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Nisemonogatari 7: El sentido del sinsentido o el sinsentido del sentido

Soldado de juguete en un aparador (esto es lo irreal de Nisemono)...

De toda la franquicia de Monogatari, Nise es la menos popular de todas. Una situación que es falsa, que involucra a un monstruo falso, con un enemigo falso y que es combatido con un falso heroísmo. Decepción. Es la palabra que describe este arco. Claro, es una decepción que me ha encantado. Lo he repetido desde la primera reseña, y arriesgo de sonar como cotorra lo haré una vez más: no había mucho que esperar de realidad en una serie donde todos los protagonistas son unos mentirosos. Y el final de la saga de Karen es prueba de ello. No hay confrontación, no hay disculpa, no hay solución, no hay valor… Las cosas transcurren como si nunca hubieran sucedido, la historia se desenvuelve en una apatía congénita a la personalidad de Kaiki. En estos duelos verbales, que hacen famosa a las creaciones de NisiOisiN, se vacían de contenido todos los significantes, quedando convertidos en ilusiones y simulacros. Nada de lo que sucedió tiene un valor de verdad, solamente produce un efecto de verdad, cuando el telón cae o se mira que hay detrás, se descubre una nada auto-anonadante que es mejor evitar. Esa negación de la negación negativa corresponde perfectamente a ese personaje tan nefasto que es Deishuu. Un impostor orgulloso de serlo, una existencia inferior que acepta ese puesto.

Desde una perspectiva semiótica, no hay tal cosa como un sentido a priori de los elementos. En realidad, como lo expuse en la reseña anterior, todo sentido nace del sinsentido. En la intersección de dos elementos de oposición, en la configuración de un conjunto, en la grieta aserrada que separa las dos partes de un símbolo, es donde se produce la variabilidad y significación de eso que llamamos el sentido.

Para los amantes del Yuri está es una forma de curación

Es por esa razón que esta nueva entrega de la popular serie de novelas ligeras se ha vuelto un verdadero rompecabezas en el sentido literal del término: nos parte en dos por su exposición inusual y deconstructiva de lo que hizo famoso a Bakemonogatari. Un simbolismo insensato fue lo que se desplegó de pies a cabeza y causó esa especie de autodegradación que no deja de fascinar a su modo, a pesar de la avalancha de críticas en contra de esta serie. En definitiva, nos han tomado el pelo. Este repaso por lo últimos siete capítulos que componen el primer volumen de  Nisemono fue entretenido. Shaft no me ha decepcionado, ni siquiera en la pelea a muerte entre los hermanos Araragi, donde Koyomi recibió una de las palizas más impresionantes que algún personaje masculino haya tenido por parte de su imouto. Volar por los aires, romper el concreto, destruir esa monstruosa autopista, sufrir golpes letales de capoeira, karate, judo, jet kune do, etc… ¿A qué clase de escuela de artes marciales asiste Karen? Nunca lo sabremos, aunque si valió la pena esperar este desenlace extremo. Una verdadera carnicería donde nuestro héroe de la justicia probó que la fuerza no viene de los puños, como creía Karen, sino de la voluntad de alguien que tiene un verdadero objetivo. A diferencia de sus impostoras hermanas, Koyomi sí posee las cualidades necesarias para intentar ayudar a las personas por su propia voluntad, pese a reconocer que ambas lo superan y se acercan mucho más a su ideal. Koyomi es un personaje lúgubre desde varias perspectivas. Sus hermanas resultan mejores heroínas que él, al menos por la fachada y la máscara que llevan puesta. Si él es agua, el estafador rubidio, las hermanas de fuego son la chispa que enciende la conflictividad de esos dos polos opuestos. Aunque las ascuas de la enemistad queden crepitando, la lucha permanece irresuelta, mientras es apagada por los coqueteos de Hitagi con su amante en uno de los momentos más tiernos que ha mostrado hasta ahora. Insultada por su anterior “salvador”, la dolida pareja del vampiro falsificado se lanza a sus brazos, forzando una situación que se ha construido desde el primer episodio que vimos de Bakemono.

Nisemonogatari es problemática. Es quizá la serie con más mentiras que he visto, más que la temática paranoica de Un-Go, donde un detective fracasado desenmascaraba las mentiras de todos los demás para mostrar lo baja y sucia que era la sociedad. Este concepto es llevado al extremo, a un nivel casi que demencial. A diferencia de Another, la otra serie de ficción que pone de manifiesto lo sobrenatural esta temporada, en Nisemonogatari podemos ver el tremendo poder que puede tener la ilusión y el engaño en la vida real. El imaginario y el simbolismo, esa espuma débil considerada un adorno poético indigno de valor, algo que no debería competir con la realidad bruta, se convierte en el causante de lo sucedido. Aunque es interesante observar algunos paralelismos entre ambos casos de manifestación de lo sobrenatural. Increíblemente, los dos surgen de un acto de buena fe o de una operación de autosugestión. En Another, lo que desencadena el fenómeno misterioso que causa la muerte de tantas personas, resultó ser la incapacidad de un grupo de estudiantes para aceptar la muerte de un compañero y luego tratarlo como si aún estuviera vivo. En Nisemonogatari, sucede más o menos lo mismo, donde las personas que esparcen rumores sobre maldiciones o monstruos extraños terminan creyendo en su existencia y sufren sus consecuencias: la vida de Nadeko termina en grave peligro y Karen sufre una terrible enfermedad. Hasta el final, son los efectos de verdad los que imperan: Tsukihi y Karen duermen desnudas dándose calor la una a la otra porque se dice que de esa manera se curan los resfriados (curación no autentificado por ningún modo racional de actuar). Pero mientras que en el primer caso la ilusión devino algo verdadero que afecta los recuerdos de las personas y su propia existencia, en el segundo caso esa ilusión termina desplomándose en cualquier momento, dejando un mal sabor de boca, mas no un muerto. Es un efecto curativo que viene al darnos cuenta que todo era un artificio, nos divertimos con él, pero al explicarlo encontramos que no hay nada. Esas intersecciones problemáticas se parecen a un nudo borromeo o a los cordones amarrados de un zapato, cuando deshacemos las uniones no queda nada…

Creo que esto fue lo que se nos estrello en la cara...

Ese es el efecto aterrador e imperdonable del ídolo que simula y compite con lo verdadero. Siempre despierta las sospechas y el resentimiento de lo que es considerado genuino. Gilgamesh odia a Archer en Fate/Stay Night por esa misma condición. Another se basa sobre un misterio, un poder incontrolable de las fuerzas numinosas que componen los sagrado, el territorio prohibido que los humanos no deben interferir. En Nisemonogatari eso es producto de artificios, de la teatralidad del mundo o incluso de su aburrimiento. Es más un efecto de la decepción que una realidad en sí tangible. En pocas palabras, el final de este arco no es otra cosa que ese vacío mismo producido por las mentiras que suman las unas a las otras. Kaiki no se disculpa, la abeja nunca existió y la vida vuelve a su monotonía de siempre. El estafador subraya esa condición de lo normal y tranquilo con vehemencia, mientras se burla de Senjougahara llamándola ordinaria, pesada y gorda, perdiendo el aura sobrenatural que una vez llevó. Araragi recibe el mismo castigo: su vida no es ni un musical, ni una comedia, y menos una tragedia. No es una obra de teatro rodeada de sucesos extraordinarios, solamente la vida rutinaria de cualquier adolescente, que desea escapar al tedio constante de la rutina. El viejo con ojeras y risa de cuervo, rodeado por aves negras que imitan el movimiento de sus labios, hace mímica de los jóvenes que pretenden considerarse especiales para atormentarlos con palabras crueles y llenas de malversaciones. Ese falsificador que es capaz de ver lo verdadero, incluso cuando lo considera todo una ilusión del cerebro, no deja de sentir melancolía por un mundo que es emocionante, lamentablemente lleno de una emoción que es una ilusión, un sueño. La forma en que mira la sombra de un vampiro y descubre su succión del veneno de abeja es admirable, pero lo hace con una pesadumbre propia del desasosiego más grande. De ahí que no comparta el entusiasmo del resto de protagonistas que han aparecido en la serie, un grupo que merecería estar en un manicomio. Una cosa es mentir, otra cosa es ser consciente de las mentiras y los simulacros. Saber que se miente hace a Kaiki el doble de listo, le permite jugar con la verdad, moverse en el mundo, engañar con más precisión, tender mejores trampas, y también significa darse cuenta que detrás de eso no hay nada, ninguna verdad puede ser encontrada.  Esto llega al paroxismo cuando descubrimos que la supuesta historia del siglo XV en realidad es una ficción del siglo XVIII, donde alguien decidió inventar (in-venire, “hacer manifiesto aquello que ya está ahí”) en el Índice de Desordenes de Oriente una historia sobre el pasado. Mucho de lo que llamamos “Historia” (con mayúscula y puesta entre comillas) es también producto de las fuerzas imaginarias: nadie puede jamás arrogarse la verdad absoluta de algo, lo que no quiere decir que no se produzca en el mundo un cambio fundamental por las pulsiones imaginativas que habitan al ser humano. Por eso es quizá el villano más ordinario que haya visto en el anime en mucho tiempo, solamente preocupado por ganarse la vida de un modo deshonesto. Hemos sido estafados desde el comienzo de la serie.

El doble:

La falsificación y reproducción siempre implican una angustia, una inquietante extrañeza ante la imagen reflejada o capturado en un dispositivo técnico: sea una pintura, una cámara digital o la más simple estatuilla, esa operación implica un cierto grado de temor y veneración. Es ese cuestionamiento el que prevalece en la entrañas del miedo al doble, al otro, al reflejo. Un espejo siempre devuelve la imagen al revés, y lo que se observa es el desdoblamiento de la personalidad imitada, una especie de asfixia que impide mirar fijamente las entrañas del alma capturada en la máquina encargada de mostrar de nuevo el rostro que se pone frente a ella. Terrible, el doble siempre inspira desconfianza. Un doble es el anologon (su semejante) de lo que imita y al mismo tiempo su interlocutor. Es a él a quien apela el original y es ese segundo rostro el que desafía a su otro yo. El doble es una interrogación sobre la naturaleza, sobre el misterio o no misterio del alma, de la esencia, sobre el dilema de las apariencias y el ser; es como Dios: ¿qué hay allí debajo, qué hay allí dentro, qué hay allí detrás? “Entonces, ¿quién eres?” Pregunta Koyomi desconcertado ante los vastos conocimientos de ese estafador. Son las preguntas metafísicas que surgen de la boca de los que encuentran al doble. La ciencia ficción conoce muchos ejemplos: el autómata, la muñeca, la estatua, el golem, la marioneta, el robot, etc… Siempre ponen en cuestión la condición ontológica del original. Así, en Another, por ejemplo, las muñecas actúan como cascaras vacías cuya condición establece un diálogo con la muerte. En Nisemonogatari el diálogo se establece entre originales y falsos duplicados. A menudo proyección diabólica de su contraparte, el doble es la contracara de la parte correspondiente, una especie de desdoblamiento de su creador, la materialización de su lado oscuro y misterioso: el Dr. Jekyll y Hyde por su puesto, pero también Dr. Frankenstein y su monstruo, o el hombre con respecto a Dios, creado a su imagen y semejanza. Kaiki actúa como doble de Araragi, o doble aterrador de su antiguo sensei, Meme. No es de sorprender, que la escena del diálogo de ambos sea sustituida por un teatro de marionetas que son lavadas por agua o intentan ahorcarse la una a la otra. Dos elementos volátiles que no pueden convivir en el mismo espacio. Más aún, antiguamente, el doble (Doppelgänger, es decir “el que camina al lado”) era señal de mal augurio. Quién encuentra a su doble se prepara para la muerte, decían los noruegos. Se ha llegado a afirmar que Deishuu sabe incluso más de los kaii que cualquiera de los miembros de su antigua pandilla (Gaen, Oshino y Yozuru), aunque uno nunca sabe si lo que dice es verdad o mentira. Todo eso lo hace más peligroso que un verdadero experto, alguien que se encuentra dispuesto a negociar y salirse con la suya, alguien que sabe manipular la duda que genera la realidad. A esa interpelación hay que responder con otra, que no deja de crear duda. Con el cierre del arco de Karen, nos acercamos a la lucha de Tsukihi contra un nuevo cazador de monstruos que viene al pueblo. Podremos adentrarnos un poco en los sótanos de la vida de un viejo conocido…

5 comentarios

  1. No he terminado de leer tu analisis, pero la verdad es que aunque intentes explicar con lujo de detalles todos las caracteristicas que se presentan en esta serie, no termina de cuajar y no por falta de tu capacidad de analisis, sino por las deficiencias de la serie.. Si fuece una serie más seria, sin tanto fanservice absurdo, que se dedicara a mostrar lo que es debido y lo necesario entonces tal vez las cosas pintarian mejor. Después de ver el capítulo 8 aunque tu intentes con tu analisis y colorsitos, hacer entendible lo que allí se observó, no cambiará el hecho de que esta serie no cumple con las espectativas con el cual llegó. Obviamente para los pajerillos que les encanta ver piel y poses sugerentes es una serie de su agrado Mi intención no es desvalorar tu esfuerzo, que eso quede claro.

    Saludos.

    28 febrero 2012 en 19:32

    • Gracias por tu comentario Makoto. La verdad me gustan más los comentarios negativos que los positivos, permiten mayor espacio para la discusión. Quisiera decir lo siguiente: creo que todo mundo se ha llevado una decepción con Nisemonogatari porque simplemente no sabían de antemano a que atenerse, a diferencia de Bakemonogatari, que gozo de un amplio éxito, Nisemono es la historia de los impostores. Eso es un primer problema, lo otro es que la historia no hace sino dar vueltas y más aún cuando se consideraba que esta historia seria el final de la serie, cada obra de Nisio esta escrita de un modo diferente, por lo que su calidad es variable, aunque no considero que por eso sea menos interesante (no sé que pensaras de la adaptación de Medaka Box la próxima temporada). Es verdad que “análisis y colorsitos” que hago en cada post resultan exagerados para algo que no deja de ser puro fanservice, pero pienso que el problema esta en otra parte (si quieres puedes observar esta contestación en la próxima reseña, creo que la razón de tú malestar y el de muchas personas se debe a algo más).

      La verdad es que nunca entendí el concepto de seriedad, soy conocido por ser una persona seria, mas resulta que me rió todo el tiempo… Si fuera por seriedad que hago las cosas, la verdad ni siquiera estaría aquí escribiendo reseñas… Tú opinión es valida, de hecho creo que es una opinión justa si sientes que Nise no deja de exhalar un perfume maldito lleno de sexualidad y perversión, mas no considero que sea la opinión de todos, yo por ejemplo la he disfrutado bastante, con todas esas contradicciones que trae aparejado… De todos modos pienso que realizar un comentario como que Nise está dirigida a explotar las perversiones sexuales de su público es simplemente eludir el problema y no responder por qué razón el producto final da esa sensación. Hay que pensar mejor este punto…

      29 febrero 2012 en 19:42

  2. Pues yo pongo otro candidato como la serie con mas mentiras y seria la ya legendaria Gintama. incluso en los aspectos mas miseros, véase, Gintoki se supone que es un guerrero tan fuerte capaz de derrotar al mas malévolo y destructor villano, sin embargo, frecuentemente se le ve asustado por problemas menores, peligrosos sin duda pero menores comparado a los enemigos que combate, este es solo la punta del iceberg, la mayor parte de las ”mentiras” de la serie vendrían de su remate, donde en un momento nos revelan un dato tan inesperado que destruye cualquier percepción de un episodio e incluso arco, principalmente cuando juegan con finales emotivas y zas, ponen un chiste riendo de la situación y viceversa. la mayor ”mentira” reciente de la serie habrá sido el arco de Renhou donde literalmente en los últimos segundos ( después del ending incluso) nos avisan que había un impostor y todas las lágrimas eran para el sujeto equivocado así como todas las supuestas revelaciones.

    1 marzo 2012 en 16:41

    • Pues tendrás que disculparme Kitsu, no conozco mucho de Gintama, pero de lo poco que conozco de la serie sé que juega con desarrollos ilógicos y mentiras descaradas que convierten toda posible tragedia en una comedia de la que no paras de reírte, llegando incluso a parodiar las formulas hipócritas de la sociedad japonesa (no por nada un episodio de esta temporada fue censurado) y hasta parodiando la misma serie (junto con muchas otras series famosas de samurais, Evangelion, etc). Recuerdo que en Excel Saga, una serie ya algo vieja, se hacia algo parecido. En Gintama, el contraste entre batallas sangrientas y vidas banales se suma a esa crítica de risa del guerrero que respeta la cordialidad fuera de la guerra, pero que es una asesino en ella. Así que sin duda podrías tener razón…

      1 marzo 2012 en 17:29

  3. Con seriedad me referia a la serie no a ti. Luego leo tu analisis del cap 8 a ver que haces para sacarle las patas del barro a esta serie jaja.

    Saludos.

    3 marzo 2012 en 09:21

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