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Darker than Black Gaiden OVA: Un corazón negro iluminado por una luna de plata

El murmullo de la soledad ...

Una estrella ha caído, otro contratista ha muerto. Desde que la Puerta apareció y el falso cielo estrellado cubrió el mundo, casi todos los días caen muchas estrellas

Darker than Black: Shikakku no Hana, Vol. III, capítulo 24.

Darker than Black fue una de esas historias que no quería que terminaran. Como si se tratara de un bosquejo de Clannad, los cuatro episodios que componen el OVA de Gaiden, nos cuentan la historia de dos fugitivos. En un momento en que las ilusiones se hunden en un mar de lágrimas y el calor se pierde en un desierto blanco, un corazón helado intenta proteger lo más cercano. Los rayos del sol propagan tristeza, y no derraman alegría en la piel de quienes caminan. Una muñeca humana mira hacia el océano, sus pensamientos se pierden en un horizonte interminable, las olas acarician sus pies y ella intenta conectarse con la fuerza vital de la playa, pero el sonido del viento, que juega con la costa, no la alcanza. Un asesino negro, que lleva el nombre del “dios de la muerte”, posa sus ojos sobre la chica pálida, un obstáculo infranqueable separa sus cuerpos. No hay luz en esos irises oscuros, secos. Una “pareja casada” que vive sus últimos momentos juntos. Unos viejos conocidos que se han cogido cariño. No existe un futuro para una relación condenada, no existen palabras para describir el horror que se extiendo por su vida anímica, allí todo sentido es destruido. Colapsan, colapsan, en medio de las ruinas. Ambos susurran el nombre del otro, creando un eco sonoro, un abismo se abre entre ellos, un abismo insondable para ellos…

Narraciones sentimentales:

“A night sky full of cries
Hearts filled with lies
The contract — is it worth the price?
A soul pledged to the darkness
Now I’ve lost it, I know I can kill
The truth exists beyond the Gate!”

“Howling”Abingdon Boys School (the first OP)

Oye, alguna vez escuchaste la música de la soledad, alguna vez sentiste el toque frío de un calor distante, mis sentimientos se derramaron y mi llanto comenzó… Una vez mi cuerpo se congeló por amor, y mi corazón se llenó de melancolía. Hace mucho tiempo tenía una hermana, ella se volvió una herramienta sin emociones, para acompañarla me convertí en un hombre deshecho. Juntos nos convertimos en un dúo perverso y la gente tembló por escuchar nuestros nombres. No dejaban de caer estrellas, no dejaban de llover luces fosforescentes. La guerra se propagó por las selvas del Amazonas. Por dentro nunca deje de llorar y por fuera perdí todo vestigio de humanidad. Cuando ella murió pude regresar, deje de ser una máquina funcional y me convertí en una herramienta rota y sentimental. Realmente soy un Shinigami, llevo la desgracia a donde quiera que vaya. Las mujeres que una vez me amaron se han desplomado, cascaras cuyo contenido ha sido sustraído. Ellas no regresarán y cargo con la responsabilidad de amar. Una vida así se ha perdido… En ese triste páramo desolado caminaba con mi última amiga, la única persona que permaneció a mí lado, todos los demás se desvanecieron, un polvo dorado en un sueño. Una flor finlandesa crece en mis manos, esa flor plateada busca la luna cubierta por la noche, en eterna expiación, esa flor gime por la nostalgia ahora que la luna no esparce su brillo…

En una isla japonesa una pareja sale a vivir el verano. Tomados de la mano, ambas caminan por la playa. Sus sentimientos permanecen como un misterio, aún cuando en ciertos momentos se expresen su afecto. Esos días pasan rápido. Es una fantasía, una luna de miel que se refleja en el espejo del océano. En ese ensueño marital parecía que todo era perfecto y quería prologar la continuación de ese deseo. No, eso era demasiado bueno. La muerte me acecha en cada fisura, cruce y vuelo. Recuerdos que no pueden ser olvidados, recuerdos de amigos muertos, de amantes que se esfuman en la reversión temporal. El mundo de los fantasmas es aquel que no hemos acabado de conquistar. Es mundo del pasado y no del futuro. Quien va hacia adelante aferrado al pasado, lleva consigo las cadenas de un presidiario. A cada momento, en cada lugar, un viejo conocido asoma su rostro, vuelven muertos que ardieron en el infierno (Amagiri); vuelven a la vida por efecto de control mental (Claude). Una mujer de piel blanca cuelga sin vida de los brazos de un hombre vestido de negro que la carga. En el horizonte, las estrellas iluminan el camino secreto de su huida. No se sabe qué ha sucedido: solo vemos a la pálida jovencita balancearse con soltura. En la caminata interminable de esa fuga azulada, se ve la espalda de un perfecto desconocido…

Narraciones acontecimentales:

Para quienes alguna vez vieron Darker tan Black, deben recordar lo confusa que fue. Una serie extraña, que producía un murmullo en la noche más oscuro que el negro. Muchas cosas permanecen en el misterio, irresueltas, incongruentes. No se sabe hacia dónde se va o qué es exactamente lo que se busca, ni tampoco qué lógica se oculta en ese embrollado capullo de historias que teje cada arco en su primera temporada, o ese viaje de regreso a casa en la segunda. Tampoco es exacto cuál es el significado de ese OVA que narra los sucesos depresivos que conducen a Hei al alcoholismo y que convierten a Yin en una damisela apocalíptica. Se revelan trozos de información, piezas sueltas que parecen unirse de modo inconcluso. La misma narración parece referirse a acontecimientos ya sucedidos, recuerdos pasados que vuelven a emerger, aunque demasiado distantes para ser comprendidos. Al ver DTB se tiene la sensación de que la historia ya ocurrió y lo que vemos son sus secuelas, que por un efecto de inercia, se rehúsan a desaparecer. Es como si el tiempo se hubiera congelado, y lo que queda son sombras del averno que pretenden seguir existiendo; los personajes mismos se ocultan en un halo de misterio, pues poco se sabe acerca de los mismos. Diálogos crípticos, recuerdos confusos, narradores poco confiables, sumándole unas dosis de un final estilo Gainax (en todas las entregas los últimos minutos van acompañados de finales ininteligibles o raros), un viaje al centro de la mente (cuando los personajes se encuentran en la Puerta cualquier cosa es posible, cualquier deseo es cumplido a cambio de algo más), junto con tecnología y poderes que operan a nivel cuántico (el fragmento de meteorito y las descargas eléctrica de Hei), terminan por enredar la historia hasta el punto en que no se está muy seguro de que ha sucedido. En definitiva, la serie es turbia. Hay buenos ejemplos: al final del OVA, Yin está atrapada en una cámara de animación suspendida, empieza a hablar con un ser luminoso y desconocido, mientras se encuentra rodeada por un campo de flores. No queda claro si su interlocutor es ella misma o quizás Shion, aunque ciertos fragmentos de la conversación apuntan a este último. En la segunda temporada, se hace obvio ese efecto de extrañeza, como si hubieras llegado a la mitad de una película: Hei declara que matará a Yin (además de que se hace manifiesto que algo sucedió entre ellos), o con más énfasis en la relación misma de los personajes en la primera temporada, pues muchos de ellos se conocen desde antes y actúan con cierta confianza que nos es inexplicable. No es muy claro tampoco con respecto a las nuevas personalidades introducidas, con backgrounds que no son revelados, ni tampoco a quién se refieren las profecías – que por lo demás son acertijos que son dejados a la libre interpretación, aún cuando mucho de lo que se dice se cumple– o cuál es el camino que sigue el curso temporal de las diversas presentaciones (es difícil ubicar en una línea temporal el manga y las dos temporadas, porque no se está seguro de la fecha, aunque es posible dar una respuesta de sucesión). Se arrojan “siglas”, misterios, regalos proporcionados por viajeros en el tiempo (Amber), o sacerdotisas ancianas que miran al cielo (Stargazer). El OVA, que aclara la segunda temporada, es igualmente muy extraño: funciona como puente entre el final de la primera parte y el comienzo de la segunda, sin dejar de encerrarse en su propia temporalidad desconectada.  Los acontecimientos caóticos del segundo cataclismo que se produce en este tránsito revelan algunos indicios de la construcción de la trama. Sin embargo hay que notar que a nivel global quedamos sin saber exactamente qué ha ocurrido, mientras que en lo particular ganamos algo más de claridad, sin poder dar cuenta de la situación general. Esto se debe a que la serie funciona como una especie de “novela perezosa”, que no dice absolutamente nada y hay que hacerla hablar con lo poco que se sabe. Es entendible que los dos protagonistas escapen, por un lado de sí mismos: Hei le propone a Yin que, si le lastima estar con él, entonces sería mejor que se separaran, la doll se encuentra perturbada y ambos sienten que sus respectivos egos se ven amenazados por una presencia extraña (Yin lucha contra su otro yo negro, Hei se ve envuelto en esa confrontación mientras es perseguido por un fantasma hecho de agua). A esto se le suman las pesadillas que tienen, sintiendo que son arrastrados a un abismo sin suelo. Por otro lado, deben escapar del mundo: este territorio lleno de agentes secretos, de máquinas gubernamentales que explotan a los sujetos para sus propios fines y de organizaciones anónimas (el Sindicato). Por supuesto que es terreno minado para cualquier clase de conflictos, más cuando los fugitivos son traidores que han abandonado su puesto después de haber arruinado la oportunidad de solucionar el caos que se había generado. El OVA de Gaiden juega mucho con la angustia, porque, desde un comienzo, todo está perdido. Hay un deseo de los protagonistas de aferrarse a los recuerdos de los muertos, que alcanza su paroxismo en el momento en que Claude, disfrazado de Amber por su maestría en las ilusiones, termina despertando en Hei una memoria muy amarga. La fuga de Hei y Yin se convierte en una maratón por la supervivencia, y aún cuando la maratón sea exitosa, termina en un hundimiento afectivo de la pareja. Esperando con paciencia su próximo reencuentro, que termina de un modo muy desconcertante. Surge un planeta azul impecable, mas uno se pregunta si el shinigami negro mató a su acompañante…

Ahora bien, en esa carrera subsisten rayos de esperanza, aunque débiles y opacados por la lluvia incesante. Como toda presentación de una distopía pronunciada, encontramos un mundo lleno de asesinos sin emociones llamados contratistas, con muñecas biotecnológicas cuyo proceso de fabricación es desconocido y un universo en guerra permanente, en el cual el cielo se ha vuelto falso, la luna ha desaparecido y donde no dejan de caer estrellas debido a las muertos producidos en la eterna conflictividad humana. Dicen que los contratistas son seres racionales: no hay nada más lejos de la realidad. Un contrato firmado por alguien siempre trae consigo algo de irracionalidad. No importa cómo lo veas, una retribución te ata y somete. Pueden pensar más lógicamente (al parecer de eso se jactan la mayor parte de ellos que se alegran de no vivir con sueños imposibles), actuar más lógicamente, pero sería creer que el mundo es lógico y que en el suceden cosas lógicas. Acomodar piedras, fumar, envejecer, comer huevos, sangrar, consumir sangre de niños… pagan un precio por sus poderes haciendo algo extraño, cosas que parecen humanas, cosas que nos desagradan. Y sin embargo el contrato estipula términos ilógicos y raros. Se hace más patente que incluso los contratistas pueden manifestar emociones, sobre todo Hei, quien es bastante manierista, en el sentido de la artificiosidad de su propia personalidad. Para resumir, de él se podría decir que es como todos los kuudere, su exterior es como la nieve, “puede que sea fría y dura a primera vista pero mantiene la semilla del otoño caliente y protegida hasta la primavera” (Wikipedia, entrada Kuudere). Y su interior se derrite cuando confiesa que no quiere quedar sólo de nuevo, mientras Yin lo empuja lejos de sí, al haber perdido su batalla más importante…

Esas retribuciones revelan, en el fondo un defecto fundamental que no ha sido superado. Defecto que se convertirá en la cruzada central de este arco, y quizá de la serie, en la medida en que se espera el próximo paso para alcanzar la utopía, que debe ser acelerado por medio de una conflagración general en que se empuja a los errantes caminantes a ir cada vez más lejos. Entonces es necesario provocar intencionalmente la aceleración del tiempo histórico, al trabajar conspirativamente por concretar la utopía o detener por todos los medios el avance del tiempo –el Sindicato fue creado para evitar la profecía de los documentos Mitaka–. Mientras las habilidades de Hei fallan a un nivel general –tanto en la precaución como en el combate, en el OVA parece distraído y comete muchos errores–, los poderes de Yin se fortalecen y su ritmo de transformación igualmente aumenta su velocidad de evolución. Ese cambio de tiempo provoca ciertos miedos y reservas. Uno de los contratistas (el que puede cambiar de cuerpo a voluntad y cuyo nombre permanece desconocido), declara que no quiere morir, aún cuando el mundo se encuentre arruinado. Claude le responde que las cosas no pueden empeorar más de lo que están, y ambos se enfrascan en una discusión de sordos. Amagiri confiesa que desea ver con sus propios ojos los supuestos rumores de una profecía que va a cumplirse y los gobiernos de muchas naciones miran con cautela, pero buscan activamente, la apropiación de la pieza clave que marcará una nueva dirección de la carrera evolutiva. Hay, sin embargo, otras aristas. Los dos contratistas que tienen un hijo se aventuran en lo desconocido, al criar un niño que no comparte ni sus criterios ni sus personalidades (recordemos que no se nace contratista, aunque no queda muy claro el proceso para volverse uno). En ese recorrido un tanto trillado, volvemos a caer en el viejo darwinismo social en que se considera que esas formas humanoides con poderes especiales son el siguiente paso de la evolución. Varios personajes, con ideologías y acciones claramente diferentes expresan que el futuro se encuentra en el camino tomado por los contratistas mismos (Amber, cuyas intensiones parecen buenas, sigue pensando en términos evolucionistas). Claude, que se convierte en el principal antagonista, al querer despertar el poder de una doll (Izanami), con la intención de crear un mundo de puros contratistas, no obstante termina creando el arma final que obliga a los susodichos super-humanos a suicidarse y roba las almas del resto de las personas normales. Ese deseo por la perfección reaparece en el hecho de que los contratistas son en realidad muñecas defectuosas.

Un alma muy fría como para ser descongelada…

Otra pregunta que permanece sin resolverse es qué es exactamente Izanami. La serie, por supuesto, deja más enigmas que respuestas. En la mitología japonesa Izanami es la madre que da nacimiento a la tierra, los metales, el agua, la madera, etcétera (este papel se corresponde muy bien con lo sucedido al final de la segunda temporada). Y cae enferma después de dar a luz al dios del fuego, hasta finalmente morir por las quemaduras provocadas por Kagutsuchi (su hijo) –quizás el nuevo personaje introducido al final de todo, el gemelo malvado de Yin–, que es descuartizado por Izanagi (su esposo) en un momento de furia. En este OVA, Izanami toma la forma del Yin y Yang, debido a un juego homónimo entre la “plata” (銀, Yin) y la palabra con connotación religiosa del taoísmo en chino (陰,Yin). Se trata de una interpenetración complementaria, donde Izanami entre en Kirsi y Kirsi en Izanami, ambas heredan los deseos de la otra. En esa actividad de constante transformación, el negro y el blanco juegan con la noche y el día, con la luna y el sol, con lo activo y lo pasivo: Yin es más letárgica y apunta hacia el descanso. Normalmente su yo es callado, solitario, de pocas palabras, y en el OVA termina empujando a su complemento/oposición al sueño comatoso. Izanami es energética, coqueta (abraza a Hei en más de una ocasión), obtiene lo que quiere (arranca las almas de sus allegados), a través de su médium expone sus ideas (mientras éste permanece sin conocimiento de lo que dice), sonríe malignamente por cuenta propia (mientras Yin solamente podía hacerlo al forzar sus labios a moverse por medio de sus dedos), causa estragos con su poder de modo independiente. En ese juego de espejos uno hace mímica del otro, y ambas hacen mímica de lo que las impulsa: Hei. Uno podría aventurarse a afirmar que ese papel de parto de Yin de un nuevo mundo queda confirmado en esas escenas del tercer capítulo donde ella se acerca a un bebé recién nacido y lo toma en sus brazos, ayudando a su madre a apaciguarlo: en ese instante que se detiene, resulta posible vivir sin más preocupaciones, lo que termina siendo falso porque los pocos contratistas independientes son muertos por el nuevo poder gestor de un planeta en espera. El llanto del bebé que empuja a la doll a detener su despertar, es el freno que marca el futuro y la luz que puede derivar en la paz general. Como sea, la historia no es alentadora, más bien despierta lástima y un sentimiento de adversidad insuperable: así es DTB

Postdata: Quiero dedicar una parte de mi tiempo a comentar algunas series viejas, de unos dos años o más para atrás, que recuerdo con cariño. Aunque es algo que aún esta cuajando. Entonces cuando hablo de “clásicos” sólo se trata de un artificio retórico. Algunos de los trabajos de Ozuma caerían bien en esta categoría, pero ese no es el caso esta ocasión. Por lo tanto, creo que podría decir que se trata de un recuento de algunos de los clásicos de la animación japonesa como Noir o Lain… Realizar esto puede que me aleje de hacer reseñas habituales cada semana, esta temporada me dedicaré a comentar Fate/Zero, como saben, así que gracias por su comprensión si se presenta tal caso…

4 comentarios

  1. Ehem, disculpa la tardanza de mi comentario. Solo quería acotar que, ya que citaste un párrafo del opening, debo decir que a pesar de no haber visto la serie, tropecé con el ending de esta OVA… y es genial! “Darker Than Black” de Yasushii Ishii es perfecta. La tuve en ‘repeat’ por días. Ya que no veo todos los animes que salen cada temporada, me vendría bien una recomendación musical de vez en cuando si ha salido un buen opening, ending o insert song.

    12 abril 2012 en 22:09

    • Bueno no hay problema, creía que a nadie más le interesaba DTB… Por mi parte creo que el mejor opening de esta temporada es el de Fate/Zero, por Kalafina. Creo que la música de DTB es muy buena, toda ella, los opening y ending de todas las temporadas. Claro Benjammmin que esta es una serie que tiene más de dos años de antigüedad, entonces no sé si la conocieras cuando la transmitieron. Te pasaré, en otras reseñas, más de mí música favorita. Sobretodo de Yuki Kajiura, es mí compositora favorita…

      13 abril 2012 en 07:37

  2. claudia

    no entedi muy bien, al final quien era izanagui?

    5 agosto 2012 en 14:01

    • Como dije más arriba, DTB no responde muchas de las preguntas que plantea. Según los personajes de la serie Sion es Izanagui, pues su poder de replicar a la perfección cualquier cosa que vea se traslapa con los poderes de divinos que se le atribuyen al dios fundador del panteón japones. Eso si hablamos de poderes, pero en cuanto al comportamiento del dios según su respectiva leyenda con respecto a la muerte de su esposa y el asesinato de su hijo, pienso que este papel lo encarna Hei, lo cual que da implicado de un modo mucho más claro al final de la segunda temporada, donde va cargando a Yin, al parecer para darle entierro…

      7 agosto 2012 en 07:56

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