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Fate/Zero 13: Entre los dioses y los demonios: un brujo (Caster)

En busca de Dios

 “Dios se alegra con la valentía y el coraje de la humanidad, pero también le gusta el dolor, la desesperación y el derramamiento de sangre. De lo contrario… el himno de la vida carecería de color. Por lo tanto, Señor , el mundo está lleno del amor de Dios

Urobuchi Gen, Fate/Zero, Vol. III, Acto IX,  Primera parte.

Mientras la cuenta regresiva para la llegada del Grial se acerca a cero (actualmente faltan un poco más de cuatro días), el paso de la guerra comienza acelerarse. A aquellos que se quejan del desarrollo lento y los pesados diálogos que constituyen casi todo Fate/Zero, debo recordarles que las obras de Type Moon en general son lecturas y la narración de los eventos, las personalidades de los personajes y su forma de actuar ocupan gran parte de la novela. Se manejan el suspenso y el miedo antes que la acción. Una guerra que “carece de más guerra” suena igual a una paradoja graciosa, pero en realidad si han leído la visual novel de Fate/Stay Night notaran que el desarrollo es prácticamente el mismo. Es en los últimos días donde se condensa la acción de la guerra y donde las batallas y asesinatos se multiplican. Esto se debe a que el principal problema de la serie no consiste en la guerra en sí, sino en los deseos y sueños que los protagonistas cargan cuando se sumergen en el conflicto. En la medida en que la acción avanza se van desentrañando las razones sentimentales que mueven sus espíritus, cristalizándose en la búsqueda de ese elemento caótico y mítico que es el Grial. Esta sería mí última reseña de Fate/Zero hasta su retorno en abril. Para cerrar esta etapa, dedicaré las últimas líneas a dos personajes que, comparados con la light novel, han sido casi marginados: Caster y Ryuosnouke.

Traducción y espacio agujereado:

Sin duda el cambio de medio provoca una transformación enorme en el contenido. La adaptación de novelas visuales al anime, por ejemplo, es bastante complicada y la mayor parte del tiempo no resulta lo que se esperaba. Lo mismo sucede si se trata de un videojuego o un libro adaptados a un medio como el cine o la televisión: parte de su contenido se pierde o gana posibilidades con las que no contaba la narración o la imagen. Así como una descripción mimética de un objeto, por medio de palabras, no puede sino representar ese objeto sin necesariamente captar toda su infinidad de detalles, añadiendo y quitando, creando y pegando algo diferente, de ese mismo modo la imagen no necesita de las construcciones versificadas de un poema para constituirse en su especificidad. El continente cambia el contenido. Cada medio de expresión tiene sus propias reglas de construcción que lo diferencian de otra clase, así como las palabras no dicen las cosas: del mismo modo, las imágenes no representan la belleza de la prosa. Hay traducción de un medio a otro, aunque cada uno pasa por los distintos dispositivos y modos de composición propios del medio al cual se traduce. A eso hay que sumarle las intensiones de los autores, sus interpretaciones de una escena, de una forma determinada de abordar un argumento. Todas esas rejillas modifican lo que se lee, ve o escucha. No podemos obviar eso. En cada uno de estos modos de expresión se da una contaminación de la acción, de los gestos, de la presentación y representación que altera la especificidad de la escena. En Fate/Zero se manifiesta en la reescritura de los diálogos de los personajes, principalmente en sus monólogos internos – que en la novela ligera abundan – pero aquí son casi inexistentes. Esto provoca dos cosas: a) ciertos personajes quedan casi por fuera de la trama. En el caso de Caster y Ryuunosuke es más que patente, pues gran parte de su descripción psicológica ha sido suprimida, al igual que sus antecedentes. b) Ciertas escenas con contenidos fuertes y violentos son cambiadas. Los crímenes de ambos han quedado censurados, después de todo no es contenido apropiado para transmitir por televisión. Debido a esto, ambos personajes carecen de desarrollo. El artista contemporáneo más sanguinario y el caballero caído en desgracia han sido dejados de lado. Sin embargo no explicamos nada. Entre las figuras todopoderosas de la luz y los deformes engendros de las tinieblas podemos decir que se alza un “tercer ser,” un camino distinto que actúa como vaso comunicante entre ambos lados: el brujo no se clasifica ni entre los héroes de la luz ni entre los demonios oscuros. A la vez temido y respetado, su naturaleza es hibrida, no impura, sirviendo a ambos lados. Comete crímenes espantosos y al mismo tiempo parece libre de toda culpa, más perseguido y victima de las circunstancias que propiamente malvado. Su historia es la contracara de la luz de la nobleza, son los anti-héroes de los rincones más lejanos y apartados, ocultos en catacumbas, desagües, castillos, las moradas de los brujos son semi-subterráneas o subterráneas, agujerean el espacio, son topos antes que leones o bestias aladas que recorren las llanuras y la superficie del globo terráqueo. Si podemos decir que héroes como Rider, Saber y Lancer viven en un régimen diurno de las hazañas épicas, Caster por el contrario existe en un régimen nocturno del sadismo, describiendo, en esa curva invertida, la erótica del crimen abominable. Ante la violencia caballeresca y polémica de los héroes diurnos, se manifiesta una violencia innecesaria y placentera del criminal sin remordimiento que se mueve en un contrasentido, de caída y desplome, de abyección y hundimiento. Frente a la represión del lado oscuro de los héroes diurnos que limpian el cosmos, devolviéndole su equilibrio, el mal que ejercen el barón y su pupilo parece casi necesario, una especie de afrenta que permite la puesta en ejecución de su contraparte luminosa. Gilles de Rais balbucea incoherencias, habla de “ondear la bandera de la salvación”, de inmolarse en nombre de un bien mayor: “ ¡Soy el líder! ¡Soy el comandante! Los resentidos, los oprimidos, seguramente han de alcanzar a Dios. ¡Oh Señor de los Cielos! ¡Acepto mi condena y ofrezco mi cuerpo!” (Fate/Zero, Vol. III, Acto X, Primera parte). Se podría decir que Saber, Rider y Lancer habitan un espacio liso, de vagabundeo y guerra frontal, de nomadismo y viaje de conquista. El brujo desarrolla su vivencia en un espacio diferente. El hechicero parece ejercer una especie de vacío, que tuerce las leyes del universo y hace huecos: Caster invoca criaturas alienígenas y retorcidas extraídas de la mitología lovecraftiana, haciendo que una dimensión se conecte con otra y experimente los horrores de un universo alterno. Al igual que los túneles que componen su guarida, su poder crea un espacio agujereado que permite el paso de un lugar a otro, creador de conexiones y puentes espirituales. Por eso sus armas no son espadas, lanzas, dagas o cualquier objeto cortopunzante, sino el conocimiento, libros malignos, hornos de prana inmensos que hacen posible lo sobrenatural, ese objeto misterioso será el blanco de los ataques de sus adversarios, pues sus secretos contienen las razones de su fuerza. Aquí se plantea el verdadero problema: el brujo se encuentra en una posición mixta que lo acerca a los dioses y lo conecta a los demonios. Normalmente estos últimos se encuentran bajo su control, permitiéndole realizar proezas lejos del común de los mortales. Pervertido por sus criaturas infrahumanas, el brujo se lanza en una guerra contra el cielo, convirtiéndose en el antagonista por excelencia de Dios, a la cabeza de un ejército de deformes condenados, desafía la estabilidad de la existencia.

¡Oh! ¡Tú, Dios orgulloso! ¡Oh! ¡Tú, Dios cruel! ¡Te bajaremos de tu trono celeste! ¡Oh, cordero amado por Dios! ¡Oh, humanos que siguen a Dios! En este momento los desprecio, ¡insulto lo que hay en sus corazones! Iremos sobre las risas rebeldes, a los lamentos y gritos de los hijos de Dios, y… ¡ tocaremos las puertas del cielo! (Fate/Zero, Vol. III, Acto X, Primera parte).

Él será, al mismo tiempo, despreciado y perdonado por sus pecados, especie de chivo expiatorio delirante y esquizofrénico. Es bueno darles un rostro a esos seres perversos, unos rostros decrépitos con sonrisas espantosas y ojos salidos de sus órbitas. La belleza de Saber solamente encuentra su rival en la monstruosidad de “Barba Azul”. Moviéndose en dos direcciones opuestas convergen en algún momento y lugar.

Historia de un demente:

“Yo soy una de esas personas para quienes todo lo que está relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo. (…) Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla

Gilles de Rais, Fragmento de su declaración en su juicio.

En un bosque lejano, en las profundidades de Bretaña, en el noroccidente de Francia, un niño observaba conmovido una escena increíblemente bella. Había comenzado a florecer una especie rara de orquídeas silvestres que pocas veces pueden verse en la cotidianidad de la vida decente. Jamás había visto algo tan hermoso y exquisito, cuando fuera mayor gastaría su fortuna, la más grande de Francia, en volver a reproducir ese deleite estético que lo embriagó durante tanto tiempo. Una belleza más allá de la belleza, una verdad más allá de la verdad. Ese niño entró en éxtasis y encontró su camino en la vida. Este evento lo marcaría por siempre. Se convertiría en el héroe de su nación y todos lo envidiarían. Esas flores comenzaron a marchitarse pronto bajo el calor del sol. La flor duró unos instantes antes de morir, esa fuente carmesí, roja por su contenido de hierro se vertió en el suelo; de ese arroyo salieron vísceras de un color misterioso. Su padre murió en agonía. Después de una sesión de caza fallida, el noble caballero se desangraba impotente. Ese niño, Gilles, quedó maravillado. Posteriormente lucharía con un amigo usando espadas de verdad, le cortaría el cuello y observaría como lentamente se extinguía la llama en sus ojos mientras le suplicaba ayuda. Su abuelo lo estimaba mucho y siempre veló por el pequeño después de la muerte de sus padres. Le enseño a ser vanidoso, soberbio, a no tener escrúpulos, a conseguir lo que quería por cualquier medio necesario. Su madre murió al poco tiempo de su padre, consumida por una enfermedad. Gilles era muy bueno, aprendió a hablar latín rápidamente, un día leyó una historia: Los doce césares de Suetonio: se interesó por las vidas de Nerón, Calígula y Tiberio, este último conocido por sus pedofilia y sus orgías. Quedó fascinado por la forma en que los emperadores romanos hacían lo que querían sin rendir cuentas a nadie.  Un día, sediento de sangre, se enlistó en el ejército del duque de Bretaña. Ganó la reputación de ser un berserker en batalla, poseído por demonios y abalanzándose sobre sus enemigos sin piedad, cortaba sus miembros, pieles y huesos. Los soldados seguían a este poderoso guerrero. Pero Gilles quería más, fue a la corte del Delfín, el futuro rey de Francia: en ese lugar, conoció a alguien muy especial. Al barón nunca le gustaron las mujeres, prefería la compañía masculina, amaba a los hombres. Sin embargo, en Chinon, ese hombre se encontró con una mujer, la mujer más hermosa y pura del mundo. Una campesina que había sido enviada por Dios para salvar a un reino moribundo, consumido por cien años de guerra. Ella lo cautivó y juró que la protegería aunque le costara la vida. Él la siguió a todas partes y lograron grandes victorias, ella era la elegida de Dios y Dios la bendecía. Gilles era muy religioso, a pesar de estar podrido hasta los cimientos, siempre buscó la salvación que este mundo no podía darle. Era impulsivo, indecente, maníaco, sus acciones contradecían su exacerbada fe cristiana. Al encontrar a la doncella de Orléans, su mundo se llenó de gozó, y por primera vez fue feliz. Mas La Pucelle fue traicionada por el Delfín, por los siervos de Dios, por la Iglesia, fue quemada en una hoguera acusada de brujería. ¿Por qué la más pura de las doncellas sufrió ese destino atroz? Intentó salvarla, no obstante, no llegó a tiempo. Se encerró en su castillo. Dilapidó sus enormes riquezas en banquetes, pinturas, música, obras teatrales. Disfrutó de todos los placeres de la vida. Se quedó sin fondos debido a sus constantes gastos y empezó a reunir a su alrededor brujas, alquimistas, adoradores del diablo. Entre ellos al clérigo versado en invocaciones demoníacas François Prelati: entre los manuscritos que llevaba había un libro forrado en piel humana, una traducción al italiano de un texto perteneciente a una colección perdida proveniente de una ciudad que se había hundido en espiral, el texto podía convocar una raza de demonios viscosos que requerían victimas humanas, un gran regalo proveniente de su maestro y amigo. Se interesó por las artes oscuras con la intensión de conseguir riquezas. Comenzó a secuestrar niños de ambos sexos; les ofrecía puestos lucrativos a los hijos de los campesinos que, encantados, acudían a su palacio. Allí los llevaba a sótanos plagados de ratas e interpretaba rituales sanguinarios en sus jóvenes victimas. Las cercenaba y las violaba, no había placer más grande en el mundo. Obscenidad tras obscenidad, nada lo detenía. Mató a cientos, tal vez miles. Mientras más practicaba estas horribles orgías, el rostro del barón comenzó a cambiar y a reorganizarse, se convirtió en una criatura de la noche. Sus glóbulos oculares saltaron de sus órbitas y su frente se abultó, perdió sus cejas y su vello facial, su cabello se volvió gris y su nariz se hundió, su espalda se encorvó, sus uñas se afilaron tomando el aspecto de garras, sus mejillas se tornaron grasientas. De repente, se miró al espejo y parecía una lechuza o un espanto nocturno. La locura se apodero de su ya débil mente, quebrándola y lanzándolo a las tenebrosas cavernas de la psique humana.

Al terminar sus actos nefastos, después de una noche de blasfemias, salía al amanecer de sus mazmorras malditas y caminaba por las calles de los pequeños pueblos de su castillo, mirando al cielo y suplicando perdón. El rey de Francia se quedó sin fondos para continuar su guerra en contra de los ingleses, necesitaba dinero constante y sonante para sus arcas. Conocedor de la reputación de Gilles, decidió enjuiciarlo para apoderarse de su fortuna. Fue capturado por los esbirros reales y llevado a juicio. De  repente se conocieron todos sus actos impúdicos. El caballero y antiguo héroe dijo que los placeres cotidianos le parecían aburridos, creía en el infierno antes que en el cielo. Le encantaba el Apocalipsis y lo leía a diario. Sentía que la tierra era “como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí.” Esas eran sus esquizofrénicas palabras. “Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos”, contestaba (Gilles de Rais, Fragmento de su declaración en su juicio). El día de su ejecución fue arrastrado al patíbulo mientras maldecía a los insensatos que lo ejecutaban. En ese lugar, en el momento de su muerte vio una luz cegadora que lo iluminó por completo. Esta luz la había perseguido siempre. La luz que Juana le enseñó una vez.

Incluso ahora… cuando había caído al nivel de los demonios y bestias, y hecho todo lo malvado que alguien podía posiblemente hacer, las memorias de aquel día no se desvanecieron para nada…Una lagrima cruzó su mejilla. Gilles de Rais se sintió un tanto perdido… ¿En qué falló? (Fate/Zero, Vol. III, Acto X, Tercera parte).

Su vida terminó envuelta en la salvación.

Historia de un artista:

“Solo una pequeña cantidad de personas pueden comprender lo bello y lo armonioso. El resto, la gentuza, reaccionan con una ira bestial cuando ven una obra de arte sagrada… Hay que saber que nuestras creaciones serán destruidas muy seguido… por eso no podemos encariñarnos con nuestras obras de arte… Por eso, como creadores, hay que tener alegría en el acto de crear

Caster, Fate/Zero, Vol. III, Acto IX, Primera parte.

En las negras entrañas de las tuberías subterráneas de una ciudad se puede encontrar un verdadero espacio para el horror y la fobia. Los espacios limpios y ordenados de la superficie encuentran su espejo deformado en los abismos de lo indecible de lo profundo de la tierra. La civilización, en cierto sentido, no es más que “la cloaca máxima” donde se encuentran todos los desechos por imaginar, es precisamente productora y creadora de elementos contaminantes orgánicos y artificiales: químicos, heces, vapores, cadáveres…. La cultura se funda en la eliminación  visual y odorífera de los detritos corporales, de las impurezas de todo orden. Debajo, en las alcantarillas, se pueden ver esas excreciones interminables que nacen de la vida y por eso conforman el mundo al revés de lo maldito y caído. En una de esas alcantarillas, en una especie de tanque de agua abandonado, un caminante se encontró con un taller de creación:

“Habían muebles, habían ropas también, instrumentos musicales utensilios… Varios objetos cuyos usos no entendían muy bien, serían simples dibujos o trabajos de arte. El entusiasmo de su creador consagrándose por completo en diseñarlos diligentemente, y su dispendioso sentido de diversión podía ser percibido” (Fate/ZeroVol. II, Acto VIII, Tercera parte).

Ese era el lugar de creaciones artísticas más inverosímiles que Waver alguna vez vio. De repente, sus fuerzas lo abandonaron y cayó de rodillas al suelo, mientras el contenido de su estómago salió de su boca de un golpe. Había que darle méritos al artista, trabajaba con un material bastante difícil e intentaba deformar un conjunto bien estructurado para darle nuevos usos. Este artista trabajaba con carne humana, le encantaban los niños y las mujeres: una vez intentó hacer una lámpara de piel humana y un órgano de intestinos, no obstante, no consiguió su objetivo. En realidad no era muy habilidoso y le faltaba maestría. Aún así, ponía todo su empeño en alcanzar sus metas. Le preguntaron por su fuente de inspiración: estaba obsesionado con la muerte. Las películas de horror, que tanto escandalizan al público y los asesinatos sin sentido de las noticias no eran suficientes. La gente culpa a la televisión de destruir a la juventud, mas Uryuu decía que si las películas y programas fueran más reales, entonces no se hubiera optado por esta profesión. “De cualquier manera, ‘la muerte’ no es solamente… algo que puedas experimentar mientras estés vivo. Por lo tanto, es imposible entender su verdadero significado. Eso es porque los humanos solo pueden preguntarse por la esencia de la muerte observando la muerte de otras personas, y haciendo una experiencia virtual” (Fate/Zero, Vol. I, Acto II, Primera parte). El mundo contemporáneo no podía darle satisfacción al artista, había muy poco contacto con la realidad. Por esa razón decidió experimentar por sí mismo ese significado y su primera obra fue su hermana, que ocultó en la bodega de su casa. Uryuu pasó cinco años perfeccionando su trabajo, sus poses, su atuendo y estilo. “Una vez vio a un leopardo en un programa de animales, y quedó encantado por su elegancia. Sintió una conexión con el brillante ‘modus operandi’ de la cacería. El leopardo era la bestia con una forma genial de vida que se convirtió en su modelo, literalmente” (Fate/Zero, Vol. I, Acto II, Primera parte). Desde entonces intentaba llevar algún dije o ropa de su amada fiera: sombreros, zapatos, calzoncillos, llaveros, etc. En esto se podría resumir ese estilo que buscaba, ese incansable afán de experimentar y crear: en “ser genial”, por supuesto, lo que significaba tener un poder, un estilo propios. Eso implicaba una cosa: al tener un estilo uno no va por allí realizando actos genocidas. “Después de todo, la masacre en masa no era del gusto de Ryuunosuke. Lo máximo era el arte de matar, no ser una máquina de matar. Apilar cadáveres hasta formar una montaña… no era muy diferente a una guerra o un desastre natural” (Fate/Zero, Vol. II, Acto V, Primera parte), eso significaba no tener gusto, hay que perfeccionar la obra de arte, trabajarla con cariño y cuidado, hasta que se esté satisfecho con ella, de lo contrario, simplemente un cartucho de dinamita haría el mismo trabajo. Pero entonces, ¿por qué tanto esfuerzo? El asesino serial respondió: “Siempre lo he esperado, lo he deseado. Qué un día pudiera ver algo extraordinario. Es por eso que siempre hice lo anormal, buscando cosas nuevas cada día, deambulando en frenesí” (Fate/Zero, Vol. III, Acto X, Tercera parte). Odiaba el sentido común y siempre lo odió. Esto explica su entusiasmo cuando encontró a alguien que lo entendía: el día en que realizó esa invocación satánica fue el más cool de todos. El psicótico creía en Dios, creía en su Creación, porque para él ese ser divino era el más grande artista que haya existido. Por eso bailaba de alegría, danzando mientras enseñaba su doctrina. El creador debía sentir un entusiasmo muy grande por su obra maestra.

“Alguien debe estar escribiendo esto, el guion del mundo. Alguien debe estar escribiendo una larga novela… y tal vez, el autor es lo que llamamos Dios… Es un amor de lo más profundo de su corazón. Un Dios que es capaz de escribir el guion de este mundo para siglos y siglos sin parar debe amar mucho a sus personajes… Es tocado por el amor y la valentía en su obra, derramando lágrimas por los pasajes tristes, y también sorprendido y aterrado por los horrores y la desesperación” (Fate/Zero, Vol. III, Acto IX, Primera parte).

Qué bello es el mundo, qué bello es el arte.

3 comentarios

  1. Kei

    Aquí de verdad te luciste , realmente tu forma de redactar y describir a estos personajes esta genial recién que tengo mas tiempo disponible aprovecho para leer completas y mas detalladas tus reseñas acerca de los personajes de fate/zero.

    Ryunosuke a pesar de ser tan malvado y cruel realmente hizo un gran papel como villano esa manera de ver su arte y la forma con la que lo crea además de ver como el disfruta de las cosas que hace y sin olvidar su discurso sobre sus creencias y la forma de ver a Dios con eso lo hizo mi master favorito de todos aunque no tuvo tanto protagonismo incluso es el primero en caer pero lo ironico es que tuvo un final feliz al igual que Caster eso de verdad no me lo esperaba y si la verdad hubo mucha censura en el anime y dejan vacios a estos personajes pero lo bueno es que para eso esta el manga que hasta ahora Shinjiro esta haciendo un excelente trabajo incluso me puede llegar a gustar un poco mas que el anime.

    15 febrero 2013 en 23:20

  2. Citlalli Contreras

    ¡Magnifico! Me encanta tus reseñas, es exactamente lo que busco, un análisis de personajes, de historia, no nada mas un numero de puntacion. Excelente redacción. ¡Ojala vuelvas pronto! :3

    3 enero 2015 en 21:25

    • Hola, no creo que vuelva. Yo simplemente colaboraba con el fundador de este blog, el cual cerro, al parecer, permanentemente el lugar, aunque ahora esta trabajando en un nuevo proyecto él solo. Muchas gracias por tus reseñas, aunque las haya escrito hace mucho tiempo, están entre las mejores que he hecho.

      4 enero 2015 en 11:44

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