Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Sankarea 4-5: Hambriento despertar

El deber de Furuya, a partir de ahora, es fungir de guardián y retenedor de Rea. Esta labor implica enfrentar, en el futuro, las consecuencias de haber obtenido semejantes responsabilidades, ya sean sociales o biológicas. Pasamos de una típica historia de boy meets girl a una especie de magical girlfriend si consideramos el estado de Rea como una variante especial de fetichismo moe: Furuya habría cumplido sus fantasías románticas con una zombi inicialmente adorable, deseosa de vivir como una chica común y corriente, pues durante su “vida” no había tenido la oportunidad de saborear el ritmo cotidiano de una adolescente. Parecerá un motivo superfluo considerando el precio que debió pagar, pero, de todas formas, obtiene muchos más beneficios que continuando en su anterior hogar, pues, aunque estuviese rodeada de comodidades, no contaba con libertad suficiente para decidir sobre su propia vida. La habitación de Furuya será insignificante comparada con su antigua recámara, pero refleja la personalidad de su dueño. En adelante, Rea tendrá que usar un baño menos lujoso, pero más acogedor. Son pequeños detalles que indican que todo acto en libertad vale más que cualquier posición privilegiada para una muchacha que vivía bajo la sombra de la autoridad.

Si Babu demostró que el aterrador Dan’ichiro perdía su compostura con una criatura diminuta, la escena donde el padre de Rea aparece hundido en la bañera, cubierto de fotos de su hija muestra cuán bajo puede caer. Es una imagen que representa su hundimiento emocional, ya que ahogaría sus sentidos llevándolo en un estado de inconciencia, de insensibilidad a su entorno. Varias ideas contradictorias atraviesan su mente en ese momento, entrando en conflicto mutuo. Rea rechazó su posición de hija, porque no se considera más humana, mientras Dan’ichiro sigue siendo uno. Por tanto, la biología ya no los vincula: su muerte también significa que todos los sentimientos que Rea abrigaba hacia él (en su retorcida imaginación) murieron con la muchacha. Los zombis (como se describen pare el caso de nuestra protagonista) pierden todas sus funciones vitales, no tienen pulso, en consecuencia, su corazón no palpita, pero siguen siendo conscientes de sus circunstancias, logran comunicarse y moverse. Una imagen análoga serían los cyborgs o robots humanoides, los cuales tampoco son biológicamente humanos y no poseen ninguna función orgánica vital, pero interactúan con los humanos “biológicos” con naturalidad, dependiendo de cómo los represente la ficción. Frecuentemente, las series que incluyen estos elementos plantean conflictos sobre el concepto de humanidad y si puede considerarse humanas a estas criaturas. Contraria a esta tendencia, Rea rechazó alegremente su condición humana, pues le permite alcanzar su libertad. El propio concepto no debería asumirse como un privilegio –como argumentaría un misántropo-, por ende, perder ese título no importa mucho mientras se obtenga una condición distinta o alternativa, que satisfaga los intereses particulares. Rea se distingue de Ayumu Aikawa (Kore wa Zombie, desu ka?), porque, aparentemente, este último sí mantiene sus funciones vitales, capaces de regenerarse infinitamente, mientras las heridas de Rea permanecen, pues esta carece incluso del proceso natural de regeneración. Anteriormente había afirmado que Rea ocupaba la posición de esposa de Dan’ichiro. Esta imposición artificial provocaba que la posición de la señora Aria sea meramente formal, ocupando un espacio vacío para la sociedad, que desconoce su vida privada en una familia donde ella no existe. La mujer es invisible, ya que no cumple ninguna función conyugal ni maternal. Es incierto determinar si se refugia en el alcohol para olvidar su soledad, ya que no tiene ningún contacto íntimo ni emocional con nadie ni tampoco podemos considerar que su amor hacia su marido sea no correspondido. Los argumentos de Rea terminan fracasando, puesto que Dan’ichiro prefirió adquirir una postura de héroe, decidiendo liberarla de ese muchacho, a quien consideraba un enemigo. Resulta una falsa postura heroica por cuanto lo conocemos, sin embargo, en otras ficciones el principal enemigo o Final Boss puede poseer un deseo que considera justo y noble aunque esté oscurecido por sus métodos y sus ideas distorsionadas.

En la casa de Furuya, Rea presenta una perfecta caracterización del individuo muerto. Su piel es pálida, sus ojos brillan con un rojo penetrante, carece de tacto, permitiendo coserse su herida sin ningún anestésico. Su pudor también parece haber disminuido al adquirir la condición de zombi pues apenas utiliza una remera y supuestamente anda sin bragas. Cuando Furuya aceptó “tomar la responsabilidad’’, no consideró que sucedería lo peor, de modo que, al principio, pudo tomar su afirmación a la ligera. Ahora, consciente de su responsabilidad, recuerda que esa frase posee, con frecuencia, un contexto carnal (aceptar una relación romántica por haber tenido contacto íntimo), pues esa clase de roces se sugieren cuando Rea afirma su deseo de vivir las experiencias de una chica normal. Puede sonar paradójico, pues ella negó ante su padre su condición de ser humano; además, la “normalidad” habitual no podría aplicarse a una zombi. Sin embargo, Rea no pretende ser precisa en sus declaraciones, sino disfrutar de su libertad. Parecería que subestima la situación, ignorando que su padre puede acabar con ese propósito en cualquier momento, pero esa imprudencia sería también efecto de su nueva mentalidad. Su muerte ocurrió hace pocas horas; por ende, Chihiro deberá lidiar con Ranko por haberle fallado al dejarla en el acueducto. Sin saberlo, la rubia acabó salvándolo, ya que Rea y Chihiro parecían estar a punto de besarse. Esa sería la primera interpretación si sumamos la posibilidad que la libido de Rea sea haya incrementado como consecuencia de su estado. La segunda lectura posible es más peligrosa: su hambre zombi habría despertado. Aparte de este peligro, se encuentra el proceso natural que sufre un cadáver, ya que, sin células que se renueven ni un sistema inmunológico que lo defienda contra infecciones, su cuerpo eventualmente comenzará a desintegrarse, el fenómeno de rigidez cadavérica debió ocurrir mientras perdía su residual calor corporal. La descomposición es un hecho corriente en estas ficciones, a pesar de ayudar poco a sus protagonistas a seguir peleando contra estos monstruos. Por ahora, Rea no es uno de ellos así que conservarla y protegerla de ese destino es la extensión de la responsabilidad que Chihiro aceptó.

Al haber encontrado el libro de la receta mágica en una residencia de su familia, era de esperar que algún pariente de Chihiro lo hubiera escrito, pero, hasta entonces, identificar a su autor no era importante por las pocas posibilidades de encontrarlo. Por ello, que el delirante abuelo revelara informaciones al azar resultó una sorpresa. Si el anciano estuviera más cuerdo, preguntarle directamente sobre la procedencia del libro había sido plausible. Pero solo tenemos un viejo de pensamiento corto, memoria muy aleatoria y propenso a confundirse, no por tener una dolencia mental sino como producto de su edad. Todos los datos aportados por él son en forma cómica, acosa a Rea al confundirla con “Sada’’, da una lamida en la nariz de su nieto cuando este le interroga. Con este comportamiento podemos adivinar que será imposible conseguir una conversación coherente, pero Chihiro ignora un detalle: los ojos de Babu pasaron de totalmente blancos a recuperar sus pupilas después de haber comido las hortensias. Este dato puede servir como pista para solucionar o mejorar la condición de Rea, información pasada por alto por Chihiro debido a sus ocupaciones, que consisten en disfrutar solo un poco su fantasía de interactuar con una zombi. En esta etapa de la historia, el triángulo amoroso más relevante, dramático y complejo, es aquel donde interviene Dan’ichiro, mientras que el segundo triángulo amoroso tiene una existencia, digamos, pausada, en suspenso, por ser parte de la love comedy, donde Ranko ocuparía la función de rival de Rea. Solo ha escuchado de ella, pero su presunta relación con Chihiro la lleva actuar con cierta impertinencia dando señales de celos con la excusa de cuidarlo porque se considera su hermana mayor. Su kouhai le cuenta que Rea era una idol en el colegio. Las fotos la muestran sonriendo, aunque se puede percibir cierta resistencia al elaborar esa expresión, ya que eran fotos de un tiempo muy reciente donde ella creía “que todos tenían falsas sonrisas’’: ella era el mayor ejemplo de esa falsedad, ya que su imagen de chica perfecta existía solo para el público.

El primer encuentro de la rubia con la zombi moe ocurre bajo circunstancias de tensión, justo en el momento cuando Furuya se preguntaba de qué se alimentaría Rea, como sucedió en la plática sobre Babu. No considera que Rea pueda volverse el típico monstruo cinematográfico, mientras, en su habitación, la muchacha se convertía en su primera víctima. Su rigidez cadavérica desapareció para lograr prenderse en el techo observando a Ranko como su presa. Asimismo, logra sujetar a la rubia, aunque tengan tallas similares y la prima de Chihiro sea una tenista, por lo que estaría en mejores condiciones físicas. Sin embargo, no logra soltarse del aprieto de Rea. Su fuerza proviene de la carencia de limitadores naturales que evitan que los huesos y músculos sean forzados hasta lesionarse y romperse: estas funciones del cuerpo ya no existen para la bishoujo, que vence a Ranko al medir su poder. La situación es inquietante, se prevén consecuencias más graves que ropas rasgadas o inofensivas lamidas, pero incluso esas lameduras eran señales de hambre, intentos de saborear la piel y la carne. Rea no tarda en buscar una segunda víctima, de forma más agresiva. Lo que parece un beso, en verdad resulta una mordida, por la manera que Rea dispone sus labios, por la expresión pálida de Furuya y la insert song de suspenso. La escena no es más terrorífica por el moderado gore que manejan. Debo elogiar el trabajo excepcional que DEEN está realizando en cuanto al aspecto artístico: la escena inicial del capítulo 4, donde observamos a Rea siendo atravesada y luego mezclándose al sueño de Dan’ichiro transmitía una sensación  de tragedia y delirio como una poesía visual. Las sonrisas relucientes de Rea, incluso en las facetas cómicas, hacen de Sankarea una experiencia memorable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s