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Sankarea 7: No perder ante un zombi

Amiga de infancia

La legendaria osana-najimi, un arquetipo del manganime, se convierte, gracias a sus respectivos partidarios y detractores, en la tipología de personajes sujeta a mayor discusión en la esfera de las comedias románticas. Junto a las tsundere, es una figura frecuente, con múltiples funciones, aunque prevalece mayormente su carácter de bishoujos con personalidad amable, cándida y con una fluida interacción con el protagonista, llegando a ocupar, en varias ocasiones, una posición familiar simbólica. Ranko se diferencia bastante respecto a sus compañeras del mismo arquetipo: es juguetona, independiente, cool y divertida. No ejerce una autoridad directa sobre su primo y, con la aparición de una rival romántica, acepta el desafió sin menospreciar a su contrincante. Si habláramos estrictamente en términos de justicia, ella tendría más derecho a ganar por la historia que comparten. Sin embargo, la love comedy no habla siempre en términos justos, sino, más bien, apelando a una especie de predestinación: una vez establecido el canon es casi imposible cambiarlo.

Como se dijo anteriormente, Sankarea presenta dos triángulos amorosos. Aunque cause disgusto afirmar que en uno interviene Dan’ichiro, el triángulo donde interviene Ranko quizá no pueda apreciarse en todo su potencial dramático por la extensión regular de la obra. Sigue siendo adecuado mostrar las raíces del enamoramiento de Ranko, que tuvo sus subidas y bajadas cuando más conocía a Furuya. Este triángulo comparte también el tema del incesto con un grado de relación más distante. Por ahora, es prudente afirmar que los sentimientos de Ranko son mayores que los de Rea, lo cual trae como consecuencia que su objetivo amoroso sea menos capaz de percibir sus avances. Una tendencia común en la comedia romántica es que mientras más visibles sean los sentimientos de una pretendiente, el protagonista se vuelve más ciego ante su evidencia. Las razones que justifican esa miopía son normalmente cómicas, así como dramáticas, como demostrar la frustración de la pretendiente, perdedora desde el minuto cero de su aparición. La torpeza que los protagonistas mostrarán hacia sus osana-najimi procede de estar habituadas a ellas, por tanto, el nivel de morbosidad que puede provocarles resulta menor. De esta manera, Furuya ignora las proposiciones de matrimonio de la madre de Ranko. Como es tradición, las amigas de la infancia se adquieren frecuentemente cuando el protagonista termina siendo el único que les presta atención, aún cuando la situación sea ligera o llegue a salvarla de alguna situación incómoda. En efecto, el primer contacto de Ranko con Furuya ocurre en el cementerio. Su feliz impresión no sobrevive hasta el día siguiente, cuando nuestro héroe se comporta como un típico mocoso debilucho, que se refugia en algún hobby freak. Ello no evita que, cuando “rescatara” a Ranko, lo hiciera como buen chico, pero la rubia percibía ese hecho como generosidad habitual, no excepcional, así como actuarían los verdaderos príncipes. Esa resultó su primera desilusión amorosa, no muy dramática debido a su corta edad y como realmente interpreta aquellas emociones iniciales. Algunos espectadores habrán reconocido la referencia a la película Madrugada de los muertos: era la primera vez que Ranko posiblemente presenciaba algo al respecto. Cuando volvieron a verse, Furuya estaba todavía más fascinado con este mundo de terror, para que un empleado de alquileres sea su cómplice cediéndole películas prohibidas para menores, no solo por su contenido violento, sino por el contenido sexual que, con frecuencia aparece en estos filmes. Aunque existan animes con igual carga de erotismo, no serían conocidos por una niña de 5-6 años, que, aunque fuera mentalmente más madura que un niño con actitud de perdedor, seguiría careciendo del coraje, o más bien la tolerancia para soportar ver gore. A esa edad, los niños son bastante egoístas por su falta de comprensión hacia los sentimientos ajenos: pero sorprende que, cuando una pequeña Ranko se molesta con él, Furuya no reacciona perturbado sosteniendo su afirmación que la película será mejor. Su altruismo vuelve cuando tiene que enfrentar un perro en defensa de Ranko, manteniéndose tembloroso y llorón después de un enfrentamiento que se puede considerar rutinario, pero suficiente para ganarse, de nuevo, una buena impresión en Ranko.

A partir de entonces, sus sentimientos románticos fueron creciendo debido a la constante interacción que compartían. La razón más simple porque acabo enamorándose definitivamente de él seria porque siempre estuvieron juntos. Esta misma razón llevó al protagonista de la serie Mirai Nikki, el fracasado Amano Yukiteru a afirmar que amaba a su novia a pesar de ser una yandere egoísta e inestable, y se aplica de igual forma en Sankarea con descripciones más amables para Furuya, que resulta un vago freak, cuyo únicas amistades, antes de conocer a Rea, eran un chico tímido y un pervertido muy teatrero. Con Furuya sucedió lo opuesto: haber estado siempre juntos lo volvió indiferente a los avances e insinuaciones de Ranko. Es su prima, en primer lugar, de modo que tendría una natural repelencia a estas relaciones. La mayor muestra de esta reticencia ocurre cuando Ranko lo presiona y está a punto de besarlo y Furuya reacciona con retraimiento, sin sonrojarse ni preguntando qué trataba de hacer la rubia. Ni siquiera reflexionaba acerca de lo que casi sucedió. Para la muchacha, el mayor obstáculo no sería Rea, sino superar la maldición de ser una pretendiente canónicamente perdedora, contra lo cual pocas series cambian de parecer. La actual biología de la moe zombi abriría una oportunidad para Ranko en el futuro caso que esa batalla derive en derrota inevitable: si llegara a suceder ese escenario, acabaría teniendo una gran semejanza con la película de Tim Burton La novia cadáver, donde la protagonista acepta que su matrimonio con un mortal es imposible, lo que termina siendo la mayor muestra de su amor incondicional. Ranko declara al horizonte que no aceptará la derrota: la escena es conmovedora y motivadora, ya que acepta la rivalidad de forma explícita, como pocas osana najimi harían en su posición, manteniéndose alegre y confiada. La parte reprobable de estos romances es que toman al protagonista como una especie de premio. Por más ordinario que sea el lead (y en consecuencia, la ganadora no obtendría una buena recompensa), evitar esta degradación resulta simple y consiste en mantener la esfera de relaciones reducida con pretendientes reales, mientras el protagónico se muestra como un verdadero personaje que reivindica su posición, siendo el héroe y mereciendo ser el receptor tales sentimientos.

Una respuesta

  1. …mmmmmm no con esas palabras pero hace poco debatía con conocidos sobre Ranko; comparto mucho tu punto de vista

    8 junio 2012 en 00:08

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