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Ano Natsu de Matteru 9-10: Dos mujeres, un camino

Dentro de la comedia romántica, es usual que se juegue con los protagonistas de forma que en su camino hacia el amor encuentren diversos obstáculos, personales o ajenos; obstáculos que se vuelven repetitivos para el espectador debido al constante uso de los mismos. La industria americana del entretenimiento está plagada de plots modelo que se repiten una y otra vez dando vida a programas sin sentido que casi no varían en su trama. El espectador sabe a lo que se atiene al permitirse ver una más de estas producciones; y la ventaja del anime es que los japoneses siempre están explorando nuevos campos con los que sorprender a la afición (aunque otras veces fallen estrepitosa o intencionalmente). Era fácil predecir en qué terminaría el pentágono amoroso formado por Kaito, Ichika, Kanna, Tetsuro y Mio; el asunto estaba en ver cómo se las ingeniaban los de producción para hacer interesante su propuesta sin repetir los esquemas de Onegai Teacher. A estas alturas podemos decir que hicieron un buen trabajo. No resulta difícil disfrutar esta serie, que novedosa no es, pero entretenida sí, al punto de atrapar por instantes al público ansioso por el desenvolvimiento de sus personajes favoritos. Cabe destacar que, contrario a lo deseado, mientras más avanzan los capítulos en lugar de desenredarse, los hilos se enredan cada vez más.

Confesiones hay muchas, pero la que presenciamos esta ocasión ha sido dislocadísima. Desde un punto de vista racional, tomar los hechos relatados con seriedad es prácticamente imposible para un ser humano común y corriente. Ponerse en el lugar de cinco muchachos que, de pronto, descubren que su senpai es una extraterrestre resulta alocado; pero enterarte de que la bella chica que te gusta -aquella de la que te has enamorado perdidamente- no es humana, suena muy descabellado. Y más si la alegación es probada fehacientemente. Con todo, el enfoque espacial queda de lado al exponerse nuevamente las más profundas emociones humanas en todos los personajes (esta vez incluyendo a Lemon), al punto de que es inevitable hacer comparaciones con la realidad (o con nuestra realidad). Tal como lo comentó acertadamente Rolo2K, “todo aquel que se enamora debe estar consciente de que el rechazo es una posibilidad real y que en la batalla por el amor, siempre habrá alguien que inevitablemente saldrá lastimado y sufrirá”;  aunque no esperábamos que, de los cinco enamorados, tres terminaran sufriendo.En lugar de pretender trazar un resumen de los episodios 9 y 10, intentaré realizar un análisis comparativo de las protagonistas de esta comedia, ya que al estar enfrentadas en el amor es inevitable establecer paralelos entre ellas.

Por qué Ichika

Ichika Takatsuki es bella. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta. Se delinea a esta fémina como una mujer, ya no como una niña, aunque solo esté en preparatoria (y datos exactos sobre su edad no se pueden aseverar desde el punto de vista espacial). A diferencia de Kanna, Ichika ya tiene la figura desarrollada, lo que definitivamente capta de inmediato la atención del espectador. Sin entrar en fetiches absurdos, además de un buen físico se le ha dotado de una personalidad delicada y misteriosa. Este cliché sobre las meganekko funciona a la perfección en ella, ya que gran parte de su atractivo lo constituye ese perfil calmado, casi tímido o retraído. Pocos son los que gustan de las damas de carácter fuerte o arrebatado; ya que estas no calzan muy bien con el concepto de feminidad general. Una dama debe ser afable y serena, y además debe saber cuándo hablar y cuando pedir perdón. A pesar de las consecuencias negativas, Ichika supo guardar bien su secreto por temor a hacer daño a sus amigos; y al ser descubierta y sentir que los había engañado, sin dudarlo ofreció sus disculpas y procedió a explicar todo sobre su origen sin guardarse nada, demostrando su sinceridad y arrepentimiento. Esta es una de las razones por las que la reacción de Kaito es positiva, ya que bien pudo sentirse traicionado o engañado, pero por el contrario tomó todo con sobriedad y objetividad al percibir la congoja de su pelirroja.

En su contra podemos mencionar que, a pesar del aprecio que siente por sus amigos, su pusilanimidad la impulsó a equivocarse al rehuir a Kaito después de haber sido descubierta. Esta natural reacción no es exclusiva de Ichika: cuando uno se enfrenta a problemas, suele ocurrir que no desea la compañía de los demás aunque tengan buenas intenciones. Es un instinto contradictorio que cuando más necesitamos de los amigos es cuando más nos alejamos de ellos, como queriendo disfrutar o canalizar todo el dolor para nosotros mismos. Ichika, y posteriormente Kaito, hacen esto quizás por dar la apariencia de que tienen todo bajo control, o que no necesitan compasión. De cualquier forma, es agradable ver que esta actitud no llega a terminar con sus sentimientos románticos, que son más fuertes que su timidez. En realidad, son tan fuertes que al ser confrontada por Kanna es capaz de comprender correctamente el mensaje, dejando salir su ternura y afecto efusivamente. En el anime son raros los casos en que los protagonistas son abiertos con sus emociones, expresándolas sin reservas y manteniendo ese trato tierno después de la confesión, actuando como su hubiera algo de qué avergonzarse al mostrarse cariño. Takatsuki se comporta muy distinto al modelo japonés del trato de pareja, guardando cierta similitud con la personalidad latina, más abierta y cariñosa, apoyando su cabeza en el pecho de su amado, extendiendo una sábana que los cobije a ambos, recostando su cabeza en el hombro de él y acercándose a su cuerpo para compartir su trabajo. Pareciera como si el japonés no concibiera un término medio entre una mujer retraída (Mio, por ejemplo) y una pervertida (digamos, Manami), extremos comunes en la animación. Ichika logra presentar ese equilibrio entre delicadeza y ternura, sin involucrar en ningún momento deseos carnales; como vemos, su actitud sorprende a Kaito pero no lo excita. Como buen nipón, Kirishima se cohíbe con las muestras afectivas de su consorte al no estar acostumbrada a ellas, pero esto no pasa del enternecimiento en su relación, demostrando que, aún sin la presencia del elemento sexual, una relación puede ser verdaderamente un oasis de amor.

Especialmente el momento de la confesión amorosa encierra un significado intenso para añadirle romanticismo a esta comedia. Una declaración requiere de mucho valor y arrojo para darse; pero a diferencia de nuestro medio hispanohablante en el que la costumbre es que sea el varón quien tome la iniciativa, en la animación japonesa son por lo general las mujeres quienes terminan por determinar el destino de los sentimientos desarrollados en pareja. La honestidad final de Ichika es estremecedora, ya que lo hace de forma natural, sin rodeos ni vergüenzas, teniendo la idea clara de lo que quiere lograr y convencida de que todo saldrá bien. Solo con el contacto físico de su cabeza en el pecho de Kaito se esperaría que ocurriera un abrazo o un beso como lo intentó el joven; pero hacerlo de esa manera tiene un cierto encanto peculiar que de otra manera se vería forzado, como obligando a la otra persona a aceptar directamente la declaración. De esa forma, manteniendo algo de distancia, pero siendo claro con la intención, se deja a la otra persona el espacio preciso para que haga el resto si desea corresponder el gesto romántico sin presiones. Y la respuesta de Kaito es coherente, ya que si bien lo tocó de nervios recibir de improviso la bella confesión de una adorable mujer, no dudó en tomar las riendas del asunto haciendo su parte en sincerarse con decisión ante su amada. Se describe una preciosa relación de afecto mutuo e intenso.

Las ultimas palabra de Ichika cerrando el capitulo 9 me recordaron directamente el episodio final de Toradora!, en el que la más bella de las tsundere (según yo) rompe el esquema y demuestra la profundidad de sus sentimientos pidiendo una vez más la demostración de amor de parte de su consorte. La que para mí es la escena más romántica dentro del anime estuvo a punto de ser remplazada con la visualizada esta vez. Joyas como estas no se aprecian todos los días.

Por qué Kanna

Kanna es adorable. Sí, tiene sus defectos, pero estos son compensados o minimizados con sus arrebatadas expresiones de profundidad sentimental. Mientras más oportunidades tenemos de verla, mas se acrecienta nuestra empatía y filiación por ella, que representa a todos aquellos que tenemos que afrontar el papel de losers en las lides del amor. Tanigawa lucha, contra su rival y contra sí misma, peleando una guerra que está destinada a perder, pero sin perder lo más importante, que es la esperanza. Es esta cualidad la que trastoca su rol como tsundere de la serie para hacernos dar cuenta de que este prototipo de chica pueda no ser exclusivo de la animación, al presentar cualidades muy propias de cualquier adolescente enamorada. La dualidad de las tsundere les permite ser un instante dubitativas y faltas de confianza y al instante ser aguerridas y seguras de sí mismas, personas que al final están dispuestas a dar todo de sí sin importar las consecuencias.

A diferencia de su antagonista, a Tanigawa se le ha dotado de una variedad de gestos que son únicos de este universo que es el anime. Por más empeño que le ponga un buen actor o actriz no podría manifestar con sus ademanes la cantidad y calidad de las emociones de Kanna, a la que se enfoca de diversos ángulos a los que normalmente no prestaríamos atención. Simplemente la realidad no podría recrearse en tantos aspectos a la vez, o lograr detener el tiempo de manera que cada pequeño movimiento sea como una narración completa de los sentimientos. Hace poco tuve la oportunidad de ver Paradise Kiss Live Action, y a pesar de la correcta elección de la actriz que encarna a Yukari, esta no logra llenar los zapatos de su arquetipo animado. Sin desmerecer el esfuerzo, su caracterización no podría repetir cada detalle calculado al milímetro expresando sorpresa, enfado, alegría, dolor, indecisión, vergüenza, excitación, al grado como se hace animando un personaje y un escenario ad hoc a la trama y objetivo. Dada esa ventaja del anime, ninguna toma está puesta de relleno, permitiendo al espectador observar cómo Kanna se oculta tras Kaito, hacia dónde se mueven sus ojos y a qué detalles presta atención, y la forma que adoptan sus labios o sus ojos cuando algo la sobresalta.

El flashback de Kanna recordando cómo conoció a Kaito es como un poema que describe claramente el inicio de su fijación romántica. Es a través de Tanigawa que el público es obsequiado con escenas sobresalientes plagadas de romanticismo -superadas sólo por la reciente efusividad de Ichika-, contándonos el instante en que se conocieron, la automática atracción que sintió por él, y esa maravillosa habilidad que tienen los personajes de anime para fijarse detenidamente en detalles como si pasaran ralentizados, haciendo de un instante algo eterno, digno de reflexión, construyendo memorias imborrables a partir de pequeños pasajes de la vida.

En su contra señalaríamos su arrebatamiento e impulsividad para ciertas cosas; pero ésta en lugar de ser una debilidad es una virtud, porque impulsa la actividad en lugar de la pasividad, no solo personal sino que llega hasta influir en sus compañeros; y en todos sus movimientos Kanna ha sido acertada. Siempre me ha gustado el recurso de “el toro por las astas”, “la sartén por el mango”, o como quiera llamársele; esto es, nunca escudarse en vacuas excusas para rehuirle a nuestros temores o adversidades, sino enfrentarlas directamente (lo que también denominaríamos táctica del “chofer de microbús”: de frente al choque). Decidirse a confrontar a su dubitativa rival es una decisión seria y compleja, cosa que muchos no haríamos, pero nuevamente se deja ver la pureza de sus sentimientos al pensar más en los demás que en ella misma, demostrando la esencia misma de lo que verdaderamente es amor. El uso de enfoques hacia partes del cuerpo sin mucha relación con la conversación tiene un propósito claro: resaltar lo dramático del momento llamando la atención a su gesticulación y ademanes. En el porte, la dirección de la mirada, el movimiento de las manos, se plasma lo que también ocurre cuando se tienen incómodas conversaciones y uno quiere desviar la mirada hacia la nada. Esta sola acción la convierte en el mejor personaje de este episodio 9. Lamentablemente, se le sacó de foco en las anteriores entregas, pero en esta ocasión su reivindicación fue fenomenal. Precisamente qué tenía en mente lo dudamos, pero algo es seguro: no se iba a quedar de brazos cruzados esperando ser plato de segunda mesa o paño de lagrimas tras la inevitable separación de los enamorados. Por lo menos debía desfogar toda la frustración que llevaba dentro. Aquí nadie se salva de sufrir, de una u otra forma. Este pentágono amoroso tenía que dañarlos a todos ya que al haber un eslabón perdido en la ruleta, o mejor dicho al constar el grupo de amigos de un número impar, alguien tenía que quedarse solo.

El aislamiento al que se somete posteriormente es similar al de Ichika, pero, en su lugar, la soledad le ayuda a razonar y cobrar valor para el siguiente paso hacia su recuperación emocional: la confesión. Puede ser que por eso la compañía y posterior declaración amorosa de Tetsuro solo sirvió para fortalecerla y hacerla sentir apoyada y comprendida. Aun si su autoestima le decía que no era mucha cosa comparada con la pelirroja, recibir los sentimientos de amor de alguien cercano a ella, que siempre la apoyó y le tuvo confianza, reafirma la decisión que toma al confesarse, recibir la respuesta, y cerrar ese capítulo en su vida. Al igual que Ishigaki, sabe que sufrirá, pero se quedará con la felicidad de, al final, haber hecho todo lo que estaba a su alcance, de haber dejado todo en la cancha, de haber sudado hasta la última gota, de haber hecho lo correcto. Convencerse de que hizo lo mejor es duro, pero le da seguridad en sus actos para sonreírle al hombre que ama sin ser correspondida.

En este punto es necesario hablar de la entereza de Ishigaki para soportar cada desgarradora escena de llanto de su amiga y seguir siendo neutral con Kaito, cosa que visiblemente le resulta difícil. Tetsuro, al igual que Kanna, carece de egoísmo, y su desinteresado amor le hace preocuparse primero por la felicidad ajena antes que la personal. Sabe estar en el lugar exacto, en el momento exacto, para brindar su apoyo a pesar de que esto le resulte trágico también a él. A primera vista nos dio la impresión de ser un frívolo Casanova, pero episodio tras episodio se revela un Tetsuro maduro, emotivo, y confiable. De igual manera, Mio demuestra la misma cualidad, y adicionalmente termina siendo la más racional de todo el grupo. A pesar de sus temores, sabe enfrentarlos sin huir; y ese valor, ese coraje, de no escaparse a las palabras desde el principio cuando motivaba la reflexión de Tetsuro, la han convertido en mi personaje favorito de esta serie. Sus palabras también son ciertas, al decir que cuando te enamoras no está mal desear a esa persona solo para ti, dado que así es el amor. Sin embargo, el interés de Mio principalmente por su amiga es evidente, ya que en lugar de arrojarla a los brazos de Tetsuro, la apoya en sus sentimientos. Poco a poco se ha ido desarrollando como persona cambiando su inicial retraimiento por una lenta pero firme seguridad en sus actos, aprendiendo del buen ejemplo de sus amigos y rescatando de ellos las mejores cualidades para desarrollar su propia personalidad. De Tetsuro aprendió la importancia de preocuparse por los amigos y estar allí en los momentos más álgidos para tener un hombro sobre el cual llorar; y su presencia después de la confesión amorosa de Ishigaki en lugar de tomarse como fisgona o aprovechadora se presenta como noble; y lo que para Tetsuro pudo ser un bad timing escogido para declararse, para Mio es un good timing para consolar al dolido y expresarle su respaldo y cariño. En ninguno de los dos casos se puede entender que ambos estuvieran al acecho esperando la derrota romántica y aprovechar el pánico para conquistar a su interés.

No debemos dejar de lado a Lemon, que fue perspicaz desde el arranque. Las preguntas justas y correctas, las frases adecuadas, las conclusiones exactas, los razonamientos irrefutables… muy a pesar de su mordacidad, mantuvo cabeza fría en medio de la fiebre de verano que aqueja a sus amigos. El breve discurso sobre la empatía que diserta para Kirishima tiene tremendo peso al dirigir la atención de Kaito hacia lo verdaderamente importante, no solo de este dilema, sino de todo tipo de diferencia interpersonal, la opinión de la otra parte, no solo concentrarse en uno mismo; guiando a su vez al espectador hacia el quid del asunto, pieza clave con la que podemos entender el comportamiento de los otros chicos. Casi podemos aseverar cuál fue su propósito desde el mismo principio: hacer avanzar a los demás, solamente empujarlos hacia adelante habiéndolos visto inmóviles en sus sentimientos.

Habiendo llegado casi al final del idilio veraniego presentado en Ano Natsu, llega un momento en el que se cruzan tanto las confesiones que hay que parar y decir: ¿y ahora qué sigue? Aún si la trama no vuelve a desarrollarse en base a Kanna, Tetsuro y Mio, lo presenciado puede bien calificarse de remarcable dentro de esta temporada.

8 comentarios

  1. De acuerdo en todo, eres un genio. Acetadamente pusiste la escena de Toradora como la mejor… dentro de poco continuó con mis comentarios, dedía adelantar esto por si se me olvidaba.

    22 marzo 2012 en 22:20

  2. Bien, ya termine la reseña, y esta exquisita.

    Sabes, Ano Natsu me recuerda a una especie de mezcla entre Toradora y School Rumble: una serie con un protagonista que no es un imbecil (como en la mayoria de los harenes), una serie con más de un arco amoroso (siempre me ha molestado que solo ahya un hombre rodeado de mujeres, por lo inverosimil del concepto y por qué a la larga lo personajes secundarios, que suelen ser más simpaticos que los protagonistas, quedan a un lado), y ese torcedura de intereses amorosos. Lastima que en el caso de Toradora el arco de Kitamura termina inconcluso y en School Rumble nunca se llega a nada.

    Y al ser series hermanas, me doy cuenta que tiene más o menos la misma estructura, siendo el rastro más evidente que, hasta la fecha, son las mujeres quienes consigue su interes amoroso en la mayoria de los casos, siendo los hombres quienes cambian en sus preferencias. Como el hecho de que estamos en presencia de un final extendido, de varios capitulo para narrar bien el desenlace y no sacar de la manga una conclusión destemplada.

    Larga vida a Taiga, la Tsundere más hermosa de la historia.

    La infrautilizaron en el OVA de Toradora.

    22 marzo 2012 en 22:44

  3. El beso más romántico del anime, para mí, sigue siendo el momento de confesión de Taiga y Ryuuji al final de la serie. Realmente que se lucieron. Aquí también, era de esperarse, después de todo son producto del mismo director… Buen trabajo Benjammmin…

    23 marzo 2012 en 09:46

    • Cierto, cierto, me vuelvo a ver la serie completa solo por esa escena… creo que la única que le da competencia es el beso de Lucy y Kota al final de Elfen Lied.

      23 marzo 2012 en 11:35

  4. ele-ene-ene

    Son extraordinarias las expresiones faciales con las cuales Tetsuro manifiesta su ira al tener la plena confirmación que las esperanzas de Kanna con Kaito se verán irreversiblemente frustradas. En otra clase de anime esas expresiones serían el preludio de un crimen o una acción violenta igualmente mala, y la declaración de Tetsuro a la que dan lugar es, en cierto modo, un crimen. Es un crimen pasional, el “asesinato” del último rastro de ilusión que le quedaba de tener una relación con Kanna. La mentalidad machista latina diría “Si Kanna no es mía, entonces no será de nadie”. Pero la mentalidad de Tetsuro resultó ser “Si Kanna no es de Kaito, entonces no será de nadie”. Eso dicta los términos de su confesión, hecha en el peor momento y de la peor forma. Como resultado, cualquier lazo sentimental que quizás pudiera haberse formado entre ellos estaba definitivamente roto. No hubiera sido posible sin Mio, supongo. No podría decir una mentira tan grande como que invitó a Ichika a unirse a la película con la intención de que Kaito se enamorara de ella y así quedara Kanna libre para él, si previamente no le hubiera contado la verdad a Mio, que invitó a Ichika para hacer realidad el proyecto de película y así darle una oportunidad a Kanna con Kaito (una revisión del cap 1 confirma esto). El saber que Mio sabe la verdad, que Tetsuro no es un miserable, le da fuerzas a Tetsuro para fingirse un miserable y que Kanna pueda exorcizar de una vez el demonio que la atormenta con una confesión sin esperanza pero que la libera de ser la rival despechada, la tercera en discordia, el ingrato papel que nunca quiso pero en que se vio sumergida, inesperadamente, con el arribo de Ichika a la vida de Kaito

    23 marzo 2012 en 15:19

    • Estoy de pasada, pero tienes razon: el rostro de Tetsuro me recordó (después de lo que tu comentaste) a School Days…
      Y además, gracias a todos por sus comentarios… Comento más a la vuelta

      23 marzo 2012 en 15:58

  5. El desencanto, la frustración, la impotencia, la ira, los puños apretados, las lágrimas saliendo a borbotones, el dolor de sentirse irremediablemente desplazado, atrapado en un callejón sin salida… en contraste con la alegría, el encanto de sentirse correspondido, amado por la persona que te gusta y la indescriptible emoción de compartir tu primer beso. Todas estas emociones confluyen en estos dos episodios que constituyen el cierre del penúltimo arco de esta simpática y emotiva serie, solo queda pendiente saber si nuestros protagonistas serán capaces de sobrellevar la intergaláctica prueba final para su romance veraniego, tal como lo insinúa el cierre del episodio 10 con el arribo de la hermana mayor de Ichika.
    Tal como lo mencionaba benjammmin en una de las primeras reseñas de esta serie, el desenlace final de la relación Kaito-Ichika desde un principio estaba más cantado que un final estilo Televisa (Je, je, aún me sigue causando risa la alusión telenovelesca del título de esta reseña… con todo y tráiler); sin embargo coincido con todos que el cierre del episodio 9 nos regaló la mejor escena romántica que haya visto hasta hoy en el anime (sin menosprecio a los fans de Toradora, aunque admito que aún no he visto esa serie), con beso incluido: sencilla, tierna, sin dramatismos ni apasionamientos pero emotiva hasta el final.
    Por otro lado, el drama sentimental de Kanna llega al punto culminante cuando ésta finalmente se enfrenta a Ichika; lo que en un principio hubiera parecido una pelea a pulso resultó quizá la escena más conmovedora de toda la serie: durante todo este tiempo, Kanna había luchado con todas sus fuerzas por obtener la atención de Kaito, pero a la vez reprimiendo sus sentimientos y sollozando en silencio, solo Tetsuro y Mio eran testigos de aquella lucha interior; debo admirar la valentía de Kanna al desnudar su alma ante su rival, confesar sus sentimientos y al mismo tiempo su frustración de no ser la elegida; ciertamente a nadie le agrada ser el “loser”, pero Kanna lo enfrentó con gallardía y valor para finalmente darnos una verdadera cátedra acerca de como enfrentar el rechazo y seguir adelante con la frente en alto (gracias a un pequeño empujón de Tetsuro). Es notorio que luego de todo esto, sea capaz de confesar abiertamente que ama a Kirishima, sin el menor reparo.
    Mio y Tetsuro también se llevan mi aplauso, sobre todo Mío, dada su evolución y desarrollo mostrándonos su faceta más tierna, madura y desprendida, llegando al punto de “devolver” el favor a Tetsuro recomendándole ser honesto consigo mismo y dar el paso que hasta entonces había evitado dar (confesarse con Kanna). Cuando finalmente Tetsuro se derrumba emocionalmente, es ella la que está allí… curiosamente la forma en que Mio aborda a Tetsuro es la misma que usó Arisawa en Okinawa, pero aquí no hay deseo de posesión sino solo desprendimiento y entrega.
    Debo admitir que la actitud y las palabras de Kaito ante la declaración de Kanna en un principio me pareció un tanto cruel, ya que conocía desde mucho atrás los sentimientos de su amiga y al parecer los había obviado, es por eso que su declaración no le sorprende; pero reflexionando entiendo que en el fondo no deseaba crearle falsas esperanzas y por otro lado, solo tenía ojos para su senpai.
    Finalmente debo mencionar que pese a su aire misterioso y ambiguo (le confesó a las chicas que pertenecía a los MyB y le dijo a la hermana de Tetsuro que estaba “viviendo sus eternos 17”) y probablemente no se sepa a ciencia cierta quién es en verdad, Lemon resultó uno de los personajes más llamativos de la serie y uno de los motores de la historia (muy graciosa la pícara insinuación de ofrecerle un preservativo a Kaito delante de Ichika).

    23 marzo 2012 en 19:06

  6. @Merry:
    Gracias por tus palabras. Te diré que me fue difícil hacer esta reseña porque además de circunstancias familiares el anime me esta empezando a hastiar. Sus comentarios me han subido el animo
    @fortuna:
    Gracias compañero. Sigo considerando que mis trabajos son de inferior calidad que los tuyos, asi que recibir encomio de tu parte significa mucho para mi. Y la verdad, no pensé que te gustara Toradora. Personalmente, es el mejor anime que he visto
    @Merry:
    Haha, me olvide que Toradora y Ano Natsu fueron hechas por la misma persona… Con razón las similitudes. Aun así, es bonito ver que pasan el nivel del acostumbrado hermetismo sentimental nipón y nos dan mas romance que Corin Tellado (plop). Y claro, Sukuran tambien fue una buena serie, pero mas cómica que romántica. En lo personal, hubiera querido que profundicen en la trama Harima-Sawachika; o que al menos le den un final digno al anime.
    Y 1)no vi Elfen Lied, asi que revisare esa escena que dices 2)cierto, la ova de Toradora no hizo justicia a Taiga. Ver esa serie me hizo dar cuenta: a mi tambien me gustan las tsundere
    @LNN:
    cada vez q leo tus comentarios y los de Rolo2k pienso que ustedes harían mejores reseñas que yo, porque ven detalles que yo simplemente ni me percate. Yo creí que Tetsuro sí invito a Ichika para quedarse con Kanna, pero tienes razón al decir que se fingió miserable solo para animar a Kanna y anular toda opción con ella. Eso lo hace aun mas héroe, y habiendo cerrado él ese capítulo de su vida queda libre paran acercamiento a la bella Mio
    @Rolo2k:
    Por mas afortunado que resulte Kaito, y por mas bella que sea Ichika, uno no puede evitar identificarse con Kanna en su papel de perdedora. No solo la admitió sino que nos enseño a enfrentarla con gallardía, como mencionas. Y haciendo un breve spoiler, el episodio 11 esta de antología, sobre todo los últimos minutos
    @Todos:
    Gracias una vez mas por sus extensos comentarios. Me encanta leer y compartir sus opiniones

    23 marzo 2012 en 23:30

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