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Ben-To 1: Pelea alimenticia

Son tantos fetiches en esta captura...

Los alimentos motivan las luchas más frecuentes y cruentas de la naturaleza. Las especies compiten por limitados recursos en una competencia que deriva en resultados fatales: elegir entre el hambre o la satisfacción sabiendo que otros pelearán por la misma presa y la supuesta víctima tampoco les permitirá convertirse en su futuro almuerzo. Los seres humanos participaban de esa batalla por la supervivencia, pero pudieron sustraerse de ella, primeramente, gracias al desarrollo de la agricultura y la ganadería, que desplazaron a la caza como medio para conseguir alimento. Ben-to retorna a las raíces de la cadena alimenticia: varias personas se involucran en una disputa por saciar su necesidad más básica, aunque estas urgencias son apenas la punta del iceberg, pues siendo estos nutrientes tan fáciles de encontrar y adquirir en cualquier ciudad, sus habitantes no necesitarían enfrascarse en un combate si no tuvieran otra razón.

 

“Se come para vivir, no se vive para comer”, reza el dictado que invita a moderar la voracidad humana antes que se convierta en gula. En estado natural, esta frase es inadecuada, porque preponderan otras reglas más simples. Es frecuente hallar especies animales que viven solamente para comer y reproducirse (o desaparecer), pero los humanos se apartaron de ese destino al evolucionar, aunque ello no niega que en ciertas regiones del mundo, la carrera contra el hambre todavía sigue siendo una guerra. Nuestro protagonista también atraviesa por malas condiciones nutricionales: cuenta con cierta comodidad pues el colegio le proporciona el desayuno, pero para su infortunio, sus padres son unos tacaños que le suministran lo mínimo para sobrevivir, sin contar sus habituales emergencias. Satou es el típico protagonista debilucho, de pensamiento corto que, por cuestiones del guión atrae la atención abundante del elenco femenino. Tengo recelos contra este patrón de personaje, sobre todo porque ocupan el espacio de quienes son las verdaderas protagonistas, las chicas, que acaban siendo deslucidas por culpa de un romance torpe y sin química. Por eso, apoyo las adaptaciones de historias como Koihime Musou o Tantei Opera Milky Holmes, que cuando pasaron al anime tacharon a los protagonistas masculinos de sus respectivas novelas visuales, construyendo un relato más interesante. La intención de utilizar un protagonista débil es que, a lo largo de la narración, se puede trazar su crecimiento y desarrollo mostrando cómo una persona ordinaria llega a tener momentos de heroicidad sin perder su rutina. Las series y películas gringas son más exitosas en este sentido debido a sus formatos, mientras que en anime el saldo suele ser más irregular porque se interponen otros aspectos como el fanservice y el romance. Como los supermercados venden comida más abundante y barata, son una excelente opción frente a las cafeterías escolares, donde las meriendas son más limitadas y –curiosamente- más costosas, a pesar de servir la misma porción. Las convenience stores son sitios donde alguien hambriento y con poco sueldo podría satisfacerse. La cultura nipona tiene el hábito de consumir los famosos bento que tantas veces hemos visto en las comedias románticas. Tal vez el equivalente latino sean las marmitas en platos de papel aluminio. La tentación es mayor cuando uno de estos manjares se ofrece con un precio irresistible, pero esta oferta no viene gratis (por más irónico que suene) y Satou descubre que esa vianda es un premio que debe conseguirse por los puños en una lucha que recordaría los inicios ancestrales de la humanidad, aunque en un campo de batalla más inusual y moderno. Es cierto que esta lucha por las rebajas puede observarse en menor medida en algunos locales en varios continentes, pero en este supermercado, se ha vuelto una tradición diaria que el dueño continúa promoviendo, por el momento, por motivos desconocidos.

 

 

 

La primera chica en hacer contacto con Satou es la introvertida Yarizou, cuyo alto nivel en batalla le ha valido el apodo de Bruja del Hielo, que aplica con exactitud a su personalidad y su cabello plateado. El conjunto fetichista se completa con su vestuario de pantyhoses negras y bike short, que dota a Yarizou de elegancia al andar. Además, se evitan las tomas más vulgares en sus movimientos, lo cual resulta en un fanservice más elaborado. Satou capta su interés porque se trata de un perdedor involucrado en un asunto que no será capaz de sobrellevar. Su relación habría acabado si el muchacho hubiese escuchado su consejo de no regresar al súper, pero hace caso omiso de las consecuencias y vuelve a repetir el error estando malherido y sin ninguna habilidad de pelea, casi un suicidio que confirma su corto pensamiento. Yarizou se lo advirtió por altruismo (además que, estando allí presente, significaba que tendría que patear a alguien más): siendo una chica ágil y fuerte, no necesitaría pelear por el manjar, aunque ella misma se compromete a responder esta interrogante próximamente. El buen sabor del bento podría ser una causa, aunque, siendo realistas, necesitaría otra justificación más verosímil porque todos queremos saborear platos tan deliciosos a diario, pero si bien el sueldo no alcanza, no nos arriesgamos de esa manera para conseguirlos. Por otra parte, el bento debe poseer un valor más profundo para que Yarizou haya creado un club acerca de este, actitud que la diferencia de alguien simple como Satou que saltó a la acción sin mayores motivos.

 

La chica que acompañó más tiempo al protagonista es la meganekko Hana, que al parecer goza contemplando esos combates, quizá sea una fanática de la lucha libre y disfruta lo que ella interpreta como manifestaciones de hombría, por ejemplo, Satou saliendo del hospital todavía lastimado, pues cree que cumple con un código de honor y aunque se percató de que el muchacho no recordaba nada y le advirtió del riesgo de lanzarse frenéticamente, siguió alentando durante el combate, elogiando a algunos luchadores que adquirían para ella cierto atractivo por participar de la pelea, aun cuando fueran horribles, porque su hombría le resultaba excitante. Incluso se regocija cuando Yarizou la pisa, otro tipo de fetiche que delataría ciertos síntomas de masoquismo y también señales de bisexualidad. Respecto de este tema, sus bonos se elevan gracias a su relación con la representante de clase, la dark tall & bishoujo, Ume Shiraume, quien además de alejar a Hana cerca de Satou, ordenó que el muchacho tampoco se le acercara. A primera impresión, su personalidad se parece a la de Yarizou: fría, de vocabulario fuerte, sustituyendo las patadas por bofetadas, es objeto de tomas enfocando sus caderas. Según averigüé, en las novelas se dedica a escribir ficciones homoeróticas, donde hablaría más abiertamente sobre su sexualidad y su relación con Hana, tratando de protegerla de los buscapleitos, como califica a Satou. Por ahora no redundaré sobre la estructura social de la serie y sus potenciales románticos, pese a que observar al protagonista pasando de chica en chica insinuaría lo que popularmente se conoce como manutención del harén, aunque fuera del terreno amistoso. Volviendo al asunto del bento, aunque no niego que entre los peleadores haya gente que realmente lo hace por hambre, pocos –si no es que ninguno- debe atravesar por tan malas condiciones como Satou. Muchos se veían saludables, las chicas podían tomar parte en la lucha y después del arrebato, se despedían educadamente hasta el día siguiente como hacen los boxeadores al terminar los rounds y se abrazan. El dueño de la tienda tampoco encendía la chispa inicial en un momento favorable para los demás clientes, ajenos a la pelea y nada molestos por esa circunstancia. Al parecer, se ha convertido en un evento cultural ya consagrado, por lo tanto, el bento tendría un valor como premio al vencedor de una batalla: su significado está en haberlo conseguido antes que en el objeto mismo.

La serie se encuentra a cargo de David Production, un estudio novato que viene caracterizándose por abordar adaptaciones de alto riesgo como las novelas épicas de The Book of Bantorra y el antiguo manga Level E (en colaboración con Pierrot), ambas con saldos excelentes y bajo nivel de clichés, por lo cual, aunque varios aspectos de Ben-to dependan de arquetipos se puede confiar en la capacidad del estudio para no repetir los mismos defectos de las series de corte harenesco y que tampoco acentuarán las debilidades protagónicas de Satou. Lo necesitará porque su seiyuu, Hiro Shimono, es apropiado para papeles cómicos, aunque no funciona bien cuando toma roles más serios. Mención aparte merece el OST que varía entre piezas de jazz y melodías tribales creando un ambiente que combina lo sofisticado con lo primitivo en coherencia con las peleas por el alimento. Por ahora, debemos esperar a escuchar las razones de Yarizou para saber si esta lucha no es tan tonta como aparenta.

2 comentarios

  1. Batou

    Interesante voy a darle a esta serie algun capi mas a ver si encara

    15 octubre 2011 en 16:40

  2. rolo2k

    Muy buen análisis del primer episodio, acabo de verlo y me parece una propuesta muy interesante lo de explorar uno de los instintos básicos del ser humano: la alimentación.
    La música tribal en los combates resulta muy sugestiva, como si transformaran el ambiente del supermercado en una sabana africana.
    La serie pinta muy bien, espero poder seguirla y ponerme al corriente con los próximos episodios.

    6 noviembre 2011 en 22:18

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