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Yuru Yuri 4: Cuando calienta el sol

Siento tu cuerpo vibrar cerca de mí...

El esquema de conducta actancial que suelo denominar “tsunderismo” consiste en el maltrato, desdén o agresión sistemáticos contra el objeto de deseo, teniendo como propósito: a). reprimir o negar el sentimiento amoroso por considerarlo humillante, indigno, debilitador o esclavizante; o b). intentar atraer, mediante un recurso neurótico, la atención de aquella persona importante y enamorarla a base de agravios y orgullo. Ayano, la altiva y obsesa vicepresidenta del Consejo, emplea el segundo tipo de estrategia tsunderesca. Empleo el sufijo “-ismo”, porque, para los personajes de anime afectados por esta tendencia en su comportamiento, la paradoja del amar odiando supera lo accidental: es implícito al sujeto, es un estilo de vida, casi una ideología. Ayano ama, finge odiar lo amado y luego existe: su rutina, sus planes, sus esfuerzos, están todos encauzados a perseguir su obsesión. Por acercarse a Kyouko, es capaz de inventar técnicas de estudio ciertamente escatológicas, repasar mientras maneja bicicleta o comer con dos lápices.

Para algunos, Ayano está desquiciada: tanta obstinación le secó el cerebro y razona bajo el imperio de sus pasiones, aunque suene paradójico. En efecto, las tsundere están tan sujetas a sus sentimientos contradictorios que, para alcanzar sus objetivos, ponen al servicio de sus enervados instintos todas las herramientas de su intelecto. Sin embargo, cuando una tsundere es demasiado apasionada hasta el extremo de enceguecerse ella misma respecto de sus propios sentimientos y creer, con cierto grado de convencimiento, que odia a su ansiado objeto de deseo, la vehemencia se interpone al razonamiento en lugar de utilizarlo como arma y tendríamos un exitoso cuadro de represión. El caso de Ayano es distinto porque ella es consciente a nivel racional -e incluso admite delante de Chitose- que está enamorada de Kyouko. Aquí no cabe espacio para discutir ni sutiles ambigüedades ni conceptos confusos ni silencios especulativos porque el asunto es expreso y bastante claro: no existe confusión entre amistad, admiración o amor. Tampoco se desliga este último concepto del deseo erótico, por tanto, en Yuru Yuri, no florecen los amores platónicos. Los sentimientos se enuncian con claridad, por ejemplo, Chinatsu sueña con recibir un beso de Yui, y aunque su petición al árbol por Tanabata se satisface casi de inmediato, su cumplimiento fue parcial porque no aguardaba un inocente beso en la frente, sino acciones más rotundas y electrizantes. Chitose, durante la primera escena, alucina una emotiva reconciliación entre su amiga y Toshino Kyouko, cuando -hipotéticamente- la rubia derrotase a la Vicepresidenta. Por breves instantes, y ruborizándose, Ayano acepta que dada una circunstancia similar, ella aceptaría someterse a las caricias subyugantes de su adorada enemiga. Ni siquiera puede calificársele de “obvio”, porque es explícito y declarado. Tratándose de un afecto convicto y confeso, solo cabe analizar la actitud de Ayano como un continuo intento por atraer a Kyouko pero asegurándose de preservar su imagen de muchacha sesuda, estricta y responsable, esa identidad proyectada hacia la sociedad que tanto preocupa a las tsundere. Pocas veces esta disociación del yo entre tsuntsun público y deredere íntimo tienen una finalidad consciente de provocación, aunque la sufrida Ayano no cuente con mejores escapatorias para canalizar su deseo. Su único consuelo sería que Kyouko captase el subtexto de las provocaciones y concediera al mismo sentimiento, sin embargo, sus empeños son unilaterales, unidireccionales, y Kyouko, digna cerebro de chorlito, interpreta las bravatas de la Vicepresidenta en son de broma o según su humor, sin siquiera tomarla en serio cuando le propone competir. Ayano se dedica de todo corazón a estudiar esperando que la rubia corresponda a ese fragor amoroso, pero Kyouko camina a su propio ritmo y su renegada gana: la fecha de exámenes coincidía con la dateline para sus doujinshi y considerando el carácter atolondrado y caprichoso de Toshino-san, podemos adivinar su orden de prioridades. Devastadoras noticias para Ayano, pues este desafío era una invitación encubierta al erotismo. Fue rechazada después de preparar el lecho con semanas de anticipación y para colmo descubre que, entre el otakismo y su poco potencial romance, Kyouko elige al primero. (2D forever!!!)

Dejando de lado las disquisiciones serias, este episodio fue épico y -vade retro lolicons- no porque todo episodio playero que se precie aporte su dosis siempre sana de fanservice, o porque el carácter juguetón, caluroso y festivo de la playa (un espacio donde está permitido vestirse de forma ligera sin provocar la censura de nadie, un lugar donde el cuerpo, lo sensual, se luce y es celebrado) permite introducir una serie de ocurrencias humorísticas con mayor facilidad porque salir a jugar es, desde el saque, un germen de comicidad. Sin embargo, este capítulo no hubiera sido la mitad de genial si acaso no aparecía Chitose, ese espíritu descarado que, bajo la apariencia de una inocente y educada meganekko, encuentra en cada acontecimiento la epifanía, la chispa, la inspiración para un delirio lésbico. Cumple el papel de adlátere de Ayano, pero también de Pepe Grillo erótico: si este personaje representaba a la conciencia, el superyó de Pinocho, entonces la chica de lentes encarna la liberación sin fronteras del id, que parece dominar toda la serie. Aunque no suele interactuar directamente con Kyouko, si ambas colaborasen, quizá la tónica no funcionaría con eficiencia: la gracia de Chitose radica en su vivacidad imaginativa, en su insatisfacción con la Realidad para vestirla de rosa yuri y colmarla de deleitables ficciones. También suele soltar alguna humorada en el mundo exterior (su alegría por default es proverbial, puede ocurrirle cualquier desgracia física pero sigue sonriendo), pero su majestuosidad perversa es interior. Dada su desmesurada curiosidad por el homoerotismo, Chitose es indiscreta en los momentos precisos y tiene cuajo, gracia y dulzura de sobra para soltar alguna imprudencia con aires de total inocencia, aunque a veces sus métodos son heterodoxos, como cuando aprovecha el duelo de pirotecnia entre Kyouko y Ayano para escribir “¿Te confesarás?”, ¡en kanji! y con fuegos artificiales. Talento tan versátil solo podía usarse para la joda y la mañosada, usuales oficios de una puberta. Chitose es una especie de Kazari Uiharu overloaded, deschavada en sus ímpetus yuri y sin vergüenzas de sacrificar su integridad física si poco vale una hemorragia nasal comparada con cinco segundos de petit morte alucinatoria. Sin embargo, sus intervenciones no se limitan a satisfacer sus sicalípticos placeres, sino también a cumplir el papel de confidente infidente, un tópico de la comedia romántica que consiste en transgredir la confidencialidad de manera traviesa, poniendo en ridículo a la mejor amiga. Otro aspecto que encuentro divertido es cómo su rutina de quitarse los anteojos deriva en humor absurdo cuando no sabemos quién entrega la caja de kleenex a la meganekko. Ella solamente agradece, pero no aclara a quien y cunde la sensación que alguien, una persona ajena al elenco, interviene en escena de manera intempestiva y anónima, como cuando los actores de una sit-com le hablan al camarógrafo. Sería inexacto considerarlo ruptura de la cuarta pared, pero se aproxima al concepto, ahora sí, de forma ambigua.

Y porque usted lo reclamó, la galería playera:

Al parecer, alguien tropezó y cayó de cara contra la arena durante la grabación de una escena, pero por fortuna nadie lo advirtió y apenas se nota cuando revisas el footage. Esta clase de accidentes ocurren cuando coordinas con extras sin experiencia.

Aquello de no vestir ropa interior debajo del yukata es: o una tradición anticuada o una cruel mentira inducida por el hentai. Whatever, alguien debería condecorar a Ayano por andar de comando sin mucho bochorno. Incluso -creo- lo hace por y con orgullo.

Si la estupidez de Kyouko no fuera tan tontorrona, ligera y -hasta cierto punto- ingenuota, sería una robacámaras insoportable. Kyouko se parece a Tomo (Azumanga Daioh!), pero con menos Redbulls encima, si acaso la taurina sirve como referente para medir la volatilidad energética genki. Ella ejemplifica el modelo de humor preferido de Yuru Yuri: incordiar, importunar, jorobar a alguien con absoluta licencia y sin futuros resentimientos. En efecto, Kyouko es capaz de fregar a Yui o acosar a Chinatsu infinidad de ocasiones, y Chitose puede darse el lujo de deslizar indirectas impertinentes que delatarían su sagrada intimidad, pero salvo leves castigos físicos para la rubia, siempre son perdonadas y las relaciones de amistad, rivalidad o deseo no cambian, no progresan ni retroceden, aún cuando el deseo por Tanabata de Ayano se cumpliera y ello implicase mejorar su patológico vínculo con Kyouko, un accidente quiebra el momento de calidez sentimental porque, si durase demasiado, habría que profundizar en la psicología de los personajes y desligarlos de sus arquetipos. Yuru Yuri requiere que sus protagonistas, antes que personalidades, sean funciones. Analizar esta serie sería una delicia para cualquier estructuralista. Estas reiteraciones cíclicas (un reseteo que, durante cada episodio, vuelve el “estado de cosas” al esquema del principio) garantizan la estabilidad del slice-of-life escolar, que reniega por definición de un argumento como desarrollo de tramas con puntos de tensión (plots). Siempre he defendido que esta inmutabilidad no puede cuestionarse como si fuera un defecto, pues es una necesidad del género. La dinámica de Himawari y Sakurako es un ejemplo divertido, pues nadie, aparte de ellas, se entromete en su conflicto, y continuarán peleando y compitiendo con métodos variopintos pero preservando solamente dos reglas: odiarse con ganas, pero jamás alejarse demasiado.

7 comentarios

  1. danyami

    Lo que no me gusto mucho de este episodio ( y de otros tambien) es el uso repetitivo de gags que se usan, en de la meganeko lo repitieron como 5 / 6 veces, con la misma secuencia: se saca los lentes, imagina, sangra, aparece alguien y le da un pañuelo, ni siquiera alguno se diferencia del otro. (otra cosa q detesto son sus larguisimos eyecatchs)

    Pero aun asi me gusta mucho la serie, siempre trato de verla los lunes en la noche que es cuando recien sale.

    9 agosto 2011 en 08:46

  2. davidvfx

    “aqui vamos!!… 1,2,3,4.. YEIIIH!!!!”

    Jaja estamos ante la serie a la cual me estos encariñando cada vez mas, como sucedio con K-on, es cierto que los gack de chitose estuvieron demasiado abundantes, y muy justamente repetitivos para los que les dio diabetis moe+yuri, pero por mi parte no fueron molestos, pero admito que si estuvieron abusivos de ellos;

    Aun que todas las chicas tuvieron su momentos, es obio que Ayano fue la protagonista de este episodio, despues Kyouko por ella era el tema, y aun que no me lo crean Akarin!!! tubo mas presencia que todas las demas chicas restantes… lo malo es que el tema fue su deseo de destacar mas jajaja no se como pueden retomar este chiste una y otra ves y no gastarse nada, parece que nos encanta ver llorar a nuestra pelirrojada protagonista… por cierto no notaron a la mano misteriosa que daba pañuelos a chitose, aun que no se si fijaron es un personaje mas invisible que la misma Akarin, como puedo probar su existencia? pues contar las chicas que fueron y contar en cuantas partes se corto la sandia (8 personajes oficiales y fueron 9 rebanadas de sandia) y en corte donde salen las niñas sentadas dando mordisco a soculento fruto en los primero frames a un costado izquierdo se capta a un personaje en bañador escolar azul y de cabello largo color negro de corte parejo…. no se si sera broma de los animadores o realmente hay un personaje mucho mas invisible que akarin, no he visto el manga asi que la duda queda.

    9 agosto 2011 en 15:30

    • Eclipse

      Em.. si, a esta altura incluso apareció un capítulo en donde aclaran eso, y efectivamente, existe ese personaje xDD

      1 septiembre 2011 en 22:25

  3. Mike sXe

    Usui Kagerou de Sayonara Zetsubou Sensei es un personaje desapercibido.

    9 agosto 2011 en 17:33

  4. Mike sXe

    Me gusta mucho este Anime; es una muy buena opción para pasar un buen rato.

    9 agosto 2011 en 17:40

  5. En este episodio la cantidad de imágenes yuri se disparo de forma acelerada debido a que Chitose es capaz de ver la verdadera naturaleza de la relación de Ayano y Kyouko. La presencia anónima de Akari me hizo pensar que tal vez era ella quién detenía a Himawari y Sakurako, pero la figura ajena que aparece en uno de los cuadros o es un error o una protagonista desconocida que nos es incluso más esquiva: puede ser la presidenta. En fin quién sabe…

    9 agosto 2011 en 19:44

  6. Las apuestas de la figura desconocida esta es que es la presidenta del consejo estudiantil (que habilmente cubrieron el rostro cuando en el episodio anterior cuando Sakurako mostró la foto). Con respecto a los gags repetitivos de Chitose, para mi antes que cansarme me gustaron mucho… y más que fue preludio de que la realidad supera la ficción cuando Kyouko cae sobre Ayano descubriendo su falta de ropa interior xD… y por favor, no arrojen estrellas de mar.

    9 agosto 2011 en 19:55

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