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Blood-C 11: Un carnaval muy especial

The true face of our main cast

Quedaste atrapada dentro de una farsa, indefensa ante las murmuraciones de todos los demás actores, mientras tú misma eras arrastrada a una habitación oscura en medio de la nada, rodeada de artificios y máscaras. Los bailarines danzan con un entusiasmo activo, conspirando a tus espaldas para darte una puñalada. No importa si se trata de una actuación bien construida, te sientes comprometida con la realidad de la vida. Pobre creatura divina capturada por los humanos, sometida a los experimentos más inhumanos, sigues estando cautiva por una soga al cuello que te borra los recuerdos. Lobo solitario que ha recibido la marca del collar que apresa sus sentimientos. Capturada, domesticada y luego transformada, intentas buscar auxilio en los brazos de antiguos amigos, pero sólo encuentras risas y burlas en las caras de tus seres cercanos. Ellos te miran con desprecio y te tratan con rudeza, mientras tu respiración se acelera y  quedas indefensa. Paralizada, aturdida, ya no eres más una maravilla. Este baile de disfraces se ha vuelto una celebración del infierno, momento libre donde cualquiera hace lo que desea, donde triunfan el gozo, la alegría y la muerte, lugar donde los términos se intercambian como si fueran atuendos de una tienda.

Creo que Blood-C ha ganado el puesto de mejor comedia de la temporada: nos ha tomado el pelo a todos desde hace aproximadamente dos meses, burlándose de todas nuestras alegrías y comentarios desalmados acerca de su desarrollo. Si bien todas las suposiciones que hice (igual que las de muchas personas en internet con quienes discutí y leí sus impresiones de la serie) resultaron ser ciertas (el café cargado con drogas, el hecho de que el pueblo fuera falso, que todos alrededor de Saya sabían lo que estaba pasando, el carnaval, la actuación, que Fumito era una especie de demente llevando un experimento macabro, etc…), todo esto parece diseñado para molestarnos con un sinfín de especulaciones que en la mayoría de los casos fueron acertadas, sin embargo no deja de sorprenderme lo mucho que erramos en varias cosas. Este carnaval es de verdad un espacio para disfrazar hasta la última de las realidades que podemos concebir. No sólo la noche y el día, sino también la vida y la muerte intercambiaron lugares. Había escrito en la tercera reseña que la palabra que resumía esta serie era “metamorfosis’’, pues bien retomemos esta hipótesis. 1) Una metamorfosis consiste en un cambio drástico de las características y la forma que posee un objeto, sea inanimado o biológico, por lo tanto adquiere una configuración diferente a su aspecto original: el mundo está en un constante devenir de las formas, que se suceden en el tiempo como alteraciones totales o parciales de los seres: una semilla de trigo se convierte en una planta que al ser cosechada la hacemos pan, para luego ser digerida y expulsada como una hez por el organismo animal de un ser humano, y en ninguna de sus formas podríamos localizar la esencia que constituye su existencia. 2) Al fin y al cabo una metamorfosis es una cuestión de apariencia, fenoménica, se trata de una percepción de los sentidos, de los colores, de sumergirse en la experiencia del mundo para ser parte de este. 3) El nombre de Kisaragi (更衣) tomando su composición de los ideogramas chino-japoneses se puede leer como cambio de ropa, en el caso de Saya es el cambio de pensamientos y memorias reprimidos por medio de un lavado de cerebro extremo. En esta ocasión, no sólo Kisaragi, sino también los monstruos, las personas, la gente, el pueblo, sufren metamorfosis todo el tiempo o sustituciones que funcionan por desplazamiento. Cada uno de los aspectos, que van desde la personalidad al aspecto externo, padeció un cambio que hace de los actores seres irreconocibles. El mejor ejemplo y el más destacado se encuentra en los amigos y conocidos de Saya que resultaron ser un montón de extraños con metas y fines completamente diferentes y que involucraban todo menos preocuparse por la salud mental de la actriz principal, llevada a un estado de catatonia en el cual se quebranta su resistencia psicológica. Tsusutori-sensei es una mujer obsesionada con mitos y poemas antiguos, con un terrible deseo de volverse famosa al exponer su gran descubrimiento. Tokizane un joven codicioso, ambiciona conseguir una enorme cantidad de dinero, desalmado mercenario que no le importa quién le pague. Las gemelas Motoe unas chicas malas, engreídas y dementes, criminales desalmados que al parecer tienen antecedentes bastante truculentos… y el resto de los participantes poseen personalidades que contrastan con sus actuaciones, demasiado ideales y por lo tanto completamente irreales. Si algo nos ha enseñado el hecho de que Clamp se haya burlado de esta manera de nosotros al poner en pantalla una serie de muertes falsas junto con una enorme cantidad de muertes reales, no deja sino un amargo sabor de boca, al saber que parte del espejismo y la fantasía termina por convertir la representación y el teatro en una verdadera presentación en vivo.

Por un lado, todo es una actuación, una especie de montaje bien planeado de un elenco principal que desempeña un papel en el que se escenifican muertes, tristezas y miedos. No obstante, durante toda la representación hay momentos en que los actores desempeñan su papel tan bien que terminan muriendo, convirtiendo la mentira, la actuación, en una realidad. Aquí, el signo deja de estar en lugar de otra cosa (un actor está en lugar de un personaje de ficción), para morderse a sí mismo en un proceso de autorreferencialidad y establecer una nueva verdad (el actor se convierte en el personaje de ficción). Claro, no todos los actores cumplen este papel: algunos simplemente permanecen atados a sus rutinas cotidianas, sin embargo, la gran mayoría asume sus actuaciones al pie de la letra, convirtiéndose en sacrificios humanos en el período antes de la cuaresma. Saya, la actriz principal, es “una estrella sin guión, que ni siquiera tenía conocimiento de que estaba en una película’’. Esta particularidad convierte todos sus duelos, tragedias, dolores de cabeza y preocupaciones en una comedia de la que los otros se ríen indiscriminadamente. De ahí lo gracioso de la serie, pues señala que todas las inconsistencias que aparecen en la pantalla se explican por lo irreal de toda la escena, convirtiendo la representación animada en otra representación de algo más, en este caso de un experimento para comprobar la hipótesis de un sádico: un elemento que siempre consideré extraño y de cual, al parecer, casi nadie logró darse cuenta, fue que el sonido incesante producido por las cigarras sólo ocurre en verano, cuando no hay clases ni actividades habituales en una escuela, al menos que no lograras pasar los cursos durante el semestre. Esta particularidad que siempre permaneció en el terreno de lo extraño adquirió sentido cuando se destapó que la acción se había desarrollado durante el verano como parte del simulacro del que algunos estaban hartos, además que los nombres y los uniformes escolares eran demasiado extravagantes como para ser reales, haciendo no sólo del anime, sino de todo el proyecto, una mentira bien orquestada para poner a prueba a un ser fantástico sacado de antiguos poemas codificados. De verdad, en Blood-C nada es lo que parece. De hecho, la actividad del intérprete de la serie es paralela a la de Kanako, la investigadora de  los Hyakunin Isshu (cien personas, un poema), pues en el fondo se trata de una serie de anagramas que tienen significados ocultos, palabras debajo de las palabras, que hablan acerca de seres anormales, fenómenos extraños, deidades, etc. Esta enorme cantidad de secretos y silencios fue llevada hasta el extremo de ocultar información vital al espectador, pues en ningún momento vimos a Saya alimentándose felizmente de los cadáveres de los Furukimono contra los que luchaba, haciendo que todas sus peleas tuvieran un significado diferente al que nos imaginamos. Solamente en el episodio siete observamos un intento de beber la sangre de los muertos, que no se concretó debido a la aparición de Shinichirou quien declaró su desprecio por la abominación de la cual fingía estar enamorado. Esta cantidad de silencios revela que toda la serie transcurrió en un intermedio de novela de misterio y ficción de horror, donde se iba develando el secreto en la medida en que se sumaban incoherencias a la ya extraña premisa de una heroína que vive una vida de ensueños en el día y por la noche es una asesina cubierta de sangre desde los pies hasta la frente. De ahí que todas las relaciones entre los participantes tengan un aire de frialdad, que en muchas ocasiones no pasa de ser más que un comentario arrojado al azar con la intensión de engañar. Que la casa de Saya fuera la más aislada de todas (sin televisión, sin computador, sin teléfono) en medio de una montaña y alejada del pueblo, se debía a la intención de mantenerla bajo observación sin que sospechara nada, lo cual se extiende al resto del pueblo, que carece de medios de comunicación en cada casa y edificio.

Estas revelaciones explican por qué Tadayoshi era tan distante hacia su hija, por qué los títulos de cada uno de los capítulos parecían sacados de un poema, por qué había una voz de fondo que hablaba acerca de descubrir la naturaleza de una heroína. La pregunta era de donde provenía la fuerza de Saya, si de su vida, llena de miserias, peleas y guerras o de su interioridad, sus genes, su fuerza interna. Entonces, al despojarla de sus recuerdos, drenar su sangre e hipnotizarla, intentaban descubrir cuál era la verdad detrás de su increíble poder. Si alguno de ustedes leyó el manga Blood: the Last Vampire, sin duda, encontrará muchas semejanzas entre esta nueva versión de Blood y su predecesora. Quizás ésta no sea más que la secuela de esta última, la continuación de cuando Saya, por fin, se libra del control de los humanos que tanto la desprecian, encerrándola y experimentando con ella con el propósito de crear un nuevo ser perfecto, un ser inmortal, ambición que los llevó a engendrar una enorme cantidad de fracasos, de donde nacen toda clase de monstruos que son cazados por el arma perfecta que inventaron, el único ser mitad quiróptero y mitad humano que no se alimenta de sangre humana. En esta primera versión del manga, los humanos son los responsables de romper el pacto que tenían con los antiguos. También son ellos quienes causan el nacimiento de los malditos que los exterminan y devoran. En realidad, no conozco serie de Blood donde los humanos no realicen experimentos perversos con Saya, donde no sea convertida en un objeto de observación al que se le aplican una enorme cantidad de pruebas: ese era el concepto original detrás de la tragedia que late nuestra actriz favorita. Encerrada y drogada por los humanos a quienes juró proteger, o peor incluso, quienes la encerraron y obligaron a que los protegiera. Pero ella es mucho más: una fuerza nómada que lucha por escapar en un mundo que la persigue con la pretensión de utilizarla. Ahora que las piezas han sido puestas en el tablero, no queda sino verlas moverse en un curso incierto.

4 comentarios

  1. Con esto mejora tanto la visión de los capitulos anteriores, ya sea por las quejas que se tendria por el comportamiento incoherente de los personajes y de lo tedioso que eran. Me recuerda a los remates de Level E donde revelaron que todos los sucesos que ocurrieron en la serie no eran mas que un gran teatro de su protagonista, incluso al final dijeron que toda la serie fue un teatro desde el comienzo.

    28 septiembre 2011 en 21:04

    • Este capítulo dejo en claro que todo lo que ha sucedido era parte de un evento más grande y siniestro de lo que pudiéramos imaginar, en realidad los malos no eran los Furukimono quienes devoraban humanos y luchaban contra Saya, quienes habían roto el pacto ancestral eran los humanos impulsados por sus ambiciones personales, causando toda esta tragedia de la cual somos testigos.

      29 septiembre 2011 en 09:07

  2. Cate

    Este es el post más positivo (ignoraré a los Mcamixers) que encontraré de Blood C.
    Blood C falló en todo, ejecución, personajes, anatomía, misterio, todo (menos el op). ¿Cual es la alegría de ver que en el capítulo 11 todo era un truman show si nunca levantaste una pestaña por ninguno de los personajes? -Además de ya estar entre una de las pocas teorías que se edificaron sobre la serie-
    Desperdicio de tiempo, podrían haber sido un par de ovas en vez de esta sonsera y de frente a la película.

    29 septiembre 2011 en 22:47

  3. Gracias… pienso lo mismo.

    30 septiembre 2011 en 07:06

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