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Nisemonogatari 10: Mentira

La espiral del sentido en perpetua reconstrucción...

Me imagino que muchos de los haters que se habían quejado de Nisemonogatari por el fraude del arco anterior, quedaron sorprendidos por el desarrollo insospechado que ocurre en este episodio. Uno de esos momentos en que quedas tartamudeando con las palabras en la boca, sin ser capaz de formar una sola oración debido al shock producido por la irrupción violenta de un acontecimiento en escena. Se parece a esos momentos de la tragedia griega en que se reúnen las fuerzas fundamentales en choque para producir el acto final que cierra la historia. En este momento, surgen de modo insospechado los hilos de fuerza que componen Nisemonogatari. Definitivamente, el título de presentación de estos dos arcos es bastante apropiado, y más aun cuando se ha explorado en todas las formas posibles los dispositivos que permiten el engaño y la proliferación de imposturas en los diversos hábitos de la sociabilidad humana: rumores, simulacros, mentiras, máscaras, fraudes, ídolos, y ahora quien suplanta la identidad de otra persona… No han dejado de destilar esa incomodidad que caracterizan los métodos de estafa que operan para robar y los intentos por contener y acabar con esos engaños. A cada modo de engaño, su digna contramedida, ya sea de las más crueles o de las más limpias. Esta vez nos enteramos de la verdadera identidad de Tsukihi, la hermana falsa de Koyomi, un monstruo que pretende ser humano y que es perseguida por los cazadores de demonios.

Tsukihi fénix

Los que han quedado impactados por las revelaciones hechas en este episodio, sin duda, se estarán preguntando por la relación que tiene Koyomi con su falsa hermana, su impostora luna apagada. Debido a que la explicación del fénix de sombra fue saltada, me veo obligado a soltar algo de información, pues no estoy seguro si será expuesta en un futuro próximo (aunque lo más probable es que Shaft la reservara para el final). Un fénix, ave inmortal, es un ser que hace un nido donde se auto-consume en una flama voraz para renacer de nuevo en la forma de huevo y repetir el ciclo de su existencia. Nisio relee la historia a la manera de una contraparte biológica en sentido metafórico. Tomando el ejemplo de los cucos, aves parasitarias que ponen sus huevos en los nidos de otras aves, para que estas críen a sus polluelos, el fénix de sombras realiza su reencarnación del mismo modo. En lugar del nido, el útero femenino, en lugar de la llama el nacimiento del cuerpo. En un sentido práctico, este es un ejemplo perfecto de una operación semiótica: a una serie de diferencias le corresponde otra (nido/útero, fuego/nacimiento, fénix/humano). Técnicamente Tsukihi es la hermana de Koyomi, pero su hermana que fue poseída por la extravagancia incluso antes de nacer, por lo que en realidad es un demonio que se fusiono con su huésped hasta fundirse con ella. El fénix es un parásito que se mezcla con los humanos – la novela habla de una “violación” -, en este caso con el futuro embrión de los Araragi, extrayendo de ellos la protección, el cuidado y la vida afectiva. Los patrones de comportamiento del polluelo se asimilan a los de sus congéneres tanto física como mentalmente. Tsukihi reconoce – si leen las últimas líneas del opening queda claro su significado– que ella no tiene ningún ideal propio, solamente hace pantomima de sus hermanos. Al fin y al cabo, la inmortalidad es la prolongación infinita del tiempo de la existencia, al haber vivido muchas vidas no existe tal cosa como un principio unificador del yo, únicamente podemos hablar de un aumento de la cantidad de interacciones posibles. Para ser más claros, entenderemos el dolor de Tsukihi como un lento proceso del devenir del mundo: “dilatar la vida de los hombres (es) dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes” (El Inmortal, de Jorge Luis Borges). Una herida que había sufrido de pequeña -si no me equivoco, había caído desde el techo de la escuela-, que se decía que nunca desaparecería, el fénix la sanó progresivamente para no despertar sospechas en su familia huésped, caso contrario de si sufre una herida altamente estresante provocada por el ataque de Yotsugi. La naturaleza está llena de impostores, los cucos, que se valen de los instintos de otras especies para criar a su descendencia, son perseguidos, en su forma adulta, por las demás aves cuando son vistas. En la carrera evolutiva, los animales desarrollan tácticas y estrategias para luchar entre ellos: unos inventan modos para que sus huevos no sean descubiertos, mientras que los otros buscan desenmascarar a los impostores y exterminarlos. Yozuru considera la existencia del fénix un hecho monstruoso, una rareza que engaña a los seres humanos, eso es maldad (toda impostura carga una connotación maléfica: ver Nisemonogatari 7). Como kaii, Tsukihi es inofensiva, solamente es inmortal frente a las heridas de gravedad o las destrucciones parciales debido a su capacidad de regeneración especial que supera al poder de los vampiros. De resto morirá de vejez por un tiempo prefijado de ciento treinta años. Por todo lo expuesto arriba, podemos decir que la situación del primer arco se ha invertido también. Antes Koyomi tenía el deber de detener al impostor, ahora él alberga y protege a un estafador. Si algo caracteriza a NisiOisiN es que su estilo es anti-clímax: en lugar de crear una situación donde se da el todo por el todo y el nudo de la historia se resuelve de un modo contundente, su escritura se desvía por soluciones extrañas que matan el drama o dejan el resultado con un tono de ambigüedad de gran calado: no puedo sino citar ejemplos: el arco de Kanbaru, de Tsubasa, de Karen son bastante fuertes en este sentido, incluso el momento mayor de tensión de este episodio fue dejado en el aire, cuando las cazadoras retrocedieron, sin necesidad, ante las bravuconadas de una sombra fantasmal. Lo que se termina imponiendo es la falsedad una vez más, incluso cuando esta falsedad es reconocida conscientemente como falsa. Incluso las relaciones hermano y hermana parecen ser un simulacro (Tsukihi cuestiona la “confiabilidad” de Oni-chan), y ni hablar de los novios de las pequeñas imouto (también falsos, son para darle celos a su hermano).

En cierta forma, me he resistido a llevar a cabo una discusión semiótica dura en algunos episodios, pero ya que Nisemonogatari está a punto de terminar, he decidido desplegar lo más importante de mi exposición ahora, un modo de recopilar la mayor parte de lo que he escrito sobre esta serie. Esta reseña será la más teórica que he hecho y quizás sea un poco desafiante para el lector, mas no pienso usar la jerga académica que abunda en los tratados de semiótica especializados en el tema. Son más bien unos cuantos esbozos que dejan claros algunos puntos importantes que Nisemonogatari expone con maestría y de esta serie sacaré la mayor parte de mis ejemplos…

Semiosfera

Este término, extraído de la importante obra de Juri Lotman, se refiere a ese espacio que permite la semiosis de unidades culturales en su interior. La semiosfera es un conglomerado de diferentes regímenes de signos y diversos textos que se extienden por su superficie, creando focos diversos de interpretación posible (ver Nisemonogatari 3 para ver algunos ejemplos de meta-textualidad): sean pinturas, música, palabras, sonidos, es decir, son galaxias de sentido. Este conjunto toma y retoma su propia forma para crear muchos contenidos: baños que parecen iglesias, estafadores que lucen como zombies, constelaciones de animales malignos que surgen dentro de esa nebulosa de palabras. Ninguno de los sistemas semióticos se encuentra aislado de otro, se trata de un continuum o materia en perpetua re-estructuración (ver Nisemonotari 9), solamente en esa formación dispar es que encuentra vida y funcionamiento un sistema signico, compuesto de diferentes niveles de significación y producción. Permítanme poner un ejemplo visual: en la reconstrucción de las imágenes de Ononoki y Kagenui se vería reflejado la espiral del sentido, o su movimiento corredizo en líneas paralelas, que de repente forma una imagen mientras se es incapaz de dar cuenta de la formación anterior que daba como resultado ese contenido, la imagen ya se ha estructurado. Esa semiosfera crea un espacio fronterizo que permite el recorrido de información y la traducción del espacio no-semiotizado (lo alosemiótico) que debe ser asimilado para entrar en su núcleo. Hay un tercer elemento que enlaza los signos diversos de un sistema con respecto a otro, una especie de representación de la misma representación: el interpretante. Ejemplo: la situación del interpretante es análogo a la del fansub (pero no debemos confundir el primero con un sujeto): este último funciona como enlace que permite la entrada de un producto periférico (el anime) en un centro de receptividad (los otaku de lengua hispana). Ahora bien, ese enlace entre la información transmitida por el plot televisivo es codificada en la forma de subtítulos (para la mayoría que no manejan el japonés fluidamente, este tercer término es fundamental para su comprensión de la historia). Otro ejemplo: el juego lingüístico de Monogatari no solo se conduce a nivel fonético de las palabras, también de las escrituras (algo que no es común para nosotros que manejamos escrituras fonéticas): lo sucedido con los distintos títulos de la serie que compone la “historia” (Monogatari) de sus diversas entregas nos enseña ese poder de variación en la construcción de significación y de enlace entre textos diversos. por otro lado tampoco estamos acostumbrados a los sistemas y juegos de palabras que crean homofonías o correspondencias entre los caracteres chino-japoneses (ver Nisemonogatari 9) con los que juega la novela: un mismo carácter, que se encuentra en dos palabras con distinta pronunciación, conecta las formas variables de la significación. Toda semiosfera está compuesta de muchas otras, formando un conjunto igual a las matrioska rusas: individuales, grupales, sociales, mundiales, etc… Sumándose, aunque no asimilándose o absorbiéndose en un conjunto homogéneo, porque de lo contrario perdería cualquier dinamismo y fluidez. La situación límite es la que estimula la constante producción de textos: para nosotros, fans del Japón, muchas referencias concretas se pierden en la traducción: la asimilación de la luna a una liebre en reposo es un rasgo característico de este tipo (ver Nisemonogatari 2, ejemplos de Tsukihi y Karen), resulta un dato específico al que no estamos acostumbrados. Ese problema de codificación es común en el paso de una semiosfera a otra. Todo lo que está por fuera de la semiosfera pertenece a lo alosemiótico en vías de traducción, por supuesto esto es relativo a la posición del observador. Lo que es muy claro en una cultura, es completamente extraño a otra. Esa misma semiosfera se encuentra llena de códigos y textos que no son coherentes, aunque debemos suponer que existe un mínimo de coherencia que atraviesa transversalmente los diferentes ámbitos para mantener un isomorfismo (una misma forma). Por lo tanto, la semiosfera comparte una integridad orgánica que es parecida a la integridad cósmica de la biósfera planetaria, donde una película verde recubre la superficie terrestre y en la cual se establecen los seres vivos que explotan la energía solar producida por las plantas. En esa ecúmene biológica es que se llevan a cabo los procesos orgánicos de los seres vivos: que abarcan la reproducción, la alimentación, el desecho, y la vida colectiva. La semiosfera opera por medio de signos procesos semejantes. Algunos sistemas se encuentran fuertemente organizados, no dudamos de a qué se refieren ciertos elementos que se encuentran visualizados: semáforos, edificios, actitudes, vicios…. Otros se encuentran menos organizados y se prestan a equívocos. Del mismo modo, el paso de un régimen de signos a otro causa muchos inconvenientes, porque no están estructurados del mismo, aunque existe una cierta traductibilidad de una estructura a otra: no es imposible pasar una novela a un anime, un videojuego o un manga, claro que la adaptación se ve obligada adoptar las pautas establecidas por el medio al cual migra. Es imposible describir del mismo modo con palabras, con música o pintura un sentimiento, del mismo modo que es imposible trasladar de una lengua a otra los diversos juegos que implica, algo se pierde o gana en ese espacio o intervalo. Nise, a diferencia de Bake, está escrito en un estilo que privilegia el monólogo interno frente a la interacción de personajes, lo que crea problemas de adaptación, especialmente si cortas los monólogos que dan el contexto a los diversos escenarios que se han presentado. De hecho, ninguna de las novelas fue hecha para la adaptación televisiva, lo que de por sí crea dudas o críticas para quienes no han leído de antemano el formato libro. Somos incapaces en la mayoría de los casos de entender la historia (porque varias cosas se dan por supuestas, de ahí los huecos, en parte, en el plot, que origina las quejas de muchos espectadores), y más aun cuando Shaft se salta algunas de las explicaciones relevantes: entre ellas la respectiva al fénix que se dio más arriba.

¿Qué ocultan esos ojos?

La mejor definición para la semiótica sería “una teoría sobre la mentira” (ver Nisemonogatari 1). Esto se debe a que los signos mismos no están atados de un modo indeleble a los objetos del mundo, no describen un estado de cosas, sino un modo propio de significar. Explico: ante la presunción de creer que los signos están compuestos por una bina (significante y significado), que además se encuentra en consonancia con un referente (un objeto del cual se establece un enunciado), debemos tener en cuenta que el proceso de semiosis (ver Nisemonogatari 9) funciona por unidades culturales que están en gran parte produciendo significados a partir de sinsentidos (ver Nisemonogatari 5-6). Estos sinsentidos serían átomos que se combinan para formar secuencias: una letra por sí sola no dice nada, únicamente cuando empieza a juntarse con el resto del alfabeto surge algo como el sentido de una oración. Los códigos sobre los cuales se establece la actividad interpretativa pueden crear contrasentidos: el sarcasmo, la ironía, la metáfora, son producto de esa constante combinación de unidades que permiten burlase de los propios códigos. Es en la medida en que producen sentido que los signos pueden declarar incluso lo que no existe, burlarse, crear paradojas; porque los signos significan, pueden usarse para mentir y si no pudieran usarse para mentir entonces no podrían usarse para nada (ver Nisemonogatari 4). Por eso los procesos semióticos toman por preferencia esas posibles irrupciones contradictorias, donde un análisis lógico simplemente consideraría esos procesos como falsos planteamientos (ver Nisemonogatari 8), mostrando cómo es posible darle a un elemento un sentido nuevo mientras transformo los contextos. No obstante, la repetición de imágenes o palabras está marcada por la diferencia: cuando comparamos no nos interesa tanto las similitudes, como las diferencias que producen esas similitudes y las particularidades que asume el cambio de contexto: originalidad de la higiene vocal de Karen y Koyomi frente a nuestra cotidianidad o la escena de Gai Rei Zero.

La abducción

A diferencia de lo que estamos acostumbrados a pensar, la formulación de hipótesis o el trabajo detectivesco no es el resultado de inducciones o deducciones, sino de abducciones. Esta función es la propia de cualquier semiótica interpretativa que busca construir un sistema de reglas para darle al signo su significado. Para dejar esto más claro explicitemos lo dicho. Una deducción parte de una regla general para determinar un caso y un resultado. Ejemplo: Los cazadores de fantasmas se conocen entre sí (regla general), estas personas son cazadoras de fantasmas (caso), luego esas personas se conocen entre sí (resultado). Una inducción toma una serie de resultados y casos particulares y concluye una regla. Ejemplo: Deishuu es un cazador de fantasmas (caso particular), Kagenui es una cazadora de fantasmas (caso particular), Oshino es un cazador de fantasmas (resultado), luego Kaiki, Youzuru y Meme son conocidos (regla general). La abducción por el contrario no procede ni de arriba hacia abajo (deducción), ni de abajo hacia arriba (inducción), antes bien, se trata de un proceso de decodificación parcial y de suposición (que puede estar equivocada y se encuentra en perpetua reactualización). En la abducción  se toma un resultado o un signo que no se encuentra bien definido y de él se establece una regla general y luego un caso específico. Ejemplo: Kaiki habla con cierto tono acerca de Kagenui (resultado), los cazadores de fantasmas se conocen entre sí (regla general), luego Deishu y Kagenui son conocidos (caso particular). Otro ejemplo: Yozuru es experta en espíritus inmortales (resultado), los cazadores de fantasmas eliminan monstruos (regla general), luego Yozuru va a eliminar a un espíritu inmortal, probablemente un vampiro (caso particular, este último no resulta ser el razonamiento adecuado). Claro, en la abducción (abduction) se produce un secuestro que se lleva a cabo por suposiciones, instintos, o en codificaciones anteriores que llevan a la formulación de hipótesis: Koyomi reconoce que el aura que expide Kaiki es parecida a la de Oshino, o más a la de Guillotine Cutter, y a partir de ese elemento empieza a elaborar sus propias conclusiones. De esa inferencia se establece una suposición que permite relacionarlos a los tres como agentes de lo sobrenatural. En este proceso encontramos un modo de interpretación constante de los signos y de las posibilidades de esos signos para establecer sistemas de significación. A lo largo del episodio, podemos ver como Araragi termina errando la respuesta de sus hipótesis, lo que provoca la muerte (falsa) de su (falsa) hermana. Con todo lo dicho anteriormente podemos cerrar diciendo que la abducción es el proceso por el cual se producen nuevos modos de interpretar los signos y  producir nuevos signos, en la medida en que crea nuevas hipótesis que se expresan en el habla, el pensamiento, las imágenes o la música que suena para establecer los ritmos de acción en las escenas.

Una respuesta

  1. Hibiku7Soul

    Cuando veo Nisemonogatari… Me pregunto a mi mismo si existe una diferencia entre lo que es real y lo que es falso? muchas de las cosas que consideramos reales son solo conceptos inventados por otras personas hace tiempo. Antes todos creian que la tierra era plana pero…
    Puedo entender algo la perspectiva de Tsukihi, basicamente ella no tiene un sentido de la justicia propio, asi que simplemente copia el de su hermana que al mismo tiempo es una falsa.
    Existe tal cosa como lo real?

    5 octubre 2012 en 21:24

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