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Hanasaku Iroha 26 (FINAL): No acabes…

Hasta la vista, baby

Asistir a la última entrega de Hanasaku Iroha ha significado un ejercicio de raciocinio cerebral, intentando ver más allá de las imágenes y las palabras expresadas, para captar el trasfondo real de esta producción. A pesar de las expectativas o ideas que pudiéramos habernos hecho, el tema principal de toda la serie se mantuvo íntegro hasta el amargo final, dejándonos la sensación de haber presenciado algo histórico, monumental, el apoteósico ocaso de una pequeña y humilde posada en un valle rural de algún pueblecito tradicional de Japón. Relegando a un segundo plano las tramas sentimentales o los resentimientos familiares, se nos invita a compartir la trascendencia del cierre del Kissuiso, visto desde la óptica de sus habitantes, y sobre todo de su fundadora, la indómita Sui Shijima, extrayendo una reflexiva lección de vida para el espectador. Esto no se acaba hasta que se acaba.

La especial dedicación puesta en la elaboración de los paisajes presentados en esta ocasión denota muy bien el esfuerzo que hace la gente de P.A. Works en sus producciones para asemejarlas lo más posible a la realidad, no solo en el argumento, sino también en reproducir el ambiente y la sensación que se vive en las fiestas tradicionales niponas. La hermosura de Yunosagi alumbrada por los bonbori resulta cautivante, logrando imbuirnos del espíritu festivo de la celebración. Las creencias típicas del imaginario pueblo se reflejan con belleza proverbial, dando vida a un lugar de ensoñación donde la gente se aferra a la tradición como una acción más del esfuerzo que le ponen en mejorar en su vida. Tan igual como se hizo en true tears, se relaciona directamente a los personajes con su pueblo y sus costumbres, haciéndolos participes de la fiesta, y casi de forma imperceptible, empujándolos hacia la toma de decisiones trascendentales a propósito de la festividad. La locación propuesta es idónea para describir los sucesos que están por acontecer, brindando a los alrededores un aire ancestral acorde con el espíritu del Kissuiso, en vísperas de su lamentable cierre.

La llegada de Koichi a Yunosagi no ocurre de forma espectacular ni emotiva, como probablemente preveíamos. Casi todos los seguidores de esta serie nos concentramos más en el prolongado idilio vivido entre Ohana y su amigo/pretendiente; olvidando casi por completo que este no es un anime romántico sino un drama. Podemos atribuirle a eso que el ansiado encuentro de los enamorados careciera de impacto emocional, como se esperaría de un shoujo. Más bien, la reunión fue simple y directa, sin recurrir a la búsqueda desesperada, o a la desbordante angustia sentimental de ambos mientras los segundos pasan cual horas mientras se contemplan ensimismados a lo lejos, temática harto usada en las series edulcoradas. Probablemente era una forma de decirnos que había cosas más importantes por ver. Con todo y eso, en realidad disfrutamos de la escena, contemplando a Ohana siendo sincera consigo misma y con Kou-chan. De tantas veces que tuvo la oportunidad de decirlo y no lo hizo, y sabiendo que esta vez no había otra cosa más por decir, teniéndolo tan cerca, no le fue fácil expresarlo, vacilando en hacerlo aduciendo necesidades alimenticias. Cuando sí se anima a decirlo, lo hace con tal vehemencia que las palabras salen disparadas como una escopeta, dejando mudo al afortunado Koichi. Podríamos amplificar el momento de la declaración y desglosar cada mínimo movimiento de ambos jóvenes tratando de disimular, expresar, y transmitir sus sentimientos el uno por el otro. En el rostro de Ohana se dibuja un bochorno de timidez, de impotencia para pronunciar lo obvio; para luego dar pase a una explosión de confianza y valor reflejada en la firmeza de su declaración y el casi reclamo por ser escuchada. En Koichi se observa una tensa calma, como queriendo disimular la presión que ambos experimentan, calma que se convierte en silencio total al recibir de su amada las palabras que tanto esperó oír. La oportuna intervención del vendedor de yakisoba pareciera mesiánica al intuir la situación y dar alivio a la presión del momento y la evidente falta de aplomo de los muchachos para decidir qué viene a continuación. Los chicos no tenían nada planeado además de abrir su corazón ante la otra persona. Ni un indicio de deseos carnales o impulsos juveniles, más que el puro deseo de dejar salir todo lo que llevan encerrado dentro de sí por largo tiempo. No se ve un posterior enternecimiento en su trato ni en sus expresiones, además de compartir alegremente el plato de yakisoba, ni la urgencia física de establecer contacto por un beso o siquiera un abrazo. El simple hecho de estar juntos compartiendo un momento memorable en un bella locación es suficiente para darles la felicidad que estuvieron buscando. Al estar a solas, la conversación de Koichi revela la pureza de sus sentimientos al expresar la admiración que siente por su amiga, acertando al poner de relieve que ella ya ha encontrado un lugar para empezar a trazarse su rumbo en la vida. Su llegada al Kissuiso fue circunstancial, pero en la adversidad Ohana supo atravesar los obstáculos y la barrera de las relaciones sociales para construir una familia en base a un grupo laboral. Tal logro es reconocido por todos sus camaradas, y ese desarrollo alcanzado es elogiado por el muchacho, aunado al deseo de empezar a crear su propio sendero al lado de su amada. No se vuelve a abordar el tema de la relación, dejando al espectador en libre especulación sobre el futuro de la relación. El hecho de que se exponga esta relación desprovista de los consabidos clichés de romance y pasión juvenil, en comparación con los sucesos presentados posteriormente, describe un deseo interno de sensibilizar a la audiencia cambiando su punto de vista de contenidos estilo eye candy hacia fondos de mayor repercusión en una relación y en la vida misma, a saber, la obtención de una identidad personal y la consecución de las metas trazadas.

A pesar de lo dicho, es innegable la imposibilidad humana de separar las relaciones románticas de prácticamente todo aspecto de su vida. La serie no solo se concentró en el acercamiento de Ohana y Koichi, sino que cerró la historia abriendo posibilidades entre las demás parejas voceadas en esta ficción. Pueda que Tomoe no la haya hecho linda en el Saimoe pero con Renji las cosas parecen estar prosperando. Para Minko el futuro se ve promisorio, ya que además de haber ganado mayor confianza con su maestro Tohru, al parecer todavía continuarán juntos después del Kissuiso. En el caso de Enishing y Takako, por fin se puede ver un matrimonio unido y sólido. Las decisiones que él toma son aceptadas por su consorte con humildad y sumisión, evidenciando el respeto que se ha ganado ante ella pese a sus fallos. Hasta Satsuki y Sui muestran un gran cambio en el trato mutuo. Pasean juntas, conversan con naturalidad, hablan de sus planes. Satsuki ha aceptado al final el proceder y carácter de su madre y actúa como una hija madura, ofreciéndose a cuidarla en su vejez. Es probable que esa actitud y sus palabras hayan logrado redimirla casi por completo de sus errores del pasado.

La aceptación de Enishi del plan de su madre termina por determinar el incierto destino que la posada tenía hasta ese momento. La idea del joven amo ya no suena arrebatada o impulsiva, sino fruto de la meditación, al punto que hasta su ambiciosa esposa no tiene reparos en apoyar la decisión. El cierre del Kissuiso no solo significa que la suerte de Ohana está echada. De seguro nos dejamos distraer por la trama romántica, pero se nos recuerda de golpe que esta serie es un drama, centrado principalmente en la evolución de los personajes y el entorno que los rodea y moldea. A partir de ese punto la dramática historia se convierte en un melancólico viaje por las emociones de los protagonistas, cada uno de los cuales se esfuerza por disfrutar sus últimos instantes vividos en la vieja casona. La actitud positiva del staff con la posibilidad de la reapertura a manos de Enishi es prueba de su resignación ante la noticia, guiados por la esperanza con la que desean proseguir sus vidas. La conversación de dos líneas entre Nako, Minko y Ohana en la habitación evidencia la unidad del grupo, y la identificación de Ohana con ellas, y en los rostros de las niñas se ve el cariño que se tienen. La escena más emotiva de todo el episodio no es la declaración de Ohana, sino la remoción del letrero con el nombre de la hostería. La presencia de los trabajadores hasta el último momento de vida del mesón es prueba clara del amor que sienten hacia el lugar, el apego emocional que tienen hacia aquella posada en la que nacieron como personas, y aprendieron a vivir. Es gracias a su paso por el Kissuiso que son quienes son ahora, ya que sus cualidades se pulieron en el roce mutuo, aprendiendo a lidiar con caracteres duros como los de Sui y Tohru, personalidades arrebatadas como la de Minchi, faltos de confianza como Nako; y entre todos hallaron la clave para entenderse, apoyarse, valorarse, y estimularse, potenciando sus virtudes y sobrellevando sus defectos. Resulta anecdótico que los más adultos, recios y poco afectivos, Tomoe y Renji, sean los más conmovidos por el fin de las actividades.

Tal como lo expresa Ohana, la clausura ocurre para nosotros de forma muy rápida, casi desapercibida, pero a la vez pausada, como una larga y dolorosa agonía, hasta el instante del estertor. El melancólico paseo de Sui por las instalaciones de la vieja casa tiene un aire surrealista, combinando recuerdos de épocas gloriosas con el vacío actual del lugar, creando una atmosfera nostálgica irrepetible. Donde había bullicio y actividad ahora hay silencio y oscuridad. Ya no se ve el discurrir de los trabajadores en sus quehaceres, ya no suenan las sartenes y los cuchillos, ya no se oyen las alegres voces de los huéspedes y los niños felices. Es allí donde entendemos lo difícil que fue para la Ookami tomar aquella decisión, y dejar ir no solo sus recuerdos, sino su vida entera, comprendiendo cuan pesada se había vuelto la carga de arrastrar a todo un cuerpo de trabajadores, incluidos sus propios hijos, en aras de mantener vivo el sueño de su querido esposo, y el suyo propio. Contemplar a su difunto cónyuge parado en las escaleras, como esperando el cese total de las visitas, brinda la oportunidad a Sui para despedirse de sus sueños, su posada, su trabajo, su vida entera. Hallar a su nieta como última persona en compartir aquellos tristes instantes a su lado, y oírla expresar el cariño que le ha cobrado al magno local, logra por fin conmoverla hasta las lágrimas (implícitas en la escena).

En Ohana vemos su desenvolvimiento final hacia la madurez, al llegar a comprender en qué debe cimentarse su propia autoestima, sobre qué fundamento edificar su obra, reconociendo una verdad inmutable: no importa el lugar o la gente que nos rodea, lo que importa es la actitud con la que vives. Ohana halla el propósito de su vida trazándose como meta ser como Sui, enorgullecida por su trabajo como sirvienta manteniendo en mente la postura correcta que la lleve a disfrutar su abnegada labor. Tiene mucho de relevante descubrir que Ohana quiere ser como su abuela, no solo por el fortalecimiento de los lazos familiares, sino por el proceso por el que tuvo que pasar para entenderlo, el cómo confluyeron todas las circunstancias para motivarla a valorar las cosas que tenía, cosas que en un principio dio por sentado (familia, amigos, estabilidad), y que ahora ha aprendido a apreciar y estimar de toda alma, sean estas agradables o no, por el solo hecho de que forman parte de su vida y le presentan la oportunidad de desarrollarse, de evolucionar, de adquirir cualidades que le abran nuevas perspectivas, aceptando lo que el mañana le traiga con la seguridad de que podrá hacerle frente porque posee, siempre poseyó, la actitud adecuada, el potencial exacto, para encarar cualquier cosa y salir victoriosa, al igual que su querida abuela. Esto es parte fundamental del verdadero proceso hacia la madurez: descubrir de lo que somos capaces, y usar ese potencial a nuestro favor.

La despedida de abuela y nieta resume todo el espíritu con el que se ha elaborado esta historia sobre la adolescencia, la madurez y los cambios. Primero como enemigas, luego como colaboradoras, y finalmente como amigas, tanto Sui como Ohana han sabido adaptarse la una a la otra, fusionando sus cualidades y reconociendo sus mutuas virtudes, aceptándose en su totalidad. Ohana supo ver en su abuela cualidades que para los demás estaban veladas, ocultas tras una pantalla de dureza y frialdad; y Sui pudo valorar la disposición, el aplomo, y la dedicación de su nieta en cada labor que se le asignaba, reconociéndola de carácter fuerte como su madre, pero sumisa como su tío, sin duda una digna representante del clan Shijima. El fuerte vínculo forjado entre ambas se vuelve indestructible, al convertirse Sui en más que una abuelita querida, en un modelo a imitar. Recibir la admiración y el respeto sincero de Ohana es el mejor regalo para ella, y significa la consecución de su ansiado anhelo en la vida: dejar más que un legado, un ejemplo a seguir. Contrastando completamente con su primer encuentro hace veintiséis semanas, cuando Ohana recibió un bofetón de parte de Sui por voluntad propia, la caricia postrera de abuela hacia la nieta es muestra de lo mucho que han cambiado ambas en su interior. Ohana ya no es aquella niña ilusa y soñadora, y Sui ya no es esa viejecita inflexible y cascarrabias. Juntas han logrado cambios que parecerían imposibles. La determinación de la abuela de esperar el regreso de su querida nieta es una rotunda demostración de que es posible cambiar, no solo a nivel personal, sino todo lo que nos rodea, incluida la gente, con constancia y empeño.

Más que insinuar una improbable segunda temporada, las escenas finales cerraron este drama mostrando que siempre hay un mañana para aquel que se esfuerza, que no se detiene en el tiempo, que lucha por hacer realidad sus sueños. Aunque sus centros laborales hayan cambiado, Nako, Minko, Tohru, Enishi, Takako, Renji, Tomoe y hasta Jiromaru llevan dentro de sí la huella del Kissuiso, la esperanza de revivir algún día ese maravilloso tiempo en el que sin darse cuenta fueron parte de una gran familia. En lugar de vivir mirando hacia atrás, todos viven mirando hacia su futuro, agradecidos de haber pasado por aquella pequeña posada. Las palabras de Nakocchi cierran esta serie, y esta reseña, expresando lo que para nosotros también significó ver Hanasaku Iroha, compartir los momentos agradables y los tristes junto a toda la camarilla de trabajadores, y ser parte de la historia del Kissuiso, el lugar donde nacen los sueños.

Y nosotros estuvimos allí.

Y volveremos en un futuro.

————————————

¿Cómo expresarlo? Mis más infinitas gracias a todos los lectores por su paciencia para con mi obra; y en especial a Konopikyu (no sabes cómo te extrañamos), Davidfx, Rolorei, Paola, Batou, Test type, Selhael, Kassiopheia, DeyArisu, Luis Cordoba, Quiquedt y Seriousman, que se dieron la molestia de postear sus opiniones, y generar verdaderos debates proféticos sobre el rumbo que seguiría la serie y los personajes. He disfrutado esta serie como ninguna antes, y eso es debido a ustedes. Muchas, muchas, muchas, muchas gracias.

10 comentarios

  1. Muchas Gracias Benjammmmin.
    Disfrute enormemente su trabajo a lo largo de esta serie.
    Sin duda alguna, una serie que nunca olvidare por mucho, mucho , mucho, mucho tiempo!!……… Una historia en dónde la vida de cada personaje se centro en su trabajo y crecimiento personal……… en una evolución constante de los personajes y el entorno que los rodea y moldea, especialmente en la vida de Ohana….

    “Una historia dónde siempre hay un mañana para aquel que se esfuerza, un lugar, un momento, un suspiro, el ciclo infinito en donde no se detiene el tiempo y se persiguen nuestros ideales, siempre mirando hacia adelante y luchando por nuestros sueños”

    Eso es Kissui…..
    “El lugar donde nacen los sueños” ((/_-)b SaYoNArA & Bomboru!!

    3 octubre 2011 en 10:26

  2. Quiquedt

    Me gusto la forma en que se relato esta historia, a un paso de vida diaria, mostrando las cualidades y defectos de cada uno de los personajes en el Kissuisou. Me gustaron varios de los personajes, la pureza de Ohana, Tomoe con sus inseguridades, Sui la gran Okami y la forma que se ocupaba de hacer su trabajo.
    Fue triste el momento que cerro Kissuisou… Aún así, todos los personajes fueron capaces de continuar su vida, apreciando todo lo que aprendieron de ese lugar en el que trabajaron juntos…

    Muchas gracias por estas reseñas y por compartirnos tu vision acerca de esta serie, será un placer volver a leer alguna de sus reseñas. Y como dijeron..Bomboru!!!

    3 octubre 2011 en 16:31

    • Es cierto que esta serie ha carecido de artificios populares en el anime, pero es esa propuesta la que nos ha tenido cautivados de principio a fin. No me arrepiento de haberme aventado de pura emoción a bloggear Hanairo. No saben cuan dificil se me hace decir adios a esta serie, y a ustedes, a sus lindas palabras. Gracias chicos! Bonboru!!

      3 octubre 2011 en 19:46

  3. davidvfx

    Casi siempre los ep finales de obra reflejan el Mesnaje ó Idea que quiso dar el autor, a vesces este mensaje ó muchos se dieron en el trancurso de la serie para formar una resolucion. Y es que el Mesaje, para mi no fue una frase o algo se pudiera escrito; la resolucion la vemos en Ohana en su madures, su forma de expresar, hablar, de pensar.

    Pensando que erroneamente que la idea es salvar el lugar querido, Kissuiso, realmente los que debian ser recatados por si mismo eran a lso personajes aprendiendo un dura leccionpero recompesados con una vision de su futuro y de lo quieren ser y lo que pueden hacer si se fijan un ojectivo, que es volver a Kissuiso pero conla experiencia y sabiduria que compense la ausencia de Ookami.

    sobre que esto era un drama mas que un romance estoy deaceurdo, aqui los conflicto la incompresion y cerrazon desentimiento encontrados fueron los enemigos a vencer por cada uno de los personajes, sin exceciones.

    Creo que uno de los puntos que dintingue a Hanasaku Iroha(y True Tear) por parte de PA.Works a sido apoyarce en personalidad y situaciones mas cercanas “ala vida misma” y no hacer artifeces de cliches tipos de anime dramaticos. Como con la Ohana y Kou que en lugar de ponerlos con un fondo musical y una miradas fijas en un silencio de mas de 5 minutos con un fondo de arcoiris mientras el fondo se hace luminoso y las flores de cerezo caen AQUI tenemos lo mas real sincero cuandote declaras por primeras ves, lo haces entre dientes y con dificulta y con el oso de que la presa apenas te escucho jaja he igual se queda atonito.

    Y es de agradecerse a PAworks este detalle de realismo donde las niñas parecen supermodelos a diferencia de las extras feminianas mas simples que curiosamente estas protas no resaltan…PA works agradesco tu trabajo y nunca caigas en esos cliches NUNCA CAMBIES.

    Benjaminnn no puedo decir mas sobre la relacion y conclusiones sobre los peronajes y sobre todo Ohana, ya lo dijistes todo; lo unico que puedo agregar es que esto fue como una Gan Odisea para Ohana, como lo fue para Ulisses y los argonautas, Vivio una aventura de una sola ves en la vida, se emociono, crecio, se enamoro, aprendio de mucha gente,y muchas cosas mas que en tokyio tal ves no las hubiera vivido tan magicamente…. pero como Ulisses en viaje termina y todo esos paisejes y personas que conocio se quedanran grabadas en su corazon.

    Ohana la vemos regresa a sus status kuo social,algunos diran regresoa a cero, pero no es asi un gran cambio tubo y solo es percetibley conocerdor de el ya que ve el presente, pasado y futuro de manera distinta a la que se habia visto.

    Me gusto mucho el final viendo como Ohana Ve las vias del tren en un sentirde que mira un odjetivo y despues salta a si el futuro sin que nos precupemos mas por ella ya que tiene lo nesesario para hacerse de uno

    3 octubre 2011 en 17:50

  4. Me puse a observar las cosas que ha hecho PA Works, y en lo dramático saben hacer un extraordinario trabajo. Si se animaran a hacer un shoujo seria espectacular. La ausencia de los cliches es de agradecer, porque le da ese sabor tan terrenal, “de la vida misma”, que hace pensar en situaciones tan familiares como personales.
    Aunque digas que ya lo dije todo, tus comentarios siempre han sido de gran ayuda para esclarecer más de lo acontecido. La comparación con Ulises es perfecta. Hay experiencias que solo se viven una vez en la vida, aquellas con las que nos quedamos prendados y que recordamos todos los días con cariño, esa época de nuestra existencia que determina el resto de la misma, aunque cambie nuestro entorno. Ohana volvió a su status kou, ehh, status quo, pero nada será lo mismo para ella. El detalle de las vías del tren no lo percibí como lo mencionas, pero una vez más tienes razón. Fue muy simbólico verla dirigirse hacia su futuro libre de preocupaciones, y lo que sí noté y me llamó la atención es la pequeña flor que se ve en primer plano, común y simple, pero bella igual que Ohana, como haciendo una metáfora de la hobiron, demostrando que hay belleza hasta en lo más simple: todo es cuestión de saber apreciarlo.

    3 octubre 2011 en 20:27

  5. Para mí ha sido un verdadero gusto el haber compartido con todos Ustedes sobre esta extraordinaria serie (aunque admito que llegué un poco tarde), una de las mejores series que he visto hasta ahora.
    Un final encantador, abierto a cualquier posibilidad, así como la vida misma, que como simbolizan las vias del tren, siempre muestran un camino abierto hacia el horizonte.
    Cuando una historia llega tan profundo a nuestros corazones siempre es difícil decir adiós, sobre todo con pesonajes tan entrañables y carismáticos. Kissuiso fue un lugar mágico, donde todos convergieron y todos aprendieron algo para su vida, inclusive nuestra férrea Ookami y la sarcástica Satsuki, es difícil abandonar esta historia sin guardar el íntimo deseo de volver algún día a esbozar de nuevo nuestros sueños.
    Gracias Benjammmin por tan excelentes reseñas, sigue adelante, y gracias también a todos por sus comentarios ¡Hasta muy pronto!

    4 octubre 2011 en 15:08

  6. Finalmente pude ver el capitulo final uff! crei que no lo iba a ver hasta el fin de semana pero pude hacerlo antes.
    Sip, la verdad que el final escapa al romance y a las alturas de los extremos emocionales, es natural, sencillo, simple y muy cotidiano. Acercar la historia al espectador de forma tan sutil de alguna forma te permite entrelazar la historia a una realidad como al tuya y conformarla como un recuerdo mas tacito, como algo que has vivido. Muy buena reseña la verdad que supiste captar el alma de los personajes y le diste un correcto enfoque al entorno, que en mi opinion cuenta como un personaje mas en este anime.

    Personalmente y justo en este momento me emite un poco de nostalgia y fustracion pues las familias no siempre tienen ese grado de madurez, sinceridad y cercania. Me pregunto si lo que les falta a muchas familias es un cambio drastico para darse cuenta de las prioridades y los errores, que desde luego pueden ser enmendados, pero la mayoria prefiere huir del dolor y los que sufren esperan y esperan hasta por años un poco de aceptacion fraternal que nunca llega. Ojala en la vida real pasara con tanta delicadeza sin embargo agradezco la metafora tan aleccionadora que evoca la belleza de la naturaleza humana asi como su grandeza en lo pequeño e imperceptible.

    La flor me parece que es un diente de leon, no es el primer anime en la que veo la planta, me pregunto si tendra algun significado por ahi. Aca cuando la flor se convierte en el copo peludo de semillas se tiene la creencia que si la arrancas y de un soplido logras desprender todas las semillitas entonces pides un deseo y este se te cumple. A saber si en japon sera lo mismo.

    Gracias a vos Benjammin por invitarme a leer la reseña! Y te felicito por llevar dos series bien reseñadas hasta el final.

    5 octubre 2011 en 02:28

    • Gracias por tus palabras. La familia ya no es lo que solía ser; y eso hace parecer que lo presenciado en Hanairo sea casi utópico. Probablemente sea alentador el haber presenciado una historia casi “real” para infundirnos un poquitito de esperanza sobre las personas que nos rodean. En verdad que es posible cambiar, y producir cambios en los demás. Toma tiempo, mucho esfuerzo; pero sin duda vale la pena. Yo confío en que las cosas te vayan mejor de ahora en adelante.
      Mira que me gustaba desde niño soplar los dientes de león, y sí que me fijé que era esa plantita; gracias por resaltar el valor y significado de la flor. Una vez escuché a alguien decir que la persona que es agradecida vive feliz, porque aprende a ver la belleza en todas las cosas que le rodean, y sabe apreciar hasta los detalles mínimos en los demás. Ohana me hizo pensar mucho en eso; y aunque sea sólo producto de la imaginación de un guionista, ver su historia me reafirmó en mi determinación de vivir dando las gracias por el simple hecho de estar vivo, y ser feliz haciendo a los demás felices.
      Sé que dificilmente podremos coincidir todos en otra serie como esta (de la nueva temporada me encantó el primer episodio de Tamayura -hitotose-, pero es más cómica); y siendo este un momento irrepetible, dejenme decirles que lo disfruté al máximo, por ustedes.

      5 octubre 2011 en 21:42

  7. Batou

    Muchas gracias Benjammin por tus reseñas y cerro muy bien el final de esta gran serie

    5 octubre 2011 en 17:27

  8. selhael

    La sensibilidad del episodio final, el cierre de Kissuiso, la despedida de Okami …ay quiero llorar
    Que puedo decir que no se haya dicho…
    Un buen final y una muy buena reseña muchas gracias!

    22 octubre 2011 en 23:30

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