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Nazo no Kanojo X 62-63: Celos metaficcionales

La edición de diciembre de Nazo no Kanojo X anunciaba, para alborozo de sus seguidores, una próxima adaptación al anime en formato de serie televisiva. Aunque los datos proporcionados por Riichi Ueshiba eran todavía exiguos, esta magnífica noticia bastó para avivar las expectativas del lector aficionado a las aventuras de Mikoto Urabe, la perspicaz y polivalente novia misteriosa. El autor no deslizó mayores detalles acerca de la trama, pero describió el argumento como “a simple 1-2-3 original story”, abriendo un extenso campo a la especulación. Podría tratarse de una historia diseñada en exclusiva para la versión animada, o quizás una forma distinta de narrar el material de ciertos episodios. También pudo referirse a una estructura convencional del tipo inicio-nudo-desenlace o aludir a tres segmentos diferenciados. La mayoría de capítulos de Nazo no Kanojo X son autoconclusivos. Los arcos más extensos concuerdan con la aparición de contrincantes románticas, siempre bajo el tono festivo del humor adolescente: entonces ocurre también un cambio de orientación genérica, trasladándose del slice-of-life de pareja a la comedia de enredos sentimentales. Esta segunda vertiente se amoldaría mejor a los requerimientos de clímax dramático: en concreto, la historia de Momoka –la cantante doppelgänger– gracias a su potencial de espectacularidad coreográfica, de embrollos, suplantaciones y alguna pizca de acción. Será responsabilidad del director artístico convertir en delicias fílmicas los abigarrados universos oníricos de Tsubaki, tan surrealistas, y será un desafío para los animadores poner en movimiento los célebres ataques panty scissors (tijeras giratorias), llenar de magia visual la “rutina” sobre el puente después del colegio o transformar en emblema, en fetiche delicuescente, la dulce saliva de Urabe.

Ayer, Yaraon! amplió la información (traducida por Crunchyroll), haciendo públicos los principales nombres dentro del staff y el estudio encargado de producir la animación (Hoods Entertaiment, de sinuosos antecedentes). Además, se reveló como fecha de estreno este próximo abril: la serie estará lista para florecer en temporada de primavera y este blogger preparado para reseñarla con entusiasmo y fervor.

La Rival

Después del incidente Momoka, Urabe merecía un descanso para desplegar otros matices de su anómalo romance salival o explorar con traviesa extravagancia sus aristas cotidianas, subvirtiendo con originalidad las rutinas de pareja. Sin embargo, esa tranquila vida de enamorados, con gatunas degustaciones de bacon crudo, mascarillas contra la gripe, naked apron o furtivos pétalos de cerezo no podía durar para siempre. Ueshiba modificó sus estrategias narrativas ante la necesidad de introducir una tercera oponente para Mikoto, una rival distinta, capaz de ponerla en aprietos sin siquiera declararle la guerra. Hayakawa y Momoka, pese a sus notorias disimilitudes, compartían varios rasgos. Ambas ocupaban un sitial en la mente del everyman Tsubaki, un lugar simbólico como referentes del deseo: un amor de secundaria y una idol, ambas imágenes idealizadas o revestidas de cierto valor sentimental. Además, ambas irrumpían de manera directa, premeditada y deliberada en la relación de nuestros protagonistas, planteando con actitud beligerante un triángulo amoroso, aunque su verdadero propósito no consistía en arrebatarle el novio a Mikoto, sino utilizar esa coyuntura para alcanzar otros objetivos, de índole personal. El enfrentamiento era expreso, sin medias tintas, sin disimulos. Esa confrontación abierta permitía que Urabe actuase con autoridad, sin dubitaciones, porque respondía a una obvia provocación y porque superaba con amplitud a sus antagonistas en términos de inteligencia y sagacidad. El juego de ajedrez melodramático lo ganaba Mikoto por partida triple. Finalmente, estas adversarias se circunscribían a sus propios arcos: desaparecieron de órbita cuando sus historias se cerraron. La aparición de Ryouko Suwano transformó el panorama: Ueshiba imprimió un giro sutil, generando una situación idónea para proponer con mayor consistencia sus incursiones a la love comedy. A semejanza de anteriores contrincantes, Suwano-san también fue construida sobre la antítesis de Urabe, es decir, concentrando en su imagen valores opuestos a nuestra heroína tijeretera (en particular, sus ojos, calificados como “tranquilizadores, sosegadores, reconfortantes” –soothing, en la traducción de TkTranslate-). Sin embargo, la chica de mirada tibia aventaja a sus predecesoras en astucia, agudeza y malicia. Nunca con tono malévolo, sino por diversión, como si cometiera una travesura. Juega al coqueteo sin remordimientos: como no manifiesta una intención concreta ni trata de seducir en serio a Tsubaki (salvo para burlarse), tampoco sale con pretensiones ofensivas serias, no pretende una pugna con Mikoto, aunque sí parece interesada en mantener una atmósfera tensa de rivalidad. Es probable que, dada su perspicacia, haya descubierto el secreto de los amantes misteriosos y aproveche esa intuición certera para entrometerse en su romance con la única finalidad de entretenerse. O quizá me equivoque, porque la cualidad más sobresaliente de Suwano como personaje es su impenetrabilidad: no podemos saber qué piensa, qué conoce ni cuáles son sus verdaderos motivos. Es una figura ambigua y oblicua, cuyos actos solo generan sospechas pero carecemos de pruebas para confirmarlo porque su subjetividad nunca se revela al lector. Su postura relajada y sonriente funciona como máscara que exhibe de cara a su entorno, donde la consideran una chica linda, vivaz y talentosa. Con Suwano, entramos al terreno de la incertidumbre, al punto que incluso podría defenderse su inocencia, que actúa sin ninguna picardía, sino como cualquier chiquilla curiosa y juguetona. Estas características la convierten en una “enemiga fluctuante”, cuya participación no se restringe a determinado arco o mini-arco, sino que reaparece para ceñirse como una sombra encima de Urabe y provocar sus temibles celos. Mikoto es consciente de este tipo de enemistad silenciosa y gentil.

Meta-misterio

En diversos artículos hemos explicado y desarrollado las variantes narrativas derivadas de conceptos como metaliterariedad o metaficcionalidad. Ambos hacen referencia a procesos mediante los cuales los discursos de la literatura o la ficción  hacen hincapié o resaltan sus propios mecanismos de construcción, reflexionando sobre su naturaleza de producto artístico. Por ejemplo, la reelaboración del argumento de una obra dentro del mismo relato es una forma de “ficción dentro de la ficción”, definición que retrata el caso específico de la película que Matsuzawa (secundada por el club de cine) intenta filmar. Para evitar confusiones, hablaremos sobre planos de realidad, más comprensibles si concebimos que funcionan como cajas. En la primera, nos encontramos nosotros, el autor y los lectores. Adentro, hallamos la segunda, el mundo de Nazo no Kanojo X, donde habitan los personajes. La tercera sería el guión –por ahora desconocido- de Mysterious Girlfriend Y, el susodicho filme, donde, por coincidencia, se plantea usar como argumento, la “realidad” del segundo plano (que, para nosotros, también es un argumento). Para acentuar el carácter metaficcional, una serie de casualidades conduce a los personajes implicados en esa historia “real” a adoptar posiciones o roles similares, análogos o significativamente contrarios a los papeles ocupados en la “realidad”. En consecuencia, el efecto de metaficcionalidad es reduplicado, pues los personajes actúan la historia que también viven. Esta duplicación es motivada por la participación del elenco: sería distinto si fueran representados por otros alumnos (en plan de actores). Aunque la metaficcionalidad no implica por necesidad una dimensión paródica, en viceversa, la parodia sí exige por obligación una perspectiva metaficcional. Sin embargo, en la actualidad, ambas nociones parecen indisociables. La película de Matsuzawa se perfila como parodización del manga donde está incluida, partiendo del título (donde solo se sustituye la X por Y) y alcanzando su punto de quiebre en la permutación de roles entre Suwano y Urabe. Se produce una circunstancia irónica que subraya el supuesto antagonismo tácito que enfrenta a la verídica novia misteriosa contra la taimada chica de ojos afables. Ryouko impone condiciones tomándose el asunto en broma, pero esta jugarreta contra Mikoto también involucra un desafío, un conato de humillación, típica estratagema de una bribona con cierto grado de hipocresía salerosa que intenta avasallar y mortificar a otra chica (a quien seguro considera su competidora) golpeándole allí donde peor le dolerá. Este contexto de tensión conflictiva demuestra la utilidad del juego de espejos entre ficción y “realidad”, empleado como dispositivo para urdir enredos románticos. Aunque los seres humanos somos sujetos racionales y podemos discernir la diferencia entre la vida real y los constructos ficcionales, las analogías o paralelismos pueden transformarse, exacerbados por nuestras emociones, en peligrosos espejismos que inducen a la confusión. Ello confirma que, pese a desacreditarla como fuente de verdad, la ficción ejerce sobre los hombres una influencia incontrovertible, e incluso altera sus percepciones sobre la realidad inmediata, a veces contra su voluntad. A cualquier persona con dos dedos de frente le parecería ridículo sentir celos de una representación ficticia, una puesta en escena irreal. Sin embargo, pocas mujeres (o varones) negarían que, estando en los zapatos de Urabe, reaccionarían con similar enojo, pese a invadirlos una incómoda sensación de absurdo. Porque, además, estos celos son proyectados sobre un relato de ficción que emula una realidad que creíamos secreta. La imaginación invade el terreno de nuestras seguridades y tanto Mikoto como Tsubaki tienen miedo de sentirse desenmascarados. A niveles más profundos, persiste un pánico ontológico: la desconfianza sobre el estatuto de realidad que otorga a nuestras experiencias un valor diferente a la ficción. Un temor existencial ante la posibilidad inquietante de que la “realidad” vivida sea suplantada por una imitación.

4 comentarios

  1. ¡Hey! No pensé que fueras a publicar la reseña al dia siguiente de escribir mi comentario en Facebook

    Me parece increible que hayan ideado el guion como si alguien supiese la relacione entre Urabe y Tsubaki

    25 enero 2012 en 00:07

  2. YO

    HEY ERES INCREIBLE AL ANALIZAR DE ESA FORMA A NAZO NO KANOJO X Y OTROS MANGAS, SE NOTA QUE SABES DE LO QUE HABLAS, ESPERO ESE ANIME CON ANSIAS, ESPERO LO MEJOR DE ESE ANIME, PERO DE TODOS MODOS, ESA OPORTUNIDAD NO SE LA DAN A TODOS LOS MANGAS ASI QUE DISFRUTEMOSLA,POR CIERTO CONCUERDO QUE ESA SUWANO ES UNA CHICA MUY PELIGROSA,ES UNA AGUA MANSA 😄

    14 febrero 2012 en 18:18

  3. Fabidark

    Me encantan de veras tus reseñas y análisis de Nazo no kanojo x, y porque es mi manga favorito, y posiblemente, mi futuro anime favorito (a falta de un mes) agradecimientos y saludos, sigue así :D.

    6 abril 2012 en 14:34

  4. Yung

    Y se podría rizar el rizo si tenemos en cuenta que mientras los personajes de Nazo no Kanojo se preparaban para dar vida a la historia de Nazo no Kanojo en formato audiovisual, el creador de Nazo no Kanojo se preparaba para dar vida a la historia de Nazo no Kanojo en formato audiovisual. Saludos, esperaré con ansias los próximos análisis de próximas novias misteriosas, animadas y/o entintadas.

    11 abril 2012 en 21:16

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