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Amagami SS + 7: Abandono Nocturno

No hay héroes a la vista, sino mucha estimulación

Habitualmente, un noviazgo se diferencia de una relación de amistad porque suscita un vínculo afectivo de mayor proximidad física, pero se distingue también de la promiscuidad en otorgarle al contacto corporal un significado más profundo. Incluso en los actos con mayor índice de afectividad entre los protagonistas, las relaciones parecen bastante puritanas comparados con los estándares occidentales, al punto que el arco de Kaoru cuestiona si acaso es distinto su trato antes y después del noviazgo formal. Puede notarse que los juegos se vuelven más picaros y aparecen ciertas fantasías, pero respecto de su tiempo a solas, siguen actuando igual que cuando eran solamente amigos. Sucede igual que con Rihoko: ambos abrigaban sentimientos recíprocos, pero como estaban acostumbrados a una convivencia íntima, a corto plazo mantenían un statu quo confortable, sin embargo, a medida que su relación iba evolucionando, necesitaban demostrar esos afectos de forma más explícita, sea por contacto físico o apenas con una declaración formal. Podemos notar entonces que el arco de Kaoru es el más realista de Amagami SS, pues pone en escena el desarrollo natural de una amistad que crece hasta convertirse en romance.

Kaoru retiene el título del mejor beso en los labios, aunque también podría argumentarse que merece el premio al beso en el lugar más erógeno de la primera temporada, pues el beso que recibió en el ombligo se compara al beso detrás de las rodillas en el arco de Haruka. Al ser ellas las primeras heroínas, se notaba la gran diferencia de ritmo en ambas relaciones. Con Haruka existía una relación espontánea, juguetona, con la jovial energía adolescente. En cambio, durante el arco de Kaoru, aunque también estaban presentes los momentos lúdicos, los avances en su relación de pareja eran más naturales: la historia trataba acerca de aclarar sus sentimientos, no de conquistarlos, como ocurría con Morishima-senpai, por lo cual, se sentía un grado más abajo. Ahora, la situación ha cambiado: puede disfrutarse más de la jovialidad y torpeza propias de la juventud, cuando se buscan excusas para crear recuerdos. La relación actual es de cómoda estabilidad. Kaoru percibe que su noviazgo no se distingue de sus épocas de amistad. Al haber pasado el momento inicial de entusiasmo y euforia, se estarían adaptando a una situación de cotidianeidad. La mayor diferencia debía residir en el grado de intensidad de sus contactos físicos. La escenas más cercanas a este tipo de gestos serían, primero, cuando Kaoru se sienta entre las piernas de Junichi moviéndose enérgicamente y sometiéndolo a fuertes estímulos, y, segundo, el juego en el ómnibus, donde dividen un dulce con los labios. Ambas son  parte de las habituales escenas de contenido erótico, aunque llama más la atención la secuencia del caramelo, porque Kaoru prohíbe que rocen sus labios. No era solamente parte del juego, o una forma de castigo, sino que pareciera que los besos en la boca la avergonzaran, dando a entender que durante los meses que transcurrieron, practicaron poco ese tipo de acercamientos, aunque se considere como el saludo normal entre enamorados, sobre todo cuando se habla de relaciones estables. Aun así, si no fueran novios, Kaoru no estaría dispuesta a sentarse de esa manera o cumplir el castigo sin sentir ninguna presión de cruzar los límites de la amistad. El hito definitivo en su relación sería que dieran el paso final en su camino a la adultez, satisfaciendo las fantasías de Junichi, aunque estamos seguros que no sucederá porque deben atender otras circunstancias más urgentes. Solo podemos afirmar que llegaron a esta instancia en los epílogos de Morishima y Tsubasa porque termina en matrimonio, sin embargo, no hallamos alusiones a experiencias sexuales durante el período estudiantil, principalmente porque AIC se mantiene fiel al material original, y porque su creatividad se destina a plasmar el erotismo en situaciones más cotidianas. Por haber sido amigos, nuestros protagonistas pueden tratarse con menos formalidad y llamarse por sus nombres sin usar honoríficos. Además, Junichi puede reprocharle cosas a Kaoru sin parecer atrevido o gruñón.

Siguiendo la línea del erotismo, los muchachos entran a trabajar a un espectáculo de super-sentai. Junichi, celoso, empieza a usar trajes ajenos a su personaje de villano perdedor, sin volver su atención al superhéroe, sino a la inocente narradora, víctima de sus perversiones y tentáculos. Pese a resultar divertido para el público, se salieron del guión dejando a los demás actores pasmados por su atrevimiento. Viajar en ómnibus es barato, pero no será tan romántico ni cómodo como un vehículo de lujo, además del tiempo que demora el trayecto. No sería correcto llevar algún elemento para distraerse, porque nuestros jovenzuelos esperaban dedicar ese viaje solo a ellos. Además, tampoco aguardaban ningún contratiempo. El castigo con el dulce era interesante por las reacciones del resto de pasajeros. ¿Cuántos de ellos seguían la escena creyendo que habría un manoseo indebido en el ómnibus y cuántos lo harían para enterarse si lograban dividir el dulce? Esta secuencia tiene otro contexto: la comida del viaje, nada saludable incluso para un camino corto, peor aún, cuando durante la parada del colectivo se dedican a comprar más golosinas, casi olvidando que al llegar a su destino tendrán que desayunar, almorzar y cenar alimentos más sustanciales que un consumo masivo de azúcar. Es un hábito de los viajes por entretenimiento asistir a estos excesos, asimismo, los imprevistos y sorpresas indeseables, por lo cual, sería prudente un planeamiento de gastos y emergencias, pero siendo la primera vez para los jóvenes novios, decidieron ignorarlo, distraídos por su entusiasmo y sus expectativas.

Como espectador resultará cómico, por un lado, que los chicos fueran abandonados por el ómnibus, no tanto por impaciencia o irresponsabilidad del conductor, que realizó su obligatorio chequeo, aunque no hizo algo tan simple como tomar una lista. De todas formas, en otras ocasiones, el chofer no habría sido tan paciente porque el viaje también los estresa y porque su deber es llevar al pasajero a su destino, no servirle de niñera. Ser abandonados por el colectivo tiene su lado aterrador, al quedarse en un lugar desconocido, alejados de sus casas y con pocos recursos entre manos para salir de una emergencia. Tomemos en cuenta también la reacción instintiva del miedo a la oscuridad. Las llamadas salvadoras tampoco fueron útiles y en el caso de Miya, aunque hubiera atendido al teléfono, no hubiera podido ayudarles mucho en plena noche, incluso un transporte de emergencia tardaría hasta la mañana para rescatarlos debiendo enfrentarse a la soledad y las penumbras ellos solos. Sin embargo, el problema a superar no tiene un carácter tan dramático como los dilemas de los arcos anteriores, y una noche pesada como esta no causará mayores daños a su relación, salvo tener una historia graciosa que contar cuando regresen a casa, sin haber dado ningún paso importante en su recorrido al mundo adulto.

Una respuesta

  1. Diego

    Este arco no me gustó mucho. Me dejó a medias, esperando una resolución que nunca llegaría, si bien puede decirse que el objetivo del viaje de aclarar los sentimientos y unir a la pareja fue un éxito, pero nada más allá de lo habitual. Me sorprende que, habiendo tanta confianza entre ellos, no se expresaran físicamente. Tenían miedo de acercarse y mostrar su relación públicamente. La cachetada fue desubicada. Más que nadie su novio, a fin de cuentas, tenía derecho a mirarla. Ese repentino pudor de la amiga contrasta notablemente con su habitual audacia, especialmente después de haberse meneado juguetonamente entre las piernas de nuestro héroe. Algo de histeriqueo, para mi gusto. Sin embargo, la historia fue muy normal, natural, mostrando más el lado cotidiano, mostrándolos mejor como pareja. la heroína parecía haber cambiado: era insegura, imprudente, miedosa, más preocupada por las ofertas de tiempo limitado que darle atención a una relación confusa y no muy comprometida. Por otro lado, me pareció que para llevar adelante el argumento había que forzarlo un poco recurriendo un poco a lugares comunes y que ya estaban presentes en otros arcos. En ese sentido no aportó nada nuevo y no fue muy original.

    24 febrero 2012 en 10:53

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