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Medaka Box 3: El lado oscuro de una comedia juvenil

Nuestros años de rebeldía

La adaptación de Medaka Box al anime se ha basado en la animación de dos capítulos del manga por cada episodio. Con la llegada del tercer episodio, han aparecido mayor cantidad de personajes y se ha dado a conocer el reverso oscuro de la comedia estudiantil. Hemos dado un pequeño vistazo al pasado (en la media y corta duración) de nuestros protagonistas. Tanto Medaka como Zenkichi se reencuentran con sus rivales (a la presidencia con Kanoyo, en el amor en Akune, respectivamente), y observamos una nueva faceta de cada uno. Esta vez, podremos conocer las razones de fondo que permiten al amigo de la infancia de Kurokami continuar a su lado. Una promesa hecha a sí mismo, un deseo inconcluso que no ha sido cumplido. “Quiero llegar a ser alguien que pueda proteger a Medaka”, son las palabras pronunciadas por el rubio. Ese niño que aparece en los recuerdos de la infancia luce como un cobarde que es arrastrado por una aventurera intrépida. El papel proactivo recae sobre la pequeña que lleva consigo una espada de madera y toma la mano de un chico que llora, la muchacha que trepa hasta la cima de un árbol mientras un párvulo la observa desde la base del tronco gimiendo por no ser capaz de subir para alcanzarla. Esa es la historia de alguien que no puede pararse al mismo nivel de un monstruo…

Ahora bien, en esta reseña me dedicaré más que nada a analizar unos cuantos puntos de la relación de Zenkichi con Medaka, y dejaré de lado a Nekomini y Akune para la siguiente ocasión, por lo que se trata más que nada de un comentario rápido del kyonesco amigo de la gran kaishou de la escuela. En la victoria obtenida por Kurokami sobre sus rivales, se puede observar el descontento ocasionado por tal triunfo. Como podemos ver, esta comedia estudiantil se sale de los cánones normales aceptados por el slice-of-life. En este último es normal subrayar el aspecto positivo de la comedia y de la vida en tanto que comedia, en cambio Medaka Box da muchos vericuetos por el aspecto negativo de la serie misma. Conocer a los rivales a la presidencia es un primer golpe que de-construye la imagen de la “señorita perfecta” con poderes divinos. Incluso su efigie, imaginada por Hitoyoshi a la manera de un cartel publicitario, comienza a desmoronarse como un rompecabezas al cual le faltan piezas. Ya se había mostrado en el primer episodio el descontento de una parte del cuerpo estudiantil (aunque fuera el 2%) con respecto a su nueva presidenta, aún cuando estos terminaron por someterse al carisma de la “diosa negra”. Hay una resistencia a la aceptación. Este énfasis en aquellos que están fuera del sistema, o del encanto magnético, se hace más agudo mientras avanza la historia, porque se trata de aquellos que se oponen a la afirmación positiva que Medaka realiza de sus labores presidenciales: un enorme peso es puesto del lado de los enemigos y no de los amigos. Como la caja de sugerencias es una caja de problemas, no sorprende que sean estos últimos los que obtienen la mayor atención. La “diosa negra” ignora por completo a los que están alegres con sus vidas. Hitoyoshi confirma: “Medaka quiere incluso a sus enemigos… La elección demostró que había quienes no la apoyaban. Sin embargo, es irrelevante que esos elementos supongan una rebelión o una amenaza, Medaka los aceptará a todos”. El papel de Zenkichi, por lo tanto, se hace más activo, tendiendo a convertirse en el héroe anónimo que realiza las labores sucias del pacto haruhiesco.  Por su parte, toma en sus manos la aplicación de la justicia que su amiga sería incapaz de administrar, al asaltar al grupo de revoltosos que planeaban realizar un coup d’état (golpe de estado) en la academia. Kanoyo, el principal opositor de Medaka durante las elecciones, adquiere el rol de principal antagonista, al reclutar a un grupo de punks y reunir armas para asaltar a su presidenta. En este juego de poder sin fronteras, se percibe una lucha irrealizable. El protagonismo se aleja de Medaka, quién espera en vano, con un cortejo lleno de comida e instrumentos musicales, a sus opositores vueltos crema que se arrastra por el piso por el feroz perro guardián del consejo estudiantil. A pesar de sacar sus poses y discurso del clásico género mahou shoujo, cargado de idealismo y del triunfo del amor y la amistad sobre la adversidad, la falsa chica mágica se convierte en un objeto de burla que Zen-chan toma a la manera de una ridiculización de las protagonistas de Precure (Nagisa y Honoka, negro y blanco), y que es una fantasía con tintes irrealistas. Este uso de referencias meta-literarias viene a complicar la historia, porque reta al espectador a reconocer o manejar códigos múltiples de muchas otras historias: hemos pasado por la comedia carnavalesca, deportiva y detectivesca. Como había señalado en mi primera reseña, Medaka Box extrae su lenguaje de muchos otros manga y series, y no es casualidad que algunos personajes tengan extrañas similitudes con otros (Moji, del primer episodio, era el clon de Kamina). De hecho es lo que se busca Isin al aplicar un pesado aparato referencial en cada uno de sus trabajos, para que cada uno de los espectadores se pueda identificar a su modo con la trama.

No obstante, sin duda, queda establecido el estatuto de Kurokami como exhibicionista de primera categoría: “¿Por qué he de tener algún resentimiento de mostrar mi también formado cuerpo?”, e incluso los regaños y quejas de su fiel compañero no llegan a la super-modelo que no oculta nada. Hitoyoshi, por otro lado, al ser alguien normal, se esfuerza de un modo increíble por conseguir la fuerza suficiente para permanecer al lado de semejante persona. Por esa razón, quién logra lo imposible no es Medaka, sino Zenkichi. Quizá por esa razón, este episodio abunda en comentarios favorables alrededor de él: tanto enemigos como extraños parecen tener un cierto respeto hacia este hombre en crecimiento (a excepción de Akune). Este episodio destaca de un modo bastante fuerte el potencial oculto del joven que permanece a la sombra de Kurokami, aquel tornado que pasa por los clubes deportivos del colegio sin unirse a ninguno y suda cinco litros todos los días. Él mismo se convierte en la sombra que sigue a su incansable diosa, la razón por la que hace todo lo que está a su alcance es mantenerse al lado de alguien que lo reclama a su lado. Con lástima, la gente que lo conoce señala con duras palabras el hecho de que él mismo se ponga en una posición de inferioridad implícita. “De cualquier forma es un desperdicio, si no estuviera pegado a esa chica demoniaca, podría ser un campeón” declara un miembro del club de boxeo. Nekomini-senpai, la nueva jugadora en escena, remarca con insistencia este punto: “La gente la llama monstruo o genio (Medaka), pero ella solo puede hacer lo que ella puede hacer. No hace nada imposible. Lo que ella está haciendo equivale para nosotros a caminar en dos piernas”. Y continua: “En comparación, creo que es asombroso que alguien normal como tú pueda lidiar con semejante monstruo”. Llama la atención de la gata del club de judo que busca un reemplazo en tan extraño espécimen masculino. El pobre Hitoyoshi, queda atrapado así en el doble fuego de cañones de quienes lo quieren a su lado (Kanoyo, Nekomini, lo buscan por su capacidad y para sacarlo del frío nicho que ha construido al quedarse debajo de esa palmera humana que es la presidenta estudiantil), y elevarlo hacia otros lugares más cálidos, si bien pareciera que el gran perro prefiere mantener su collar alrededor de su cuello y seguir siendo un protagonista secundario allí donde la reina de la caja mantiene su dominio. En cierta forma la tragedia de Hitoyoshi es permanecer atascado en esa situación donde al mismo tiempo desprecia y ama a la persona que lo supera en todos los aspectos. Hitoyoshi Zenkichi (人吉 善吉): en cierto modo él es una tautología, un hombre (人, Hito) que repite en sí mismo la buena fortuna (吉, shi, kichi), la virtud y el bien (善, Zen), alguien que es humano, mas como humano lleva consigo el orgullo de ser. Esa buena fortuna y ese camino de rectitud no es nada más que oscurecido por la luz del sol más brillante que gravita a su alrededor. Ante las invitaciones de los forasteros, el chico responde con el recogimiento, como si cada pregunta que le hicieran y cada mano que le ofrecieran, fuera rechazada por adelantado, intentando alejar a los que perciben su potencial. Ese punto es la razón de su pronunciada rivalidad con Kouki, que aspira a ocupar el espacio vacante que será desocupado por la apuesta imprudente que llegará a su fin en la siguiente entrega. Si hay algo que de verdad te hace encariñarte de Medaka Box, tal vez sea ese diálogo que señala lo obvio con insistencia, además de las personalidades de los protagonistas que son bastante únicas, como en todos los trabajos de Nisio. Este punto, que al principio resulta un tanto prematuro de comentar, nos mostrará que aquello que damos por sentado es, en realidad, en lo que menos debemos confiar.

Una respuesta

  1. PenPen

    Me encanta este blog, se nota el esfuerzo que hay detras de cada articulo.

    25 abril 2012 en 12:45

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