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Ben-to 3: Lobos y perros de caza

¿Racismo in my Ben-to?

A pesar de que sean sus antecesores, algunos lobos fueron capturados por perros que, al convivir con seres humanos, habrían adquirido ventajas físicas y sociales para cazar en grupo de manera más efectiva. Parecería una pelea desigual: los lobos sabrían cómo defenderse al interior de sus jaurías, pero tratándose de un lobo solitario está demasiado libre a su suerte. De todas formas, cuando le falte la fuerza del equipo, compensará esa carencia con su ferocidad y mayores ímpetus de pelea. En los supermercados de Ben-to hay muchos animales luchando por el mismo alimento valiéndose de los recursos que disponen, algunos de formas más ingeniosas que otros, pero la elección de sus métodos dependerá del sabor de la victoria que desean disfrutar.

La serie establece una analogía entre sus personajes y ciertos animales. Podríamos extender esta comparación a figuras que todavía no reciben una calificación. En el club de Ben-to, obviamente, Sen y Satou serían lobos. Por su reputación, Yarizou sería una criatura de tierras heladas, mientras Satou de tierras más cálidas, además del lobo joven, entusiasta pero inexperto. Hana no podría ser un lobo, ya que realmente no ataca en combate, pero debido a su talla inferior y por cómo la acariciaba Ume durante la preview, podría equiparársele con un gato. Esto indica que el animal simbólico que sería adjudicado a la ahora Presidenta del Consejo Estudiantil es el león, puesto que ocupa todos los cargos de poder en el colegio y debido a la imponencia que transmite. Contra ella, un lobo novato como Satou no tiene oportunidad, pero sí podría confrontarla una veterana como Sen. Como sus objetivos difieren, no llegan a competir: la única razón que provocaría algún conflicto serían sus celos hacia Hana, pero habiendo aclarado sus dudas, la Presidenta debe concentrar su fuerza en consolidar el control sobre “su reinado”. Aunque su interés amoroso sea otra persona, esta condición no impide que protagonice escenas cómico-fanserviceras con Satou, pues, a pesar de no tener ninguna intención erótica al desnudarlo, la secuencia podría calificarse como calenturienta, tanto que el voyeurista Uchimoto le recomendó que disfrutara ese asalto porque en cualquier otra situación una chica no le quitaría la ropa a un chico para buscarle el celular y tal vez, si Satou no fuera tan casto, o Ume no lo intimidara, hubiese disfrutado ese acontecimiento, aunque suene masoquista.

Los animales sociales son los seres más exitosos de la naturaleza. Ningún ejemplo mejor que los propios humanos. Además, todo animal que se asoció con nuestra especie también llegó a evolucionar y obtener cierto grado de éxito. Los perros de caza son empleados hasta hoy en día para obtener alimento y, tiempo atrás, dependiendo de sus razas, podían atrapar animales enormes como osos o tigres. Estos caninos son representados por el club de Kendo y su estrategia es completamente válida y justa para los criterios en que esta batalla se desarrolla: del mismo modo como los equipos deportivos elaboran estrategias valiéndose de las debilidades de sus oponentes y los vacíos en las reglas de cada juego, los perros se aprovechan de una norma para adelantarse a otra y salir más beneficiados que los lobos solitarios, una situación por demás coherente en la naturaleza, donde el promedio de éxito de los cazadores sociales es superior al que podría alcanzar un individuo sin apoyo de sus semejantes. Sin embargo, en contra de este paradigma habría que considerar que estos animales sociales obedecen a determinada jerarquía establecida por los miembros mayores sobre los menores. Entre los humanos, no representa un problema y todos los perros salen beneficiados por igual. No significa que menosprecien la fuerza de nadie, ya que entrenan diariamente: únicamente utilizan su fuerza de forma mejor distribuida para contener a sus rivales como lo haría un luchador de sumo en lugar de aplicar golpes y arriesgarse a dañar sus manos que servirían mejor como sujetadores. Aunque Satou obtuvo alimento fácilmente y dio cierto descanso a su cuerpo, la comida no sabía igual, ya que no sintió que lo obtuvo por vencer a un rival poderoso, y para un lobo lo importante es esa sensación que otorga el sabor que tanto ansían. Quizá Hana no lo diferencia porque –al parecer- disfruta siempre y cuando cene acompañada, pero los bentos obtenidos por los perros de caza tienen su propio sabor que Sato no sabría disfrutar ya que pertenece a otra especie. No obstante, para los perros el sabor del bento es una recompensa simbólica del esfuerzo con que cada compañero luchó por el alimento del resto y viceversa (uno para todos y todos para uno). Para los perros, es el sabor más gratificante porque sella su unión. Si experimentaran la forma como Satou combate, tal vez no disfruten su comida, algo similar a la diferencia entre comer solo o comer en compañía. Esta idea de que los alimentos saben mejor dependiendo de las circunstancias puede ser adscrita a varios otros factores como cuando Satou comió el bocadillo que le diera su senpai y le supo delicioso porque una chica lo alimentó (ignorando el tópico del beso indirecto), y un largo etcétera. El sabor que aprecia Satou debe originarse en sus competencias de videojuegos con su prima Ayame Shaga, de quien hablaremos en próximas entradas.

Sin embargo, se puso en evidencia un problema constante en la serie: la conveniencia del guión para que Satou, como en la ocasión anterior, pudiese derrotar a peleadores más que experimentados y, para colmo, ahora es capaz de vencer a sujetos entrenados en un deporte intenso como el kendo. Dejando de lado sus caminatas hacia el supermercado y las peleas donde participa, no vemos a Satou practicar de ninguna forma y si profundizáramos más, los perros de caza deberían tener un espíritu de lucha más acentuado y controlado. Ese chispazo guerrero del protagonista es, de lejos, un aspecto fingido y teatral que no debería ser exagerado. Por otra parte, lo mismo ocurre en la faceta love-comedy o apenas amical, ya que Hana es bastante despistada: la meganekko pasa por alto que Ume siempre la aprecia y pasa por alto que Ume siempre la apreció y no encontró personas que la acepten recién ahora, con Satou y Yarizou. No obstante, es habitual que un relato haremesco tenga como requisito esta estructura tan conveniente.

3 comentarios

  1. Quiquedt

    Buena reseña. Es posible que satou en realidad resulte ser un genio en bruto, que solo necesitaba un poco de experiencia y la motivacion adecuada para mejorar de esa forma… Me baso en el logro del supermercado, ese bento elegido por el dios del supermercado, y tambien es probable que su cuerpo ya haya estado algo acostumbrado a recibir ataques(tal vez con su prima lo experimento en mas de una vez), solo eso.
    Esperare mas reseñas de esta entretenida serie, de trama muy particular (y no muy coherente que digamos xD), pero aun asi bastante entretenida y con frases bien shonen.

    2 noviembre 2011 en 18:42

  2. El uso constante de animales para la analogía de la persecución del alimento nutre la metáfora darwinista que fundamenta la serie al equiparar comida y un cierto erotismo de conquista sexual, pues son los animales exitosos en la consecución de alimento los que tienen más oportunidades no sólo de sobrevivir, sino de reproducirse, de ahí que este harem tenga algo más de “realista” que otros que he visto. Siempre hacen énfasis en lo salvaje e incontrolable, sobre todo cuando tocan esa música africana en ciertas escenas, donde Sato es golpeado por Ume. La ley de la selva. Me da risa que los pobres perros experimenten la marca del collar que llevan en sus cuellos, frente a un animal salvaje que no esta dispuesto a enjaularse.
    PST: Ume es fanática del yuri, desvistió a Shana como sí nada…

    2 noviembre 2011 en 19:03

  3. Sin duda la serie pinta muy interesante, en especial por las constantes metáforas y alusiones con la cultura tribal y la vida salvaje (yo también coincido en que la música africana usada para Ume resulta muy sugestiva), sin embargo es de lamentar la insistencia en forzar el argumento para dar má protagonismo al Satou, en especial su vocación de lobo solitario (lo cual hubiera sido mucho más creíble luego de un arduo entrenamiento, al estilo Rocky Balboa) pues la escena en la que detiene con una sola mano el feroz ataque del sensei del Kendo me pareció el colmo.
    Me parece un buen punto la introducción de la sensual prima de Satou como futura miembro del club.

    15 noviembre 2011 en 12:31

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