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Fate/Zero II 10: A la sombra del reino (Waver, Berserker, Assasin)

Caballero oscuro

“Aun así, todavía quiero el Grial… Si no hago esto, mi amigo… entonces no seré capaz de darte ningún tipo de recompensa en absoluto. No es demasiado tarde… Aún tengo el milagro que puede cambiar el destino…”

Urobuchi Gen, Fate/Zero, Vol. IV, Acto XVI, Séptima parte

Cuando, en una representación teatral, ya no se manifiesta exclusivamente un poder, sino un poder fatal para la humanidad; cuando no solo exterioriza la violencia, sino que la exterioriza de manera hostil; estamos frente a la definición y causa de lo que se conoce con el nombre de patético. Lo patético es la representación del sufrimiento ajeno, cuando el sujeto no es solo sujeto que juzga, sino que es juzgado de modo terrible e inmisericorde. Lo patético es, por lo tanto, la otra cara de la gloria y el honor. Hasta ahora, lo patético en Fate/Zero ha hecho su aparición de modo desordenado y compulsivo, dejando al final de cada uno de los episodios de esta segunda temporada una víctima. Lo patético también va unido a lo trágico y a la compasión (en otro lugar versaremos sobre esto). Ahora se trata de contar la historia de algunos personajes secundarios que fueron actores y testigos de este enredo que es el “tejido humano”, pues ellos mismos han jugado a la traición: mitad en sus corazones, mitad en la realidad. De este modo Lancelot expió sus culpas al montarse en una carreta (símbolo de infamia en la Edad Media) y ser exhibido frente al mundo como preso. La honra del súbdito repercute en la soberano, y la mancha de uno termina salpicando al otro. Por esa razón, lo patético también es la expresión de la humillación y la cobardía, en consonancia con un castigo y una reprimenda por parte de un orden establecido que se eleva hasta su propia desaparición. Los juegos de poder vacían el mundo. Un poderoso se hunde y arrastra en su caída a todos los que dependen de él . Triunfa un orden superior y no un fin superior. Este mundo sin consuelo le ha dado la espalda a quienes pretenden conquistarlo y cambiarlo…

El camino del crecimiento (Waver Velvet)

“Este cuerpo es solo un grano de arena en un desierto… Tú y yo somos lo mismo, ambos somos tan pequeños… esta inferioridad que sientes es de verdad el presagio de tener el espíritu de un rey… desde mi punto de vista, la semilla de la ‘supremacía’ ya ha comenzado a crecer en tu corazón.”

Urobuchi Gen, Fate/Zero, Vol. III, Acto IX, Quinta parte

Lord El-Melloi II, también conocido como Waver Velvet

Él era un chico muy pequeño, débil y cobarde. Alguien que no sabía mucho del mundo y quién no podía ver sus propios defectos. Para muchos, no era sino un afeminado, cuyo ego solo era igualado por lo patético de su propia actuación.

“Nadie ha entendido nunca el talento de Waver Velvet. Como mago, él no nació en una familia famosa ni fue lo suficientemente afortunado para encontrar un buen maestro. Este joven había, en su mayoría, aprendido todo por sí mismo y finalmente fue lo suficientemente afortunado para que la Asociación de Magos, la cual controla a los magos de todo el mundo, lo aceptara en sus cuarteles generales, la institución de enseñanza en Londres conocida comúnmente como ‘La Torre del Reloj’. Waver siempre había creído que esta causa era incomparablemente honorable. Él en verdad creía esto sin ninguna duda, y también estaba profundamente orgulloso de su propio talento. Solo yo he sido el estudiante más capaz en la Torre del Reloj desde su fundación, todo tienen que respetarme: al menos, Waver pensaba de esa manera. A decir verdad el linaje de magos de los Velvet solo ha existido por tres generaciones… Muchos estudiantes que recibieron su educación en la Torre del Reloj eran hijos de familias que tenían más de seis generaciones de magos de sangre pura. Las maravillas de la hechicería no pueden ser completadas con solo una generación, el resultado de una vida entera de investigaciones por parte de los padres será transferido a los hijos, solo a través de esto se puede esperar que la hechicería se refine cada vez más y más… Pero Waver no lo veía de esa manera. Las diferencias en los ancestros podían recuperarse al incrementar la experiencia. Aun sin Circuitos Mágicos excepcionales, a través de un profundo entendimiento y un hábil uso de la hechicería, la diferencia de calidad causada por el nacimiento podía ser sobrepasada… Creía que él mismo era un excelente ejemplo, y por lo tanto, siempre estaba deseoso de mostrar sus habilidades. Pero la realidad es demasiado cruel. Aquellos estudiantes que presumen de su sangre ancestral y aquellos que los persiguen todo el tiempo y los adulan; solo esa gente es la élite de la Torre del Reloj, y la forma en que trabaja la Torre del Reloj es determinada por ellos. Incluso las lecciones no son la excepción. Solo esperan logros de los estudiantes de linajes famosos, y para un “mediocre” investigador como Waver, se niegan a dejarle entrar a la Biblioteca para observar los libros, sin mencionar siquiera enseñarle hechicería… Los maestros utilizaron lenguaje florido para engañar a Waver cuando este presentó las investigaciones de su tesis… El maestro del Departamento de Eulyphis la hizo a un lado después de leerla casualmente solo en una ocasión. Su nombre es Kayneth El-Melloi Archibald… es la representación de la autoridad que Waver tanto detesta… Si él tenía el talento para ser un maestro, era imposible que no fuera capaz de comprender porque su exposición era tan excepcional. No, este hombre esta celoso probablemente porque es capaz de entenderlo. Temeroso de su talento escondido, y por lo tanto celoso de él, tratándolo como una amenaza a su propia posición… La Asociación de Magos en realidad – utilizando el punto de vista de Waver – ya estaba corrupta hasta sus raíces. Pero… mientras vivía esos días infinitamente frustrantes, Waver escuchó un rumor: [La Guerra por el Santo Grial de Fuyuki]… Títulos, autoridad, todo perdía su valor; dependía puramente de la verdadera habilidad… Para un genio sin reconocimiento esta era una excelente oportunidad, un escenario ideal para exhibirse a sí mismo… Él ya no tenía ni una pizca de amor por la corrupta Torre del Reloj. La gloria de graduarse como el estudiante escogido para dar el discurso de graduación era basura comparada con el honor traído por el Santo Grial de Fuyuki… [Y así emprendió el camino de ida hacia la ciudad donde se celebraría este espantoso ritual, sin saber nada ni sospechar nada. Sólo deseaba ganar el reconocimiento que tanto se le había negado. Se escondió junto a una familia de ancianos y esperó para poder convocar a un poderoso Servant usando la capa del Rey de los Conquistadores, obtenido gracias al robo perpetrado en contra de su antiguo maestro, Kayneth. Cuando Waver descubrió las marcas de los Sellos Comando en su mano, en la ciudad de Fuyuki junto a la familia Mackenzie a quienes había hipnotizado, se encontraba] escondido debajo de la sabana de su cama, tratando desesperadamente de contener su risa… Iluminado por la tenue luz del sol que pasaba a través de las aperturas de las cortinas, él levantaba su mano derecha cada pocos segundos, dejando salir una risa contenida. Con la reliquia en sus manos, con él en Fuyuki y suficiente calidad como mago… ¿Cómo podría el Grial ignorar a alguien así?”(Fate/Zero, Vol. I, Acto I, Primera parte).

Era el destino: el mundo eligió a Waver para alcanzar la gloria, para ser el más grande mago de la historia. Eso era en lo que creía. Sin embargo la realidad lo golpeó una vez más con fuerza. Un Servant demasiado poderoso como para poderlo controlar, situaciones de vida o muerte que en más de una ocasión estuvieron a punto de engullirlo, peleas en las que sus habilidades mágicas eran inútiles, la incapacidad de soportar los horrores y el sadismo propio de los lunáticos, ser arrastrado como un muñeco de trapo por todas partes. Waver no olvidaba lo terrible de cada una de esas experiencias, aún cuando junto a él se alzara un amigo que lo estimaba y valoraba era demasiado cruel. En muchas ocasiones, fue salvado por ese inmenso conquistador que había invocado y este le agradeció muchas veces con una sonrisa por el tiempo que pasaron juntos. Aunque no lo entendía, poco a poco, él comenzó a sentirse conmovido por los ideales de este hombre robusto y aprendió el significado detrás del ideal de Alejandro. Velvet lo entendió muchas veces. Él nunca hizo nada para ganar el Grial.

“No quiero que esto se convierta en tu batalla en solitario – le dijo una vez a Iskander –. Esta es la primera vez que participo en una guerra. Si no hago sacrificios, ni derramo sangre, y no obtengo la victoria, entonces esto es completamente sin sentido… ¿Sabes por qué quiero obtener el Grial? No estoy preocupado con lo que suceda después de obtenerlo. ¡Sólo quiero probar esto para que todos lo vean! ¡Sólo quería confirmarlo! ¡Que yo, Waver – que incluso alguien como yo es capaz de agarrar lo que me pertenece con mis propias dos manos!” (Fate/Zero, Vol. IV, Acto XIII, Tercera parte).

Y aún así la realidad no dejaba de jalarle las orejas, recordándole lo patético que era, lo pésimo y engreído que pretendía ser. “Dime, Waver, tú no eres nuestro nieto, ¿verdad?”, le dijo un anciano que descubrió su engaño. “Tal vez yo puedo pedirte que te quedes sólo porque no sé nada de ti… Si es posible, deseo que podamos mantener esta relación por un tiempo más largo… No importa si fue un sueño. Los momentos que pasamos con nuestro amable nieto, han sido nuestro tesoro difícil de alcanzar”.

“¿Por qué este anciano no lo odiaba? ¿Por qué no lo culpó?
Para Waver, quien sólo conocía el pequeño mundo de la Asociación de magos, la clemencia del anciano era algo que no podía comprender. Waver no se atrevía a mirar al anciano. Bajó sus ojos y miró sus manos. Eran un par de manos que un día crearían grandes misterios. Tenía tal talento -incluso si los otros lo niegan, al final podía firmemente creer en esa posibilidad dentro de sí mismo. Pero, ¿qué dice la realidad? Ni siquiera podía llevar a cabo una hipnosis indirecta, el arte más básico entre lo básico… No era cuestión de suerte o accidente. Esas excusas eran inútiles. Su magia ni siquiera mantuvo un resultado satisfactorio cuando se enfrentaba a este amable anciano quien le rogaba que los engañe un poco más. Si él hubiese sido ese hombre que tanto deseaba, podría haber obtenido su objetivo mientras se reía y sostenía la copa en su mano. No sólo la magia de Waver Velvet falló en alcanzar tal resultado, a cambio, había sido agradecido por la ternura de otra persona. Ahí había una sensación de absurdez y sobretodo de arrepentimiento — Sí, era sólo un payaso. Mirando fijamente el cielo vacío, Waver se volvió ajeno a su entorno y se hundió en la contemplación. Ahora comprendía perfectamente la mentalidad de esos en la Torre del Reloj quienes se habían reído de él. Waver se estaba riendo de su propia estupidez con esa gente. Aunque pensó que no podía realmente reír. Glen y Martha MacKenzie no esperaban una comedia. Estaban haciendo una petición sincera a Waver en su propia manera. Ahora que lo pensaba, esta era la primera vez que no era el objeto de las burlas de otros” (Fate/Zero, Vol. IV, Acto XV, Primera parte).

Y por fin sintió que algo dentro de él cambio. La inmensidad del mundo desinfló su ego. Miró el todo con otros ojos y anheló cambiar su vida. Aún cuando Rider hubiera desaparecido, su epopeya sería cantada por su fiel siervo. Un día, en un futuro lejano, veinte años después de su participación en la guerra, un mago de capa roja obtendría el puesto de su maestro caído en combate, Lord El-Melloi II conocería a una chica de ojos azules, la cabeza de la familia Tohsaka, y junto con ella desarmaría esa trampa mortal que tantas vidas había costado.

El camino de la traición (Lancelot du Lac):

“Si yo pudiera haber sido castigado por ti… Si tú hubieses exigido una compesación de mí… Entonces yo definitivamente creería en la redención… Yo definitivamente creería que algún día puedo encontrar una manera de perdonarme… La Reina probablemente piensa lo mismo… Para morir en los brazos del Rey, ante los ojos del Rey… como si yo realmente fuese un caballero leal”

Urobuchi Gen, Fate/Zero, Vol. IV, Acto XVI, Séptima parte

Caballeros de la mesa redonda que aparecen en Fate: Bediviere (izquierda), Arturia (frente), Gawaine (fondo) y Lancelot (derecha).

El “caballero negro” , el sirviente desconocido. No, Arturia lo sabía desde que lo vio por primera vez, pero quería creer que no era él, él a quién condenó a un gran sufrimiento.

“Por el ancho de los hombros de la alta figura, este era el cuerpo de un hombre, completamente cubierto en armadura entera sin ninguna apertura. Pero era diferente de la armadura plateada que envolvía a Saber o la lujosa armadura de Archer. La armadura de este hombre era negra. Sin ningún delicado adorno, sin ningún lustre pulido. Como la oscuridad, como el Infierno; tan solo era un negro sin fondo. El rostro también era invisible, cubierto con un rustico yelmo. En lo profundo de una estrechamente tallada hendidura estaba la horrible luz de un par de ojos con una mirada ardiendo como una llama… Al igual que una fotografía desenfocada, los contornos de la armadura negra estaban siempre transformándose, como niebla, y llegaban a verlo doble o triple. De alguna manera el material de la armadura parecía una alucinacion… debía ser una clase de maleficio único que falsifica la verdadera identidad de una persona.” (Fate/Zero, Vol. IV, Acto IV, Segunda parte).

Una vez fue conocido como el “caballero blanco”. Un hombre leal y hábil, versado en el arte de la manipulación de armas (Caballero de honor, su gran habilidad para apoderarse cualquier arma), capaz de dominar a sus enemigos con una simple rama de olmo o cambiar de apariencia para poder participar en torneos de incógnito para salvar a sus amigos (Por la gloria de alguien, su habilidad para transformarse). Su vida transcurrió cubierta por un velo que nunca le permitió ver quién era. Hijo del rey Ban de Benwik, destronado por Claudas de la Deserte, fue secuestrado por Nimue a una muy tierna edad. Lancelot creció en el fondo de un lago, en un castillo blanco. Pasó su niñez sin saber de su pasado, encerrado y protegido por la Dama del Lago, nunca conoció su verdadero nombre, solamente el del “caballero blanco”. Cuando descubrió su nombre, el nombre de Lancelot grabado en una tumba, no pudo soportar su torpeza. El niño creció y decidió recorrer el mundo por su cuenta, buscar el legendario reino de Camelot y sus caballeros intrépidos. Bendecido por su madrina, dejó su hogar cargando una espada sagrada hecha por las hadas: Arondight: la Imperecedera luz del Lago (la hermana y contraparte de Excalibur, manchada con la sangre de los caballeros asesinados por Lancelot, cuando intento rescatar a Ginebra de la hoguera). Y por él comenzó la caída de Camelot: la de Arturia, la de Ginebra (reina amada por el hombre ideal), la de los Caballeros de la Mesa Redonda.

“Una mujer estaba llorando. Su hermoso rostro se volvió más desigual con cada día de dolor, y las arrugas del dilema se fueron grabando en los extremos de sus cejas; la mujer estaba llorando silenciosamente… Estaba avergonzada sin medida… Todos estaban hablando palabras crueles sobre ella – una esposa impúdica, una reina desleal. Esos tontos plebeyos cegados por los gloriosos mitos no sabían la verdad, pero sólo la rodearon y reprendieron todos a la vez. Ellos ni siquiera sabían que su esposo no era un hombre. En este mundo, sólo su noble rostro le hizo a ‘él’ dar a conocer su verdadero corazón. Sin embargo, todo lo que “él” podía recordar fueron sus frustradas y tristes lágrimas. Sí, ‘él’ la había lastimado… Un rey ideal era necesitado para salvar al país asolado por el caos y la guerra — y una noble y virtuosa reina necesitaba estar al lado del rey. Esa era la forma en que la monarquía se suponía que debía ser en los sueños de la población. La vida de una mujer era tan insignificante en comparación con este grandioso ideal. Incluso si el rey no era un hombre, incluso si este matrimonio era entre dos mujeres quienes escondían el verdadero género de una y nunca pudieron consumarse, este sacrificio era necesario para proteger el país y su bienestar. Aun así, ‘él’ aún quería salvarla. La primera vez que se le había concedido audiencia en la corte, ‘él’ había jurado silenciosamente en su corazón que ‘él’ haría cualquier cosa por esta mujer, e incluso renunciaría a su vida por ella. Había sido demasiado tarde cuando descubrió que era este pensamiento suyo el que la había estado atormentando… Ella ya había descartado la felicidad de una mujer. El amor era el mayor tabú… Ella no era una ‘mujer’, ni era un ‘humano’, sino una parte mecánica llamada ‘reina’ que apoyaba al rey gobernando el mundo. ‘Él’ no era un ‘hombre’, ni era un ‘humano’, sino una parte mecánica llamada ‘caballero’ que servía al rey con absoluta lealtad. ‘Él’ era el hombre llamado ‘el Caballero del Lago’– incomparablemente valiente, cortés y caballeroso, elegante y extravagante al mismo tiempo. ‘Él’ era de hecho la personificación de la esencia de la caballería, una existencia que todos admiraban. No sólo era este caballero ideal adorado por todos, había sido incluso bendecido por las hadas. Este título fue su gloria final, y al mismo tiempo, la maldición más grande concedida sobre ‘él’. El ‘caballero perfecto’ quien sirvió al ‘rey perfecto’… Su vida no le pertenece a sí mismo, sino a la gente quien honra la caballería… Y el rey que él sirvió, era realmente demasiado perfecto, un héroe quien era absolutamente impecable. El Caballero del Lago nunca podría albergar sentimientos de traición hacia este Rey de los Caballeros quien había salvado a su país de origen de las profundidades de la guerra. Él juró su absoluta lealtad al monarca perfecto e hizo una noble amistad con el monarca. Él también sabía que, detrás de esta noble caballería, había una atormentada e ignorada mujer, quien lloraba cada día… Mientras su corazón estaba retorciéndose en agonía, el tiempo pasaba sin piedad… Villanos compañeros habían destruido el prestigio del rey en pedazos, y la traición de la reina fue finalmente revelada al mundo. Con el fin de salvar a la reina, quien había recibido la sentencia de muerte, él solo podía ir en contra de su rey en armas – por lo tanto, él lo perdió todo. Un caballero convertido en traidor. Su deslealtad rompió el equilibrio dentro de los Caballeros de la Mesa Redonda. Finalmente, este incidente se convirtió en el detonante de la guerra y la carnicería, y el país se destrozó en pedazos en las llamas del infierno… Ese manchado nombre estaba tallado profundamente en la historia del pasado y nunca sería limpiado. Por lo tanto, ella cayó en un profundo auto-desprecio por haber descarrilado a ese ‘caballero perfecto’, y seguía llorando hasta este día. Al final, la única cosa que él había hecho por la mujer que él amaba fue hacerla llorar para siempre. Si hubiese nacido como un hombre sórdido y sin honor, él podría haberse llevado a la reina sin dudarlo un instante y destruido el prestigio del rey. Pero él era un caballero, un caballero demasiado perfecto. Para el rey quien era su rival en el amor, el que causó a la mujer que él amaba transitar ese doloroso y difícil camino — él nunca había albergado sentimientos de odio… Ese rey, quien nunca había perdido una batalla, era incorruptible y justo, honorable pero nunca afectado por las emociones personales, y nunca había cometido un error en la vida. Después de todo, ese rey nunca lo había culpado a él… Incluso cuando el rey se había ido para enfrentarlo… había sido incapaz de hacerlo un ejemplo para todo el país… Para él, quien había cometido el mayor pecado de la traición, el rey siempre lo había tratado con una pura y noble amistad incluso hasta el final. Ese noble rey era tan bueno… El odio que él se llevó a la tumba fue extraído al final del largo paso del tiempo, y lo ha atormentado por una eternidad en el Trono de los Héroes que no tiene fin… Y luego él finalmente escuchó el llamado desde lejos. Ven, bestia loca. Ven, terco espíritu vengativo. Ese sonido desde el final del tiempo lo había llamado. Ese sonido despertó su deseo… Sí, la locura era el camino a la salvación. Una bestia no se perdería. Por lo tanto, no sentiría dolor. Nadie esperará algo de ella, nadie le confiaría algo a ella… hacía mucho que había olvidado su nombre, hacía mucho que había olvidado su voto… Para caer, para ser liberado, eso era lo que él había buscado. Además, la mano despiadada del destino había incluso preparado tal irónico encuentro. Ese noble rostro y esa majestuosa y solemne cara, sobre la cual innumerables esperanzas y bendiciones habían sido concedidas, estaba ahora arrodillándose frente a la desesperación. Ahora el rey conocía la verdad que había estado escondida durante tanto tiempo, conocía el odio que había sido enterrado en eterna oscuridad. El rey olvidó el orgullo de un monarca y derramó sus lágrimas. Ahora sabes cuántas lágrimas hemos derramado por tu gloria pasajera, cómo nos hemos aniquilado a nosotros mismos, desperdiciado nuestros días, y sentado en el vacío esperando a la vejez. Ahora era el momento cuando su injusticia sepultada sería vengada...” (Fate/Zero, Vol. IV, Acto XVI, Quinta parte).

El rey que les prometió la paz simplemente les trajo más guerra y el reino cayó, y ellos cayeron con él. Nunca pudieron perdonarse porque el rey nunca los culpó. “El rey Arturo no entiende los sentimientos humanos”, un caballero dijo esto y se fue. Así era, el rey no entiende el dolor de la gente. Arturia le dijo:

“¿Te desesperas así ante el destino? ¿Estás realmente usando el odio para maldecir al rey y al país que te trajeron desesperación? Una vez abrazamos el mismo sueño, y pusimos nuestras vidas en peligro para salvar al país. Si no había diferencias en nuestra ambición, entonces ¿por qué me odias así? ¿Te arrepientes ahora? No. Dime que no es así. Lancelot. Sólo tú, espero que puedas entenderme, porque realmente eres el caballero ideal de la gente. Espero que tú puedas estar de acuerdo que nuestros métodos fueron completamente correctos” (Fate/Zero, Vol. IV, Acto XVI, Séptima parte).

No obstante,

“este era el lamento de un hombre y una mujer. Ellos abrazaron el mismo ideal que el Rey, pero porque habían sido demasiado débiles, no habían sido capaces de llevar a cabo este ideal… incluso en la muerte, no habían sido capaces de obtener la salvación. Se habían culpado profundamente por haber traicionado a la persona más importante.” (Fate/Zero, Vol. IV, Acto XVI, Séptima parte).

Hubo una ocación en que Lancelot pudo haber obtenido el Grial para el rey, pero él ya no era puro: había sido adúltero y roto sus votos de lealtad para su prometida Elaine. Todo lo que podía hacer era observar el Grial desde lo lejos, sabiendo que nunca le pertenecería, sabiendo que el rey nunca lo entendería, aun cuando se hubiera convertido en una bestia loca que merecía la muerte…

El camino del olvido (Hassan-i Sabbāh):

“La máscara cayó. Y bajo la calavera blanca… La cara que se supone que está debajo de ella, es justo como la máscara… Me preguntaba qué clase cara tenía, pero no había ninguna desde el comienzo. No ocultabas tu cara sino que hacías pensar a la gente que había algo ahí. Perdiste tu cara y tu nombre, y ¿aún buscas la eternidad? … El Santo Grial no puede devolverte tu pasado, tu nombre… No eres más que un asesino. No puedes convertirte en el verdadero y único Hassan”

Kinoko Nasu, Fate/Stay Night, Heaven’s Feel, día dieciséis.

En las profundidades de las montañas de la Persia medieval se alzaba una fortaleza inexpugnable construida en la roca y defendida por el sol: Alamut, un trozo de roca ardiente calcinado día y noche por el calor. En su interior vivió un peregrino, un anciano educado en las ciencias verdaderas de la astronomía, las escrituras y la matemática. Este hombre buscó la revelación y la iluminanción del paraíso perdido de Dios. Alamut: en sus empinados muros y ardientes terrenos el viejo congregó a un séquito que lo protegería. Amenazado y perseguido, desterrado y buscado, el viejo era un criminal y un hereje. Quería encontrar la redención, pero los príncipes persas no se lo permitían, entonces el viejo huyó y se escondió. En ese lugar crió a una orden secreta de asesinos de élite: Hassassin, también conocidos como los Fedayin (“los mártires”, “los que han aceptado morir”). En ese lugar el viejo les enseñó un camino, un camino de oscuridad para eliminar a los enemigos de Dios y de la orden. Drogados con hachis, los jóvenes se entrenaron en muchas artes secretas, deformados por el entrenamiento, cubiertos por la noche, expertos en muchas lenguas y diversas tradiciones, capaces de fundirse con el entorno y cualquier sociedad, ellos llevaron a cabo miles de asesinatos: desde pequeños terratenientes hasta grandes generales, su leyenda creció mientras se convertían en un cuerpo irreconocible sin identidad. En esas tierras áridas en los confines de la tierra, los Hassasins se perdieron en el laberinto del tiempo, temidos en el Medio Oriente, eran desconocidos para sí mismos. el viejo murió y solo siguió existiendo su nombre.

“El nombre de Hassan bin Sabbāh no se refiere a solo una persona. El nombre Hassan, que significa ‘hombre viejo de la montaña’, fue una vez la raíz de la palabra Assassin (Asesino), un nombre transmitido al líder de un grupo de asesinos del Oriente Medio. Esto significa que históricamente, existen varios Espíritus Heroicos con el nombre de Hassan” (Fate/Zero, Vol. I, Acto II, Cuarta parte).

“Entre la gente a la que se le traspasó el nombre de Hassan bin Sabbāh, solo uno tenía el poder de alternar cuerpos. A diferencia de otros Hassans, él no necesitaba modificar su cuerpo de ninguna manera. O, podría decirse que no había necesidad de hacer eso; aunque su cuerpo era típico en términos de fuerza, su mente era capaz de cambiar libremente de cuerpo. Él podía usar planes y tácticas excelentes, entender el lenguaje de otros países, identificar venenos o instalar trampas… él era un asesino maestro – capaz de hacerlo todo, y alternar distintas habilidades basado en los requerimientos de su misión. Se decía que en algunas ocasiones él era capaz de usar extrañas fuerzas y agilidades que le permitían usar estilos de lucha ilusorios que habían sido olvidados hace mucho. Podía disfrazarse como hombre o como mujer, joven o anciano – ¡lo que fuera! Podía pararse muy naturalmente junto a ti. A veces, podía hasta cambiar de personalidad en base a la situación  de tal modo que nadie sospechará su verdadera identidad. Nadie sabía la verdad. Hassan puede haber tenido un único cuerpo, pero tenía muchas almas diferentes. La ciencia moderna imaginaba que las personalidades múltiples eran una enfermedad. Con tal definición de las ciencias médicas modernas, les era imposible entender que este era un ‘poder’ arcano para Hassan el asesino. Usar las múltiples personalidades dentro de él para completar toda clase de diferentes habilidades y elevarse sobre sus rivales, confundiendo a sus enemigos o tramando una red de defensa, y matar a sus oponentes con métodos inesperados que nadie predeciría… ‘El Hassan de Cien Caras’. Él es un Sirviente que tenía un cuerpo físico, pero al mismo tiempo poseía mil almas diferentes. Analizándolo desde esta perspectiva, ‘ellos’ eran almas diferentes en primer lugar, y dado que ya no estaban más limitados por un cuerpo físico, ‘ellos’ ahora podían materializarse todos simultáneamente en formas diferentes. Por supuesto, sus fuerzas eran limitadas por provenir de una persona, y luego de su división, los Assassins no podían esperar igualar a otros Espíritus Heroicos. Pero dado que ellos poseen la habilidad única de la clase Assassin, ellos no tenían paralelo en términos de espionaje y recolección de información” (Fate/Zero, Vol. II, Acto VIII, Sexta parte).

Ya no recordaba si era un hombre o una mujer, si era un gigante o un enano, si tal vez deseaba la inmortalidad o simplemente saber su nombre, quería volver a ser uno y, por eso, participó en esta guerra que le deparaba la condena…

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