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Mawaru Penguindrum 13: Costosa medicina

Milagrosos frutos prohibidos

 

La diosa sacrifica a la oveja más preciada de Mary, no por misericordia ni piedad, sino para aplacar uno de sus caprichos más sádicos. Ahora encuentra que Mary puede sufrir mucho más, pero también, al percatarse que otra oveja está dispuesta a agravarse con ese dolor, su deleite aumenta, aun cuando este sentimiento alcance el mismo nivel de pesadumbre que Mary causó y conduzca a un juego de títeres eterno. El amor incondicional de esta nueva oveja es un regalo para la oveja más indefensa y, al mismo tiempo, su mayor tragedia, pues mientras la protectora lucha por salvar a su amada, ignora el tormento que podría ocasionarle a su amada por asumir esas consecuencias. Sin embargo, habremos de esperar que esta oveja defensora no será tan sumisa ante los deseos de la cruel diosa y la hará pagar por someterlos a su torcida visión de justicia, aunque deba librar una batalla imposible.

 

¿Cuándo terminará esta búsqueda frustrada por el Penguindrum? Es lo primero que pienso cuando observo que los esfuerzos de nuestros hermanos no han rendido los frutos que deseaban, porque a pesar de concederles ciertas alegrías, por ejemplo, obtener una nueva amiga como Ringo, estas vinieron de la mano de descubrimientos trágicos. Los Takakura y la estudiante acosadora defienden creencias opuestas acerca del destino. La muchacha acepta cada eventualidad porque cree que todo tiene un motivo, no importa cuán cruel sea, manteniendo esa convicción cuando asume que tenía el destino equivocado. Para mi definitivo alivio, Ringo no culpa de nada a los hermanos Takakura por las tragedias que experimentaron porque las secuelas no fueron unilaterales y hasta los culpables que lograron escapar por años acabaron perdiendo el combate contra la justicia y encima perdieron a su familia sin tener la posibilidad de justificarse frente a sus hijos. Bajo estas circunstancias, no podrán cambiar la manera de cómo serán juzgados a partir de aquel momento, pero no dejarían ese privilegio a terceros. Tabuki no siente deseos de venganza hacia ellos porque existen tantos sentimientos entreverados que desvelarlos es confuso. Pasado el tiempo, ahora piensa diferente. Ha descubierto muchas cosas y el resultado de tomar represalias directamente sería demasiado duro de sobrellevar. ¿Cómo se dirigiría a sus alumnos después de cobrar venganza? Incluso la justicia, irónicamente, conllevaría el dolor, aun siguiendo el código penal, aunque me ahorraré discusiones acerca de la sentencia capital. Es subjetivo pero noto que, liberada de su proyecto, Ringo se veía mucho más ligera de ánimos y por tanto más guapa, su sonrisa lucía más natural por no estar abrumada por ninguna presión ni delirios, compartiendo la reciente felicidad de su familia.

 

El castigo de la diosa pudo haber empezado antes de tomar la vida de Himari, primeramente, separando a la familia de forma cruel, porque pese a que Kenzan y Chiemi fueron responsables de una gran tragedia, no sería justo, sino bastante simplista calificarlos por completo como malas personas. Maldad y bondad no se excluyen mutuamente en una persona, ya que ambas actitudes pueden manifestarse por separado en distintas circunstancias. En su función de padres no solo lo comprobaríamos cuando Kenzan corre bajo una tormenta para llevar a Himari al hospital o cuando Chiemi no culpa a su hija por su cicatriz. Esa bondad también se manifestaría de una forma retorcida para nosotros, aunque coherente con el grupo que lideraban, en su intención de brindarle paz al mundo. No serían los primeros en considerar que lo lograrían mediante la muerte. Esos principios en que se basaban no deben haber sobrevivido al contemplar los daños causados. Siendo niños, los hermanos descubrieron que no siempre se conoce bien a nuestros seres queridos, una revelación inevitable en nuestras vidas, aunque para la mayoría se limite a detalles menores (ocasionalmente habremos tenido manchones profundos en nuestro historial). Para los muchachos, sus padres siempre fueron héroes en los peores momentos que compartieron, preservando la unidad familiar, revalorando la cena juntos, remarcando que se trata de un momento en familia. Por otro lado, que ocultaran su pasado a sus hijos fue también una forma de ahorrarles el sufrimiento, preservando la esperanza de que quizá podrían escapar a las secuelas de sus actos hasta que sus hijos fueran capaces de soportarlos o tal vez para siempre. Los sentimientos de culpa serían el mayor castigo que los acompañaría. Sin embargo, la diosa es caprichosa y cuando más grande es el alboroto o la confusión que provoca, obtendrá más satisfacción. Enfilándose sobre Himari como su víctima preferida, la diosa probablemente la salvó de conocer la verdad sobre sus padres: los flashback se cuidaron de aparentarlo. Al final, sus hermanos debían tener algún motivo para mantener a su familia y, en especial, a su integrante más inocente.

En sentido argumental, no sería conveniente resucitar tantas veces a un personaje porque se pierde el impacto, pero esta ocasión, la vuelta a la vida fue un aporte del elegante Watase, acompañado por los conejos negros que engañaron a Mary, como si formaran parte de la misma trama de embaucadores, a pesar de la honestidad del bishounen cuando advierte acerca del precio de traer a Himari de regreso. Sin embargo, se aprovecha de la ingenuidad de Kanba en ese momento sin especificarle nada, porque un ser luminoso como Watase no necesitaría dinero, un sentimiento no podría comprarse con riquezas. El amor de una persona que observa lo mismo que uno, que extrae la soledad de tu existencia, brinda una respuesta imposible de alcanzar siquiera con los mayores tesoros del mundo: ¿el destino rige realmente el universo o solo cuentan nuestras decisiones en conjunción con el azar? Las manzanas simbolizan la pasión y también el fruto prohibido, por lo cual, la medicina de Watase tendría como significado una pasión prohibida. Es presumible que Natsumi tuviera una razón similar para buscar el Penguindrum, pero que Watase induzca a dos personas con motivos idénticos pero con diferentes objetivos a participar en paralelo en esta búsqueda parecería indicar que desea contemplar un duelo entre el destino y el azar con sus respectivos campeones que se enfrentarían para demostrar su verdad, pero también para definir quién manifiesta el amor más profundo. Kanba sería nuestro favorito para vencer en esta batalla, ya que no vimos afecto más auténtico de parte de ninguna otra persona. Watase también podría mostrar un sentimiento semejante, como notamos de su plática con el sombrero, donde relata su historia. Logra comunicarse realmente con el objeto y mantiene una conversación fluida haciéndole preguntas y aceptando la misión que le otorga. A menos que el bishounen tenga una intención oculta, su amabilidad y sus palabras alentadoras impiden que transmita ningún tipo de antipatía. Una excepción como personaje, porque sus acciones no modifican las expectativas que tenemos sobre sus acciones en los próximos episodios.

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