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Tantei Opera Milky Holmes Summer Special: Idol de comisaría

Si la meten presa, sale al otro día, porque una prima suya, 'ta en la policía...

Las victorias de Hercule Barton y Hirano Hasegawa (y probablemente, también Kokoro) en Saimoe 2011 serán el pretexto ideal para posar nuestras lupas sobre los sospechosos indicios de Tantei Opera Milky Holmes en ocasión del criminal lanzamiento de su episodio veraniego. Si acaso no bastaba someter al procedimiento de moeficación a famosos detectives, ladrones y policías de ficción, pintando de rosado la novela negra y tornando jocoso y amable el inframundo del crimen, esta serie de apariencia infantil o lolitesca –que recibirá su segunda temporada en enero– combina hasta tal grado de confusión la comedia mamarrachenta y la acción, que podría considerársele gestora y principal exponente de la épica dojikko.

Héroes idiotas, el anime siempre los tuvo y todavía hoy, para ciertos shounen y algunas love comedy de tendencia harem, el protagonista requiere de cierta dosis de torpeza para los asuntos prácticos de la vida cotidiana y un escaso cociente intelectual. Sin embargo, en Milky Holmes, la estupidez, además de caracterizar a las heroínas, envuelve la totalidad del entorno.

La premisa es elemental, mi querida Sheryl: en este Japón alternativo, existen sujetos privilegiados que cuentan con poderes psíquicos denominados “toys”. Según se deduce del relato, estas habilidades no son consustanciales a ninguna capacidad intelectual o físicas, sino quizá una bendición producto de la casualidad, o una responsabilidad transmitida por herencia genética. Milky Holmes es un cuarteto de estudiantes de la Escuela de Detectives que solía dedicarse a combatir las fechorías de la banda de Ladrones Caballerosos liderada por la sensual enmascarada Arsène, hasta que perdieron sus “toys”, cayeron en una espiral de fracasos y perdieron sus privilegios de heroínas. Carentes de superpoderes, ni siquiera se convierten en adolescentes comunes, sino en cuatro reverendas idiotas de mentalidad infantil, lolis afanosas y tiernas, pero huecas de cráneo y estancadas en el preescolar. A pesar de sus múltiples taras, su fuerza de voluntad las empuja a continuar enfrentándose a su archienemiga, aunque sus continuos reveses solo confirmen su redundante ineptitud. La trama es delirante porque ningún elemento de la estructura épica, ni siquiera el entorno o las circunstancias son solemnes o graves, sino siempre caricaturescos, desopilantes. La única manera de ingresar a este universo detectivesco de juguete es aceptar sus reglas sin pretender encontrar una explicación coherente a las situaciones absurdas. La serie celebra, sin ambages, al estúpido como héroe y transgrede la regla fundamental de la ficción de detectives, que consiste en desplegar las habilidades racionales del hombre para imponer, mediante el razonamiento deductivo, una narrativa ordenada y verídica por encima del caos y la incertidumbre del misterio. Se subvierte la viga maestra del género, de preeminencia masculino, trasladándolo a espacios de femineidad casi exclusiva bajo los arquetipos de la estética moe que suplanta la atmósfera viciosa y perversa que cunde en las historias policíacas. La dojikko es encumbrada como figura heroica dentro de esta tónica carnavalesca, por ende, grotesca, es decir, híbrida por la mezcla de extremos irreconciliables y quizá contradictorios en cuanto una persona torpe, crédula, inocentona y sin cualidades guerreras, no podría considerarse un paladín justiciero. Cuando hablaba de épica dojikko, además de aludir al protagonismo que adquiere este modelo de personaje que procesa la torpeza catalizándola en ternura, me refería también a un conjunto de componentes, tanto concernientes al setting como la estructura argumental. En principio, toda situación que parezca potencialmente heroica, siempre degenerará en simulacro fallido. Me explico: se aguarda que Milky Holmes salve la jornada, las chicas se entusiasman por salir a combatir la Maldad, pero cuando llegan al escenario donde Arsène las desafía, estorban el trabajo de la policía o tienen una participación irrelevante. Por ejemplo, una noche, salen a vigilar un museo, pero son engañadas por Kokoro y pasan la noche jugando una especie de twister calenturiento. Ello no significa que Sheryl y compañía arruinen una circunstancia seria: los eventos delincuenciales son ridículos desde el comienzo: ¿qué ciudad le confía su seguridad a un cuarteto de chiquillas? También la usual competencia entre policías y detectives privados es sometida a burla. Genius 4, las rivales de nuestras “heroínas”, es un escuadrón de “élite” policial, integrado también por atractivas adolescentes, que, a diferencia de Milky Holmes, combate el crimen con habilidades humanas. Ambos grupos reviven de manera jocosa la eterna dicotomía entre destrezas y superpoderes. El episodio de verano inicia con G-4 siguiendo un complejo y eficaz plan para infiltrarse en una fortaleza (explosiones, artes marciales y balazos de por medio) y rescatar a su lideresa, la malhumorada Kokoro de las garras de… una niña de primaria con cara de nerd que pretende convertirla en idol. Pareciera que por norma, siempre que la acción la acción alcanza un pico de excitabilidad o seriedad, se desmorona de inmediato hacia las profundidades de la payasada más tontorrona.

Otra característica de la épica dojikko es la superabundancia de estupidez o absurdo que impregna, además del héroe, al resto de personajes, circunstancias y hábitos. La sociedad entera está infestada de disparates. Mientras más adulta, la gente parece más propensa a actuar como tarados. Siguiendo el tópico del mundo al revés, propio del relato carnavalesco, Irene, una niña de primaria, suele tomar la responsabilidad de salvar a su familia del descalabro porque su padre posee un talento peculiar para caer en bancarrota. La confrontación entre ladrones y justicieros es un asunto mediático porque Arsène es adepta a la espectacularidad. En consecuencia, el primer plano de la atención pública es ocupado exclusivamente por jóvenes, antes que gente mayor. Todos reconocen a Milky Holmes, al Genius-4 y los Ladrones Caballerosos: son como facciones de una puesta en escena. La conducta de los personajes está signada por arrebatos: Kokoro se convierte en idol porque debido a sus continuos fracasos, confinaron a su patrulla a condiciones de trabajo humillantes y un cubículo donde apenas entran las cuatro. Los enemigos también son torpes o ineficaces, pero nunca demasiado malvados, sino incluso simpáticos dado su exhibición de ridiculez, como Twenty, que asiste a una presentación de Kokoro y utiliza sus grotescas tetillas como glowsticks. La banda de Arsène vive camuflada en la escuela de detectives, pero para colmo, la famosa delincuente, además de hacerse pasar por Presidenta del Consejo Estudiantil bajo el nombre de Henriette Mystère, es admirada por Sherlock como un paradigma femenino. Arsène tiene dos rostros que conviven con cierta ambigüedad: es malévola y está obsesionada con medir sus fuerzas frente a Milky Holmes solamente con la intención de satisfacer su egocentismo, pero dada la urgencia, se encuentra forzada a aconsejar e incluso a inspirar moralmente a Sheryl para recuperar sus poderes. A medida que transcurren los capítulos se torna más complicado distinguir que faceta de Arsène es real, pues aunque mantiene sus propósitos maquiavélicos, podría interpretarse, en distintas situaciones, que actúa con misericordia o empatía hacia Milky Holmes, como si comprendiera que Bien y Mal pertenecen a un juego de antítesis cósmicas y se necesitan mutuamente. Al encontrar a Sherlock deprimida porque Kokoro-chan se alejaba de sus viejas amistades, Henriette decide actuar para continuar provocando a las detectives y, de paso, incitar a la rubia a abandonar la farándula. El gesto es confuso porque brota de una situación emotiva y la facinerosa decide escapar cuando Kokoro reaparece más cascarrabias y ofensiva que nunca. En resumen, el robo del monumento no tuvo móviles materiales (económicos): Arsène se propone llamar la atención para despabilar a Sheryl y recuperar el equilibrio habitual. Tremenda paradoja porque acaba siendo la ladrona, motu proprio, quien recobra el orden y realiza la buena acción del día. Al comprobar que cumplió su misión, se retira. Pero la benevolencia de Henriette con Milky Holmes no termina allí: nunca las ataca a traición, les permite ver televisión en su recámara, las cuida cuando están enfermas y se dirige hacia ellas casi como una mentora. Los villanos ostentan un extraño carisma, pero la “Chica Rebota-Rebota” (Sheryl tiene la costumbre de estrellarse con sus enormes pechos) es quizá el personaje más interesante de toda la serie: no roba en función del dinero o del poder, sino para colmar su ego competitivo poniendo a prueba su fuerza contra las oponentes más poderosas e incluso podría deducir que tras esa obsesión existe una fijación enfermiza por retar a Sherlock. Cuando se coloca la máscara es una maníaca cruel, pero dentro del colegio cumple el papel de “Only Sane Woman”.

Para finalizar, otra característica que otorga su sello inconfundible a la épica dojikko es el humor hiriente o degradatorio: sarcasmo, ironía, humor negro. Sheryl se enfrenta a Arsène para defender el sueño de Kokoro y tras ser masacrada, vuelve a levantarse tercamente y como último recurso se abraza a la enmascarada tratando de oponérsele con su propio cuerpo y encarándola con un discurso conmovedor, pero cuando levanta el rostro, este aparece completamente deformado producto de la paliza. Porque Milky Holmes no tiene compasión ni siquiera por salvaguardar a sus lolis de la fealdad, la pobreza, la humillación. Otras series se permiten aplicar un margen menos amplio de ridiculización a sus moeblobs, pues la lindura, el factor kawaii es considerado imprescindible, no negociable. Aquí vemos a Kokoro con la mano derecha hinchada y marchitándose como una momia después de una sesión de apretones de manos, a Saku (otro personaje memorable) montando en caos obsesivo-compulsivo cuando Rat le roba su chupetín, a Nero fabricando muñecas de Kokoro-chan en distintos modelos de cosplay para sacarle el juego al merchandaising. Aunque el argumento, tanto global (la recuperación de los “toys”) como episódico, es irrelevante y quizá malgastemos algunas neuronas durante esos veinte minutos, la ausencia de profundidad es necesaria, no gratuita: resulta consustancial al aspecto “dojikko”. Existen héroes torpes o ineptos para tareas cotidianas como cocinar o estudiar, pero cuando son invocados a desempeñar sus funciones heroicas de paladines defensores de la justicia, actúan con gravedad y eficiencia. Nadie tan estúpido fuera del campo de batalla como Goku, pero dudo que exista otro héroe clásico del anime tan renombrado. Pero Dragon Ball era una verdadera serie de acción con tintes de humor, no una comedia que utiliza la épica como excusa. La diferencia estriba en que Sherlock es objeto de burla, enternecimiento o deformación patética en cualquier lugar y circunstancia. La responsabilidad heroica no implica cambiar de chip y tornarse de pronto un sujeto serio y aguerrido, sino quizá todo lo contrario. Pero una heroína que fracasa por su persistente incompetencia y garrafal candidez puede generar antipatías si confronta tareas de auténtica trascendencia. Por ello, la trama ideal para una detective inútil debe ser trivial, casi frívola. Esta fórmula corrosiva constituye el sello indiscutible de Milky Holmes: chicas lindas jugando a portarse como héroes y naufragando en el intento.

¿Mencioné que tienen un gato llamado Kamaboko?

4 comentarios

  1. danyami

    Una pregunta, te has visto tambien toda la serie?
    Porque ahí es donde radica toda su genialidad, para mi fue la mejor comedia del 2010.

    12 septiembre 2011 en 06:40

  2. Muy buena reseña para ilustrar sobre prácticamente toda la serie. Me revolqué de la risa con el epígrafe de la pirmera ilustración. La comedia de este tipo es destornillante, y me ha provocado verla. Solo una consulta que me quedó por lo leído: esta serie contiene ecchi?

    12 septiembre 2011 en 20:03

    • Ecchi del tipo pantyshot o manoseos, la verdad, muy poco. Pero Twenty es un narcisista y en cierto capítulo aparece un sujeto que “finge” ser fetichista para poner a prueba la resistencia mental de otra persona. Fuera de eso, el humor apela más a la ridiculización.

      12 septiembre 2011 en 21:23

  3. jony

    e saves quien es hombre que apare en la imagen ese noaparecio en ningun capitulo

    5 noviembre 2011 en 01:57

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