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Hanasaku Iroha 20: Curry Nochi Omuraisu (incluye receta)

Curry choppili, omuraisu tappuli!

Hace poco el gurú del sueño japonés Danny Choo escribió en su blog “Don’t learn stuff because you have to at school or work – learn stuff because you want to”. Este contundente manifesto habla con claridad sobre lo que realmente debe motivar nuestros actos y decisiones, más aún si se relacionan con la profesión a la cual nos dedicaremos en la vida. Si a ese “querer” le añadimos algún incentivo extra, como por ejemplo, los sentimientos románticos, tendremos una combinación explosiva capaz de lograr hazañas extraordinarias. Confirmando aquel rumor que dice que “al corazón se llega por el estómago”, podemos afirmar que si eres un(a) buen(a) cocinero(a) puedes prescindir de tu lado dere-dere y sacar a flote todo tu lado tsun-tsun y aún así hacer que tus sentimientos lleguen al ser amado. No importa si él o ella no lo entiende, lo que importa es que diste todo de ti para expresárselo. Esto, señores, es amor escrito no con sangre, sino con kétchup.

El vigésimo episodio de Hanasaku Iroha estuvo lleno de picos emotivos, momentos cómicos, lecciones sobre cocina, y mucho pero mucho amor (valga la redundancia). Con abundancia de detalles para ser desglosados, se me hizo difícil hallar un punto por dónde empezar. Lo que sí nos quedó claro es que la protagonista una vez más fue Minko, la adorable tsundere cocinera. Antes de ser absorbidos por el  vendaval culinario, debemos mencionar los otros puntos altos de la entrega. 1) Se ratificó nuestro buen concepto sobre la princesa heredera: Yuina es un poco frívola, pero no es superficial. Preferirá un restaurante de 5 tenedores a una comida casera, pero sigue siendo una buena amiga, acompañando a los suyos (en este caso a las suyas) en todo momento, demostrando su filiación afectiva con el team Kissuiso. 2) Se aclara nuestra opinión sobre la camarera del bonsái: Nakocchi no es tan mordaz como creíamos. En verdad, sus últimas palabras en el episodio anterior resultaron ser un nombre real para la pintura de la pecosa artista; un nombre bizarro, pero al parecer el apropiado, ya que Mizuno no se ofendió como habíamos creído. Volviendo a observar el dichoso cuadro, podemos concluir que en realidad evoca desde cierto ángulo una tortilla de arroz (omuraisu, de aquí en adelante), pero deshecha, desparramada, revoltijeada. Quizás la pintora estaba con hambre cuando la dibujó… 3) Se establece un brevísimo crossover con true tears, ya que sin necesidad de agudeza visual, vemos que uno de los carteles en la escuela promociona “Last Tears” con la figura de Hiromi Yuasa, apoteósica rival de Noe Isurugi en la aludida serie. Adicionalmente, vemos transitar por el colegio varias muchachas con el mismo uniforme de las jóvenes ya mencionadas. Sinceramente, yo esperaba ver en algún momento a estas chicas hacer su aparición en escena. 4) Confirmado: el color de Nako es el amarillo. Sino pregúntenle a Mizuno y observen el color predominante en la pintura en honor a la tímida nadadora. 5) Viendo el concierto del club de música ligera (femenino!) en el salón deportivo, la fogata al final del festival y escuchando el folk de rigor, ahora sí que me muero de ganas por estar siquiera una vez en mi vida en un bunkasai.

La cocina japonesa tiene mucho de intrigante y mística para todos lo que somos admiradores de la cultura nipona. Al usar ingredientes distintos a los usados en este lado del planeta, y exhibir platillos diferentes a los que nuestro paladar está acostumbrado, resulta toda una novedad para nuestros sentidos observar el despliegue de apetitosas viandas en cada serie de anime que seguimos. Gracias a nuestro “estudio” de las costumbres japonesas, no son extraños a nuestros oídos nombres de exquisiteces como onigiri, takoyaki, misoshiro, udon, dango, okonomiyaki, karee raisu, tenpura, nikujaga o yakisoba, y es probable que su sola mención nos traiga a la memoria alguna serie en la que hayamos escuchado su pronunciación y el rostro de satisfacción de algún dichoso personaje que degusta tal manjar. Quizás esa expresión de felicidad nos haya llevado a entrar por primera vez a algún restaurante nipón para saciar la curiosidad. No sé a ciencia cierta si esta es la primera vez que se nos muestra en anime el proceso de preparación de un platillo, pero sí es una extraordinaria muestra de los sentimientos que pueden estar envueltos en ese proceso. Minko es una mujer de personalidad fuerte pero de profundos sentimientos, los que la llevan a hacer todas las cosas con verdadera dedicación. Ya vimos en el capítulo anterior que esos fuertes sentimientos la llevaron a herir a una de sus compañeras, la que curiosamente está pasando por las mismas circunstancias que ella, por aquello de que “no entiendo a los que hacen lo mismo que yo hice ayer” (Charly García dixit). Perdiendo la oportunidad de volver a ver a Minchi en plan de niña humilde y arrepentida, la vimos actuar de la forma que mejor le sale: siendo fría y testaruda. Es de notar que a estas alturas del juego, a sus amigas ya no puede engañarlas. Apoyándonos una vez más en nuestras habilidades traductoras, desciframos que en la primera escena de Ohana y Minko juntas, al rechazar esta última el ofrecimiento de ayuda, la hobiron le responde con un “Minchi wa sunao ja nai” (“Minchi, no estás siendo sincera”), aludiendo al hecho de conocer los pensamientos de su amiga, la que puede poner cara de autosuficiencia, pero igual necesita con urgencia de la ayuda y compañía de sus íntimas. Y aún si le costó lágrimas (por la cebolla, obvio), Ohana supo darle el apoyo que necesitaba. De a pocos y a punta de cariño, la rubia se ha ganado el aprecio de la tsundere. Lástima que las cosas vayan a cambiar, a juzgar por el título del próximo episodio (No cuenta como spoiler, ya que todos lo vimos en los avances).

De cierta forma, todo el capítulo estuvo girando alrededor del dichoso omuraisu. Desde el arranque, Nako soñaba con la tortilla, Ohana sentía curiosidad por su preparación, y Minko se negaba a cocinarlo. Al final, resultó siendo la estrella del festival, convirtiéndose en la excusa perfecta para la expresión de sentimientos. En el momento en el que confluyen todas las chicas en el salón se sentía una tensa calma, ya que las compañeras de clase, aunque heridas, se sentían en la obligación de pedir perdón a quien las había ofendido (excelente muestra de humildad); y además Ohana y Minko estaban en un duelo de velocidad que ya derivaba en batalla. En estas ocasiones, citando a la abuela Sakae Jinnouchi de Summer Wars, lo mejor para apaciguar las tensiones es sentarse a disfrutar de una comida en unidad. Dos de los mejores placeres de la vida son de los más simples: comer y dormir. Al propiciarse el incidente en la cocina se da la coyuntura para dialogar sobre el pasado y las aficiones, lo cual logra crear un clima de comprensión entre todas las involucradas. Al ser atendidas por Minchi, las chicas del salón pueden percibir su verdadera consagración por las artes culinarias, y comprender el porqué de sus arrebatos y arbitrarias decisiones. No sirve de nada juzgar a alguien basándose únicamente en sus actos, sino que es necesario escuchar sus argumentos o su historia para hacernos de un cuadro completo de la situación. Todos tuvimos el privilegio de ver a Chibi-Minko extasiada frente a la ensoñada cocina disfrutando no sólo el probar el omuraisu, sino ver el arte envuelto en su elaboración, comprendiendo que cuando tu afición viene desde la infancia, nada podrá cambiarla o siquiera frenarla. Al poder escuchar su historia, todas tienen la oportunidad de entender que esta habilidad va más allá de la afición sino que involucra además sus afectos más íntimos, viendo como la irascible muchacha se transforma en otro ser poniéndole todo su afán y cariño al platillo, tornándolo de un simple bocadillo a una obra maestra, tanto en sabor (nos imaginamos) como en presentación. En ese instante se empiezan a invertir los papeles, ya que aquella satisfacción que se halla al hacer felices a los demás comienza a ablandar el duro corazón de Minko, y permite que aflore su verdadera naturaleza. La muestra de agradecimiento de las chicas al “cocinarle a la cocinera” no es tomada como una afrenta a su pericia, sino que le ayuda a abrirse a la opinión general de cambiar el menú, lo que termina por favorecerla.

Como buenos aficionados, estamos relacionados con los kissaten y sus fetiches relacionados. Varias de estas costumbres pueden sonarnos bizarras o de fantasía dependiendo de nuestros gustos, como el moe-moe-kyun sobre la comida, el cosplay de rigor, o la escritura en  los alimentos. Aunque estas cosas se hayan convertido en un cliché hasta para los mismos japoneses, fue agradable ver como una práctica tan manoseada cobra otro significado cuando es llevada a cabo con amor, el cual es más que simplemente escribir en una tortilla la palabra “love” como lo haría cualquier meido, sino que involucra el poner las cartas sobre la mesa, literalmente hablando, y jugarse por primera, o última vez, la chance de hacer que esos puros sentimientos alcancen a aquella persona, incapaces de poder expresarlo con nuestra propia voz. En el caso de la niña de las coletas, le auguramos éxito en su cometido, basándonos en el sonrojado rostro del agasajado. En el caso de nuestra Minchi, verla padecer la presión recorriendo cada átomo de su cuerpo sabiendo que su amado Tohru se encuentra tan cerca de ella, esperando probar un bocado de sus manos, es simplemente un espectáculo estremecedor. Logra hacer que en nuestro interior experimentemos la misma angustia de ella al pasar cada segundo mientras se plantea si debe expresar sus sentimientos al igual que su compañera, y si es así, de qué forma podría impactar al mordaz cocinero sin abrumarlo. Al final, no importó que el ingenuo Tohru creyera que el gigante corazón de kétchup era normal en todo plato, lo que importó fue poner todo de sí para expresar la intensidad de esa pasión que llevaba torturando a Minko desde hace buen tiempo. El espectador no tuvo mejor premio que ver la nerviosísima expresión de Minchi  reflejada en la botella de la roja sustancia, y luego verla temblar de emoción estrujando las cortinas mientras su adorado jefe degusta el manjar preparado con especial cariño sólo para él. Conclusión: No importa si el plato no es muy elaborado o si tiene mala pinta, lo que importa es con cuánto amor lo has preparado.

Omake: Omuraisu (receta para dos)

Ingredientes:

  • 2 tazas de arroz cocido (de preferencia arroz japonés)
  • 100 gr. de carne de pollo cortada en trozos muy pequeños
  • 1 taza de cebolla picada en trozos muy pero muy pequeños
  • 1 taza de champiñones cortados en trozos pequeños
  • 6 huevos
  • Sal, pimienta, mantequilla
  • Una cucharadita de vino blanco
  • Ketchup :3

En una sartén derrita 10 gr. de mantequilla, saltee media taza de cebolla, agregue 50 gr. de pollo y luego ½ taza de champiñones. Cuando la cebolla esté semi transparente, añada dos cucharadas y media de kétchup. Añada una taza del arroz, el vino blanco y sazone con sal y pimienta al gusto. Revuelva hasta cocer y apague el fuego.

En un recipiente aparte bata 3 huevos sazonando con un poco de sal y pimienta. En otra sartén, derrita 10 gr. de mantequilla a fuego medio. Vierta el huevo batido. Extienda rápidamente con movimientos fuertes mientras agita la sartén. Cuando el huevo esté a medio cocer, coloque la mezcla de arroz preparada anteriormente, un poco alejado del centro. Quite la sartén del fuego y mueva la sartén para plegar la tortilla. Envuelva el arroz con el huevo, agitando la sartén al estilo Minchi hasta que el omuraisu tome la forma de una empanada, y luego servir. Si desea, puede variar el pollo por embutidos.

(Adaptado de El país del Sol Naciente. Lástima que no hallé una receta similar a la del omuraisu de Minko)

8 comentarios

  1. concuerdo contigo, yo también me gustaría asistir a un evento como ese XD, y si, fue muy agradable ver a Minko temblar de la emoción, mientras tohru degustaba el platillo hecho con todo el corazón de minchi.

    se me olvidaba, gracias por la receta tratare de conseguir el arroz japones para prepararlo.

    20 agosto 2011 en 03:47

  2. Gracias por la reseña!!!

    20 agosto 2011 en 06:11

  3. Arroz japones? me pregunto si sera igual al del sushi…. alguien sabe? aca en la casa tengo y si no pues me parece que un buen sustituto seria el arroz jazmin el arroz mas delicisioso y caro que he comido, y se puede conseguir en las tiendas chinas con facilidad. Por cierto el sarten en el que lo hagan debe ser antiaderente porque yo he probado hacerlo en otros y es un desastre (no esta receta en particular, pero si un omelet). Y bueno se supone que el huevo en la parte interna debe quedar esponjoso asi que hay que cuidarse de no cocerlo demasiado.

    Voy a probar la receta con arroz de fijo! Muchas Gracias!

    Por cierto entre buenas amigas los malentendidos por un chico se resuelven aunque que alguna que otra discusion. Yo creo que estaran bien, mas conociendo a Ohana y lo mucho que quiere a Minchi. Cuando tenia amigas una vez se presento algo similar con un compañero mio de la universidad. Y bueno yo deje claro que a mi no me gustaba muy buen amigo pero nunca senti nada romantico por el, igual mis amigas me dijeron lo que sentian y hasta que se le habian declarado como prueba de su lealtad. La verdad aunque ya no seamos tan unidas siempre aprecie ese gesto de su parte.

    22 agosto 2011 en 02:41

    • Haha, da risa, pero no fue tan difícil hallar esta receta junto con otras de platillos que tanto hemos escuchado, y que parecen sencillos de preparar. El dato de la sartén ya lo tengo anotado. De repente este blog puede cambiar de “Serious Moe Business” a “Serious Cooking Business” (ya quisiera)
      Eso de los malentendidos entre chicas debe ser cosa seria. Visto desde afuera pareciera que todo es rosas, las chicas siempre se llevan bien y resuelven sus problemas al toque; cosa que entre chicos no es sencilla, y si es por chicas peor. Pero me supongo que de vez en cuando por ahi deben haber roces en vez de rosas…

      22 agosto 2011 en 19:58

  4. davidvfx

    la toritilla de arroz…. la verdad haciendo una refleccion de la metamorfosis que es sujeto el significado de la palabra Tortilla de aqui en latinoamerica hasta oriente, y viceversa, me da a entender que tan diferentes somos, a pesar de que algunos modismos y modas se han amalgamisados fuera a japon si saber nada pero nada y me meto a un Wagnaria (working!!) y me quiero pedir unos huevos con tortilla capas de que me traen un tortilla de huevo sola y me dirian: “que le escribo con la catsup”…. WTF!!! creo que seria lo que diria. Ya no hablare la Hamburgesa que solo se les olvido el pan.

    tambien es interesante y reflesionar la razon é intencion del Festival cultural y su importancia…. desde que me llamo la atencion las grandes diferencias de Japon con Mexico me da verguenza al ver como es que se lleva acabo ese festival, y tambien el deportivo, ya que en mi ciudad y toda la republica a lo maximo es el vergonzoso “Quermes” hecho por los maestro, directores y por su puestos colindados con la juenta de los padres de familia donde les dicen a los niños que les digan asus padres que les den un buen bonche de money por que se vendera comidad para juntar fondos para escuala (que es mentira por su puesto) donde los estudiantes no participan en NADA solo que llevn dinero para comprar ese mal hecho pastel de atun, tostidas de ceviche con mas zanahoria con limon que pescado o marisco encima, ect ect y todo a precio el doble de lo que lo encontrarias en un restaurante, sin mencionar las represalias si no vas y compras por que te toman lista.

    bueno dejando de hablar de mi pais (bien merecido se lo tiene) siempre he creido que tal les eventos es tratar de despertar el espiritu laboral y coperativista del grupo en cuestion,una forma de acostumbrar a los jovenes al ambiente empresarial y tambien para despertar los lideres ya en practica; Con MINCHI creo que el problema fue que ella ya paso esta faseta y esta aun sentido mas profesional y su regides no le permitio bajar lo estandares laborales ya que eventos no es solo conocer el ambiente del emprendedor si no tambien es un convivio entre la sociedad de los estudiantes, Minchi no estaba errada en su logica y filosofia solo se olvido que son jovenes y no adultos los de la escula, es claro que seguir las reglas y lo planeado es importantes pero este ambiente juvenil del festival hay que ser mas sueltos y dar riensdas a fraternisar, y se puede hasta cortejear, por eso la importancia del platilo Tortilla con arroz.

    La complicacion viene en que la estudiante desconocidad por ser muy joven e inexperta no puede poner el palabras el por que es importante,solo sentia que el festival era el momento para eso, y no estaba equivocada mas no tenia el conocimiento de Minchi, y a Minchi solo se le olvido que es una jovencita que tiene que darse el tiempo para ser eso una joven enamorada…. gracias a Nakochi y Ohana mas la presencia de las demas chicas y a Minchi por soltarse un poco en su rijides pudieron encontrar el punto de equilibrio.

    curioso que niguna pero ninguna chica impuso su “verdad” solo se dejaron llevar por las emociones callendo las cosas por si sola una ves que se relajaron, las tres compañeras de clases se dieron cuenta no es que minchi no quisiera o pudiera hacer la famosa tortilla si no que no se podia (en teoria) y Minchi puedo se mas considera como lider con subordinados al decidir por lo menos intentarlo para satisfacer a las masas.

    Cosa curiosa es la escenita cuando las chicas se asoman por la ventana para ver la fogata, es cierto que la broma con Akarin (yuruYuri) de martirisarla con su poca presencia es graciosa, pero cuando la triste artitas de lentes del salon de Nakochi la planta doble vidrio opacodo, lo primero que pense,, “aahh que crueles, solo va salir estos dos episodio y le plantan esos vidrios mientras el cuarteto de protagonistas nos deslumbran desde las ventanas abiertas con su belleza, a la otra le dijeron ponte ahi escondidita… bueno es una anime pero si fuera un live-action seria un feo para la artista.

    Fuera de eso no le fue tan mal a Minchi con su galan, pudo haber sido peor, puedo haber pensdo que la palabra Love se la escribio Ohana, que es la que le llevo el platillo.

    22 agosto 2011 en 16:40

    • rolo2k

      Sí, a juzgar por la cara que puso Tohru, creo que fue lo primero que se le vino a la mente…
      Bueno, debido a problemas con mi pc me he quedado un poco rezagado, pero ahora que veo los episodios, así como las reseñas y comentarios, entiendo un poco mejor esto de los famosos festivales culturales, muy distintos a los que se organizan en nuestros países, tal como lo señala davidfx… será cuestión de cultura.
      Volviendo al punto, relamente los sucesos de estos últimos dos capítulos nos dejan una gran cantidad de emociones, como la reinvidicación de la princesa Yuina: vanidosa y frívola, pero muy buena amiga; también notamos que Koichi sigue le sigue moviendo el piso a Ohana, aunque ésta se esfuerce en negarlo o reprimirlo (pocas esperanzas para Tohru y un buen punto para Minchi) y la evolución positiva de Nakochin.
      Con todo me pareción muy bizarro el hecho de que Ohana lo soñara vestido de camarera.
      Muy apreciable el que estos dos últimos episodios hayan sido privilegiados por Minko, quizá mi personaje favorito de esta serie, ya que como lo han señalado le da la oportunidad de lucir su tsunderesca personalidad en todo su esplendor, sin excesos ni exabruptos; me agrada mucho ver que a pesar de sus esfuerzos por mantenerse fría, poco a poco está aprendiendo a relajarse, a divertirse y a mostrar aunque sea indirectamente toda la intensidad de sus sentimientos.
      Un bonito final para estos dos episodios (las fogatas siempre me traen recuerdos muy gratos).
      Me gustó también la inclusión de la pecosita pintora, espero la historia le de un poco más de espacio.
      Lamentablemente para Minchi los avances dejan entrever que el triágulo amoroso que ya se vislumbraba desde el episodio 10 no tardará en reventar, con muy malos resultados para ella.

      24 agosto 2011 en 00:54

  5. A mí nunca me gustaron las actividades del cole porque eran igualitas a las que describes, fea cosa. Pero no me había puesto a pensar que eso del bunkasai podría tener relación con el espíritu empresarial nipón, y por eso Minko se lo tomó tan en serio; pero aún así se pudo disfrutar de la unidad y compañerismo que (según parece) es costumbre de esos festivales. Que envidia!!!
    Y otra vez, casi la das de profeta, ya que en el 21 sí se suscitan esa clase de malentendidos. Y felizmente la pecosita vuelve a aparecer… Y me revolcó de risa lo del doble vidrio opacado, buina!!!!

    22 agosto 2011 en 20:09

  6. Ohh estoy tan feliz!! Me salio… por fin me salio el omuraisu T.T hasta le pude poner un corazon con la ketchup. Mi error era tenerle miedo al fuego alto y por eso nunca se me cocinaba bien al inicio. Pero un sarten bien caliente al puro principio hace toda la diferencia. Ya despues si se le puede bajar al fuego pero no al inicio.

    Gracias por la receta! La verdad la altere un poquillo pues no tenia pollo asi que le puse carne y quedo de lo mas bien.

    27 agosto 2011 en 15:31

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