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Ben-to 9: La gran Kaichou

La fuerza más poderosa derrumba los mayores argumentos

El romance entre una fujoshi y una fangirl del yuri debería ser tan improbable como el cruce entre perros y gatos. Ambos grupos de aficionados comprenden y disfrutan las historias de romance entre personas del mismo género, pero unos rechazan lo que sus contrarios aprecian. Sin embargo, del mismo modo, ambos fandoms pueden unirse para enfrentar a un rival en común, obteniendo beneficios de esta alianza. La relación entre la fuyoshi Hana Oshiroi y la seitokaichou Ume Shiraume es, por un lado, ambigua. No dudamos de los sentimientos de Ume hacia la airhead, pero sí de la meganekko hacia la Dark Bishoujo, más aún cuando la chica de lentes se muestra abrumada por el contacto físico y no parece captar su verdadero significado, algo paradójico, pues una muchacha cuya mentalidad está plagada de dobles sentidos tendría que captar de inmediato esos sentimientos.

Ume ha ganado cierto desprecio y admiración incondicional de los fans. La razón para estos afectos contradictorios serían sus agresiones a Satou, pero también su actitud que podría interpretarse como dictatorial, aunque otros los consideren una señal de grandiosidad. Esta clase de oposición es frecuente en personajes que son agresivos hacia el protagonista, quien normalmente sería su interés romántico. No se aplica a Ume, ya que no es una potencial integrante del harén para Satou,  aún cuando satisfaga los caprichos masoquistas de parte del público. Desde mi punto de vista, el desprecio hacia la Presidenta no se justifica por completo, puesto que un personaje masculino puede llegar a causar mayores daños y no recibir el mismo grado de desprecio; además, la actitud de Shiraume, quien hace lo que le pega en gana, imponiendo sus deseos es una cualidad admirable. No encuentro mejor ejemplo que el popular Dr. House, un personaje que alcanza grandes extremos de nihilismo y despotismo, tanto que es complicado identificar cuando realmente se preocupa por alguien o algo le afecta. Shiraume no llega a este punto porque le gusta una persona y no necesita esconder sus sentimientos, aunque no consigue que Hana los capte. Habrá tenido incluso una aventura con Shaga, afectando emocionalmente a la rubia hasta el extremo de seguir llamándola con el honorífico -sama y esconderse de ella. Que Ume sea el personaje más fuerte de la serie deja pocas dudas. Es visible en su físico. Podría preguntarse por qué Satou no reacciona frente a ella, quizá no tuviera oportunidad al buscarle pelea, ya que ni siquiera logra esquivar sus golpes por la rapidez que le imprime. Además, según los criterios de la Kaichou, eso significaría que acepta su desafío por el amor de Hana. Desde una perspectiva más animal, podría suponerse que Satou no activa sus instintos de Lobo, de cazador. Ume es un león y subraya su autoridad cuando algún tema le concierne. Como buena Kaichou, debe solucionar los problemas que surgen entre colegios, que raramente llegan a sostener una atmósfera pacifica, mas bien, conviven en un ambiente áspero, conspirativo y de amenazas cordiales. Su encuentro con las gemelas se habría efectuado -oficialmente- para presentar sus disculpas por la indecente invasión de Satou, pero entrelíneas, se entiende que solamente era una excusa para concretar una artimaña mayúscula, pues las gemelas compiten contra los lobos y necesitan datos para realizar sus embestidas. En esas condiciones, Ume demuestra de nuevo su capacidad para intimidar inclusive a otras autoridades.

Aunque la Presidenta es capaz de obtener todo lo que desea, por ahora no conquistará a la única persona que podría curar su soledad, no porque rechace otras relaciones (en caso contrario, no podría oficiar como Kaichou porque está obligada a interactuar con una variedad de gente), sino que Hana apenas la considera una amiga, lo que demuestra cuán ineficiente es la meganekko para darse cuenta de las emociones de su inseparable compañera, tanto que reacciona abrumada cuando Ume se posiciona encima de ella y se sorprende por cómo la toca, pero no lo percibe como un acto erótico, pese a escribir sudoríficas novelas. Hana tiene dificultad para notarlo porque, en parte, es escasa de pensamiento y su genialidad suele dirigirse a encauzar sus estímulos fujoshi. Igualmente, cuando están a solas, Ume había sabido mantener su cordialidad sin sobresaltarse: no intenta besarla e incluso sus propósitos más carnales tienen un límite. De esta manera, las insinuaciones no se sienten como tales, por la sinceridad que cunde entre ambas. Siendo amigas desde la infancia, es probable que finjan para preservar un status quo de cierta inocencia pues estarían habituadas al contacto corporal: por ello, aunque Ume tenga segundas intenciones, estas nunca se materializan. El tipo de narración también constituye un freno, porque cualquier consolidación de índole sexual exigiría muchos cambios en una serie donde apenas hay chispazos de romance, pero que gira alrededor de la acción. Esta clase de episodios están hechos para darle un descanso verosímil a los personajes en su actividad como combatientes mientras los conocemos mejor en otros aspectos. Además, cuando dos personajes que conoces poco o mal como espectador se engarzan en una situación erótica es menos entretenido que cuando esto ocurre con figuras mejor conocidas, pues la sensación de intimidad es más intensa. La torpeza de Hana no se manifiesta solo frente a Ume sino en su relación con Satou: le cuesta darse cuenta de los líos en que se enredan por estar relacionados. Esta ocasión, Satou podría haber escapado de una nueva paliza cuando explicó su presencia en la revistas eróticas de Hana si no hubiera mencionado que aparece como personaje en la novelas de Oshirou, relatos que la meganekko esconde de Ume. Se puede suponer que introducir a Satou como personaje principal de sus historias calentonas dejaría entrever alguna atracción inconsciente, un rasgo semejante al discutido en torno de OreImo, acerca del reprimido complejo de hermano que tendría Kirino Kousaka, deseo que libera jugando eroge de temática siscon.

Faltaría comentar el segmento inicial de la pequeña Asebi y su peligroso obsequio a Satou apelando al tópico de la mala cocinera. En su caso, no obstante, la escena estuvo más elaborada y precisa que en otras situaciones del mismo tipo, donde normalmente la victima solo pone la comida en la boca desplomándose y dejando interrogantes acerca de cuán malo era el sabor del platillo. Satou lo supera describiendo las sensaciones gustativas, precisamente acompañado de música dramática. Ese día no debió salir de caza porque estaría recuperándose de un perjuicio más doloroso que una bofetada en la cara y con efectos más catastróficos en el órgano que motiva sus instintos de cacería. Es un detalle a tomar en cuenta: aunque estos episodios carecieron batallas por el bentou, estos eventos continúan ocurriendo fuera de camera mientras la serie opta por centrarse en otras circunstancias. Hasta una serie llena de furor guerrero debe poseer estas pausas para exponer otras facetas de los personajes y variar su contenido.

2 comentarios

  1. davidvfx

    Debo decir que NUNCA me esper este tipo de capitulo, y es que este ep remarca un tipo de personaje muyyyy raro en un harem, Ume Shiraumese me ha hecho lo mas original en esta temporada, y repito no por el tipo de peronaje si no en lujar y tipo de serie donde la plantean…. ademas anime tipo harem, es cierto que tiene un aire pero apenas cumple los requisitos ya que a terminar la serie me sorprende que solo 2 chicas son las que estan interesadas en Satou: Shaga & Ume, y es por que la bruja esta enamorada del Wizard es mas que obio, y las gemelas, podrian formar parte del harem pero estan mas fijasdas en la bruja por una no definida actracion hasta ahorita.

    17 diciembre 2011 en 19:31

  2. rolo2k

    Yo también opino que Ume es quizá el personaje más pintoresco de esta serie, tanto por sus caracteristicas y principalmente por el hecho de no encajar dentro del modelo del harem ya que no manifiesta ningún interés por Satou y por el contrario lo ve como rival amoroso; por otro lado el hecho de que pese a su potencial se mantenga ajena a la temática de las batallas por el ben-to da una imagen de su superioridad.
    Muy buena reseña, es una pena que debido a la coyuntura sufrida por el blog no hayas podido reseñar el arco de Gabriel Ranchet ni el picaresco epiosodio de la batalla en la piscina que también me parecieron muy interesantes.

    17 diciembre 2011 en 21:47

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