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Bakuman II 4: Una industria muy feroz

Trama o popularidad, escoge

La competencia es feroz. La bestia negra de la cancelación le respira en la oreja al dúo Ashirogi-muto. La desesperación de perder esta ansiada oportunidad los lleva a actuar sin un rumbo fijo. Además, a esta crisis se suma la inexperiencia del editor que termina por sumirlos más en sus dudas. Es el período más importante de la publicación: ellos no pueden fallar, pues habiendo superado esta primera etapa fundamental, el manga va consolidándose, además que sacar de tirada una serie que lleva cierto tiempo es bastante difícil, lleva mucho tiempo. Sin embargo, tratándose de su primera vez, los chicos no saben cómo manejar este tránsito. Hattori debe estar preocupado por sus antiguos pupilos, ya que tomaba el trabajo de los muchachos como el suyo propio. Debe dolerle enterarse que este proyecto se está desmoronando.

 

El mundo donde se desenvuelve el mangaka es despiadado, pues tiene que luchar constantemente contra el fantasma de la cancelación. Las épocas de crisis son recurrentes en estos escenarios: son demasiadas las variables que debe maniobrar para granjearse la popularidad entre los lectores y algunas escapan a su control. Por ello, debe preguntarse siempre qué pasos deberá seguir: si no eres un Nizuma, capaz de crear cualquier manga sin pensar en alcanzar la aceptación masiva, el mangaka apostador debe considerar el comportamiento fluctuante de la industria, porque es allí donde se proporciona una de las herramientas que utiliza para lograr sus cometidos: los esperados rankings, que posicionan sus obras dentro de la revista (básicamente la popularidad del capítulo respecto de otros). Esto le sirve para medir el impacto sobre el público. Bajo este prisma, el mangaka debe actuar de forma algo populista, meditando en la manera cómo sus consumidores recibirían cierta clase de obras, trabajando su serie para que sea agradable a la mayoría. Para ello, le echará mano a los recursos más utilizados y que garantizan estos resultados (fanservice, aligerar la historia, dar más espacio a los personajes populares). Con estas modificaciones sería capaz de lograr victorias a corto plazo, pero la guerra se perderá por desgaste. Esta situación ocurrirá cuando el mangaka no sea capaz de satisfacer las crecientes expectativas respecto del manga. Le podría suceder lo mismo que a To LOVEru, que fue perdiendo esta batalla a largo plazo, debilitando el trabajo desarrollado en el manga y llevando como resultado la cancelación de la serie. Es probable que debido a estas complicaciones, antaño las editoriales no les mostraban el resultado de las encuestas a los mangaka: si conocían estos datos, se corría el riesgo de buscar la forma más sencilla de volverse populares dejando de lado mejorar la calidad del manga. Pero en algún momento, el paradigma de trabajo cambió, al llevársele a un plano más mercantil. Como consecuencia, los mangaka fueron presionados a vender más. Quizá antes, el apego hacia la historia por parte del autor era mayor: se esforzaba por contar un relato interesante al no tener otra influencia que su opinión sobre la obra en marcha.

Por cómo se había iniciado la relación entre Ashirogi-muto y Miura, se preveía el estallido de un inminente conflicto debido al choque de conceptos entre ambos actores. Mientras los jóvenes mangaka son bastante ambiciosos, también son muy metódicos y serios con su trabajo. Miura toma a la industria a la ligera. A veces, se trasluce que Mashiro tiene más experiencia en el rubro que el nuevo editor. Le falta un norte para cumplir esa función, lo que supondría un deterioro en su relación laboral. Aunque el optimismo que emana podría parecer positivo, este es en realidad un arma de doble filo, porque su exceso de confianza puede llevar a la soberbia y hundir el proyecto por falta de autocrítica al no contemplarse los problemas y debilidades existentes. Por estas razones, su obra corre el peligro de estar derrumbándose sin que los muchachos puedan darse cuenta. Esta interrogante calará hondo en ambos chicos, actuando con desesperación y cayendo directamente en los vicios del oficio, perdiendo el rumbo original de la trama y olvidando todo lo que habían aprendido con Hattori. Su antiguo editor veía con mucho temor y tristeza la falta de claridad con que los jóvenes se enfrentaban a esta circunstancia, acrecentando su frustración por no haber podido encargarse de ese proyecto, pues ese manga era tanto suyo como de los muchachos. Esta accidentada coyuntura se agravaba por el desconcierto público que mostraba Miura ante los demás editores, además de marcar una batalla ideológica del manga (de los puristas dela Jumpcontra los transgresores). Después de tantas series shounen en esta revista, este género se fue transformando en una especie de marca distintiva de la empresa. Todas las características que lo distinguen de otros tipos de manga son exigidos por su público para asegurar la popularidad de una obra. Con tal de solucionar estas complicaciones, debió realizarse un acto de introspección de parte de los actores involucrados. Mientras Miura intentaba encontrar la respuesta tras horas de pensar en el tema, Mashiro halla una solución a través de Nizuma: en realidad, no había problemas. Su manga necesitaba tiempo para desarrollarse. Apurar las cosas solamente haría perder el hilo de la historia, por lo tanto, era más importante ir puliendo su estilo.

 

Vemos a Hiramaru escapando de sus problemas. Muestra una falta de compromiso con su manga que causa enojo entre los demás, en especial los chicos que trabajan como asistentes de Nizuma, ya que envidian su posición porque ellos aún no tienen un manga propio. Que este tipo escape de sus obligaciones y considere la publicación una carga les hace cuestionar cómo un sujeto como este puede seguir dibujando manga y por qué se dedicó a ese oficio, ya que para entrar en el mundo del manga debe tener un gran amor por este arte, de donde brota la dedicación que le confieren. De todas maneras, no pasará mucho tiempo hasta que Nakai y Fukuda puedan debutar con un manga, fueron escogidos para la serialización. Esto carga con mayor presión a Ashirogi-muto, pues ellos constituyen su competencia más cercana debido a que pelearon hombro a hombro para ganar el torneo, además de haber mejorado la historia para ser escogidos en la siguiente tanda. Si ya estaban empatados durante el torneo, su mejora supondría un problema para los jóvenes, pues aunque hayan logrado encaminarse nuevamente, el futuro aún luce muy confuso habiendo tanta competencia. El aumento de la popularidad de las novelas ligeras con respecto al manga se puede justificar por los tiempos de intervalo de producción. El manga tiene tiempos de producción muy cortos, por lo cual debe estar constantemente midiendo su popularidad y modificándose para cumplir las expectativas, llegando incluso a rebajar su calidad, a diferencia de las novelas cuyo tiempo de espera es más amplio debido a la longitud del producto antes de salir al mercado. El escritor de light novels no tiene tanta presión comercial como el mangaka y por ello, la obligación de compaginar el éxito editorial y la calidad se torna una labor muy compleja para este último, una guerra constante hacia la conquista de los lectores.

Además de hacer reseñas en este blog, ahora soy locutor de la McRadio, mi programa se emite los lunes a las 5 de la tarde hora radial, por lo cual pido a los lectores que me apoyen en esta incursión. También estaré anunciando el blog desde el programa para hacerle publicidad.

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