Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Hanasaku Iroha 21-22: Ámame hasta que me muera

Queremos que parta la torta..

Sospechábamos que sucedería así, pero nunca podríamos haber anticipado tal despliegue de artillería pesada emocionalmente efectiva. Las dos últimas entregas de Hanairo han sido arrolladoras, atronadoras, casi llegando a emular el nivel del apoteósico episodio 11, pero en esta ocasión mostrándonos una conclusión feliz, acorde con las circunstancias. Me alegro de no haber reseñado ambos capítulos por separado, ya que me habría equivocado al prejuzgar los actos sin conocer el desenlace de las dos historias principales que se nos pusieron en pantalla, la precipitada boda de Enishi y Takako, y el desesperado triángulo amoroso entre Minko, Tohru y Ohana. Transformar este coming-of-age drama en todo un shoujo no fue tarea complicada para la producción, quienes hicieron gala de sus mejores recursos para mantenernos al filo de los asientos mientras los espectadores reíamos, vitoreábamos, nos pasmábamos, casi llorábamos, y al final nos extrañábamos sintiendo los fuertes vientos de cambio soplar sobre el Kissuiso. Solo 45 minutos de animación y la posada se siente como un lugar distinto. ¿Y donde recojo mi pase para la recepción de bodas?

Would you marry me?

Los lectores de este blog que ya están casados podrán atestiguar cómo se siente cambiar de estado civil, con todos los retos y emociones que significa dar ese gran paso. Sólo por referencia podría opinar que, para tomar tan grande decisión y no errar en el intento, se necesita verdadera seguridad sobre lo que se está haciendo y con quién se está haciendo. Las cosas en la adolescencia se veían más sencillas; solo era cuestión de caer enamorado de alguien y ser correspondido para empezar a fantasear con el momento de vivir juntos departiendo hermosos instantes de felicidad. Al llegar a la juventud y la adultez, vemos que se hace necesario darse un tiempo para pensar con cabeza fría sobre el matrimonio y no equivocarse al escoger a la persona que nos acompañará toda la vida. “Hasta las mejores parejas se pelean” decían los Les Luthiers, y fuera de bromas, la frase tiene mucho de veracidad; así que en el afán de hacer las cosas correctamente, reduciendo al mínimo las posibilidades de error, algunas parejas dan de largas al asunto, retrasando la fecha en la que sentarán cabeza, convirtiendo el cortejo en una interminable incertidumbre. De lo anterior se puede deducir que mientras más seguridad nos brinde esta persona, mientras más confianza le tengamos, y mientras más le conozcamos, más tranquilos nos sentiremos de haber hecho la elección correcta. Para Enishi y Takako las circunstancias son similares; ya que ambos se conocen desde la universidad, y quizás antes; y al haber compartido variadas experiencias tanto estudiando como trabajando juntos, han tenido la oportunidad de observar el comportamiento y personalidad el uno del otro, lo que les permite hacer pública su relación y planear la unión casi de forma precipitada, como teniendo prisa por consumar su relación. Las palabras de Takako nos tranquilizan, ya que, aunque la boda más parezca una estrategia materialista de la asesora, de por medio se encuentra el amor que sienten mutuamente. Léanlo bien, Enishi y Takako están enamorados. Hasta ahora el único que había dado muestras de enamoramiento era Enishi; pero al parecer las cosas para Takako empezaron a cambiar desde aquella caída en la piscina y el posterior abrazo en señal de agradecimiento. La fuerza del contacto físico, dicen.

Al iniciar la reseña mencioné que felizmente no había escrito sobre los dos episodios por separado. En realidad, si solo nos basáramos en lo apreciado en el #21 pensaríamos que es cierto, que Takako está interesada en otras cosas menos que en la seriedad de su matrimonio. Tanto sus actos como sus palabras dan a entender que está preocupada por el dinero, por la posada, por los arreglos, pero no tanto por el amor. Le damos la razón: la planificación de la boda en sí  y la consecutiva recepción es sin duda alguna un calvario para los novios, un auténtico dolor de cabeza. Por pensar en todos los arreglos muchos novios se pierden de la alegría del momento y no llegan a disfrutar de todo aquello que organizaron. Es sabia la sugerencia de Ohana de hacer las cosas sencillas y organizar todo con la ayuda de sus más allegados (los que parece que Kawajiri no tiene). El espíritu colaborador y empeñoso de la cuadrilla del Kissuiso es conmovedor, ya que el wakadana no es precisamente la persona más carismática de la serie, pero aún así la gente quiere apoyarle en el día más importante de su vida. El genuino interés de los muchachos se evidencia en el entusiasmo que le ponen a todos los pormenores de la ceremonia: los preparativos de los alimentos, la confección del precioso vestido, el arreglo del local y la atención a los invitados. Da gusto ver cómo, con tal de concretar la boda, se aúnan a la decisión de limitar los gastos esforzándose por hacerlo lo mejor posible, lo que al final les salió de maravilla. Dadas las circunstancias monetarias, es muy tierno ver a Enishi insistiendo en conseguirle un anillo digno de la ocasión a su prometida, sin importar las incomodidades que pueda pasar. Tomando en cuenta su retraída personalidad, rogar a uno y otro conocido el favor de una rebaja por el deseado aro nupcial no es cosa fácil. Se evidencia su intenso deseo de complacer y consentir a su amada obsequiándole una joya apropiada, una romántica prueba del valor que ella tiene a sus ojos.

En estas circunstancias, se hace más evidente el concepto materialista que Takako tiene sobre la vida y las relaciones humanas. Para ella, más importancia tiene el dinero y el trabajo que el disfrute y el romanticismo. No es que sea fría y calculadora, sino que sus valores morales son distintos a los de su consorte, quien está acostumbrado a una vida familiar y hogareña (recordemos que aún siendo adulto vive bajo el techo de su madre). Es por ello que la asombrosa muestra de aprecio de parte de la madre de su prometido termina por quebrantar sus emociones al recibir de parte de ella como regalo de bodas el anillo que la Ookami recibió de su difunto esposo al momento de casarse. Esos cinco minutos de conversación entre Takako y Sui nos brindaron la oportunidad de conocer más de la abuela y contemplar extasiados los inicios del Kissuiso, desde la concepción de su nombre y la contratación de su primer empleado, el fiel Denroku. Entendiendo el significado del nombre de la posada, comprendemos el porqué del empeño de la gerente en complacer a sus huéspedes aún a costa del sacrificio personal, intentando mantener el concepto original impuesto por su esposo, consciente de que, mientras el cliente esté complacido, el  sirviente estará complacido. El gesto de Sui de inclinarse ante su futura nuera fue simplemente pasmoso, suficiente para doblegar el orgullo de la asesora y conmoverla hasta las lágrimas. Si el siguiente match de Sui en el Saimoe hubiera sido a continuación de ese capítulo, de seguro habría tenido muchos votos más a su favor. Ninguno de nosotros esperaba tal muestra de humildad. Aunque sus palabras finales suenen algo desconcertantes en lo que respecta al destino de la posada, en sus ojos no se evidencia odio o indignación hacia Takako, sino cierta tranquilidad y equilibrio, como de aquel que se decide a dejar de buena manera algo preciado.

El siguiente episodio da prueba del amor que ambos novios se profesan. Takako está dispuesta a usar el sencillo traje confeccionado por sus nuevas compañeras – el cual le queda de maravilla – y el novio se ve lleno de orgullo y felicidad al lado de su esposa. La boda es pequeña e íntima, reservando a unos cuantos amigos el privilegio de acompañar a la pareja en el día de su matrimonio. Bodas así, lejos de la fastuosidad y derroche de los grandes rumbones que la gente adinerada se puede dar, tienen un encanto especial, sobre todo por la oportunidad de poder departir en confianza con los esposos disfrutando directamente de su compañía. De todos los detalles agradables con los que adornaron la recepción, tres son los dignos de resaltarse: 1) los saludos de Satsuki, a medio camino entre la verdad y la perversión 2) La presentación de Kimiko, de nano.Ripe, artífices de los openings de esta serie, ofrendando a los esposos un insert song acústico espectacular, aún sin nombre. Sinceramente, cuando la oí dirigirse a Enishi al entrar a la posada, pensé de inmediato en Minoru Shiraishi (Lucky Star) y sus impostaciones de voz para personajes femeninos. Jamás habría relacionado esa flemática voz con la melodiosa entonación que se escucha en los openings 3) El enternecedor discurso de Sui, expresando su confianza en su hijo y nuera de crear cosas nuevas a pesar de los errores que puedan cometer.

Las últimas palabras de la Ookami dejan la puerta abierta a especulaciones de todo tipo sobre el futuro de la posada. Cabe la posibilidad de que la traducción nos haya evitado conocer detalles importantes de la explicación de la anciana acerca de su retiro y la incertidumbre sobre quién será el heredero del Kissuiso. Haciendo uso de nuestras facultades proféticas, podríamos intuir que si no se trata de Enishi ni Mameji, la única opción que queda es Satsuki. Queda por ver qué rumbo tomarán ahora las cosas, tan cerca que nos encontramos del bonbori matsuri y del ansiado final.

La chispa adecuada

Una simple chispa puede generar un incendio. Así sucedió en el caso de Minko: una breve conversación con Tohru encendió las llamas de los celos al punto de acabar revelando sus sentimientos sin pensarlo en medio de una gresca. En estos dos episodios hemos vivido con mucha más intensidad la tensión que este triángulo amoroso suscitó entre los involucrados, no solo por el desenlace, sino debido a los tres dieron un paso adelante en lo que respecta a sus sentimientos, expresándolos y actuando en consecuencia. Lo más resaltante fue sin dudas la explosión de Minchi al ser comparada a Ohana, y las circunstancias que rodearon a esa comparación. Antes de que ocurriera, Tohru y Minko habían llegado a un nivel de comunicación bastante avanzado, al punto que la aprendiz era capaz de hablarle con naturalidad, sobre el trabajo, claro; y el cocinero le expresaba su confianza con su mirada y tono de voz. Atrás habían quedado las reprimendas y el sarcasmo para dar pase a un trato amable y positivo. Es justamente con la confianza ganada que Tohru quiere aprovechar para mostrar a Minko que está interesado en su bienestar mental y emocional como su ayudante, aunque esta se haya alborotado por un instante creyendo que se trataba de una propuesta indecente. Minko debió aprovechar esa preocupación de su maestro para afianzar los lazos de cordialidad entre los dos, pero su instinto tsunderístico no le permitió sacar ventaja de la situación, sino que se agarró de las palabras del muchacho para sentirse desplazada y tomada en poco frente al avasallante carisma de nuestra hobiron. El interés de Tohru por Ohana no le era desconocido; ya antes se había percatado de las miradas y el trato que él le daba a la nieta de Sui;  pero aún así halló la ocasión para reventar la furia que desde el inicio de la serie le ha tenido a la pobre rubia. Es curioso que no se haya tratado de ira descontrolada, sino que en su cólera se percibía el deseo de complacer a su maestro, de facilitarle el camino en cierto sentido pidiéndole (u ordenándole) a Ohana que salga con Tohru. Aún con el corazón dolido la tsundere es fiel a su amor imposible, pero definitivamente a estas chicas se les hace inviable controlar sus emociones. El conato de pelea que tuvieron en el baño las chicas además de ser pintoresco por los diálogos denotaba el tamaño de los sentimientos de Minchi, ya que al no poder doblegar a Ohana no le quedó otra que el maltrato físico. Arrojar a la niña al suelo fue violencia pura (imagínense cómo dolería si nos sucediera).

Los sucesos también son reveladores para la rubia, ya que para ella es primera noticia que el mordaz está interesado románticamente en ella (cosa que todos ya sabemos desde hace mucho). En esas circunstancias, su amabilidad e ingenuidad no le permiten rechazar rotundamente la oportunidad, sino que apela a los sentimientos de su contraparte para hacerla entrar en razón. Además ella ya tiene a Koichi, o lo tenía. La conversación con su madre le hace meditar sobre lo que significa el verdadero amor, aquel que solo se encuentra una vez en la vida, y el no tener miedo a sentir un amor no correspondido (kataomoi). Hablar sobre el amor no correspondido con su madre le hizo pensar en ella misma y Minko, ambas enamoradas, pero con distintas actitudes hacia la persona objeto de su amor. Minko tiene las cosas muy claras: Tohru es el único, es perfecto ante sus ojos; pero Ohana no sabe si debería corresponder los sentimientos de Kou, y por ello ha estado posponiendo su respuesta a la confesión del chico, corriendo el riesgo de ser reemplazada por una guapa y decidida meganekko. Creyendo haber sido ya desplazada, habla de sus emociones como de un kataomoi, determinada, por fin, a luchar por el hombre que siempre estuvo con ella, a su lado y en su corazón. Ver la determinación de Ohana, y escuchar su decisión de confesarse después de la boda de su tío, nos hace anticipar que los siguientes episodios serán de shoujo puro.

Dado que la hobiron está determinada a luchar, todavía le queda un round más contra Minko, para dejar las cosas claras. Aprovechando el desaire de la tsundere al esfuerzo conjunto de las jóvenes, la niña intenta dejar bien en claro que para ella solo hay un hombre con el que saldría, igual que su amiga; pero esta comete el error de tomarlo como una afrenta personal dejando salir todo lo que tiene encerrado adentro, con tan mala pata que termina gritando enfrente del susodicho lo guapo y perfecto que es para ella. Situaciones como esta son clásicas en el anime, pero si las pusiéramos en la vida real, nos darían todo menos risa, más si se tratara de nosotros mismos. La confesión amorosa es algo que muchos planean con mucho tiempo de anticipación, escogiendo las palabras adecuadas, el momento preciso y la coyuntura correcta que permita prever que el resultado estará a nuestro favor. Precipitar las cosas de esa manera pudo haberle costado toda la confianza ganada con el cocinero; pero en su lugar vemos una actitud madura de parte de Tohru, prefiriendo aclarar las cosas él mismo antes que dejar que el tiempo agrave la relación. Tohru fue sincero al expresar sus sentimientos por Minko, sin tratar de maquillar su respuesta, excusándose o ridiculizando el enamoramiento de su ayudante. Sin muchas palabras y con naturalidad, el joven logra ganarse a Minchi expresándole su interés por ella, aún si no es del tipo romántico. Para la tsundere, eso es más que suficiente en medio de su sufrimiento. Esta decisión de hablar las cosas con claridad describe la madurez de Tohru al saber manejar tan delicado ambiente de forma magistral, con sinceridad y franqueza. Recobrando la confianza que ambos ya se tienen, las escenas posteriores evidencian que puede haber un futuro para esta relación, ya que los dos trabajan hombro a hombro con los preparativos de la boda tal como lo estuvieron haciendo antes de los enfrentamientos.

Es interesante la forma en cómo se aborda el tema del kataomoi indicándonos la necesidad de la acción, de pasar del deseo a la consecución de los anhelos, de dejar de ser un simple soñador a ser artífice de nuestros logros en el campo sentimental. No es raro caer en lo que se llama “un amor imposible” y terminar sufriendo “un amor no correspondido”. Al final, sea cual sea el resultado, nos queda la satisfacción de haber hecho todo lo que estaba en nuestras manos por alcanzar aquella preciada meta que nos trazamos. No será la regla, pero siempre cabe la posibilidad de que los sueños se vuelvan realidad.

Una respuesta

  1. Bueno,me sorprende que nadie haya comentado hasta ahora esta reseña pues ha sido increíble, debe ser porque todos están pendientes de los resultados del Saimoe; bien por Ohana, espero que todo siga bien para las demás chicas.

    Una de las cosas que más he disfrutado de esta serie es la forma en que se han desarrollado los personajes, mostrándonos sus diversas personalidades: entusiastas, sarcásticos, mordaces, serios, decididos, fuertes, tiernos, etc. Incluso han logrado reconciliarnos con personajes que en algún momento quizá llegaron a parecernos demasiado rigurosos, detestables, insufribles o simplemente innecesarios.

    Han sido dos episodios realmente increíbles, llenos de emotividad, muchas sorpresas y grandes revelaciones para esta historia.

    Ciertamente el día de la boda es un día trascendental en la vida de cada persona y un momento propicio para revisar si estamos en el camino correcto en nuestra vida sentimental tanto en lo que respecta a la elección de nuestra pareja como también a nosotros mismos (¿seré capaz de hacerla o hacerlo feliz?). Es cierto que la carrera de los preparativos, el querer ajustar el presupuesto a nuestro deseo de agradar a nuestros familiares y amigos y sobre todo el deseo de darle a nuestra pareja lo mejor pueden hacernos perder la perspectiva de que lo más importante es ser felices con el paso que estamos a punto de dar; puedo decir que en mi experiencia particular con mi esposa logramos sobrellevar todo esto y pese a alguno que otro pequeño desastre, el recuerdo de aquel día especial sigue llenando mi corazón.

    Para el caso de Enishi y Takako, la cosa fue más o menos, pero logró equilibrarse y el resultado fue más que grandioso. Sí, es verdad que la estrafalaria Asesora no era muy del agrado del personal de kissuiso (ni de muchos de nosotros) pero gracias a la sabia intervención de Ohana y sobre todo a la increíble lección de humildad y aprecio por parte de la férrea Ookami, derrumbó todos sus aires de suficiencia mostrándose como una simple mujer enamorada, y al final supo descubrir en todos ellos el calor de una familia.

    Para cualquier adolescente, una boda significa la consecución de un anhelo forjado a fuerza de ilusiones y sueños, más aún si ya ha fijado en su corazón al depositario de tus deseos; tal es el caso de Minchi, la tsunderesca princesa; sin embargo su tozudez de no mostrar abiertamente sus sentimientos la puso al borde del precipicio. Luego de escuchar a Tohru comentar con tanto entusiasmo las cualidades de la hobiron, interpretó sus palabras casi como una declaración de amor por la rubia y un desprecio hacia ella, de modo que una mezcla de celos, desilusión, tristeza y despecho la convirtieron en una bomba de tiempo ambulante.

    La escena del baño fue una verdadera tormenta emocional (y no me refiero para nada al fanservice, el cual no comentaré); bastó un comentario inocente por parte de Ohana para que Minchi (quien trataba inútilmente de sosegarse) estallara y dejara salir toda su frustración en contra de la Hobiron. Afortunadamente para la tsundere, la actitud decidida de Ohana evitó que aquel triángulo amoroso se convirtiera en el clásico carrrousel. Finalmente debo admitir que me sorprendió la actitud madura de Tohru al encarar a su discípula y aunque el resultado fue agridulce (le importa, aunque no sabe si la ama) también resulta esperanzador para sus sentimientos.

    En conclusión, me pareció un buen final para ambos arcos, en especial para Minchi, quien al final del episodio 21 las veía bastante mal… me alegro de haberme equivocado.
    Por otro lado, la serie da para más sorpresas:
    • Satsuki aún sigue fiel a su amor por el padre de Ohana, ahora sabemos que él murió.
    • La Ookami también tiene su lado sensible, y su discurso fue conmovedor.
    • Tohru es más buen tipo de lo que creíamos, y aunque admitió que Ohana le gusta… como ya lo había advertido, Minchi no le es del todo indiferente.
    • Ohana sigue amando a Kouchi y está dispuesta a buscarlo.
    Y otras más que vienen… no puedo esperar el próximo episodio.

    5 septiembre 2011 en 18:51

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s