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Rinne no Lagrange 1: Camarada Madoka

El género mecha solía ser el bastión privativo del heroísmo masculino. Los pilotos de grandes robots eran, por mayoría estadística, valerosos y audaces caballeros, hombres de guerra con vocación de soldado y actitud varonil. Algunos, sanguíneos hasta la médula; otros, impasibles, con porte de dandi, bastante cool. Cualquiera fuese su talante, un galán del mecha debe caracterizarse por mostrar firmeza, convicciones: no dudar, sino lanzarse al ruedo sabiendo que combatir es un acto honroso, digno. Sin embargo, también este espacio de proyección épica viene siendo conquistado por el incontenible impulso del heroísmo femenino. Al inicio, las chicas debían mimetizarse, adaptarse a determinado patrón funcional configurado para lucimiento del sexo opuesto, de valores como la gallardía, el coraje, incluso la temeridad. El oficio de piloto no tardaría en feminizarse (pienso en Sakura Taisen, Sora wo Kakeru Shoujo o Sky Girls): llegamos al caso sintomático de Infinite Stratos, donde la conducción del arma mecánica se ha convertido casi en monopolio de simpáticas adolescentes. El gran salto definitivo consistiría en contagiar con esta perspectiva femenina al resto de elementos del género, fenómeno que este invierno ha invadido los tópicos más conspicuos de la ficción futurista (desde la space opera hasta los humongous mecha): si Symphogear me entusiasmó y Mouretsu Pirates logró entretenerme, Rinne no Lagrange promete redondear este tridente gracias a una arrolladora y poco ortodoxa protagonista. Maaaru!

La mejor virtud del primer episodio fue concentrar sus recursos en delinear el perfil activo de una heroína carismática, asequible al pathos del espectador: ni torpe ni brillante en exceso, ni cobarde ni vehemente. Es energética, pero su entusiasmo y espontaneidad no son exasperantes. Tampoco proyecta demasiada belleza, aunque sus compañeras la consideren guapa. The girl next door, podría ser tu prima, la sobrina del vecino, la hija del bodeguero: una chica atlética y polivalente, despreocupada de los grandes asuntos, cuya mayor cualidad (y hobby) es la servicialidad, el compromiso voluntario de ayudar al prójimo cuando requiere su colaboración, sea participando en una filmación escolar, como sparring en algún deporte, o rescatando a un ahogado. Madoka –puntos extras por cometer esta herejía- anda siempre lista, cual boy scout, y prefiere usar el sukumizu como ropa interior por si acaso necesita fungirlas de baywatch. Aunque la muchacha vive con alegría la rutina obligatoria de cualquier adolescente saludable y adora su apacible pueblo provinciano a orillas del mar, posee algunos rasgos de excentricidad o marginalidad. Es huérfana, una condición frecuente entre los héroes juveniles, pero fue adoptada por un pariente y, según se desprende de palabras de Youko, su pasado familiar será relevante para involucrar a Madoka en la guerra. Además, pese a su reputación como deportista, nadie desea unirse a su generoso Jersey Club, creado con el propósito de brindar apoyo a quien lo solicite. Ciertas alumnas malhabladas lo aprovechan para burlarse. La animosa Madoka no genera una percepción homogénea en su entorno, aunque la mayoría de estudiantes aprecia sus talentos. Una mezcla particular de admiración y desplazamiento, quizá porque siendo tan dinámica, a muchas les resulta complicado seguirle el paso, y porque en una sociedad que privilegia un egoísmo abstruso y superficial, la idea de convertir la solidaridad en pasatiempo o vocación suena disparatada, pero enfocado desde la simpatía que genera Madoka, podría juzgarse heroico, en parámetros del heroísmo desprendido, ni siquiera caballeresco, sino quijotesco. El héroe épico primigenio (aquel de las epopeyas) no actuaba guiado por una noción idealista de justicia, sino impulsado por intereses particulares o colectivos. No planteaba una oposición principista entre Bien y Mal ni destinaba sus esfuerzos a apoyar a quienes pedían favores. Los paladines del altruismo solo aparecen cuando se aplica una visión romántica del heroísmo. Para nuestra cultura contemporánea, la única manera de concebirlo es mediante el juego, con disposición lúdica. Madoka se divierte practicando esos valores, no manifiesta ningún pesimismo ni desdicha porque nadie se adhiera a su peregrino club, pues para alcanzar la felicidad parece bastarle su propia perseverancia e encara cada circunstancia con esperanza y ahínco, interpretándolas de la manera más optimista. Después del enigmático encuentro con Lan, prefiere eludir lo incomprensible asumiendo que ha encontrado una aliada. Sus “ayudas” son concebidas como misiones y cuando las cumple, celebra poniéndose un “maru” (un círculo, como si acertara una pregunta de examen). No interesa si cambia de contexto a otro donde arriesga su vida –como pilotar un mecha-: su frescura continúa intacta.

Cuando destacábamos los cambios que introduciría la inserción del heroísmo femenino en géneros dominados por protagonistas varones, no aludíamos solo al factor más inmediato (chicas lindas por tipos duros), sino a transformaciones en la atmósfera, el ritmo, los énfasis. La feminización permite, por ejemplo, disminuir la solemnidad y abrir camino a registros menos serios u obscuros sin perder el aliento épico. El aliento travieso y vivaz de Madoka se corresponde con este giro hacia un heroísmo menos ceremonioso. Nuestra protagonista es indisociable de su sonrisa y del condimentocondimento cómico que añade a sus actos voluntariosos. Esas humoradas evitan que naufrague en el miedo real, en angustias dramáticas: incluso cuando se enfrasca en el combate, no vemos a Madoka montar en pánico asfixiante (en terror sombrío y perturbador), sino en muecas, gestos, deformaciones y alharacas ridículas o, mejor dicho, hilaranteshilarantes. Recordemos que gana su primera batalla contra un contrincante –se supone- más curtido en estas lides endilgándole una soberana german suplex al mejor estilo de la lucha libre profesional y para colmo haciéndole la cuenta regresiva hasta tres. Sin duda, algo de loco, tarado y genio se mezcla para formar esta clase de heroínas, cuyas buenas intenciones suelen ser directamente proporcionales a su habilidad para hallar soluciones de forma espontánea y automática, apelando a sutilezas imprevistas o arranques irracionales, brutales, de energía. Madoka posee el potencial para desarrollar ambas formas: es una heroína emocional antes que cerebral, aunque su poder depende menos del empuje pasional y parece decantarse por la chispa de locura fenomenal. Este aspecto es influyente porque atañe a una característica particular del heroísmo femenino: la delicada sensibilidad de las mujeres (admitida por consenso como idea preconcebida). Para definirlo en términos más sencillos: las chicas tienen permiso para estremecerse, sufrir y llorar, enternecerse, deprimirse o atolondrarse, emociones primarias que serían juzgadas degradantes y criticadas a cualquier piloto masculino. La blandura es restringida al terreno femenino, por ende, sus posibilidades de gestar un drama sentimental o desarrollar al personaje a partir de sus penas adquiere mayor verosimilitud cuando una joven estudiante de preparatoria encara la muerte dentro de un robot. Quizá una causa de incompatibilidad fuera que los mega-robots, aunque asexuados, son antropomórficos pero replican una visión masculina del cuerpo humano. Un tópico del género postula la sincronía psíquica entre máquina y guerrero, compatibilidad única e irrepetible que parece replicar el compañerismo, la amistad entre hombres. Las historias de mecha están repletas de tensiones homoafectivas, a veces disimuladas por el fragor bélico. ¿Cómo replica esta conexión cuando ingresa una heroína mujer si los parámetros previos se diluyen? El contraste entre figuras de ambos sexos queda perfilado en la oposición entre Madoka y el trío de jovenzuelos que atacan al bando de Lan: todos parecen aburridos, enojados, molestos, abordan el asunto con severa gravedad, con aire de tragedia y expresándose con la contundencia de sus silencios. Por ahora, los móviles y orígenes de este conflicto se mantienen en estricto misterio, pues la urgencia impide que expongan siquiera las razones detrás de este enfrentamiento donde participan seres extraterrestres. Madoka tampoco solicita mucha información ni manifiesta asombro cuando Lan le revela su naturaleza alienígena (lo toma al chiste), una decisión que traza resume su espíritu juguetón y descuidado.

Cuando arriban a la base marítima, nuestra chica jersey se desbarata con varios えええええええええええええええええ!? al mejor estilo Annaka. Razones no le faltan: durante su breve y confusa conversación con Youko, además de soportar una revisión de trasero, Madoka es interrogada sobre un tema entonces absurdo o sin justificación aparente, pero que entraña una cuestión de voluntad y responsabilidad: desde el inicio, la ciudad de Kamogawa despide una vibra de típico pueblo costero, turístico. Se enfatiza su carácter de paraíso natural, recalcando la belleza del océano. Se emparenta a Madoka con el modelo de pueblerina vigorosa y campechana, de gran corazón que adora su tierra natal porque siente una conexión con ese paisaje y naturaleza, esas fuerzas elementales que ella reproduce con sus ganas de ponerse en acción. Cambiar su vida significa alejarse, romper esa ligazón. Este trámite implica transformar su identidad, un giro bastante duro cuya aceptación es requisito para acceder a la condición heroica. Cuando reseñábamos Symphogear hablábamos de la predestinación épica. Lan comenta que Madoka tiene un vínculo con el robot que pilotará, una relación que, según sus flashbacks, inició de manera casual. Sin embargo, en este caso, la revelación (el momento en que despierta ese poder o cualidad especial) no ocurre de forma fortuita, sino provocada o estudiada (el alien se acerca a reclutarla). Dejando de lado los antecedentes, estos pasos son casi obligatorios para el despertar del héroe, aunque Madoka los supere de manera bastante original e incluso quebrando las reglas de elegancia que rigen el mecha varonil, donde los combates se ganan apelando a técnicas fastuosas y decentes, nunca con movimientos burlescos de la WWF. Mención aparte merece el espectacular opening –quizá el mejor entre los estrenados esta temporada-, que incluye la memorable catch phrase de la protagonista y una bien cuidada animación. Me sorprende que XEBEC esté detrás.

4 comentarios

  1. Algunos teologos modernos sostienen que como las relaciones entre humanos y aliens estan regridiendo en un estado primitivo amenazando con otro entropia, fue necesario repetir el ciclo reencarnativo donde cierta entidad debe volver a la tierra para traer la prosperidad mas una vez, cambiando su estrategia al combate mecanico por medio de los robos gigantes que han cambiado el destino de la humanidad en muchas ocasiones

    14 enero 2012 en 23:32

    • Madokaísmo tecnológico. Una nueva secta ha nacido.

      14 enero 2012 en 23:45

  2. davidvfx

    Si me pongo a reflexionar desde cuando el sector femenino a tomado el genro mecha por el mango del sarten, creo que mi memria se remonta a Bumblegun Crisis 2032 donde las mujeres tenian mas panatalones que los hombres por mas duros que fueran y con ghost in the shell y Battle Angel Alita las cibert chicas son mil veces, as poderosas a los corpulentos mechas llenas de armas; desmoronandose ante la agilidad y fuerza de esos cuerpos delgados….. creo que desde ahi se fue colando la imagen femenina hasta el punto de sentarse en el trono de la cabina de los supermechas.

    Ahora es grato ver, sin estar contando el genero el genero sexual de la protagonistas, una personalidad mas proactiva y optimista e ingeniosas sin esas caracteristicas actuales de emo, o con sentido de infreriroridad… pero igual sin repetir el estereotipo shonen de sangre irviendo.

    Pero igual la actitud y personalida queda perfecto en el genero femenino ya quw a los hombres no swe le puede dar el lujo de ser asi, si no son vistos como infantiles, sino veamos a los hermanos de FullMetalAlchemics que al lo tenemos catalogado de infantil a pesar de ser muy maduro o el Baka Oji de Level que si vemos hace el mismo chiste de voz extraterreste como Madoka…. verda que cambia la percesion?

    Madoka para inicio se me hace un excelente personaje para el genero mecha.

    17 enero 2012 en 15:05

  3. “Me sorpende que Xebec esté detrás” …junto con Production IG, que supongo que perdió una apuesta con Xebec. (En realidad, la Anime Encyclopedia de ANN lista a Production IG como creador original O_o)

    23 enero 2012 en 02:34

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