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Ano Natsu De Matteru 5-6: Trick or STreat

El verano concita una amplia variedad de emociones en el ser humano, despertándolo del letargo invernal y sumergiéndolo en una calurosa ola de frescura. Y, por antonomasia, la playa es la locación perfecta para disfrutar del verano al máximo. Conscientes de la inherente atracción que ejerce esta bella temporada, casi contradictoriamente Ano Natsu de Matteru se sitúa en esta estación a pesar de que actualmente en Japón están en invierno (como ya se hizo notar en otra serie), quizás con el ánimo de capturar a la audiencia que añora en medio del frío un poquito de calor, con todo lo que este conlleve. Estos dos episodios que nos ocupan en esta ocasión retratan las vivencias más comunes del verano japonés: el calor intenso, que se evidencia en las vestimentas de los protagonistas; las lluvias de verano que añaden frescor al ambiente; y el consabido viaje a la playa. Para Kaito e Ichika este será probablemente su único verano juntos, un verano para recordar, un verano para esperar; y debido a ello, su comportamiento y el de sus amigos  se vuelve casi precipitado, empujando a todos a manifestar sus verdaderas emociones reprimidas por mucho tiempo. Hasta ahora, el resultado dista un poco de ser positivo.

Trick

Este verano, todo está bien, es un verano como cualquiera, hay calor, poca ropa, tranquilidad. Para Kaito, este verano en especial es EL verano; ya que pueda no volver a tener la dicha de pasarlo junto a una belleza de la magnitud de Ichika Takatsuki. Afortunadamente, la relación entre ellos dos marcha de maravillas; han llegado a un mutuo entendimiento, que les permite comportarse en casa como una pareja de recién casados, sin presiones ni reservas. Hasta cuando Kai se intimida debido a la proximidad física de la muchacha, no se evidencia vergüenza o aversión entre ambos; ésta se presenta solo después de ser interrumpidos. Es como si en la intimidad no hubiera temor de manifestar la cercanía y apego que lentamente se está desarrollando entre ellos. Se resalta sobre todo la decencia en el trato mutuo, respetuoso pero amigable; y aunque Kaito está visiblemente atraído por la portentosa humanidad de la joven, no se explaya en observar con lujuria a todo tiempo los atributos de la senpai. En cierto sentido, se dan los espacios para la inserción del fanservice, pero este es reducido y no llega a trastocar la trama, al menos en su mayoría. Este joven es amable por naturaleza, y se mantiene dentro de los límites de la cordura. Es agradable que Kaito no sea un pusilánime cobarde incapaz de sostener una conversación normal con una fémina, sino que, más bien, sabe lidiar con situaciones que a todo varón pondría algo nervioso. Es claro que en privado es temeroso y dubitativo, pero a la hora de actuar se muestra resuelto y decidido comportarse de forma normal, aunque su intento le salga a medias. A pesar de estar rodeado de bellas jovencitas, los ojos de Kai solo están enfocados en Ichika, y más aun cuando ella se luce con espectaculares trajes.

Ichika, por otro lado, ya da claras muestras de afecto romántico hacia su casero. En el caso de la heroína, no se perturba, por el contrario, se siente cómoda cuando es admirada por Kaito. Y adicionalmente, dime si no sería obvio lo que está pasando cuando una chica se sonríe y te toca suavemente diciendo “eres tan…”. Prácticamente, es como si el argumento alienígena hubiera perdido todo significado en este anime. Ichika, al igual que Kanna, también está interesada en saber lo que piensa Kaito sobre ella. Sin saberlo, ya ha pasado de la línea de la amistad al campo del afecto romántico, y resulta curioso que hasta ahora ella no se haya dado cuenta de sus sentimientos. Su meditación personal concordaría más con la idea de la negación, del forzamiento al rechazo dadas las diferencias entre ambos, lo que no logra otra cosa más que avivar las llamas del deseo (sentimental, no carnal). En la misma línea, Kanna sufre una descompensación de sus emociones, los que son tan intensos que la obligan a actuar sin pensarlo mucho. Primero, al tener la oportunidad de acercar a Ichika hacia otro muchacho (Tetsuro) no duda en empujar literalmente al susodicho al ruedo, evidenciando claramente en sus expresiones su deseo de que eso le dé una salida temporal, o quizás pensando en la posibilidad de que la ficción se vuelva realidad. Y segundo, procurando un momento adecuado para interrogar a la advenediza por sus verdaderas intenciones sobre Kaito. Ya lo intentó antes, presa de la borrachera, y ahora lo vuelve a hacer, es más, en repetidas ocasiones.

Es difícil no hacer comparaciones entre las chicas. Se las muestra de formas radicalmente distintas; y probablemente su único parecido sea su atracción hacia el joven de los anteojos. Por un lado, Kanna tiene la personalidad más fuerte en el sentido varonil, claro, sin llegar a ser una tomboy; lo que se ve en sus arranques de furia, sus gritos de reclamo, y su actitud en general, llegando a ser tan valiente como para no importarle encarar a su rival. Por otro lado, Ichika es más femenina y suave en el trato. Esto hasta se evidencia en su forma de vestir en casa, ya que Kanna usa ropa holgada y poco reveladora, más propia de un mozuelo; mientras que Ichika usa conjuntos ceñidos que resaltan su figura y hasta no tiene reparos en deambular por la casa solo con una toalla o un polo (o remera) largo, cosa que no haría ninguna mujer que viviera a solas con un chico. Las obvias diferencias no terminan por desmerecer a ninguna de las dos, pero sí inclinan notoriamente la balanza de la preferencia del protagonista y del público hacia la pelirroja.

Las expresiones corporales de los personajes evidencian facetas que silenciosamente transforman la comicidad en drama. Al sentir la presión, sus cuerpos reaccionan, sus puños se aprisionan, sus ojos se mueven, su expresión facial cambia. Y aunque se trate de una comedia, en esta obra hay diálogos que duelen. Las conversaciones entre Tetsuro y Kanna están llenas de dolor y angustia, mientras el muchacho sirve de paño de lágrimas a la joven ocultando su propio sufrimiento, demostrando mejor control sobre sí mismo. Para Tanigawa, el solo hecho de escuchar a Ichika y Kaito conversar sobre su vida en común se clava en su corazón cual cuchillos que penetran hasta lo más hondo, mostrando una mirada decaída y taciturna, como quien está por resignarse a la derrota. Se comprende que hacer un mal tercio es doloroso, pero Kanna sufre con el simple hecho de verlos llevarse muy bien. No puede controlarse, y su acongojado rostro sencillamente no causa ninguna risa.

Esa frustración interna, la que solamente emerge a modo de catarsis durante las conversaciones con su osana najimi, se precipita como lava volcánica cuando dialoga con Ichika, tanto que interrogar a su rival, aunque fuese con buena intención, se percibe como una amenaza, y, sin pretenderlo, llega a tocar un tema delicado para la relación que se fermenta entre los anteojudos. Ambos chicos sabían que su cercanía no duraría mucho tiempo, pero no se habían puesto a pensar en la posibilidad real del alejamiento y la disolución de los lazos que los unen. Al percatarse que les habría causado un quiebre mental, Kanna se siente culpable y sucia por maquinar la separación de los enamorados, solo por su propio interés; cosa que no tiene nada de bizarro, sino que muestra un lado muy humano de las relaciones interpersonales: la capacidad de herir y herirnos con facilidad, de culparnos por el dolor ajeno, y de autocatalogarnos en el lado negativo. De la misma manera, Tetsuro se preocupa tan desinteresadamente por Kanna que no duda en salir a su encuentro sabiendo con certeza que regresará dolida del campo de batalla, aun a costa de su propio sufrimiento. En esta historia, ninguno de los protagonistas da señales de malas intenciones, sino que todos en su amor se preocupan por el bienestar no solo del ser amado, sino hasta de su entorno. Sin embargo, ¿que lleva a Tetsuro a revelar los sentimientos de su amiga de la infancia? Este tipo de infidencias normalmente se toman por traición, al revelarse información personal sin autorización. Sea cual sea su verdadero motivo, Tetsuro espera la reacción de Kai para proceder de manera acorde en lo respectivo a Kanna; y si para esto debe empujar a su amigo, lo hace, ya sea acelerando los asuntos o consintiéndolos.

STreat

Las tensiones amorosas no impiden que toda la pandilla disfrute de un buen momento en la playa. De alguna forma, el mar influye en la gente haciendo que pierda un poco la inhibición y se relaje olvidando las penas y simplemente disfrutando de la naturaleza. Al pasar un rato agradable bajo el sol en la arena, las tristezas y rivalidades se dejan de lado con naturalidad, y nadie evidencia la conmoción a la que han sido expuestos recientemente. El encuentro con Kaori Kinoshita y Chiharu Arisawa, la amiga de la infancia/prometida de Kaito y su atrevida acompañante, no hace más que refrescar sus mentes y provocar el estallido en lo que ya se convertía en calma.

Lo bueno es que entre chicas se apoyen cuando perciban un oponente en común, pero no tomaron en cuenta que esta contrincante (o por extensión, estas contrincantes) fueran tan impetuosas que no quisieran perder el tiempo, claro, gracias a la colaboración de Lemon. Aquí la enana revela que su principal intención, cualquiera sea el conocimiento previo del que disponga, es fastidiar al prójimo y arrastrarlo de una situación incomoda a otra, como pretendiendo forzarlos a sincerarse consigo mismos y con los demás, cosa que no ocurre: por el contrario, se enreda aun mas para deleite de la pequeña. Yamano actúa de forma pasiva y parsimoniosa como tratando de mostrar una apariencia madura, pero no es tomada en serio por sus compañeros; aun así es la más perspicaz de todos, aunque no sepamos a ciencia cierta si cuenta con la información importante acerca Ichika, aunque maneja todos los datos acerca de los otros cuatro. En la hipótesis anterior, su decisión de filmar una película de ficción que casi retrata al detalle los sucesos de la realidad nos concede ciertas pistas que demostrarían que su acercamiento a Ichika no fue fortuito, sino premeditado. Aunque el rodaje y la trama solo provoquen risa, permiten el afloramiento de las inquietudes de los protagonistas. En principio, de Kanna hacia Kaito y Mio hacia Tetsuro, luego de Tetsuro hacia Kanna; y ahora en el entorno playero, estas angustias se amplifican para desencadenar sucesos ciertamente incómodos. Aún así, el consejo de Lemon a Ichika sobre ser más honesta ante la presencia del enemigo suenan a palabras dignas de una mujer madura (tal como quiere aparentar) y por primera vez esboza mediano interés por el estado de las relaciones, en particular, apoyando a Ichika.

Si de honestidad se trata, el ejemplo de Kinoshita es notorio. Al no dudar respecto de sus sentimientos ni las consecuencias que acarrean. Kanna evita confesarse a Kai porque no quiere correr el riesgo de alejarse de él en caso reciba una respuesta negativa, prefiriendo fingir con tal de tenerlo cerca, y -si se puede- acercarse gradualmente. Ichika no desea dar un paso más hacia adelante por temor de ser descubierta, un riesgo más gravitante que sus intereses románticos. En cambio, Kaori no lo duda y se juega todas sus cartas, primero al pedirle una conversación a solas (implícito en la trama) sabiendo que, de arranque, podría haber sido negada, y luego dirigiendo la atención hacia su trato, el cual no es ningún juego de niños. Esa valentía para tomar la sartén por el mango es elogiable, ya que gran parte de los mortales actuamos igual que Kanna en situaciones parecidas. Correspondientemente, Kaito también es sincero consigo mismo, sin dudar de su atracción por Ichika, sin temer a la reacción de su amiga de la infancia al rechazarla, a diferencia de muchos que -por delicadeza o cobardía- prefieren “quedar bien con todos” sin imaginar que esa ambigüedad es más dañina.

El caso de Chiharu Arizawa es anecdótico. Además de ser neurótica y eléctrica, es una man eater. Ciertamente, su comportamiento causa mucha gracia, luciendo desesperada y ansiosa; más aun si, a primera vista, no parecía ser tan aventada, quizás porque nada le llamo la atención, pero una vez que posa sus ojos sobre Tetsuro (que modelo de revista, no es) se desencadena en ella una reacción cual luna llena sobre el hombre lobo. Yendo por el lado de la crítica, diremos que conductas similares son ajenas a cualquier chica saludable de nuestro entorno. A pesar de lo que la industria del entretenimiento propugna, las mujeres nunca se dejan llevar por sus impulsos, menos por los carnales. Esta situación solo se presenta en casos en los que las muchachas en cuestión tienen antecedentes oscuros en materia sexual; circunstancia que trastoca su objetividad convirtiéndolas en seres casi similares a los hombres, que viven más pendientes de lo físico en materia sentimental. Una mujer que de buenas a primeras se abalanza sobre un hombre y procura doblegarlo para satisfacer sus impulsos definitivamente no está en sus cabales, por más atrayente que suene la idea para cierto sector de la platea.

Otro punto para discrepar es la forma de comportarse de Mio. Ella, como ya habíamos comentado con anterioridad, es quien lleva la peor parte, contemplando el cuadro completo de líos amorosos de sus amigos. Ahora que se siente amenazada de verdad por una mujer mucho más audaz, empieza a reaccionar de a pocos, al extremo de salir en busca de su consorte y procurar rescatarlo de las garras de una gata fiera. Hasta este punto, exclente; pero no termina de cuadrar el hecho de que -tratándose de una chica pudorosa y modosita- se dé el lujo de salir a la calle sin usar una prenda básica en toda mujer; y menos aun aventarse a una pelea cuerpo a cuerpo con su rival por encima del muchacho en cuestión, corriendo el obvio riesgo de poner en juego su dignidad. Tal como se opinaba en un blog, si el público quisiera ver otro tipo de contenidos “para adultos”, elegiría por lógica otro género (del cual no me pronunciaré); lo que hace preguntarnos el porqué de la inclusión de este tipo de situaciones en una comedia romántica. Cierto, no está prohibido, pero resulta denigrante y desmerece a personajes cuya personalidad fue planteada como conservadora, reduciéndolos a meras herramientas de atractivo visual. Sea cual sea el propósito o despropósito de la idea, mantenemos vivas las esperanzas de que el episodio 7 nos deslumbre nuevamente y encamine la trama hacia sus cauces más trascendentes.

7 comentarios

  1. lnn

    No quiero meterme con tu trabajo, y respeto tus decisiones, pero creo que hubiera sido más ordenado hacer una revisión del cap 5 por separado (que es bastante intenso) y una de los caps 6 y 7 juntos, que tienen en común el tema de la playa y las dos chicas nuevas. Se hace muy difícil no hacer referencia al cap 7 en el comentario, y creo que no lo he logrado del todo. Mis disculpas.

    Kaori Kinoshita y Chiharu Arisawa funcionan como los complementarios de Kanna y Mio, haciendo lo que ellas no se atreven: el complementario de Kanna (Kinoshita) no pierde tiempo en hablar de sus sentimientos con Kaito a despecho de Ichika, y el complementario de Mio (Arisawa) acosa físicamente a Tetsuro sin tener la menor consideración (ni siquiera registro) de sus sentimientos por Kanna. La irrupción de Arisawa permite a Mio revisar sus propios sentimientos por Kanna. Mio es capaz de reconocer la belleza de Kanna sin ninguna envidia, el cariño que le tiene es evidente bajo el influjo de la Dinamite Drink y también su negación a competir contra ella como una rival (por más que sea una rival involuntaria, igualmente implica sustraerle el interés de Tetsuro, aunque ese interés para Kanna aparentemente no signifique nada). El desenfreno de Arisawa despierta los contenidos impulsos agresivos de Mio, liberando sobre la “carnívora” las energías acumuladas contra Kanna. Como da a entender Lemon al final del capítulo, nada volverá a ser igual desde ahora.
    No creo que la opción de Mio en cuanto a su vestuario íntimo le dé una connotación negativa a su personaje, siendo que su elección pueda tener un fundamento argumental. Es un secreto que ya le pesa, y si la ocasión de revelarlo es frente a la persona que más le importa, es mejor aprovechar el “accidente” en la pelea con Arisawa para forzar de una vez la aprobación o rechazo de Tetsuro. Todas las protagonistas de Ano Natsu tiene una característica particular: Ichika es extraterrestre, Kanna se revela bajo los efectos de la Dinamite Drink, Lemon es la más enigmática de todas. Ya vimos desde los primeros capítulos cuál es la particularidad de Mio, en llamativo contraste con su personalidad tímida e introvertida. Creo que si le faltara su personaje sería menos interesante en comparación con las otras protagonistas. Ya hay por lo menos una extraterrestre ¿qué puede resultar más extraño? Son situaciones arbitrarias, lo importante es cómo las desarrollan para hacer funcionar el argumento. Tampoco veo que Ano Natsu se salga de su género de comedia romántica por mostrar apenas lo necesario para entender la escena. Respecto a Kanna, pese a que su relación romántica con Kaito parece ser una causa perdida, en la preferencia de la platea masculina sí está dando una buena pelea.

    23 febrero 2012 en 15:01

    • Tienes absolutamente toda la razón. Lo mejor hubiera sido hacer las reseñas individuales; cada capítulo tiene puntos muy resaltantes por sí solo y mezclarlos no permite apreciar o dilucidar concienzudamente todos los aspectos. Y sobre el episodio 7 también tienes razón. lo mejor sería juntarlo con el 6, ya que da respuesta y aclaración a las dudas surgidas. Después de verlo, vi que mi reseña estaba totalmente incorrecta en muchas de las opiniones vertidas. Estamos jueves y el capítulo 8 sale el lunes, así que para acortar el tiempo de espera sonaría razonable reseñar el 7 y el 8 juntos; pero el 7 es tan intenso que no merecería ese trato (me encantó, fue fenomenal, aunque tiró por tierra mis opiniones, pero valió la pena; hacía un tiempo desde que no gritaba y me emocionaba con un anime así). Y Sobre los spoilers, no hay de qué preocuparse, de seguro todos ya hemos visto este dichoso 7.
      Al respecto de tus comentarios, no me había percatado de lo que Mio pueda sentir por Kanna. Es decir, tienes razón, debido al triángulo amoroso, es probable que dentro de ella sienta cierta rabia o envidia de su amiga. Por el hecho de que es su amiga quizás se lo pase, pero no pudo quedarse de brazos cruzados al ver que se despachaban a su galán, lo cual no es descabellado. Sobre su indumentaria, dejémoslo para la próxima reseña; pero tu idea de que ella aprovechara el “accidente” para generar algo (lo que sea, pero algo) en Tetsuro suena coherente.
      Sobre mi opinión del fanservice presentado, yo ví las cosas como un todo. Somos muy pocos los que nos damos el lujo de pensar sobre los protagonistas como entes racionales y reales, con intenciones y sentimientos REALES, así que no me pareció propio que la producción manipulara un personaje tan adorable y atractivo como el de Mio denigrándolo así por congraciarse con el espectador de término medio, ávido de ecchi. Cierto, a estas alturas mis rabietas son injutificadas; así que pienso corregirme en la siguiente reseña, que lo dudo pero deseo que salga antes del lunes…

      23 febrero 2012 en 22:00

      • lnn

        Esperando (en el verano austral) esa emocionante revisión del cap 7.

        24 febrero 2012 en 13:33

  2. Je, je, je… a mi me pareció muy simpática la escena en la que Kanna e Ichika descargan sobre el pobre Kaito aquella lluvia de sarcasmos e ironías acerca de su misteriosa “prometida”, divertida en especial porque ambas chicas se alían contra la nueva rival (bajo el lema de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”).

    Con respecto al comentario de lnn, personalmente opino que si bien lo más acertado tal vez hubiera sido comentar los episodios 5, 6 y 7 (ya que sin animos de hacer spoiler tratan sobre el desarollo de los sentimientos de nuestra pelirroja senpai), habría resultado demasiado denso para englobarlo en una sola reseña; al final creo que benjammmin tocó los puntos más resaltables y no creo que haya problema en esperar la reseña del episodio 7 por separado.
    Lo cierto es que como dice Lemon, a partir de este viaje playero “nada volverá a ser como antes…”

    23 febrero 2012 en 17:46

    • A propósito, alguna idea sobre lo que puede significar o aludir eso de “STREAT”?

      23 febrero 2012 en 22:05

      • rolo2k

        Yo me he quedado con la misma duda pues “STreat” no parece tener ningún significado útil, es posible que sea una transcripción errónea de “Treat”, lo cual daría lógica a la frase “Trick or Treat” (dulce o traversura)… aunque es posible que tenga algún otro significado oculto.

        No sé si alguien ya lo mencionó anteriormente, pero estos últimos capítulos he notado que en sus reflexiones internas, tanto Kaito como Ichika hablan de los sucesos en retrospectiva, como recordando (muy al estilo de “Los años Maravillosos”), lo que podría indicar que la historia ocurre en algún lugar del pasado más o menos reciente.

        La odisea sentimental de Kanna sí que roza los bordes del dramatismo; los que hemos sentido ese sutil pero doloroso desencanto de ser los “losers” en la lid de amores sabemos lo que ella está pasando, sobre todo cuando constatamos que la noticia de sus sentimientos no parece haber afectado mayormente a Kaito (aunque ella no tiene idea de que lo sabe). Por sobre el giro que lleva la historia, aún si en un hipotético desenlace los protagonistas terminaran separándose y el joven optara por su compañia, quedaría aquella sensación de quedar como “premio de consuelo”. Con todo esto es de admirar que aunque parece llevar las de perder, no se rinde y sigue dando pelea.

        Solo quiero mencionar un detalle que me parece curioso: he leído muchas especulaciones acerca de lo que le sucedió a rinon, la estrafalaria “mascota tecnológica” de Ichika luego de que Arisawa cayera sobre él (o ella) aplastándolo, pues los cuadros se suceden muy rápido ¿activó sin querer algún dispositvo alienígena ó habrá teletransportado a alguien?

        24 febrero 2012 en 00:00

        • Si!! Duele ser el “loser” y ver como por más esfuerzo que le pongas, no va a apasar de una simple amistad (y a veces menos que eso)… snif! Pero lo peor es que posiblemente no importe quedar como premio consuelo con tal de lograr la correspondencia afectuosa de la otra persona.
          Y sobre el teletubbie, sí, parece que algo grande se nos viene…

          25 febrero 2012 en 22:36

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