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Kore wa Zombi desu ka? OF THE DEAD 2-3: Baile Maldito y Maldita Fama

Siendo un héroe cuyos momentos épicos están motivados por la comedia, los esfuerzos de Ayumu son poco o nulamente compensados. Por el contrario, su vida está llena de eventos miserables empeoradas por su condición de inmortal, pues no importa el mucho daño que reciba porque volverá a estar entero físicamente, aunque mentalmente termine agotado y frustrado. Es usual que un protagonista cómico ocupe dos posibles funciones: primero, de bromista, traicionero y afortunado que pone en problemas a terceros saliendo frecuentemente como campeón; y segundo, de extremo desafortunado, que, mediante su miseria, sea fuente de chistes y gags. Existen los términos medios por la combinación de ambos, pero Ayumu encaja más en el segundo, pese a su victorioso récord de combates ante sus oponentes, registro heroico que poco le favorece en mejorar su imagen personal. Por ejemplo, Sera no lo trata con un mínimo de benevolencia porque es una bishoujo gruñona, Haruna ignora sus sentimientos porque es una genki caprichosa. Su relación con Eu y Yuki ha experimentado ciertos avances, aunque estos resultan todavía unos beneficios anecdóticos. La repentina fama de convertirse en un fenómeno de internet le otorga la admiración y respeto merecidos si no fuera porque sus consecuencias son más trabajo y más momentos embarazosos.

A diferencia de las celebridades hollywoodenses, una persona que obtiene fama en los medios virtuales no verá su vida afectada a niveles tan extremos. Son personas corrientes cuya fama se debe a méritos dudosos y se basa en haber cometido algún hecho extraño o cierta prodigiosidad llamativa. Así mismo, tiene un nivel de sustitución muy alto. La fama repentina de nuestro zombi tiene su raíz en su colegio, donde los alumnos conocieron su identidad secreta, encargándose además de difundir su vergüenza por el ciberespacio. Otra persona oportunista podría valerse de estas nuevas chances para ganar notoriedad, pero no es el caso de Ayumu, cuya vida escolar era su único refugio ante las locuras de su vida heroica. Podía ser aburrido, comparándose con sus frecuentes aventuras, pero este aburrimiento le servía como descanso para evitar sufrir la hostilidad que padecía en casa. En clase, tiene que lidiar con gente más sencilla y conocida, incluso más afectuosa, como los bentos de “su esposa” y la admiración inocente de Taeko, ganándose incluso una confidente, una enana ebria que, sin embargo, mediante el sentido común, le ofrecía cierta tranquilidad. La fama que obtiene no es exactamente heroica, sino pervertida, de chico travestido, que curiosamente inspiró a distintos modelos, que posaron con atuendos similares. Ayumu está imponiendo una moda. Una buena recompensa por sus esfuerzos podría haber sido su cita con Yuki, aunque el muchacho, incluso siendo más verídico que otros protagonistas de harem (porque no es totalmente casto ni carente de perversidad), es incapaz de percatarse del verdadero significado detrás de la invitación de Yuki a contemplar las estrellas ni tampoco del valor de llamarse por el nombre. Aunque su matrimonio sea legal según las reglas de la tribu de Yuki, solo es una denominación formal sin mucho peso en su relación, si tomamos en cuenta la convivencia de Ayumu con el resto de chicas. Debido a esta circunstancia, Tomonori se sentía desplazada y en desventaja. La moraleja del episodio era el clásico “todo es más divertido cuando están todos juntos”: es una frase auténtica, pero se siente como premio consuelo, ya que la intención de esa cita era pasar tiempo a solas con Ayumu como marido y mujer. Tendrían muchas oportunidades de divertirse juntos, pero no tantas veces a solas. Se logró el objetivo de recargar los ánimos del protagonista, aunque de poco le serviría al día siguiente.

El amor que declara Sarasvati por Ayumu es meramente libidinoso: antes de fijarse en la parte más llamativa de Zombie-kun le mostraba un típico desprecio. Como no pasó a valorar ninguna habilidad ni aspecto de la personalidad de Ayumu, su atracción es puramente física por más extravagante que sea esa sección del cuerpo que genera ese embrujo, ya que ni siquiera viene de un cuerpo atlético, sino de un muchacho maltratado. Sarasvati reacciona como un viejo verde cuyo impulso lujurioso es el responsable de aumentar la popularidad de Ayumu de una forma menos honrosa para él, aunque con su fama incrementándose en este mundo, obtiene algunos días de calma sin el acoso de los demás alumnos. El único problema que resta por resolver es su amistad con Orito que parece algo pausada: es el habitual personaje que cumple el papel de amigo del protagonista que, para fortuna suya, ha recibido un razonable monto acumulado de tiempo en pantalla, pues la regla general limita la participación de estas figuras a roles anecdóticos. Su dilema con Ayumu es abordada con cierta importancia porque es su amistad más antigua. Para Orito, no se trataría de un problema de falta de confianza ni haberle escondido sus secretos, sino aceptar la faceta pervertida de Ayumu: es un motivo bastante más superficial, pero lo toma con suficiente seriedad para reflexionar al respecto, aunque, si no realiza ningún acto épico como en el OVA, su participación en esta temporada acabará recordándose no solo por el ending BL, sino por ese coqueteo que tuvo con el misterioso Anderson que asustó a Ayumu. Por instinto animero, se puede sospechar que Anderson tendrá alguna relevancia futura, ya que su presencia se destaca tanto visualmente al tener colores vivos, con una personalidad amable con aires de Don Juan, aunque sus habilidades de conquista no son dirigidas hacia chicas… por ahora. Resulta un desperdicio que las habilidades de break dance de Ayumu no sean aprovechadas. Resulta un mejor profesor que Sarasvati debido a que la vampira es gruñona y poco paciente para dar lecciones, haciéndolo solo por medio de amenazas.

Sera resulta opuesta a su superiora, a pesar de tener ambas una facha dura, ya que, pese a todo el tiempo que convive con Ayumu, no desarrolló ningún sentimiento positivo hacia él. Las razones de Saravasti son surreales y esa debilidad morbosa no concuerda con esa actitud imponente que suele mostrar, morbo cuyas razones, a Sera le son imposibles de descubrir, pues como la mayoría de espectadores, no encontrará nada especial en el trasero del héroe, salvo que lo destaquen como una especie de manservice barato. Verlo desnudo le asquea de forma violenta, aunque resulta una reacción injusta castigarlo con una paliza. Es otra desgracia inherente a la vida de un paladín cómico: recibir más agravios sin posibilidad de excusarse. Vivir con estas chicas puede resultar incluso más dañino que los combates contra los Megalos. Su dedicación como maestro de danza tampoco obtiene frutos, ya que sus alumnas olvidaron lo aprendido causando un desastre. Al menos, las chicas no permanecieron inmunes a la maldición, así que fue un sufrimiento compartido. La recompensa es más íntima: Ayumu tiene una familia simbólica. No conocemos nada de su vida familiar y por qué vivía solo. El tema de borrar las memorias tardó más de lo que aparentaba y el regreso de Kyouko se acerca. Por ahora, el mayor problema que Ayumu enfrentó fue una fama indeseada.

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