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Amagami SS+ 5: Sueño entre las piernas

Cálidas almohadas

Ai Nanasaki es la heroína más popular entre los fans del date sim original. A primera vista, parecía una chica fría y distante, pero luego demuestra tener una personalidad opuesta, extrovertida y coqueta, y logra establecer una química vivaz con el protagonista convirtiendo su arco en –a criterio personal- una de las rutas más divertidas de Amagami SS, en especial, si recordamos su cita surrealista que tuvo la conclusión más pícara de la primera temporada, aclarando de antemano que los ciervos voyeuristas no contemplaron nunca un mejor espectáculo de Noche Buena. Su relación ha sobrevivido el primer año, sin embargo, el fantasma de la desilusión navideña amenaza con regresar lanzándole un último desafío y casi invirtiendo los papeles respecto de quién estará solo durante la noche más esperada por los jóvenes. O tal vez Santa Claus haya preparado un regalo sorpresa para evitar que ambos carguen la misma cicatriz en sus memorias.

Si Makabe mereció una mención en el arco anterior, el fiel escudero de Umehara lo amerita todavía con mayor razón. Representa al estereotipo de amigo pervertido del protagonista: a lo largo de la temporada anterior, consolidó un estatus de personaje simpático y gracioso debido a sus infortunios amorosos. Pese a sus intentos fallidos, es bastante más entusiasta que el propio Junichi. La gran ironía en torno a Umehara es que rechazara una carta de amor cuando era más joven porque no entendía su dimensión ni su significado, como si, por culpa de aquel acto de indiferencia, le cayera una maldición de soledad eterna. Tal maleficio, casi irrompible, acompaña a la mayoría de personajes que cumplen una función semejante; sin embargo, aunque ese mal fario lo persigue, siempre demostró una enorme lealtad hacia su amigo, apoyándolo constantemente, motivándolo con sus discursos a no seguir su ejemplo ni volverse un solitario. En premio a su noble amistad, merecería conseguirse una novia entre el vasto y variado abanico de féminas. Si ocurriera, sería un caso excepcional porque teniendo sus orígenes en un videojuego, su papel se reduce a actuar como apoyo: otorgarle a estos personajes un romance paralelo implicaría mermar el lucimiento del protagonista y muy pocos estudios se arriesgarían a añadir este detalle.

Aunque Nanasaki es una de las amigas más cercanas de Miya, la participación de la imouto no fue tan relevante como su intervención durante el arco de Sae Nakata. No obstante, ambos arcos son particulares porque el trío de niñatas se torna anecdótico, sus interacciones son reorientadas hacia el romance, mientras en el resto de arcos, podría describirse sus aventuras como “cute girls doing cute things”. La relación de Junichi con Ai es bastante recíproca y transcurre con gran naturalidad si comparamos lo que sucede en el arco de Tsubasa (donde la kaichou era el elemento dominante) o el arco de Rihoko (relegada por injusticia). Presentarlos abrazados en la playa revela el grado de afectividad física que existe entre ellos, aunque la matizan con bromas. Su afecto es bastante notable, al punto que los transeúntes no se contienen al comentar que juntos lucen muy adorables. Tampoco se despega del estilo inocente -e incluso puritano- del romance de anime, donde los personajes no acostumbran besarse con frecuencia, ni se toman de las manos. Además, Ai sigue llamándolo senpai fuera del instituto manteniendo esa costumbre de respeto jerárquico hacia los alumnos de clases superiores, como también se conserva cierto tratamiento infantil al reprocharle a Junichi que la espiara durante sus clases de natación. Para nuestros estándares resultaría justo y razonable que observe a su novia en traje de baño. Sin embargo, sería un desperdicio de comedia que dejaran escapar la oportunidad de mostrar a un muchacho acorralado por chicas lindas que le recriminan sus impulsos pervertidos, lo suficientemente descontrolados y relajados para prestarle también atención a las virtudes físicas de otras damas, aunque reserve sus miradas más minuciosas al cuerpo de su novia… siempre y cuando se haya deshecho de su colección de material, digamos, “privado” para certificar su fidelidad a Nanasaki, aunque existan muchachas comprensivas que saben separar la realidad del mundo de las fantasías masculinas y entienden el apego que tendría hacia sus revistas un adolescente como Junichi.

Las demás chicas del club no podían quedarse calladas, sin molestar a su capitana con sus delatores comentarios, provocando en ella su obligatorio momento tsunderesco. Además, la presencia de varones está prohibida durante los horarios de entrenamiento. Una imouto pícara como Miya no podría dejar de aportar su granito de hostilidad cómica contra su hermano, respetando la tradición de bromear y trollear en familia, acusándolo de pervertido –sea justo o arbitrario. Si bien Junichi pasó por un pésimo trance delante de su novia, luego sería recompensado con la escena en la enfermería,  que representa el pico máximo de erotismo del arco (más intenso que el segmento de la piscina). En el arco de Ayatsuji teníamos la escena del baño compartido y con Rihoko el hecho de compartir la ropa. Sus diálogos y algunas acciones, como cerrar las cortinas, insinuarían una situación más erótica, aunque en realidad Nanasaki solo permite que su novio duerma entre sus piernas mientras ella le canta una canción con la moexpresión “Nya”. Junichi parecía no darse de cuenta en qué posición estaba porque entonces habríamos escuchando sus pensamientos y detectado su nerviosismo. La escena de la enfermería no hubiera ocurrido si nuestro protagonista no agotaba sus fuerzas estudiando arduamente para acomodarse a las exigencias universitarias. Estamos en una época de transición importante para los alumnos de preparatoria porque enfrenta la nostalgia del pasado a las expectativas del futuro; no obstante, una amenaza más urgente e inmediata se cierne sobre la felicidad de los protagonistas, teniendo como detonante el fracaso de Junichi en sus exámenes. La solución sería simple pues sus malas notas se debieron a una distracción, no porque sea un incompetente en sus estudios. Los contenidos están fresco en su mente como ocurre varias veces con algunos estudiantes, a quienes les resulta más fácil repasara para un examen recuperatorio porque los temas ya fueron revisados y cuando menos ablandados. El impedimento que Junichi tendría que superar es el dichoso campamento especial al cual será enviado. Sonaba como una pesadilla dantesca pues incluso los profesores querrán pasar las Navidades cerca de su familia y no vigilando a sus alumnos en un asfixiante ambiente de estudio, al extremo que el supervisor es representado por Ayatsuji, aprovechando el doble sentido para retratarla como una chica autoritaria y sadomasoquista.

La semejanza entre el desencanto navideño de Junichi y su ausencia en Noche Buena sería el repentino secuestro que sufre, dejando a su novia abandonada y sin siquiera despedirse ni haber recibido el regalo que había preparado Nanasaki. De seguro, Junichi sintió lo mismo por la manera como observaba el abrigo en la tienda, que quizá estaba dispuesto a comprarle a Ai, aunque fuera un obsequio costoso para compensar su ausencia en estas Fiestas. El año anterior, Junichi se había redimido del desastre de su primera navidad romántica, pues oficializó su noviazgo. Sin embargo, esta ocasión la desilusión podría repetirse: aun cuando Nanasaki tenga un grupo de amigas con quienes pasar esa fecha, la persona a quien más desea ver, no estará presente. Son decepciones que forman parte de nuestras experiencias amorosas; sin embargo, no podemos confiar en un desenlace tan desalentador cuando la Navidad es el evento mágico por excelencia en Amagami SS. También los supervisores del campamento se rendirán frente al espíritu navideño. No parece una amenaza seria contra su relación al mismo nivel que la traición en el arco de Ayatsuji, pero viendo que se avecina su primera gran crisis, confiemos que Santa Claus tenga reservada una sorpresa entre sus planes.

Una respuesta

  1. Diego

    Me pareció notar, sí, un escalamiento físico que se va desarrollando en la relación, cada vez más familiar e íntima. Primero, la escena de la playa, con que abre el episodio y que ya mencionaste. Luego, cuando Ai sube al cuarto de Junichi para despertarlo, ya que el vago se duerme todos los días. Un comentario de Miya nos aclara que la escena se repite a diario cuando le agradece que ahora sea ella quien siempre suba a despertarlo. Es lógico, entonces, que suela contemplar a su novio en pijamas o ropa interior, una escena ya muy familiar. La confianza y la intimidad que existe entre ambos es suficiente no solo como para que él no se muestre sorprendido de la repentina presencia de su novia en la habitación inclinándose sobre la cama, sino para que incluso juegue con ella de una manera muy segura agarrándola de la mano y metiéndola consigo bajo las sábanas. Y, en tercer lugar, la gloriosa escena de la enfermería. Si se atreviesen a dar un paso más allá, quién sabe lo que pasaría.
    Por otro lado, creo que es digno de mención la aparición de Ayatsuji en la biblioteca, mostrando interés en el pibe, y que después él, la imagine a ella en una posición bastante interesante cuando piensa en la pesadilla del campamento.

    9 febrero 2012 en 09:31

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