Tu pasaporte en español para disfrutar de un fuwa fuwa time intelectual

Eila Ilmatar Juutilainen’s Life Counseling

Days of Radio

La mayoría del tiempo, las esforzadas pantsu witches se dedican a perseguir bichos, destrozar escobas o robarse los calzones; sin embargo, Eila encontró un pasatiempo más enaltecedor y divertido rescatando de las telarañas algunos instrumentos de radiodifusión abandonados en un rincón polvoriento del almacén. Como nadie (ni siquiera Shirley) se animaba a remediar tremendo desperdicio de tecnología, la chica de Suomus se decidió a instalarlos en su recámara y transmitir su propio programa, para Britannia, Europa y el mundo. En veinticinco, treinta, sesenta minutos o cuanto le antoje (porque la anfitriona se aburre con rapidez), la finlandesa leerá las cartas del tarot, entrevistará al primer incauto que toque su puerta y confesará sus angustias por hallar algún método para conquistar el corazón de Sanya. En resumen, una embarazosa declaración de amor difundida con candidez por las ondas hertzianas que provocará una nimia pero hilarante crisis al interior de la ártica pareja. Por desgracia para la adivina, su dichoso programa no funcionará como deseaba: sea de casualidad o por motivos ridículos, en algún momento cada integrante del escuadrón se acercarán donde la locutora sin ningún interés en consultarle sobre su futuro ni solicitar consejos. Para colmo, la mayoría se confunde por el título de “Life Counseling”: creen que Eila, en lugar de ofrecer ayuda al aire, anda buscando respuestas pues cierto problema le causa inquietud. Y aunque la susodicha se enfade, sus compañeras están en lo cierto: desde temprano en la mañana, pareciera que Sanya estuviera molesta y evitándola. La incertidumbre carcome a Eila: aunque la pequeña orussiana siempre la regañe por sus malcriadeces, este enojo es distinto. Las dizque entrevistas se arruinan incluso antes de empezar, entonces, sin percatarse, la finlandesa cae presa de sus propios atolondramientos y acaba pidiendo apoyo a gente tan despistada en asuntos románticos como Sakamoto, Shirley o Lucchini, y como en los peores reality shows, el micrófono registra y reproduce todos sus disparates en vivo, en directo y sin “Lili Marleen” como intermedio musical. Sin embargo, a pesar del desastre, o mejor dicho, gracias a sus calamitosos resultados, el programa es un hit: los diálogos son intrascendentes y naturales, la conductora es constantemente humillada, las entrevistadas tuercen la conversación a su antojo y podemos conocer opiniones inéditas de las legendarias pantsu witches acerca de temas tan trascendentales como la popularidad lésbica (según Eila, las chicas de Fuso son imanes de atracción homoerótica) y cómo volverse más popular (el secreto de Sakamoto es el entrenamiento diario), el tamaño de los senos de Lynne-chan, el prespuesto de la base o las especificaciones técnicas del nuevo Fliegerhammer… en ese orden de prioridad.

Tunning

Entre los duetos de Strike Witches, ninguno tan encantador y enternecedor como el conformado por la nocturna vigilante de Orussia y la tosca de lengua, maliciosa, despreocupada y algo arisca teniente Juutilainen. Ambas provienen de climas gélidos y su configuración visual lo sugiere, tanto en la elección de colores (ambas tienen las pieles más pálidas y usan trajes de colores relacionados con el hielo -celeste, blanco- o la frialdad de la noche) como el vestuario, bastante abrigado (casacas, botines, falda, pantalones), menos exhibicionista que sus calzonudas colegas. Sin embargo, a pesar de las connotaciones “boreales” que ambas sugieren, su relación es intensamente calurosa, quizá la más estable del 501st Joint Flight: entre ambas se traza una dinámica interesante, fruto de sus disímiles personalidades. Mientras Eila es traviesa y socarrona, Sanya juega el papel de niña buena que detesta las conductas arrogantes y suele corregir con delicadeza a su mejor amiga cuando actúa de forma egoísta. Aunque Eila se propone defenderla, es Sanya quien ejerce sobre ella una autoridad conductual. Son extremos idealizados sobre el concepto del comportamiento, donde se abriga el germen de un conflicto (cómico y melodramático), pues la finlandesa se caracteriza por hablar antes de pensar, tratando de manera despectiva, con hostilidad o malos modales a sus semejantes, provocando que la rusa la sancione de inmediato con el acostumbrado “No debes”. Se invierten las fórmulas, pues Sanya, quien parece a simple vista más indefensa y frágil, ocupa una posición dominante sin hacer alarde, mientras que Eila, quien se jacta con frecuencia de sus habilidades y reacciona como fiera celosa cuando alguna trepadora se atreve a acercarse a su bella durmiente, cumple el papel de sujeto sumiso que, a pesar de poseer un carácter “masculino”, es decir, áspero, insolente e impetuoso, es dominado y sometido por rasgos “femeninos” como la blandura, la suavidad, la sensibilidad. Los términos del yuri clásico de neko y tachi son, hasta cierto punto, trastocados, porque quien manifiesta mayor dependencia emocional es Eila. Su única preocupación diaria, su obsesión y desvelo, es Sanya: ella copa su vida de sentido porque inspira su acción e incluso sus razonamientos más inmediatos y básicos. La noche anterior había intentado probar los micrófonos asumiendo que hablaba fuera del aire cuando, en realidad, los equipos estaban encendidos. La primera frase que cruza su mente es “Te amo, Sanya”, avergonzando a su amada en proporciones planetarias. El diálogo de reconciliación es sencillo y tierno: Sanya honesta a pesar del sonrojo (un elemento indispensable del yuri) y Eila pidiendo disculpas, para variar, aunque nunca existiese una falta que perdonarle. La sensación que difunde es solazante, como un bálsamo de serenidad romántica después del toque humorístico: no cabe sitio para los enojos innecesarios, la vergüenza no equivale al enfado, el rubor es incómodo pero gratificante. En adelante, deciden presentar el programa juntas.

Sanya: It wasn’t just Britannia… I got contacted by night witches from all over the world after that. They asked me if it was about me…
Eila: Hm? So you mean my voice was heard all over the world!?
Sanya: It was really embarrassing to answer ”Yes, it was”.
Eila: I see, and that’s why…
Sanya: Yes, I was so embarrassed… I couldn’t look you in face because I couldn’t stop blushing… See… like this.
Eila: Ah, I’m sorry, Sanya!
Sanya: But, I was just embarrassed, not angry.
Eila: Really? So you’ll forgive me?
Sanya: Well, there’s nothing to forgive, because I wasn’t angry to begin with…

Otro episodio de su radionovela favorita…

Mediante las conversaciones se describen con chispa e ironía algunos aspectos de la personalidad de cada miembro del elenco, en especial, sus conductas más peculiares y embarazosas. Pareciera como si algunos personajes dejaran escapar en algún lapsus prolongado el contenido de su fuero íntimo y Eila sirviese como catarsis para sus pulsiones o sentimientos, al menos para mostrarse sin caretas o en pleno desenmascaramiento. Le ocurre a Perrine Clostermann, cuya semejanza con Eila no debería sorprendernos: ambas son orgullosas y algo engreídas, además de protegerse mirando al resto por encima del hombro. La gran diferencia sería la manera de expresar la petulancia: la chica de Gallia tiene todos los manierismos estereotípicos de una mademoiselle versallesca en versión anime (un concepto deformado y carnavalesco de la identidad francesa) y cuando se acerca a socorrer a Eila creyéndola angustiada, se ampara en la noción de noblesse oblige. En realidad, incluso la finlandesa se percata del fallido engaño, de cómo Perrine emplea sus formalismos aristocráticos para esconder su preocupación como amiga, tratando de mantenerse invulnerable a los sentimentalismos presentando su ayuda como “un favor”. Eila se aprovecha de la escasa fortaleza de Perrine para soportar que alguien desnude sus emociones en público. Fingiendo que puede leer los pensamientos de otros descifrando sus cartas, ventila por los canales de la amplitud modulada los anhelos calenturientos de la cuatroojos. Strike Witches es un relato carnavalesco mientras no aparezca el Neuroi descomunal, el final boss duro de matar. Las niñas prodigio de la aviación militar se comportan como cualquier adolescente o incluso más aniñadas y payasescas. Los actos exagerados de Perrine son inconfundibles, pero ella está convencida que nadie sospecha sobre sus ensoñaciones lésbicas por la mayor Sakamoto, porque secreto, equilibrio y discreción son virtudes de una dama. Eila detesta sus ínfulas porque, a diferencia de la francesa, ella es deslenguada y gusta de festejar la carnalidad, el cuerpo. Como Francesca y Yoshika, tiene una manía perversa por manosear bustos. Sin embargo, aunque sus hábitos sean opuestos a los ademanes de Perrine, Eila reconoce la buena voluntad de “that stuck-up four eyes” y admite que sería buena idea disculparse. Más adelante, Minna también manifestará su preocupación porque no comprende el proceder de Mio. Su inquietud no tiene un matiz profesional, sino romántico aunque nunca se mencione con explicitud una relación específica salvo la amistad.

Minna: And… Mio, I mean Major Sakamoto, never listens to what I say. Just what does she think I am? Ah, well, we’re friends, I know that, but…
Sanya: Yes.
Minna: But still… it’s still a little mysterious.
Sanya: I understand. Somewhat. Yoshika can be a little like that too sometimes.
Minna: Really? Yes, I wonder why all witches from Fuso seem to be like that…!

La última frase es marca registrada de la comandante Wilcke, pero hasta ahora continúa pareciéndome más llamativa esta cita que las acciones de Yoshika o Sakamoto, quizá porque intenta crear de manera graciosa una seña de desentendimiento cultural, donde las europeas son atraídas por las brujitas de Fuso, pero no logran definir los motivos de ese cautivador exotismo. Cuando Minna se queja porque Mio nunca la escucha, no plantea el asunto en términos militares, pues entonces hablaríamos de desacato a la autoridad, una falta grave y causa válida de suspensión o expulsión. La jefa del escuadrón lo expresa con una mezcla cómica de despecho y angustia: no reclama respeto a sus galones, sino que exige a Sakamoto corresponder con claridad a sus afectos para enterarse de forma definitiva si sienten lo mismo. Será complicado porque cuando exclama su incomprensión por las witches de Fuso, tampoco le falta razón: Yoshika y Mio suelen actuar con extrema naturalidad, pero resultan ineptas para los temas amorosos. Por ejemplo, durante la emisión final del programa, aparece Miyafuji y convence a Eila, otra ciega sordomuda del romance, con su sacaroso idealismo, que para comunicar sus sentimientos solamente necesita “ser honesta” provocando otro episodio vergonzoso de radio alrededor del globo.

Estas y otras historias pueden escucharse en los CD drama Himebana (para la primera temporada) y Himeroku (para la segunda temporada). También existe un disco especial dedicado a la “dimensión alternativa” Strike Witches Gakuen (donde la base es un highschool). En otra ocasión discutiré sobre las condiciones de consumo de estos productos anexos en un contexto de preeminencia de la visualidad, pues me recuerda al funcionamiento de la radionovela, en especial, porque la narración se apoya sobre los recursos del diálogo y los efectos. Palabra y acción se aproximan hasta tornarse idénticos, o mejor dicho, no existe acción fuera de su manifestación verbal. Por ahora, sirva como divertimiento para los fans del yuri, del panty shot, del fan service y la comedia ligeria. Y como celebración por el triunfo de Sanya en Saimoe. Eila estaría contenta.

2 comentarios

  1. La escena cuando Perrine y Eila estaban en la sauna y derrepente aparece Sanya, lucia como si hubiera encontrado a su pareja con una amante, por mera estectica, Eila e Perrine quedan muy bien juntas, ojo, solo por estectica por que con el mismo principo Gertrude queda bien con Charlote.

    29 agosto 2011 en 20:20

  2. Mami Aeru

    jajaja como me hiso reír dicho Cd drama, Eila es por mucho la chica mas yuri de Strike witches, Sanya por Eila es mi pareja favorita por mucho… por cierto mañana mismo es el cumpleaños de eila.

    21 febrero 2012 en 00:02

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