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Bakuman II 7-8: Solidaridad de colegas

El sindicato no acepta su propuesta

El grave estado de salud de Mashiro llevó al editor general a tomar la difícil decisión de cesar el manga Detective trap, mientras se recupera y se gradúa de la escuela, pero la terquedad del mangaka lo empuja a luchar contra este mandato, sumándose sus demás colegas para presentar sus reclamos. Por desgracia, se evidencia que la Shounen Jump no es una organización democrática, ya que está estructurada de forma altamente jerárquica: no obstante, siempre va a haber formas en que los integrantes más débiles puedan imponer sus ideas frente a un superior. La cercanía de los demás mangakas y su amor por el manga los lleva a apoyar al dúo de Ashirogi-muto para que puedan continuar con su trabajo.

El hiato es grave para cualquier tipo de obra serializada, ya que la pérdida de continuidad provoca que los seguidores pierdan el interés que tenían por la historia. Recuperarlo se convierte en una tarea muy complicada, más aun en un medio tan competitivo como el manga. Esto justificaría la intención de Mashiro por proseguir con la publicación, incluso a costa de su salud. Los demás mangaka se integran a la protesta, aunque como una iniciativa que los implicaba a ellos solamente, debido a que Mashiro actúa solo, para lo cual, practican una de las doctrinas del pacifismo: la no cooperación. Aunque en cuestión de decisiones son la escala más baja dentro de la revista, en la creación de contenido son lo más importante, por eso, si no cooperan, la revista carece de contenido y pierde valor. Esta acción grupal es muy efectiva, aunque no la aprovechan al máximo, debido a que, a la mínima negociación deciden suspender la huelga. En ese momento, sin ninguna presión, los jefes optan por no escuchar a este grupo de disidentes, y en consecuencia, perdieron una semana de trabajo (siendo Hiramaru el único contento) y no consiguieron absolutamente nada. Además, como esperaban, Mashiro rechazó este plan. Por culpa de su individualismo, no es capaz de concebir los beneficios que podrían alcanzarse con esta acción colectiva. El grupo de colegas es bastante solidario, aunque todos compiten en la revista, pero les gusta que esta competencia se realice en igualdad de condiciones. Esto significa permitir que sus mangas rivalicen entre ellos: es una forma bastante justa y sincera de competir. Por otro lado, Mashiro está empecinado en ignorar su estado de salud y seguir trabajando. Quizás el ritmo disminuya por obvias razones, pero la calidad mejora, aunque por motivos que parecen tontos. Esta circunstancia traerá como corolario una pequeña tregua entre él y Azuki, pudiendo conversar cara a cara, sin promesas que pueden durar años en concretarse, permitiendo tener una novia que lo apoya y espera que se mejore, además de darle fuerza para que se recupere.

La importancia del tiempo es algo que hoy en día esta desenfocado. Mashiro y Takagi son menores de edad, recién están empezando a desarrollarse en el campo laboral, por lo tanto, aun tienen mucho tiempo para desarrollar sus habilidades. Después de haber estado en paro por más de cinco meses como parte del movimiento estudiantil en Chile y ver que muchos chicos de secundaria perdieron el año, esta coyuntura me llevó a cuestionar el valor que se le da al tiempo. Probablemente el tiempo en sí sea valioso, pero lo que le da valor es la forma de ocuparlo: si es capaz de hacernos crecer y comprender mejor el medio, también si nos lleva a experimentar nuevas emociones, porque aquí se dice que se aprendió mas fuera de la escuela que dentro de esta. A ello se debe el intento de Mashiro por acelerar el proceso para entrar a competir en esa selva del mundo editorial, aunque fuera contraproducente porque pudo utilizar su tiempo en conocer mejor el entorno del manga, a decantar el por qué de su éxito como mangaka, puesto que los capítulos anteriores nos mostraban a un Miura escéptico, que no comprendía las razones de su popularidad. Por lo tanto, prefería seguir corriendo a ciegas hasta conseguir un resultado. Aprovechar este espacio de reflexión pudo haberlo ayudado a pulir su trabajo y conseguir mejores resultados, incluso superar a Nizuma, pero prefirió insistir en actuar como venía haciéndolo, obstinándose en la lógica del causa-efecto. Tal vez esta rinda buenos resultados, pero no es el mejor escenario porque la persona finalmente no conoce las verdaderas raíces del éxito: así, va realizando cambios a medida que el medio externo le proporciona estímulos. Al final, este proceso lo conducirá al fracaso, pues, si existen cambios demasiado grandes, estos serían imposibles de sostener para el fino mecanismo de trabajo, lo que conllevaría al derrumbe completo.

Finalmente, Ashirogi-muto volverá a la revista gracias al esfuerzo sobrehumano de Mashiro, que concretó varios capítulos del manga. Logra alzarse con este triunfo en un ambiente bastante denso, debido a que el editor principal estaba casi convencido que no dejaría volver a publicar a estos dos hasta que se graduaran, pero la obstinación pudo más, aunque los esfuerzos de todos los demás autores fuera un aliciente para regresar tan pronto. La lucha de un hombre puede influir en los corazones: de esta manera, pudo dar vuelta un escenario tan adverso. Hasta la fecha, muchas cosas le han estado pasando la cuenta a esta pareja: son demasiado jóvenes, les falta mucha experiencia, aunque no han sido menospreciados, probablemente porque Nizuma les ha abierto el camino. Al ser el primero, con su talento y desenfado, pudo abrir este espacio a los muchachos, por lo cual Ashirogi-muto no tuvo que enfrentarse a estas dificultades y pudieron concentrarse solamente en volverse mejores, ya que si hubieran sido los primeros, todos los cuestionarían y estas críticas habrían calado profundo en ellos: son muy susceptibles, a diferencia de Nizuma, aunque los chicos mismos han destruido este paradigma. Cuando dijeron que no volverán a serializar a otros menores de edad, tomaron al suyo como caso. Este arco fue bastante fuerte, como había mencionado en la reseña anterior: llevar el trabajo a niveles que superan nuestras capacidades nos lleva a preguntarnos cuál es el límite del ser humano en su empeño por realizar un sueño. Eso que se puede llamar vocación es un anhelo que nos impulsa a actuar, y para convertirlo en realidad somos capaces de hacer de todo, solo para sentir esa satisfacción, ese sentimiento que nos urge para convencernos que vivimos una vida digna. Pero es difícil sentirse satisfecho. Muchas veces nos frustramos por no lograr esa emoción, sin embargo la frustración también forma parte del ciclo vital.

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