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Hanasaku Iroha 18: La Sirenita

En el mar, la vida es más sabrosa

Una de las experiencias más comunes y más complejas para el ser humano es enfrentarse a los cambios. Los hay de todo tipo, y en su mayoría son inevitables. Al no ser característica del hombre la invariabilidad, en algún momento de nuestra vida nos tenemos que ver con la imperiosa necesidad de efectuar ajustes en nuestro rumbo en la vida, ya sea por presión interna o externa. Vernos en la perspectiva de ser expulsados fuera de nuestra zona de confort genera grandes cantidades de ansiedad y temor, ante la incertidumbre de si lograremos dar la talla ante las nuevas exigencias. Hacerle frente a este mundo lleno de prejuicios e ideas prefabricadas sobre lo que es “normal”, o por el contrario, lo que no lo es, es uno de los retos a los que se tiene que hacer frente en el largo proceso hacia la madurez. Para nuestra querida Nakocchi, vivir en este mundo le significa habitar entre dos ambientes distintos, su hogar y el resto del planeta, tan diferentes como el mar y la tierra; sintiendo el riesgo de perder su naturalidad y su identidad al coexistir en ambientes disímiles, pero empujada por su propia iniciativa que le dice que debe cambiar. ¿Qué es natural y qué no lo es? ¿Se puede ser dos personas al mismo tiempo? ¿Puede una sirena vivir fuera del agua?

Be yourself

Una de las más conocidas historias para niños se convierte en el arquetipo de la realidad cotidiana de nuestra querida Nako Oshimizu. Ya sea por la obra original de Hans Christian Andersen, o por la adaptación animada de Disney, de alguna forma el cuento de hadas de La Sirenita es universalmente conocido, y su argumento en esta ocasión es nuevamente adaptado para darle forma al ideal marino que nuestra camarera del bonsái tiene de sí misma. En cierta forma, su sentir guarda semejanza con el que experimentó Tomoe en el episodio 7, ya que ambas llegan a pensar que sus vidas están perdiendo sentido de la manera en la que están viviendo, y se ven en la obligación de cambiar, aún si tiene que ser a la fuerza. En ambos casos, la transformación no va por lo radical, sino por la urgente necesidad de dejar salir todo lo que se lleva dentro, lo cual nos habla de nuestras habilidades o deseos en otros medios, y de cómo estos se reprimen al encontrarnos en diferentes circunstancias. Sentimientos así nos embargan constantemente apenas se nos empiezan a abrir las puertas del mundo con el paso hacia la adolescencia. Descubrir horizontes desconocidos se vuelve una experiencia fascinante y enriquecedora, solo hasta que nos damos cuenta de lo difícil que es encajar en este nuevo medio. Tan llenos de expectativas e ilusiones como se encuentran nuestros corazones, lidiar con las exigencias y reglas del mundo de los adultos se convierte en toda una lucha; y darse cuenta de cómo la realidad termina por doblegar la ilusoria visión que teníamos de nuestro futuro es como estrellarse contra un muro de cemento. Parece una broma, pero una gran parte de esa presión la ponemos nosotros mismos, al compararnos con otros que aparentemente han logrado agarrarle el ritmo al día a día y hacerle frente con una sonrisa en los labios. Mientras más pasa el tiempo y la misma sensación persiste sin disminuir, la angustia se va acumulando en el fondo del alma hasta aniquilar por completo toda luz de esperanza de llegar a ser lo que siempre soñábamos: nosotros mismos.

Para Nako, su verdadero yo se manifiesta únicamente en el ambiente más cómodo que puede existir: su hogar. Ya le habíamos escuchado decir que cuida a sus hermanitos, pero ahora podemos apreciar la verdadera dimensión de la colosal tarea, tomando en cuenta que por más desarrollada que esté, solo tiene dieciséis años, y ellos son tres de los más movidos. Además de eso, atender a sus otros dos familiares (no me quedó claro si eran sus padres o su hermana y cuñado, o hermanos mayores… en fin), los cuales al parecer no contribuyen mucho al orden y la crianza de los niños. Todos estos deberes, en conjunto, tornan la labor de Nakocchi en casa algo ciertamente pesado; pero para ella se ha convertido en algo tan natural y cotidiano que no demuestra en ningún momento señales de cansancio o molestia; por el contrario, tiene la habilidad para manejar a sus hermanos con amor y confianza, sabiendo sobrellevar sus quejas y alborotos, y también poniendo en su sitio a sus mayores. De seguro otra persona en su caso estallaría a la primera semana (sólo puedo pensar en el pobre de Daikichi de Usagi Drop). La habilidad que manifiesta y su desenvolvimiento libre de temores son totalmente inversos a la Nako que conocemos. Para ella, estar en casa es como estar en el mar: se siente en total libertad, tanto de movimiento como de expresión. El verdadero problema viene cuando tiene que salir de este medio y habitar en el exterior: sentirse sin oxígeno para desenvolverse, apabullada por personalidades avasalladoras y situaciones asfixiantes, la convierten en un ser tímido y pusilánime, el otro lado de la moneda de su actuar doméstico. Sus palabras reflejan sus más profundos sentimientos al decir que “la tierra… da miedo”, expresando así lo duro que le es forzarse a salir de su refugio para llevar una vida normal. De alguna forma, haber desarrollado ese temor al mundo exterior la esclaviza y la sume lentamente en un hoyo de represión, impuesto lamentablemente por ella sola, al carecer de la naturalidad suficiente para manifestar su verdadero ser. En su inocencia, la conclusión más lógica es que el problema debe estar en ella, ya que su personalidad pudiera ser un lastre a su desarrollo como persona. De este modo, lo “natural” debería ser intentar por todos los medios respirar y caminar en dos pies como lo hacen los humanos, obligándose a encarar circunstancias complicadas, como la atención de una posada, para aprender las usanzas de la gente “normal”. Este criterio autoimpuesto sobre lo que es normal resulta errado, ciertamente, pero muy común. Todos los tímidos quieren ser extrovertidos, como si ser extrovertido fuera lo correcto, y la introversión tuviera inherentemente algo de malo. Se requiere de intrepidez y vivacidad para siquiera sobrevivir en estos días, pero vamos al hecho de que las diferencias de personalidad no son lo más importante o determinante para juzgar a una persona. Sería como juzgar a un individuo por su color de piel. Si, de hecho, se critica la inacción y la pasividad, se estaría cometiendo el grave error de culpar a las personas por rasgos de sus personalidades con los cuales han nacido, y contra los cuales se les obliga a luchar. Resulta anecdótico ver como en las series y películas el taciturno y retraído resulta siendo el héroe o el galán adecuado (y el espectador les aplaude), mientras que en la realidad termina siendo el menospreciado y malinterpretado.

Dressed to kill

Dado que la presión viene por dentro, Nako interpreta las cosas que suceden a su alrededor como señales de que hay que cambiar el rumbo que está siguiendo. El detonante de esta reacción es el creer que no está rindiendo a las expectativas que se depositan sobre sus hombros. Su interacción con sus compañeras y amigas termina por confundirla un poco más, no porque las chicas terminen siendo una influencia negativa o autoritaria sobre sus decisiones, sino porque la misma Nako anhela ser como alguna de ellas, las que se ven con mayor dominio o control sobre sus vidas y pueden comportarse con mayor soltura para expresar sus ideas. En realidad, la única que actúa de forma convencional es Yuina, ya que está más interesada en la moda y la diversión, como la mayoría de jovencitas. Esto no necesariamente es incorrecto, pero resulta curioso al ser comparado con la actitud de Ohana y Minko, que se comportan con mayor naturalidad al mostrarse en sus verdaderos colores sin temor a quedar mal por no tener dinero o estar demasiado abocada a su afición. Las tres personalidades demuestran actitudes atrayentes, lo cual inconscientemente hace que Nako las tome por modelos a seguir; y en su afán de cambiar, la muchacha se fuerza a ser alguien que en realidad no es, primero con la vestimenta, y luego con su actitud en el trabajo. En el primer caso, no importaba si el vestido le quedaba bien o no, porque como dice el dicho “el hábito no hace al monje”, y en esas cosas no debería importar lo que opinen lo demás sino cómo uno se siente con cierta ropa. Además que la indumentaria podría dar un mensaje equivocado de nuestras intenciones a otras personas. Nako es de las personas modositas y recatadas, pero eso no fue lo que entendieron la tropa de “artistas” que abordaron a las chicas invitándolas a salir, so pretexto de estar “al borde  de la muerte”. Si algo pudo haber aprendido de sus compañeras, debió ser el no tener vergüenza de manifestarse con soltura ante las personas dignas de su confianza. Tanto Ohana como Minchi y hasta Yuina tienen diferentes puntos de vista sobre la vida, y están conscientes de sus diferencias, pero pueden andar juntas sin discrepar constantemente sobre estos asuntos, dejando amplio margen para la libre expresión de opiniones, sean a favor o en contra, como lo hizo Yuina. No es por intentar cambiar a los demás, sino por invitar a las demás a probar distintas formas de hacer las cosas, y así debió entenderlo Nako. Lástima que al final del día terminara con mayores incertidumbres sobre como proseguir a continuación. Hallando una metáfora de su propia condición en la historia de Andersen, empieza a sentir que el peso de las expectativas ajenas y su propia presión empiezan a hundirla con mayor fuerza.

Cometiendo otro error, lleva el asunto al lado opuesto, esforzándose por ser alguien que en realidad no es. La naturalidad no es algo que se pueda fingir, y aunque requiere esfuerzo comportarse de forma libre, Nako pierde su encanto como persona delicada al intentar ser “normal”, cosa que al final la Ookami le hace notar: no se trata de forzarse a cambiar, de hecho, ya es una extraordinaria persona siendo como es. Viendo las cosas hacia atrás, entendemos que no hay nada que criticarle si en casa es habladora y acelerada, y afuera es taciturna y delicada, ambas facetas son parte de su verdadera personalidad. Ella misma siente dificultades al comportarse fuera de su pequeño mar, pero sin darse cuenta ya ha progresado bastante en su desenvolvimiento con los que la rodean, teniendo en cuenta la variedad de personalidades que conviven en el Kissuiso. Más que eso, con su delicadeza se sabe ganar el aprecio de sus atendidos, y su parsimonia la hace paciente y detallista. De hecho, puede hablar con Ohana de forma tan natural, que hasta ni se da cuenta de cuando la está ofendiendo. Esos destellos de espontaneidad señalan el verdadero rumbo a seguir en adelante, fuera de la presión o la insatisfacción. Mucho depende del concepto que tenemos de nosotros mismos, al punto de que este nos puede volver orgullosos o inseguros. Esforzarse por encajar en un molde, o llenar las expectativas que otros tienen, solo puede traer frustración y congoja. También se recalca la importancia del estímulo y el encomio, que pueden hacer notorios aspectos que, de por sí, se nos hacen difíciles de visualizar. El encomio infunde un sentido de logro y bienestar en la persona que lo recibe, y saber apreciar lo bueno que tiene cada persona nos permite ayudar a otros a valorar los puntos fuertes que todos tenemos, lo cual puede ahorrarles mucha angustia. En el caso de Nako, no necesitaba vestirse de forma distinta para ser hermosa, o actuar de forma graciosa y alegre para ser querida. Quizás solo necesitaba alguien que se lo haga notar.

La gran sonrisa de satisfacción que observamos en el rostro de la bella camarera es una muestra de cuánto bien hacen las palabras apropiadas en el momento adecuado. El halago recibido le da nuevos bríos para intentar una vez más salir del océano para coexistir con normalidad fuera del agua, sabiendo que va por buen camino en su muy personal proceso hacia la madurez. Esta preciosa historia de cambios nos demuestra que es posible ser felices sin necesidad de giros radicales en la vida, sino solo con la capacidad de adaptarse a las sorpresas que esta nos trae. En ocasiones, las circunstancias se tornan complicadas de atender, pero parte del desarrollo implica estar dispuesto a enfrentarlas no importa cuánto tiempo y esfuerzo nos tome. Recordando la analogía hecha por Seriousman en la primera reseña de Hanasaku Iroha, la vida es como una empinada cuesta la cual debemos estar dispuestos a subir. Y en palabras de Bon Scott, it’s a long way to the top.

6 comentarios

  1. Pues fue linda de apreciar la historia de Nakochi. Me recuerda que yo nunca use faldas cortas en mi adolescencia porque no me gustaban mis piernas y tampoco me gustaba llamar la atencion. Fue hasta que tuve novio que comenze a usarlas a los 23 años por raro que parezca. De hecho yo me meti en cosplay porque tambien queria dejar de ser tan introvertida y de hecho fue una epoca muy bonita para mi, aunque no cambie tampoco radicalmente igual adquiri mucha mas confianza, ssshh que nostalgia!

    Por cierto es totalmente cierto, te pones algo corto o demasiado provocativo y fijo te llueven artistas esa es una verdad tan universal como que el agua moja. Yo creo que toda mujer a pasado por eso alguna vez.

    8 agosto 2011 en 01:37

  2. rolo2k

    La mayoría de nosotros, probres mortales, no encajamos dentro de los modelos o ideales de belleza física o personalidad que nos impone la sociedad, lo cual ha hecho que an algún momento de nuestras vidas, llevados por la insatisfacción o por sentimientos de inferioridad nos inclinemos peligrosamente a quedarnos en nuestro “océano particular” y aislarnos de los demás, o pretender copiar a personas que consideramos bellas o exitosas, aún a costa de nosotros mismos y de nuestra autenticidad, en aras de ser “normales”.
    Muy bien por la linda y simpática Nakocchi, cuyo personaje es atrayente debido a su misma simplicidad y porque de alguna manera nos identificamos con sus inquietudes y anhelos: A mi también me pareció una bonita analogía con el cuento de Andersen, y esta vez sin la necesidad del componente romántico. Me gustó el gesto simbólico de Nako de nadar dentro de Kisuisso, denotando que había incorporado la posada dentro de sus dominios acuáticos.
    Al final, la actitud de nuestra sirenita de no temer más a la tierra firme, ilustra también su voluntad de seguir enfrentando la realidad con optimismo y esperanza sin necesidad de dejar de ser ella misma.
    Excelente reseña, el episodio en verdad me encantó, lo disfruté mucho.

    8 agosto 2011 en 06:49

  3. @Konopikyu:
    Lo de la vestimenta no me parece raro, en serio. Lo que sí llamó mi atención fue lo del cosplay, solo para perder el miedo??? wow, me suena recontra arriesgado, o hasta temerario, de solo imaginarme la verguenza que uno sentiría solo para quitarse la verguenza… Pero bien por ti. En cierto sentido es penoso que a los hombres más nos llame la atención la imagen que proyecta una mujer, más que su interior en sí, que es lo más importante. A veces me da pena ver a mis amigas lamentarse porque nadie les presta atención como a las que solo se preocupan por su apariencia. Pero yo les digo que es mejor, así la persona que las quiera las querrá por lo que en verdad son, y no por lo que aparenten

    @Rolo2k
    Si!!! Que triste!!! Otra vez, se suele calificar a la gente por su apariencia, y hasta el color de piel!!! Yo la pasé muy mal en muchas ocasiones dado que la gente se burlaba de mi color de piel; es frustrante. Por mucho tiempo sentí lo mismo que mencionas, el deseo de permanecer en mi exilio aislado de los demás. Ese feo deseo de encajar en cualquier grupo, cualquiera que sea, se puede volver enfermizo. Felizmente nunca estuve solo, y supe reconocer que sin importar lo que opinen los demás lo que importa es lo que yo opine de mí mismo.

    Nota aparte, que creo que a nadie le va a interesar, es el hecho de que mientras hacía la reseña, le daba vuelta y vuelta al album “Out of exile” de Audioslave, que casi describía las sensaciones que quise plasmar en la reseña. Digno de escucharse

    8 agosto 2011 en 17:57

  4. davidvfx

    ¿Qué es natural y qué no lo es?… segun los espcialista no hay natural fijo si no constates y esto lo marca la misma socieda dependeindo de costumbre y vicios morales, en Nakocchi no creo que la pregunta sea que es natural para la socieda si no en ella y para ella, yo tambien creia que veia a Nakocchi como era su verdadera personalidad, que era alguien cerrada en si misma pero no al contrario es una persona con caracter y voz autoritaria, y este es un ejemplo de alguien con poca confiansa a alguien timido o cerrado que son cosas que podrian ser totalmente diferente. Ella busca sacar y mostrar se verdader ser a los demas ya que ella reniega de por que no puede actuar como “es ella”

    ¿Se puede ser dos personas al mismo tiempo?… mmm excelente pregunta y es que en la vida realmente es algo confundimos TODOS al empezar a laborar en por primera ves en un trabajo, si somos autoritarios en la casa o de voz recia; drasticamente por timidez o precuacion nos encojemos al miedo de cometer errores. Y cuando sentimos un un aumento de responsabilidades por subir de puesto nos cuando el temor de no estar a la altura de las espectativas que esperan de nosotros.

    creo que todo lo que hiso Nakocchi y que no le dio las respuestas que busa no fueron en valde, es mas fue nesesario cometer esos errores, con lo que queria era sacar ese Extra sacar el FUAAAA!!!! (si no me entiendo busquen en Youtube el video del FUA) que sentia que queria, claro esto lo detono la idea erronea de que se lo exijian pero es que ella misma lo deseaba el cambio, solo que no sabe como; cambiar de vestimenta fue un buen experimento, bueno fue bueno para mi, se vio bien guapa XDD y lo de intentar ser como ella misma en su casa no era lo exacto pero estubo muyyyy cerca, ya que en el trabajo como dije se guardan compusturas pero retraersea tuforma de ser es mucho peor, la respuesta vino sola a ella al decirle la razon la gerente el porque el premio salarial de esa quincena, y sin saberlo Nakocchi le abriendo esa balbula de presion que le dio el poder la confianza que le faltaba… por eso espero que esto no quede en un reset de personalidad y vemos a nuestra sirenita mas abierta y con mas confianza y no tenerla como si este ep no hubiera nunca ocurrido

    ¿Puede una sirena vivir fuera del agua?….. si

    por cierto perdonen que lo diga a los que les gusto la pelicula de Disney… pero fue una de las peores adaptaciones que habia visto en mi vida, no termine la pelicula y me levante de mi asiento. yo creci con el cuento original y me vi la pelicula animada de japon que es mas que fiel a la trama, la verda es que en la Sirenita hay un mensaje para las niñas (y niños), como el de la caperucita roja que es mas que obio, pero aqui es mas complejo que podria variarse hasta en tres… la muerte de la sirenita tiene una moraleja muy fuerte; disney la mato la moraleja y podria afirma que da otra totalmente contaria a la del libro…. Disney con tu plajio del Kimba y destrosando la sirenita perdio mi respeto

    9 agosto 2011 en 16:02

  5. Hey, pero si es Davidfx!!!! Te estaba extrañando, a ti y tus comentarios!!!! Tienes toda la razón, en lugar de “tímida” debí decir “con poca confianza”. Esto de la falta de confianza es mucho más común que la timidez en sí, y el uno se malinterpreta como el otro. Me has hecho pensar en una persona que conozco que es justamente así…

    9 agosto 2011 en 21:07

  6. konopikyu

    Yo tambien me se el cuento original de la sirenita! La verdad que llore al terminar de leerlo igual que con el del principe feliz. Aca en mi pais pasaron unas animaciones muy viejas que contaban con narraciones (cero dialogos) los cuentos originales tal cual eran, creo que en Youtube todavia esta el del Gigante Egoista, esas son joyas invaluables.

    Y bueno Disney se a comercializado muchooo y se ha quedado sin buenas ideas, cosa que lamento mucho pues fue un estudio pionero en la animacion que inspiro tanto al manga como al anime. Murio Disney y todo comenzo a venirse abajo. De hecho La Sirenita y la Bella y la Bestia fueron trabajos que ya se habian boceteado por Walt Disney y por eso los usaron.

    Volviendo al tema, es cierto ser timida no es lo mismo que tener falta de confianza pero un timido siempre tiene falta de confianza. Yo si veo ambas cosas en el personaje es decir es timida por eleccion. A veces uno elige ser cosas ajenas a uno por conveniencia o facilidad. En mi caso a veces me da ganas tambien de no salir nunca de mi casa, la gente cansa muchoooo.

    9 agosto 2011 en 23:58

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