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Mouretsu Pirates 1-2: Capitana Obvious

Intrépidas piratas en minifalda lideradas por una capitana highschooler. Excelente estrategia para endulzar (y transgredir) la space opera, un género caracterizado por su aliento épico y su pretensión de majestuosidad. Por añadidura, se subvierte la imagen gloriosa del pirata espacial, un personaje temerario, imponente, que inspira admiración. Desde el Romanticismo, la figura idealizada del pirata se convirtió en –quizás- el primer arquetipo de antihéroe glorioso en la cultura contemporánea. Roban, matan, violan las leyes, pero son libres, rebeldes, no obedecen otro imperativo que su voluntad. Viven fuera de los márgenes, están excluidos de la sociedad, considerados delincuentes, pero un aura portentosa los rodea. Trasladado al sci-fi, el esquema preserva muchos elementos del original: la náutica se convierte en astronáutica, los naves (ships) en naves espaciales (spaceships), los capitanes del cosmos emulan a sus predecesores marítimos. Sin embargo, cuando la responsabilidad de liderar un grupo de malandrines estelares recae en una entusiasta chiquilla que trabaja part-time en un meido kissa, todos estos conceptos se trastornan de raíz porque una filibustera del espacio no debería saludar llamándote goshujin-sama. Mouretsu Pirates prolonga la masiva incursión femenina en terrenos de la ciencia ficción incorporando una pizca de girl-power al mundillo sórdido del pillaje. ¿Colegialas usando cañones láser capaces de atravesar un tanque?, ¿una sombría meganekko devoradora de parfaits?, ¿descubrir gracias a Wikipedia que mamá fue bucanera?: presiento que me divertiré.

Para mayor precisión, no hablamos de piratas strictu sensu, sino de corsarios, pues sus actividades de saqueo y sabotaje fueron autorizados por el gobierno del planeta denominado Mar de la Estrella Matutina durante la guerra de independencia que librara contra la Alianza Estelar. En consecuencia, al legalizarse y legitimarse sus rapacerías, podría juzgársele como próceres de la patria, aunque mantengan el carácter ambivalente – pernicioso y heroico- del auténtico pirata. No obstante, la distinción es pertinente para la historia porque intenta “sanear” o “limpiar” de cierta maldad la función que cumplirá nuestra adorable heroína, sin privarla de un lado oscuro (la posibilidad de matar). Sería infantil o bastante ingenuo creer que la piratería es un asunto de aventuras románticas. Apenas se corre el chisme de que Marika Kato ha heredado la capitanía del Bentenmaru, no aparecen solo sus probables aliados (que intentan convencerla de ponerse al mando del barco), sino otras facciones dispuestas a secuestrarla o asesinarla, además de policías encubiertos, agentes de inteligencia, la milicia estelar y quizá algunos mafiosos. Su vida corriente en una apacible réplica de Venecia es trastocada por completo al verse involucrada, contra su deseo, en tensiones políticas y delincuenciales (valga la redundancia) que jamás se imaginó destinada a dirimir. Hasta entonces, era una adolescente normal según los estándares del relato futurista: miembro del yatch club del colegio, mesera de un maid-café, vivía su rutina al ritmo de bicicleta, haciéndose compañía con su madre soltera. Ni siquiera sentía inquietud por conocer acerca de su padre porque tiene ese espíritu despreocupado y sencillo de las gentes felices. Sin embargo, está forzada a asumir un oficio que puede acarrearle poderes inimaginables, pero también exponerla a grandes riesgos. La identidad heroica –como se presenta en muchos relatos épicos- se constituye en tres momentos clave: adquisición, revelación y aprendizaje. Los héroes de anime suelen atravesar este proceso. Los primeros episodios de Mouretsu Pirates abarcan estas fases y sus consecuencias en el “despertar” de Marika. Nuestra protagonista obtiene sus cualidades heroicas por medios hereditarios. En términos legales, solamente ella puede acceder al rol de capitana, es una responsabilidad impuesta. Esta realidad se mantiene oculta hasta que ocurre la anagnórisis (el descubrimiento de aspectos hasta entonces ignorados, que definen la identidad del personaje), aunque este evento no es tratado de manera dramática, sino cómica, durante una cena confusa donde se brinda por la muerte de alguien con ingentes cantidades de vino. La escena es presentada desde la perspectiva subjetiva de los recuerdos de Marika que recopila esos momentos deformándolos hasta lo grotesco. Arrinconada por el peso de tomar una decisión, comete el error garrafal de buscar referencias como haría cualquier muchacha en un trance similar: consultando a internet (por suerte, no recurrió a Yahoo! Respuestas). Su investigación solo aumenta las desagradables sorpresas, pues encuentra una foto de su madre en atuendo pirata y actitud badass. Aunque intente escapar, pareciera que los bajos fondos de la piratería la persiguen y rodean: son fuerzas que presionan a la heroína para manifestarse. Parte de la predestinación épica, que mencionáramos en otras reseñas, está compuesta por el acercamiento violento del entorno guerrero que altera el ambiente donde se desenvuelve el personaje.

Un rasgo tradicional de la epopeya se trasladó a la narrativa popular: la pareja épica. Las principales funciones heroicas recaen sobre un dueto conformado por el protagonista y su acompañante o ayudante. No hablamos únicamente del leal escudero o del sidekick, sino personajes ligados al héroe por vínculos íntimos, de confianza total, una especie de hermandad forjada en combate, donde ambos actúan como tándem. Cada dúo forma una unidad en equilibrio, pues sus componentes son complementarios. Una heroína inocente, tontorrona o alegre (en especial, pelirrosada) debe emparejarse con una aliada cuyo aspecto y ademanes rezumen misterio, que luzca experimentada y oscura, una dark tall bishoujo, de preferencia con aire de intelectual y talante maduro que contraste con la emotividad juvenil de Marika, valores asociados al idealismo protagónico. Chiaki Kurihara cumple el papel de futura socia que ingresa mostrando cara de pocos amigos y gestos adustos, casi declarándose una antisocial. Todos sus rasgos denotan una férrea seriedad, salvo cuando un elaborado parfait se entromete en el camino, porque entonces, sin importar los disparos, explosiones o patadas que intercambie, no dudará en coger su copa para continuar comiendo mientras huye. Estas debilidades son necesarias para dotar de vida a personajes que transmiten un alto grado de severidad y evitar que se roboticen. Caso curioso, la circunspección de Chiaki es parte del encanto arquetípico: la chica distante, que parece plantar una barrera de enojo alrededor, que únicamente consigue incrementar la atracción. El aspecto gráfico subraya su presencia como una especie de oveja negra del grupo, debido a su uniforme, calcetines, y cabello, en contraposición con las tonalidades claras del resto de estudiantes. Ante el caos, la meganekko resuelve los conflictos con determinación a favor de Marika por alguna razón no manifiesta y, hasta el momento, se comporta como la típica aliada reticente (tsundere amical). Kane y Misa tampoco se preocupan porque intervenga en obvias labores de vigilancia o espionaje, pues no viene actuando contra sus intereses e incluso los beneficia. Pronto deberán esclarecerse sus motivos (para qué bando trabaja), pero la etapa obligatoria en su evolución es la mutua influencia que opera dentro de la pareja épica: si bien ambos elementos inician como personalidades contrarias o disparejas, mientras comparten una ruta paralela, van aprendiendo a valorarse y comprenderse, sembrando primero una complicidad y luego, empezando a asimilar conductas o peculiaridades del otro. La chica hosca esbozará alguna sonrisa, mientras la risueña adoptará una mirada más prudente y reflexiva. Para ello, el primer escalón a superar son las pruebas de colaboración: cooperar, pese a sus diferencias, en algún tipo de misión. Esta oportunidad llega rápido, al final del segundo episodio, cuando Chiaki descubre un intento de ataque virtual proveniente de una nave vecina, Marika se decide a repeler esta ofensiva y aunque ninguna es experta en guerras cibernéticas, se disponen a actuar en conjunto.

El último tranco hacia la consolidación del héroe es el aprendizaje del quehacer heroico. Desde luego, se vislumbra mediante una experiencia chocante que hacer piratería no es cuestión de rosas. Lo primero que Ririka le enseñe a su sorprendida hija no será a manejar un peligroso fusil que podría dejar cualquier fuselaje como queso roquefort, sino los riesgos morales inherentes: un duelo espacial puede decidirse antes de lanzar el primer disparo porque el verdadero enfrentamiento es psicológico, una pulseada de intimidación. Contra la imagen usual de los piratas, barbáricos e impulsivos, Ririka opone una postura más estratégica: las muertes innecesarias son inconvenientes, pero además, quien está dispuesto a provocarlas, debe cargar con la responsabilidad adjunta a un poder difícil de dominar. Cualquier chica de la edad de Marika, incluso en ese futuro galáctico, se quedaría anonada si descubre que su madre guardaba en casa tamaño arsenal de guerra, suficiente para perpetrar un atentado. Quizá nuestra heroína asimila con demasiada facilidad los cambios, pues la revelación atañe trae como secuela la repentina presencia del padre (aunque esté muerto, su impronta se torna patente). Esta aparición súbita de un factor tan influyente, altera el proceso de formación de la identidad porque el individuo se cuestiona sobre sus orígenes y trata de situarse (identificándose o negándola) frente a esta figura. Es diferente ser hija de NN que hija de piratas. Marika puede seguir su senda o desligarse de ese pasado tormentoso, pero en cualquier caso, para labrarse su propio nombre, deberá tomar una posición respecto de la herencia familiar. Mientras tanto, su entorno insiste en convertirla en capitana de una flota corsaria. Kane se infiltra en la escuela y aprovechará su puesto como profesor consejero del club de yate para monitorear el aprendizaje de Marika y, jalando agua para su molino, intervenir en su enseñanza so pretexto de realizar actividades extracurriculares. Sin embargo, resulta innegable que nuestra heroína posee el hobby perfecto para inducirla a la navegación espacial, además de estar rodeada por un competente grupo de marineras que cumplen sus labores como hormigas. El relato épico se entremezcla con la comedia colegial, pues nadie imagina que Kane planteó este paseo para incentivar a Marika: todo transcurre con calma, como un divertido campamento de verano. El equipo funciona como personaje colectivo, aunque suele expresarse por medio de su presidenta, la rubia de coleta. A medida que el círculo en torno de Marika empiece a estrecharse, es probable que ellas también se plieguen a sus aventuras. Aunque, a diferencia de Symphogear y Rinne no Lagrange, este tercer exponente de la sci-fi feminizada se demora aún en abordar de lleno las escenas de acción y delinear de manera concreta los desafíos a superar (una misión en concreto, además de definir al enemigo que enfrentarán), el tiempo fue invertido en trastocar la ordinaria existencia de Marika, esbozar las relaciones entre personajes principales y proponer un primer conflicto menor. Esta dilación es verosímil si aceptamos que volverse pirata, a diferencia de convertirse en justiciera o mahou shoujo, implica asimilarse a un discurso menos benévolo.

3 comentarios

  1. Mas cercano seria llamarlas corsarias, que eran navegantes con autorización del gobierno de saquear otras naves. Ojala Jack Sparrow se haya mudado a negocios espaciales.

    17 enero 2012 en 04:33

  2. Homura espacial rulez!! espero que pronto pasen a los tiros y combates entre navíos, aunque esa incursión de hackeo quedó interesante. La serie esta bien, espero que la sepan desarrollar y no se salgan por la tangente con una trama sosa.

    17 enero 2012 en 14:48

  3. davidvfx

    bueno ya lo e tocado en otros blogs y es que esta serie parece muyy balanceada y bien planeada en su genero de aventura, se ve que devirtira, tenemos atrativo viual en todosss lo ambitos, en el mecanico, mecha, tecnologia, arquitectura de la sociedad, de chicas lindas ( fijaos que no usan el ecchi… aprendas las demas series que abusan de esto!!!) y hasta chicos lindos.

    Yo creo que si que es un aire fresco en la temporada.

    17 enero 2012 en 15:21

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