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Usagi Drop 6-7: All Apologies

Every little thing she does is magic

El manga josei tiene entre sus virtudes el mostrar aspectos de la sensibilidad y emociones femeninas pocas veces expuestos, desarrollándose libremente sin la presión de circunscribirse dentro de una tendencia popular o masiva. En estas circunstancias, Usagi Drop se explaya para contar lentamente su historia, exhibiendo escenarios y personajes comunes y corrientes, abordando temas pocas veces narrados sobre la complexión emocional del sexo femenino; a la vez que desglosa sigilosamente la naturaleza pura e inocente de la pequeña Rin, haciendo una apología a lo que verdaderamente se podría calificar de bello y adorable, moe en estado raw.

Isn’t she lovely?

Isn’t she pretty
Truly the angel’s best
Boy, I’m so happy
We have been heaven blessed
I can’t believe what God has done
through us he’s given life to one
But isn’t she lovely made from love

Stevie Wonder – Isn’t she lovely?

La principal virtud de esta serie es el hecho de exponer el encanto de Rin no como algo unitario, sino en completa relación a Daikichi. Demás está decir que el diseño de personajes dista de los parámetros comunes de estética, así que por sí sola, esta niña descolla en medio de caracteres de pupilas pequeñas y carentes de atributos físicos. Sin embargo, la forma en la que se narran los sucesos hace que no se pueda separar a Rin del resto de personajes y de la trama en sí, como ocurriría en series las que solo son dignas de verse por el atractivo de un solo personaje. La niña encuentra precisamente sus momentos de mayor despliegue de  particularidades encantadoras al interactuar con su apoderado haciendo cosas que todo el mundo hace, posando para la foto, yendo de compras y dilucidando sobre el cereal, en actividades y conversaciones caseras, la niña irradia  su hermosura como el sol de mediodía en pleno verano. Fue extremo sabia la decisión de usar a Ayu Matsuura, una niña de 10 años, para la labor de seiyuu, ya que no necesita de inflexiones o impostaciones de voz para darle vida al carácter que interpreta, dándonos esa agradable sensación de realidad en sus diálogos. Puede resultar sermoneador y crítico decirlo, pero en pleno furor del Saimoe, con toda la parafernalia relacionada a la exacerbación del moe y sus estereotipos de sumisión y torpeza, esta serie tuerce el significado de lo que es “moe” insuflándole nuevas ideas traídas del mundo real, en el que una niña simplemente actúa como una niña, con toda la pureza y candidez de sus seis años. A diferencia de otras producciones en las que pequeñas niñas recurren al  uso de minifaldas o apelar al consabido zettai ryouiki para atraer la atención del espectador, Rin no requiere de esos artificios para ser linda, conmovedora, enternecedora.

Habiendo establecido el parámetro por el que se guía esta reseña, sobre el episodio 5 no queda mucho por decir que no se haya podido percibir y disfrutar a lo largo de los 24 minutos de animación. Intentando hacer una reflexión sobre lo apreciado, son redundantes los aspectos por resaltar, en relación a los dos personajes principales. Daikichi dista de ser el ideal animado de hombre, ya que tanto la edad como su complexión física y personalidad no resultarían atractivas a la mayoría de aficionados al anime, y posiblemente tampoco al público objetivo principal del género. Posiblemente sus buenas cualidades se hubieran quedado en bruto de no haber conocido a la Little blondie. Este no tan casual encuentro logró aflorar aspectos agradables del treintañero, los que aún sin ser calificados de tiernos o encantadores, son capaces de llegar al corazón de la infante consiguiendo transformar su rostro parco y silente en uno sonriente y expresivo. Esa potenciación que ambas personalidades generan entre sí puede describirse como una relación ideal, única e irrepetible, dentro de los estándares de normalidad. Ninguna relación afectiva lograría en Daikichi lo que su relación con Rin está logrando. Tan igual como la pequeña demuestra cualidades puras e inocentes, este hombre parece no tener defectos o debilidades mayores a su tendencia a hablar en voz alta o gesticular de forma casi grotesca cuando algo le saca de cuadro. Esa entrega total que tiene por su protegida y la forma condescendiente de criarla, tratándola como su igual, dejándose reprender o azuzar por sus faltas, terminan por atraernos, y hasta antojarnos de aceptar la misma responsabilidad que él, de forma tan bonachona y sencilla, efectúa con sorprendente éxito. Son dignas de mención, a su vez, la confianza que puede expresar en las personas sin importar su condición; y el respeto que demuestra por los lazos familiares, sean los propios o los de Rin, mostrando deferencia por su madre y acudiendo a ella simplemente por el hecho de que es su madre y puede conocer detalles sobre la niña que él necesita saber. El argumento sobre el árbol conmemorativo y su correspondencia con las tradiciones familiares hablan a las claras sobre un legado inexorable, un lazo invisible que une generaciones de forma que se nos hace evidente aquello de “la sangre llama” (a estas alturas, ya me di cuenta de cuantas frases populares me conozco sin darme cuenta).

Es precisamente este nexo el que hace que Rin se destaque entre los suyos como una luz en medio de la oscuridad. No es que la familia Kawachi haya vivido sumida en la lobreguez, sino que con la llegada de la bebe la bondad y  ternura se hacen presentes en el hogar, tanto el de los padres como en el de Daikichi. El nuevo huésped cambia costumbres y actitudes, sacando lo mejor de cada quien con sus parlamentos y gestos, transformando toda atmósfera en una fiesta de colores. La escena final del paso de Rin es surrealista pero verídica para describir el verdadero efecto de cada simple paso que da esta niña, y como su efecto se puede sentir hasta fuera de la pantalla, provocando en el espectador un retorno a la inocencia de aquellos felices años en los que las cosas no eran tan importantes y todo era color de rosa.

De Mayor

Ain’t it funny how we pretend we’re still a child?

The Smashing Pumpkins – Galapogos

El episodio 6 aborda la realidad de las relaciones de pareja y el anhelo que muchos adultos tiene por regresar a aquella etapa de la vida en la que no cargábamos con pesadas responsabilidades y vivíamos despreocupados. Cuando niños, todos soñábamos con ser grandes y hacer cosas de adultos, como trabajar, ganar dinero, viajar por el mundo y casarnos con aquella persona que nos alborotaba el corazón. Una vez siendo adultos, nos desengañamos de aquel sueño para percibir que junto con la libertad vienen las agobiantes responsabilidades, y que toda elección repercute tarde o temprano en nuestro futuro, convirtiéndose la toma de decisiones en un dolor de cabeza, acabando con nuestras ilusiones de viajes y amor. Las cosas que antes parecían tan simples se vuelven complicadas, y hasta el matrimonio, que creíamos tan bello y reconfortante, se presenta como complejo e insufrible. Es esta la situación por la que atraviesa Haruko Maeda, la prima de Daikichi, convertida ya en una treintañera ama de casa angustiada por su entorno hogareño, que es todo menos agradable. Tan compleja es la cosa que hasta opta por irse de casa sin temor de las consecuencias. Es como si guiada por un impulso se decidiera a escapar sin tener las cosas muy claras sobre qué es lo que hará a continuación, sin pensar, solo actuando. Esta postulación es realmente asombrosa al venir de Japón, país en el que por costumbre las mujeres deben ser sumisas aceptando todo lo que venga de parte de la familia en aras de conservar la reputación y la “unidad”. Haruko huye de su hogar buscando algo de paz refugiándose en casa de Daikichi, exponiendo situaciones que tocan la llaga de la cruda realidad nipona, como la avocación al trabajo y la consecuente ausencia hogareña, la tirante relación suegra-nuera, y la negación de los sentimientos personales por conservar las apariencias o evitar empeorar las cosas.

Dado que solo tenemos una vislumbre de los sucesos por los relatos de Haruko, desconocemos cuan grave es esta situación como para hablar de soluciones; pero lo que sí es de notar es que a pesar de lo adverso de las circunstancias, Haruko ha podido educar a Reina lo mejor que ha podido. Ya hemos advertido el cambio de impresiones sobre la pequeña terremoto desde el primer episodio en el que posiblemente nos cayó insoportable, hasta el punto que observamos ahora, jugueteando alegremente y haciendo amigos como se esperaría de una niña de su edad. Entre madre e hija notamos un vínculo afectivo equiparable al de Daikichi con Rin, ya que ambas se apoyan y sobrellevan lo vivido en el hogar. A la par, se nos explica que la mamá no es la única que sufre: Reina está plenamente consciente de lo que ocurre entre sus padres. Es innegable el daño que se les hace a los niños al obligarlos a pasar por el mismo sufrimiento de los padres sin tener ellos la culpa de los acontecimientos; prescindiendo de si el causante de los problemas es la madre o el padre. El relato de Haruko se confirma al apreciar la actitud del padre al recoger a la familia: en lugar de acercarse a su esposa y pedirle disculpas, o aunque sea regañarla, simplemente la ignora, disculpándose por los problemas que su esposa pudo haber causado. Sin vislumbrar algún cambio en el horizonte, comprendemos porqué Haruko decide volver a casa y resignarse a aguantar todo lo que se venga por el hecho de que en sus circunstancias necesita el apoyo de esa familia para seguir educando a su hija, aunque solo halle enemigos entre sus miembros.  Al verse comparada con Yukari y Daikichi, siente que ella no sería capaz de llevar el barco a buen puerto por su cuenta, resolviéndose a soportar todo “intentando no sentir nada” confiando en que si ya pudo aguantar por varios años, podrá continuar quien sabe hasta cuándo. Esta triste situación halla una explicación en su despreocupada forma de ver el matrimonio y las relaciones de pareja cuando era una jovencita llena de ilusiones; pero en su favor debemos decir que esa resolución final, aunque patética y desesperada, está llena de valor y determinación la cual no tenía días antes. Esa maravillosa capacidad que tienen las mujeres para sobreponerse en las situaciones más angustiosas es simplemente incomprensible e inexplicable para los hombres, los cuales por costumbre suelen desmerecer la valía y fortaleza que toda fémina posee. Haruko explica este concepto al decir en sentido metafórico “las chicas siempre tienen una carga pesada para llevar”, y vaya que saben cómo llevarla con maestría.

Aquellos que por el presente estamos sin la compañía de la familia o sin haber formado la nuestra, pudimos identificarnos con la sorpresa de Daikichi al regresar a casa y hallar las luces encendidas. La sensación de volver del trabajo y encontrar a alguien en casa esperándonos es distinta, es indescriptible, difícil de entender y ciertamente algo que añorar. Para Daikichi, a pesar de las inconveniencias, la visita de su prima fue toda una experiencia aleccionadora y estimulante. Haciéndonos eco de los argumentos expuestos al principio, nuevamente notamos toda la candidez de los niños en su esplendor, con sus preguntas, su ingenuidad al máximo (lo del globo fue descoyuntante) y su incapacidad de guardar secretos. Una vez más, la madurez de Dai-chan para abordar el escabroso escenario resulta proverbial, ya que halla la forma de ser condescendiente y trata con comprensión a su prima, interesándose a su vez en el bienestar de otra familia, no siendo parcial. Y adicionalmente, la marcada diferencia de la propuesta de este anime con relación a los demás se hace evidente al colocar a dos primos bajo el mismo techo y no aludir en ningún momento a algún tipo de acercamiento sentimental o de otro tipo más que el filial. Pensando en Denpa Onna to Seishuun Otoko como ejemplo, vemos que a Daikichi no se le pasa ningún pensamiento impuro o indecente por la mente en absoluto; y cuando sí tiene algún tipo de estímulo de parte de su prima (el abrazo o los sonidos de la ducha) no se interpretan como excitación, sino como ambigüedad y falta de costumbre, apelando a valores morales hoy escasos y extraños. Sea que lo aprobemos o no, planteamientos como estos en pleno 2011 sorprenden.

8 comentarios

  1. Me encanto la propuesta del arbol, lo hable con mi esposo y quiza lo implementemos cuando tengamos nuestro primer hijo o hija aun si eso conyeva el cargar con el arbol en una maceta o dejarlo aca en la casa de mi cuñado en la que vivimos actualmente. Y sip yo no vivo en el mismo techo de mi suegra pero si bastante cerca, asi que puedo darme cuenta de los roces que pueden haber, aunque en mi caso se han dado los de tipo cultural ( yo soy costarricense y mi esposo aunque nacio tambien aca fue criado al estilo chino pues ambos padres son de China). Afortunadamente se han solucionada pero eso no quiere decir que no se vayan a dar nuevamente en otro momento. Y bueno aunque si una se guarda alguna que otra tristeza, es inevitable eludir esa costumbre, es importante desde luego conservar la comunicacion con tu esposo tanto como te sea posible. La verdad yo no podria aguantar tanto sin comunicacion o al menos no sin sacrificar por completo mi felicidad. Aunque dicen que las madres tienen una fuerza increible cuando se trata de sus hijos, aun no puedo dar prueba de eso, pero creo que si es verdad.

    El matrimonio es dificil pero tiene una recompensa enorme, no solo te hace una mejor persona sino que te enseña como es el amor real con todos y esos detalles de color azul.

    22 agosto 2011 en 02:23

  2. Mike sXe

    jajajajaja Kouki el mini Daikichi, si que sera una buen aliado y ese abuelo lo tenia todo fríamente calculado, muy buenos estos 2 capítulos.

    22 agosto 2011 en 15:44

  3. El 5 fue demasiado tierno, exudaba dulzura por doquier. Y aunque el 6 fue dramático en esencia, me revolcó de risa la cara de Reina recién despertada (último collage, cuadro 2). Y vaya que uno se antoja de ser padre!!! Me encantó Aishiteruze Baby, pero este Usagi Drop es enviciante. Ya tengo pensado regalarle una copia de toda la serie a mi hermano, mis padres, mis amigos, y a todo el mundo!

    22 agosto 2011 en 20:15

  4. Síii, ya había notado el parecido entre Kouki y Daikichi, si hasta en el peinado se parecen; precisamente las fotos que ambos se tomaron con Rin sirve para ilustrar dicha semejanza.
    Coincido con la opinión de konopikyu, a mi también me gusta mucho como se manejó el simbolismo del árbol, no es extraño que en nuestras culturas se hable también del “árbol familiar” para simbolizar no solo el desarrollo (o el camino como se simboliza en este epiosodio) de una familia.
    Por ciero muy acertadas las referencias a las canciones de Stevie Wonder y The Police, excelentes canciones.
    Con relación al episodio 7, dedicado a Haruko, la simpática prima de Daikichi, en realidad a veces resulta muy difícil discernir entre la madurez y la resignación, en especial porque en cuanto a los conflictos de pareja, las personas suelen temerle más a la soledad que a los conflictos o maltratos; sin embargo no dejo de admirar la entereza de Haruko al decidirse a llevar consigo el peso de su sufrimiento, a sabiendas de todo lo que le espera.
    No cabe duda de que Daikichi está realmente enamorado de la madre de Koichi (fue muy divertido verlo en el supermercado intentando explicar su parentesco con Haruko… una explicación que nadie le pedía); si bien sus actitudes distan mucho de los clichés del amor adolescente a los que tanto se nos ha acostumbrado en las comedias románticas.
    Definitivamente las series Josei tiene un encanto muy especial (mi esposa está fascinada con esta serie… y eso que gusta muy poco del anime).

    25 agosto 2011 en 18:57

    • Wow! Qué sorpresa! Me pareció único encontrar una aficionada al anime casada (Konopikyu), pero ahora son dos!! Esto es bueno. En cierto sentido lo hallo extraño, que la pareja comparta un poquito tu afición, ya que para postear en un blog y darle seguimiento a las reseñas hay que estar enganchado con el anime (será pq no conozco ninguna chica que sea aficionada como yo); pero me alegra que tu esposa también esté disfrutando de Usagi Drop, y espero que también de las reseñas… sería agradable saber de sus opiniones en alguna ocasión. Las chicas tiene un punto de vista muy particular de las cosas, y sus palabras siempre están llenas de sabiduría.
      Y gracias por notar lo de las canciones. Siempre que hago las reseñas, se me vienen temas a la mente; y con cierto aire a mensaje subliminal, intento compartir y recomendar algunos de mis gustos musicales. Si cabe en este comentario, te recomendaría “Galapogos”, es sobrecogedora!
      Una vez más, gracias por tus opiniones

      26 agosto 2011 en 22:00

  5. whaaa Rolo2k tambien esta casado!!! que dicha otro otaku casado! En mi casa somos dos pero mi esposo es mas gamer que otaku por el momento y es que es bien selectivo con el anime, pero si le gusta.

    Si vivieras mas cerca Benjammin te presentaba a algunas amigas :). Y bueno a mi me gustaria siempre irradiar sabiduria pero que va para algunas cosas todavia soy o muy tonta o muy ingenua. Ademas a veces tengo mal caracter y tiendo a ser muy depresiva (ya ni modo prefiero decirlo que ocultarlo porque da mucha lata). Como dice el opening de Usagi Drop “Las chicas somos fuertes pero tambien podemos ser debiles”.

    27 agosto 2011 en 13:50

  6. rolo2k

    ¡El gusto también es mío konopikyu! Debo decirte que aprecio mucho también tu manera de escribir y brindar reseñas (como es el caso de No. 6), al igual que los aportes de kitsu260, fortuna87 y por su puesto nuestro anfitrión seriousman; lamentablemente por razones de tiempo solo puedo seguir regularmente dos series, aunque disfruto también de otras, solo que de manera esporádica.
    Bueno, mi esposa no es lo que se diría una gran amante del anime (ni siquiera yo me consideraría otaku, a menos que existiera la categoría de “otaku padawan”), pero ha disfrutado series como Chobits y las películas de Hayao Miyasaki como “El viaje de Chihiro” y “El castillo ambulante”, aunque también series divertidas como “school rumble” entre otras; también suele ser bastante selectiva; el problema es que tiende a hacerse lío con los subtítulos y por lo general las prefiere con doblaje.
    Benajammmin, me da gusto que aprecies mis comentarios; por cierto esta serie se pone cada vez mejor, recién acabo de ver el próximo capítulo, así que esperaré pronto tu reseña.

    27 agosto 2011 en 22:46

  7. selhael

    Wow… se acerca 2012 o es que estaremos vislumbrando una próxima generación de padres que no califiquen al anime de meros dibujitos animados!
    PD: Las reseñas continúan teniendo ese toquesito …tan agradable. (¯ ω ¯)

    25 septiembre 2011 en 21:50

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