espiritual. Como indicaba en nuestra primera reseña de Nazo no Kanojo X, la historia del anime reciente podría resumirse en una lista de ilustres chicas raras, desde Haruhi hasta Senjougahara. Mikoto Urabe representa el “ícono supremo de la rareza, la mysterious girlfriend por antonomasia”: esta categoría parece creada ex profeso para la mayoría de personajes femeninos surgidos de la imaginación alborotada de Riichi Ueshiba (y, valgan verdades, NazoKano es la versión “light” comparado a Discommunication o Yume Tsukai). Una chica rodeada de un halo impenetrable, cuya conducta y motivos producen más incertidumbre, es, curiosamente, el personaje más proclive a expresar sin ambages, de forma genuina, en cuerpo y espíritu, no de manera figurada, sino real, sus sentimientos. La extrañeza de Mikoto tiene un cariz desafiante: incita a mirar más allá del manto de apariencias, de la cómoda normalidad y atreverse a pensar diferente, a quebrar las reglas. Misaki traslada esos retos al terreno del relato de suspenso y reconduce sus provocaciones con un matiz poético, inspirado en la estética decadente: un mundo sombrío, incompleto, deforme, en proceso de destrucción adquiere, de repente, una vitalidad, una hermosura, pese (o quizá debido a) su aspecto siniestro. Su sonrisa final, durante el último episodio de Another, “cierra la historia volviéndola a abrir hacia nuevas interpretaciones, cual inquietante Gioconda”. La amiga de Sakakibara explora la dimensión más sombría del deseo y recupera el encantamiento por nuestras pulsiones tanáticas: la enfermedad, el desasosiego, la muerte y, sin embargo, también el anhelo de sobrevivir. Karuta es pintoresca, enternecedora y emite en otra longitud de onda, incluso cuando ejecuta su misión preferida: la degustación de variados bocadillos. Sería la mascota perfecta de cualquier sádico, aunque su forma de demonio no inspire ningún suspiro de enternecimiento. Ninguna chica sin emociones y ojos adormilados supera su grado de voracidad, pero tampoco el valor cómico de sus dulces extravagancias.

El premio Meiko “Menma” Honma al personaje “Oh, so cute!”

Ganadora: Kudryavka “Kudo” Noumi (Miyako Suzuta, Little Busters!).
2do lugar: Tsumiki Miniwa (Rumi Ookubo, Acchi Kocchi).
3er puesto: Ieyasu Tokugawa (Kana Hanazawa, Sengoku Collection).

WAFUUU. En anime, muchas veces, la ternura se envasa en frascos pequeños. Aunque gran parte del público no considere la talla un factor obligatorio ni determinante, los personajes diminutos, con gestos y comportamientos infantiles, que transmiten un aura de inocencia y pureza, continúan acaparando el favoritismo del espectador gracias a su vitalidad, su candor y sus capacidad de enternecernos. Esta categoría fue creada en 2011 con otra orientación (personajes infantiles auténticos): para mantener el premio, debí ampliar sus criterios y, en consecuencia, contradecir sus objetivos iniciales. No pretendo conceder un premio a la “mejor loli” porque el término (y, en general, la esencia del lolitismo) carece de un significado preciso y costaría definir cuándo un personaje (niña o adolescente) se ajusta al calificativo. Prefiero reunir a las candidatas bajo otra clase de denominadores comunes, habituales en el anime reciente: chicas pequeñas, tiernas, adorables y algo pueriles. En resumen: moe de bolsillo. Aunque las comedias románticas o los relatos estudiantiles suelen abusar del esquematismo, algunas muchachas se liberan del estereotipo de la “token loli” y logran irradiar un carisma refrescante. Tratándose de figuras tan estandarizadas, no cuesta demasiado distinguir cuándo una chica destaca por encima del modelo: aunque la melosidad, la inocencia, el optimismo, la fragilidad, son rasgos preponderantes, para sobresalir se requiere personalidad, un toque de originalidad, el sello de distinción. Kudos for Kudo! Ahora resulta comprensible que cientos y miles de fanáticos de Key aguardaran la adaptación de Little Busters! únicamente para derretirse de dulzura escuchando sus gratuitas dosis de engrish. Una estudiante extranjera (o mestiza), de vestuario exótico y algo torpe para comunicarse, busca roomate y, aunque es bondadosa, indefensa y amigable, sufre una injusta marginación. Sin embargo, pese a las dificultades, Kudo sonríe, juega, salta, corre y, obviamente, gira; además, su flexibilidad es sorprendente y manifiesta su intención de vivir derrochando sus energías juveniles con alegría, sin retraimientos. Un verdadero “diamante en bruto”, en palabras de Kyousuke, no solamente como jugadora de baseball (o catch-ball) sino como miembro del equipo. Kudryavka expresa mejor que otro personaje el idealismo cándido de Little Busters: aprovechar los años de juventud para crear esas memorias épicas de felicidad y compañerismo. Miniwa posee diversas habilidades, aunque su carácter lacónico y tsunderesco le impidan expresarlo con entusiasmo: una heroína del arcade, excelente estudiante y buena cocinera, es beneficiaria del fenómeno de la “fuerza inversamente proporcional al tamaño”, tan frecuente en anime. Si Kudryavka es adorable como un cachorro de siberian husky, Tsumiki es tierna pero áspera como una gata de Angora y sus nekomimi imaginarios elevan los grados de sacarosa hasta la alerta roja. En tercera posición, se erige Ieyasu Tokugawa, la shogun del período Sengoku convertida en talentosa idol cuando un hechizo la transporta al Japón contemporáneo. La combatiente del siglo XVII mantiene su carácter guerrero, aunque esa intrepidez se suaviza al inyectarle su particular entusiasmo de quinceañera y ahora enfrenta nuevos retos, como alcanzar la cima de popularidad y proyectarse, como el viejo Ieyasu de los libros de Historia, por encima de cualquier meta, aunque en tono light y usando, como arma, su innegable simpatía.

El premio Akari Akaza a la mejor dojikko/airhead

Ganadora: Akari Akaza (Shiori Mikami, YuruYuri ♪♪).
2do lugar: Komari Kamikita (Natsumi Yanase, Little Busters!).
3er puesto: Kumin Tsuyuri (Azumi Asakura, Chuunibyou demo Koi ga Shitai!).

AKKARIN! Por primera vez, un personaje revalida su premio del año anterior y gana el galardón que lleva su nombre. Akari Akaza regresó atendiendo al clamor de multitudes que coreaban su popular apodo, ungiéndola como sagrada sacerdotisa electrónica del nuevo yuri: su deslumbrante bondad y pasmosa inocencia le trajeron gratas recompensas durante la segunda temporada y recuperó parte del esquivo protagonismo que siempre anheló: dedicaron la primera parte del episodio inaugural a narrar un mundo al revés donde la pelirroja convierte la escuela en su harén de mininas y, después, invirtieron un capítulo entero relatando su viaje al pasado en una detonante máquina del tiempo que funcionaba a pilas. Akari continuó siendo la niña torpe que pierde el tren pero mantiene la esperanza de visitar la piscina, la chiquilla tierna y misericordiosa que llora cuando pisotea a una culebra, la muchacha cándida que duerme temprano, se porta bien y desea la paz mundial, pero la persigue una impertinente racaha de mala suerte, empecinada en arruinarle sus ilusiones. Este perfil optimista, casi inquebrantable (las hormigas se comerán el helado que perdió, ¡ha traído felicidad al mundo!), esa absoluta ingenuidad, esa honestidad tan tonta y digna de alabanza, vivir libre de preocupaciones mundanas pese a habitar un mundo repleto de dobleces y malas intenciones (comenzando por su hermana mayor…): Akari ha transformado las coordenadas básicas del arquetipo mediante esa pizca de injusticia poética que, paradójicamente, en lugar de tornarla más invisible, acrecienta su popularidad. Las dojikko representan el epítome de la estética moe: la expresión más característica del estilo, la posibilidad mágica de convertir defectos (la torpeza) en virtudes de entretenimiento mediante la idealización. Sus primas, las airhead, también comparten ese rasgo de lindura. Un matiz bastante sutil distingue a ambos tipos de personaje: la diferencia entre torpezas psicomotrices y simpleza de pensamiento, entre tropezarse por gusto y tener una mentalidad “inmadura”. Cometer errores embarazosos o padecer ineptitudes es un atributo corriente del anime. No obstante, algunas muchachas incorporan esa cualidad como elemento nuclear de su personalidad y transforman ese temperamento infantil en estilo de vida y fuente de ideas bobas, angelicales, pero llenas de sinceridad y benevolencia. Por ejemplo, la Spiral of Hapiness de Komari, e incluso la pretensión mitad surrealista, mitad descabellada (+ un extra de ridícula) de fundar un “Club de tomar la siesta” que pregona Tsuyuri-senpai. Aunque la risueña Kamikita esconda bajo gestos de júbilo sus traumáticas heridas de niñez, su espíritu festivo es auténtico y busca transmitir esa algarabía para continuar reproduciendo la felicidad en ciclos hasta el infinito. Gracias a la dulce vocecita de Komari, aprendemos que existen cientos de fenómenos extraños en el mundo “como snacks, caramelos y golosinas que caen del cielo”. Proveniente del Paraíso de Morfeo, la distraída Kumin le aportó a Chuunibyou una variante de humor y ternura llevada a extremos de incomprensible pero simpático absurdo. Es desprejuiciada y amistosa: no juzga al resto de personas por cuán “maduras” o “adultas” luzcan. Le deslumbran las personas, objetos o situaciones raras, incluso grotescas: no reprime esa curiosidad porque, mientras los demás adolescentes se rigen por parámetros de normalidad social, la bendita ingenuidad de Kumin le impide discriminar.

Mejor heroína romántica (Nueva categoría)

Ganadora: Mikoto Urabe (Ayako Yoshitani, Nazo no Kanojo X).
2do lugar: Momo Belia Deviluke (Aki Toyosaki, To LOVEru Darkness).
3er puesto: Rihoko Sakurai (Ryouko Shintani, Amagami SS+ plus).

En 2011, establecimos el premio a mejor rival romántica porque asumíamos que muchas protagonistas de comedia o melodrama amoroso tendrían su oportunidad de competir en la categoría principal de mejor personaje femenino. Sin embargo, a partir de 2012, hemos fijado con mayor precisión los criterios y separamos el lado serious del sector moe (aspectos globales frente a arquetipos). Se tornaba imprescindible, entonces, un galardón específico para recompensar a las chicas de portada que destaquen cumpliendo la función de heroínas románticas. En anime, las heroínas románticas pasivas (que abundan todavía en las formas convencionales y conservadoras del melodrama latinoamericano) han perdido la batalla, se extinguieron hace décadas. Incluso las muchachas frágiles y enfermizas se consideran unas luchadoras del amor. En muchos casos, ellas dictan las pautas, imponen las condiciones o toman la iniciativa, incluso en temas candentes. La paleta de once nominadas (todas notables) revela esta tendencia proactiva, más independiente de cara al romance. Merecen una mención honrosa especial la cadavérica novia zombi Rea Sanka, por aportarle un trasfondo de drama sórdido y perturbador a una historia de fetiches; la Portadora del Ojo del Tirano, Rikka Takanashi, por transmutar con ternura los tópicos del chuunibyou y convertirlo en lenguaje de amantes; y Chisato Sumiyoshi, la entusiasta amiga de infancia y diligente jefa de campaña que libra varias contiendas en paralelo. Urabe empata a Ryuuko Mifune como único personaje en obtener dos premios el mismo año. Antes hemos subrayado los aspectos extravagantes e inquietantes de Mikoto, pero su rareza repercute de manera positiva e imaginativa al trasladarla al terreno romántico: la novia misteriosa inventa las fórmulas más insólitas de estimular el amor, aprovecha las instancias menos previstas para transformarlas en experiencias de pareja, utiliza la totalidad del cuerpo, sus secreciones, sus funciones orgánicas para transmitir con desenfado ese trasfondo de sentimientos, erotismo y compromiso que definen una relación. Urabe no niega sus emociones, no teme confesar mediante la saliva los asuntos más vergonzosos: parece áspera y tajante, pero en realidad, no desdeña del amor, sino del cliché, lo normal, lo general, la receta fácil. Más divertido resulta despeinarse o degustarse el sudor. Momo también abordó el tren del atrevimiento y, aunque suene contradictorio premiar como heroína romántica a una eficiente alcahueta de dimensiones cósmicas, la hermana menor de Lala superó al resto de haremettes de To LOVEru en desprendimiento, dinamismo, valentía y audacia: mientras la promoción de Kotegawa y Sairenji todavía discutían cómo actuar, la menor del grupo se adelantó a ordenar la casa y construir la felicidad de todas sin olvidar procurarse los momentos más torrentosos de placer. Podemos calificarla de pervertida, alevosa y farsante, pero Momo ha defendido, aconsejado y apoyado a Rito mejor que ninguna chica en tres temporadas. Para finalizar, Rihoko no perseguía este premio. El galardón la aguardaba desde 2010, pero los guionistas cometieron el error (la injusticia, la maldad) de condenarla al friendzone. Amagami ofrece una gama variopinta de heroínas, a gusto del espectador; sin embargo, ninguna ha luchado con semejante esfuerzo para alcanzar su ansiado happy ending, desde vencer los complejos sobre su peso hasta atreverse a conquistar el corazón de Jun’ichi sin perder jamás el entusiasmo. Es torpe, glotona y algo lenta de mente, pero le sobra voluntad.

4 comentarios

  1. Ale

    Es mi imaginación o en la ultima imagen de Urabe, en el paliacate esta una imagen de la Guadalupana. En fin.
    Interesante premiación, aunque yo hubiera puesto a Yuu-nee como la ganadora de la onee-chan del año. A esperar las nuevas series.

    Saludos

    4 enero 2013 en 01:02

    • yoquienmas

      sip, hay bastantes simbolos cristianos en nazo no kanojo x , asi qeu supongo que el sensei ueshiba debe tener creencias cristianas, me encanta esta lista y los premiados, y felicidades a seriousman por todo su esfuerzo y su dedicacion a este evento, que este año sea de los mejores para el anime, nos vemos

      5 enero 2013 en 20:31

  2. Hay mucho anime que ver para ponerse al día. La mayoría de esta ultima temporada.
    Rikka de Chumbyo me recuerda mucho a Kobato, lo cual es un plus +1000.
    Hubiera puesto a Asuna de primer lugar, pero en ALO no tiene mucho protagonismo.
    Feliz año nuevo y cuáles son sus series más esperadas del 2013?
    La mía: Boku wa Tomodachi 2 y OreShura

    5 enero 2013 en 16:17

  3. como siempre Urabe es la mejor soy un fans nº 1 kisiera una enamorada como ella:/ espero q la

    encuentre

    28 enero 2013 en 13:21

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s