Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Amagami SS + 3: La gran revancha

TURNO FINAL

El arco de Rihoko Sakurai provocó el caso más intenso de rage y decepción en la historia de Amagami SS, pues Rihocchi la única heroína que no gozó de un desenlace romántico. Las razones de esta excepción nunca fueron aclarados: podría sospecharse que sucedió porque Rihoko no compartía el perfil estético de las demás heroínas o porque era la protagonista menos popular. Convertirse en heredera del club del té y la despedida de sus senpai resultaban temas más urgentes en su arco y debían ser tratados con mayor extensión, puesto que su relación con Junichi contaba con la ventaja de ser amigos desde la infancia. La resolución podría esperar ya que el camino para un romance no era tan extenso ni tan complejo como ocurría con las otras heroínas. No obstante, durante su arco, el asunto del peso (o considerarla rellenita) se volvió también un motivo de discusión.

Físicamente, Rihoko difiere a primera vista de las demás heroínas de Amagami SS. Cuatro de las seis heroínas son bishoujos esbeltas de pelo oscuro. Solo Rihoko y Sae Nakata tienen el cabello de color castaño. Pero existe otra diferencia: a Rihocchi suele considerársele gorda, en broma, pues su peso sigue siendo hasta ahora una de sus grandes preocupaciones, incluso cuando sus proporciones corporales no tendrían mucho que envidiarle a las demás chicas del elenco, porque posee un tipo de belleza que la mayoría de hombres desearían en sus novias o esposas. Además, para el protagonista, su aspecto estético no era un impedimento para sentirse atraído por ella. Rihoko tendría la ventaja de ser amiga suya desde la infancia, osana najimi, el arquetipo más común y apreciado después de las tsundere, y aunque ambos aspectos acostumbran estar ligados, esto no sucedía con Rihoko, cuya personalidad es más infantil, despistada y despreocupada, rasgos que la vuelven más tierna. El mejor arquetipo que cuadra con ella es la dojikko, con cierta torpeza pero evitando ser patosa. La nueva temporada renovaría la esperanza de que Amagami SS se redimiera haciéndole justicia como se merece cada heroína. Su one-side love sería una característica consistente en su personaje, tal como aparece en los demás arcos, donde, según sus palabras, desde su infancia estuvo enamorada de Junichi. Aunque este es un rasgo existente en los otros universos Amagami, sería un detalle amargo a su personaje que vería en cada mundo alternativo cómo su amor, además no ser reciproco, nunca se hace conocido. Sería un mérito de la serie ahorrar esos conflictos, aunque todavía le queda una gran cuenta pendiente. Su nuevo arco nos traslada hasta su último año de preparatoria y tanto ella como Junichi continúan siendo los únicos miembros del club de té. Encontrar una kouhai sería una prioridad, pero primeramente se encuentra la relación con Junichi. Rihoko es la única chica que interactúa constantemente con el protagonista, aparte de su hermana. Es además el único estímulo real para su libidinosa juventud, pues afirma que el físico de Rihoko le resulta atractivo. Hasta este punto tendríamos el típico caso de la amistad con atracción mutua, pero con distinta percepción para cada individuo: una cierta ineptitud aparece y desaparece, hay momentos cuando Junichi evidente su interés hacia Rihoko sin que ella logre percatarse, como sucede al medirle el busto, asi como habrá otros instante donde solamente Rihoko reacciona, por ejemplo, al ofrecerse a prepararle la cena. Medirle el busto es la cúspide erótica del arco, como fueron las escenas del baño del arco anterior. Es un gesto con cierto aire nostálgico de sus días de pubertad, cuando Junichi se valía de la inocencia de su amiga para obtener algún contacto físico con el sexo opuesto, ingenuidad que permanece para fortuna del protagonista, que puede repetir su hazaña con algo de tensión. Rihoko no lo interpreta como un acto promiscuo, sino como un viejo juego de curiosidad e intimidad. El capítulo también destaca porque contiene una de las escasas y raras menciones a los padres de Miya y Junichi, entidades sin nombre que nunca mostraron su rostro ni siquiera en fotos. Su última mención había ocurrido en el episodio especial de Miya. Se consideraba que -aunque nunca los viéramos-, viven con sus hijos, salvo durante el viaje que realizaron dejando a sus hijos a su suerte, alimentándose con sandias.

Las senpai de Rihoko –la depresiva Rukko y la meganeko sarcástica Manaka-,  fueron quizá los personajes de soporte más importantes en cualquier arco de Amagami SS. Las escenas donde ambas dialogaban con su kouhai eran bastante interesantes, siendo el caso más detallado de relaciones secundarias entre una heroína y su entorno, y cómo la afectan los cambios habituales en el instituto. Despedirse de personas tan importantes en la vida estudiantil, las herencias legadas de sempai a kouhai, sus recuerdos juntos, se encuentran entre otros aspectos preciosos que marcan el paso del estudiante en esos años finales de escuela, tanto como los romances de juventud. El desenlace de este tema debió ser el punto más elevado de aquel arco, a falta de un desenlace romántico. Las senpai tenían mucha química y carisma, pensaban igual mientras se expresaban de diferentes maneras: Rukko con su aire melancólico, con frases cortas y directas; y Manaka, constantemente sonriente, buena argumentadora y oportunista. Son tan unidas que sería difícil verlas separadas (tentadora imagen para cualquier aficionado al yuri). Fueron un factor trascendental para que Junichi se uniera al club. Juzgándolo positivamente, se aseguraron que ambos protagonistas se mantuvieran cercanos en este universo. En otras series, hubiera sido suficiente para declarar de forma extraoficial una ganadora, pero para los estándares de Amagami SS, resultaba injusto. La relación entre senpai y kohai muchas veces continúa fuera del instituto, como parte del tratamiento personal; por eso, Rihoko sigue refiriéndose a ellas como sus superiores mientras las dos siguen viéndola como su oveja o su mascota como dijera la propia Rukko. Por ello continúan, engañándola con juegos de palabras, dándole consejos u obsequiándola con comida, sin olvidar sus dobles sentidos entre anguilas y virilidad sin igual. Curiosamente este arco tendría semejanzas con el de Ayatsuji, donde se cambiaron algunas posiciones. Esta vez no es la heroína que encuentra al protagonista en una situación comprometedora, sino es Junichi quien se halla perplejo ante una escena similar.

Como la mayoría de las obras haremescas, la presencia masculina en personajes de reparto es muy limitada. Con mayor razón cuando, sin poseer elementos de fantasía y acción que permitieran la presencia de aliados y villanos, el circulo de interacción masculina de Junichi se reduce a su amigo Umehara, cómplice de sus perversiones. Además de la participación del director americano con sus consejos motivadores en el arco de Sae, existía poca intervención secundaria de varones en las distintas historias. Matoba, el jovenzuelo patán, traería un poco de diversidad ante la notoria ausencia masculina, por más que fuera reducido a un personaje negativo, que solo causa conflictos con su obviamente falsa confesión a Rihoko, arrinconándola cerca de la extensión del tren, y motivado porque el vestido de su compañera destacaba mejor sus dotes. Su cortejo junto con sus expresiones redondean su perfil de acosador y agresor. No es sino otro jovencito engreído y estúpido, incapaz de ligarse chicas. Por instinto, sabríamos que no es una amenaza real para Rihoko. Su función en el relato sería provocar la revelación de los sentimientos de Rihoko ante la presencia inesperada de Junichi, escondido en una esquina. El cliffhanger del capítulo es ocultado por el ruido del tren, dejando pendiente la duda acerca de si Junichi pudo haberla escuchado o sus palabras fueron derrotadas por la bulla. De cualquier forma, si nuestra dojikko no fuera tan sumisa, no hubiera respondido esa pregunta a un sujeto cualquiera, o hubiera adelantado su declaración de amor antes de llegar a esta conclusión tan tardía.

4 comentarios

  1. Sabes, ahora que lo pienso, es algo muy relativo el que la amiga de la infancia sea un personaje querido: no recuerdo una serie donde sea la amiga de la infancia sea quien gane en el concurso de harem, a no ser que cuente a Kimikiss o Love Hina. Mientras que con las tsunderes es cosa de todos los días. Por lo general la protagonista es un personaje que aparece de repente y trastorna la vida del idiota prota masculino, además de ser quien tiene el mayor trauma emocional a cuestas.

    Quizás me equivoqué, pero ¿no son las amigas de la infancia nada más las rivales de las verdaderas protagonistas?

    25 enero 2012 en 11:28

  2. nvsmp

    Excepto cuando las combinan y la protagonista es osananajimi y tsundere al mismo tiempo, ahí si no hay competencia alguna.

    25 enero 2012 en 20:50

    • Osana najimi + tsundere = Fumino Serizawa (win).
      Aunque la observación de Merry es correcta: las amigas de infancia suelen ser las antagonistas, pero ello no quita que sean personajes que concentran grandes simpatías, justamente porque libran una lucha desigual contra una protagonista cuyo triunfo sentimental es inevitable. Cierto sector del público no puede evitar identificarse con las causas perdidas, en especial, cuando esas osana-najimi concentran virtudes y habilidades que las protagónicas carecen.

      26 enero 2012 en 00:03

      • Cierto, cierto. Fumino manda. Aunque, cualidades de osana najimi, Fumino no tiene muchas.
        Aparte de la tsundere, el personaje que tiene más oportunidades de triunfar son las dojiko o las chicas anormalmente inocentes. La logica habitual del haren es: el prota conoce a las concursantes de forma extravagante (casi siempre en orden de importancia), la que menos puja, o fuerza la situación, es quien gana más puntos, además de ser la que tiene el mayor trauma psicologico preexistente y quien preocupa más al tonto de rutina.

        Como las amigas de la infancia actuan más como una hermana mayor o una madre, es raro que ella cause preocupación en el prota o que tenga algún problema preexistente. Pero las dojiko y las tsunderes (por ser torpes o malas) hace que se les presté atención y se trate de ayudarlas. Lo que lleva, inevitablemente al enamoramiento.

        Triste realidad, siendo que muchos de los personajes más carismaticos de los harenes son las osana najimi: siempre tendré en mi corazón a Kaede y a Isana.

        26 enero 2012 en 08:54

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s